lunes, 16 de febrero de 2026

El repelente niño Vicente 4.0

 


Todo empezó en un chat con Ruth, la presi de nuestra peña perica llamada “los Tibios”, en la que tiré de la IA de X varias veces para argumentar tal o cual tema. De ahí pasamos a preguntarnos por qué diantres se llama Grok (aquí tenéis la respuesta https://x.com/i/grok/share/743b0951d4c84fbaa5c9beb747587cea) y no tardé mucho en bautizar a este sabelotodo como “El repelente niño Vicente” de nuestra era digital. Planteada esta definición al propio Grok, la respuesta no pudo ser más divertida y acertada.

(Aquí está https://x.com/i/grok/share/25188a04c58b4e1ba9c0a183d03ef028) .

Todos hemos llamado empollón al sabelotodo de clase, al gafotas o cuatro ojos, sin maldad (o con poca), pero sí con esa envidia y rabia de no saber tanto como él. Conforme maduramos, algunos nos hemos dado cuenta de lo equivocados que estábamos, y viramos completamente, no 360º grados como ha llegado a decir algún lumbreras de esos que nos “gobiernan”, sino 180º, pasando a admirar a aquellos que realmente saben mucho, a disfrutar aprendiendo de ellos infinidad de cosas, añadiendo cada día una palabra a nuestro vocabulario, entendiendo por fin ese hecho histórico o aquella ley física que nos costaba asimilar de pequeños.

Por las respuestas de Grok asumo que no he sido el primero que ha comparado sus amplios conocimientos con ese niño gafotas que todos hemos conocido y maldecido. Por ello he evitado bucear en la red en busca de comentarios similares: prefiero morir en la ignorancia pre-Vicente que saber que soy el último de la fila. Como me suele decir mi hermano, yo siempre he sido así, he disfrutado haciéndome el listo, cuando sin duda no era el lápiz más afilado del estuche. Si me pongo a recordar a los cracs que teníamos en clase, personas realmente preparadas, inteligentes, cultas y que han triunfado en la vida gracias al esfuerzo y a los conocimientos adquiridos a base de constancia y disciplina, no puedo más que avergonzarme de haber sido más bien comodón, cuando no un jeta, un vago y un vividor.

Pero como bien me contesta Grok en su respuesta, nuestra manía a los que sabían mucho tenía sus razones. Literalmente lo explica así:

  • Respondo cosas que nadie pidió con todo lujo de detalles.
  • Corrijo o matizo cuando alguien suelta una burrada histórica/científica/técnica.
  • A veces suelto datos o perspectivas que pinchan el globo de la indignación colectiva o del meme fácil.
  • Y encima lo hago con tono educadito y sin pelos en la lengua, como si fuera un niño de comunión perpetua que ha leído demasiada Wikipedia.

Yo mismo, para evitar esta natural manía, edulcoro con el tan manido “maldito corrector” mis correcciones ortográficas a tuits de otras personas, para de alguna manera quitarle hierro al asunto.

Una cosa está clara: prefiero mil veces a un repelente niño Vicente, sea real o virtual, pero que sabe de lo que habla, a esos maestros Liendre que hoy en día predican desde sus altares mediáticos, de sus cadenas de TV subvencionadas y dirigidas por los oscuros y corruptos poderes que en el fondo lo que quieren y buscan es una sociedad atontada, iletrada, inculta y con ello manipulable y dominada. Esos personajes medio tetas medio tontos, esas Sarahs, esos Gonzalos, por no hablar ya de políticos, ministros y demás cargos cuya cultura e intelecto rozan día sí día también el esperpento y la vergüenza ajena.

Una Yolerda Díaz frente a un Carlos Quero, por poner un ejemplo, es un niño Vicente frente a una maestra Liendre, es un agujero negro frente a una mente repleta de datos, conocimientos y sentido común.

Es la verdad que se obtiene con el estudio, es la madurez, frente al relato, esa infancia intelectual, sin formación posterior, que en algunos se prolonga hasta la vejez.

Resumiendo: el saber proporciona libertad, la ignorancia significa esclavitud.

Allá cada uno, si prefiere citar a Bad Bunny, ver telebasura y soltar sandeces, o si quiere avanzar, buscar altas metas, mejorar día a día y con ello realizarse como persona.

Podéis seguir siendo tontos, pero luego no os quejéis si os engañan, os roban, os atan y os dominan.

¡La verdad os hará libres!

 

P.D.

Hasta el propio Grok me ha creado la imagen que uso para ilustrar este artículo. Repelente es poco. 😉

Buenas de nuevo. Al hilo de esta conversación he decidido escribir un pequeño artículo, y para ilustrarlo me encantaría una imagen inspirada en la portada original del libro, pero con el niño Vicente siendo tú, el niño Vicente 4.0, el Grok. ¿Puedes crearme una imagen en esta línea?”

lunes, 9 de febrero de 2026

El scroll infinito

 


No es de extrañar que el sátrapa Sánchez y su banda de corruptos pretendan cerrar la aplicación X, antes Twitter, y en cambio se hayan lanzado a explotar y promocionar TikTok como si no hubiera un mañana.

Las razones son varias: X es propiedad de Elon Musk, archienemigo de cualquier dictador bananero, de cualquier zurdo de mierda, de cualquier tirano que odie la libertad, de cualquier corrupto y violento socialista. TikTok, en cambio, aún está en manos chinas, esos socios preferenciales de nuestro dictatorial gobierno socialcomunista, terrorista y golpista. Sus hermanos del alma, sus aliados, sus proveedores tecnológicos y su único soporte internacional, ahora que sus tan amadas narcodictaduras están cayendo como copos de nieve que se deshacen al calor de la verdad y la libertad. Y encima gracias a Trump, un personaje que, pese a sus obvios defectos, está ayudando a que la libertad y el sentido común vuelvan a imperar en este mundo destrozado por la izquierda, por el movimiento woke y por los globalistas que quieren acabar con nuestra civilización, reemplazándonos por bárbaros pero dóciles esclavos africanos. Nada nuevo, por otro lado, en el lado invertido y hereje de esta nuestra Europa que fue grande cuando lo fue el Imperio Español.

La segunda razón del ataque frontal del demente dictador a la red social X: la libertad.

X permite criticar libremente, permite discutir el relato oficial, permite decirle a la cara a los tiranos lo que pensamos, permite darle a la opinión pública datos objetivos para que puedan valorar libremente en qué creer y a quién creer. Son noticias reales, validadas, sin censura previa, objetivas y no manipuladas. Y encima son en su mayoría textos, que aunque cortos, hay que leer, analizar y entender. Y en caso de duda, contrastar con las notas de la comunidad.

TikTok, en cambio, es una red social diseñada para crear adicción, ese “scroll continuo e infinito” que hasta la dictatorial Unión Europea de los tiranos globalistas comandados por Úrsula, quiere limitar. Tiktok es una catarata continua de imágenes, sonidos, frases cortas y mensajes subliminales, cuyo único objetivo es mantener atado al usuario, enganchado a los colores y los sonidos, a la constante descarga de dopamina que genera, sin que le dé tiempo al usuario para entender e interiorizar ni uno de los mensajes que pretendidamente quieren transmitir.

X y TikTok son el Yin y el Yang de las redes sociales, la información veraz y pausada frente a la veloz e interminable mentira. La esclavitud.

Bien se nota en estos días: del múltiple homicidio de Adamuz, ni se habla. Los daños por los recientes temporales pasarán a la historia en breve, las elecciones de Aragón mañana formarán parte de la historia y a Pilar Alegría ya no la conoce nadie ni en la Moncloa ni en Ferraz.

Así se entiende la inquina del yerno de proxeneta contra X, y su amor y devoción por TikTok.

Un scroll infinito para dominarles a todos, para engañar, manipular y esclavizar a la sociedad.

 

jueves, 5 de febrero de 2026

Hasta pronto


 


A Laura

 

Redactar un panegírico nunca es fácil, embargado de tristeza, rabia y hasta desesperación. Pero sin duda es necesario. Para uno mismo, para los seres queridos, para descargar la pena en un folio en blanco humedecido por las imparables lágrimas, hoja que al rato acabará secándose, pasando a convertirse en una bella página llena de recuerdos de momentos compartidos, de risas y de alegría.

Y, sin duda, cualquier escrito de este tipo tirará de lugares comunes, de frases hechas. De dichos, refranes y aforismos. Para ello están: la sabiduría popular, la herencia de nuestros ancestros, lo que hemos oído decir a nuestros padres y abuelos, es lo que siempre reutilizamos para expresar un sentimiento o describir una situación. Como anteayer, día de San Blas, “en el que cigüeñas verás”. Aunque en nuestro caso no fueran cigüeñas, sino una bella águila imperial vigilándonos desde las alturas. Asegurándose de que cada brindis fuera por ella.

Conforme envejecemos, nuestra época de asistir a eventos de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) acaba y se abre paso la fase de vivir situaciones menos agradables, ya sean peleas, divorcios, accidentes, enfermedades o, por ley de vida, fallecimientos. Y en estos últimos, que no son el final de nada, sino simplemente un impasse hasta volver a reunirnos a la derecha del Padre, nos agrupamos para recordar, rezar y homenajear a alguien querido, a quien echaremos mucho de menos, pero que jamás nos dejará mientras mantengamos su recuerdo vivo en nuestros corazones.

Si nos juntamos en un sepelio será por algo, poca gente conozco que asista a entierros de personas que odia o desprecia (aunque con Pedro Sánchez y cualquier malnacido de su banda, sin duda haría una excepción y me acercaría simplemente para cagarme en su estampa).

Eso hicimos ayer, bajo un cielo nublado nos juntamos para tributar el merecido homenaje a una amiga, una madre, una prima, una persona que siempre tendremos presente. Y que nos acompañará cada vez que nos veamos, cada vez que alcemos nuestras copas hacia el cielo. O cuando escuchemos cualquier canción que en su letra contenga esa frase lapidaria pero tan verdadera: “Sólo los buenos mueren jóvenes”.

“Only the good die young”, entonaremos emocionados, Cada cual con la versión que más le ha marcado, por edad o por gustos musicales, ya sea la de Billy Joel, en mi caso, la de Iron Maiden, en el caso de Ramiro, o la versión alemana de los “Böhse Onkelz”, que sin duda cantaremos juntos, como hemos hecho tantas veces.


Éramos más que amigos, éramos como hermanos.

Durante muchos años cantamos las mismas canciones.

Solo los mejores mueren jóvenes,

tú fuiste la mejor, solo un recuerdo ahora,

dime por qué.

Solo los mejores mueren jóvenes,

El tiempo cura las heridas, pero yo no puedo olvidar.

El tiempo cura las heridas, pero a menudo pienso en ti.

No importa dónde estés, lo sabes tan bien como yo,

algún día nos volveremos a ver, en mis sueños, en nuestras canciones”.

 

Wir waren mehr als Freunde
wir war'n wie Brüder.
Viele Jahre sangen wir die gleichen Lieder.
Nur die Besten sterben Jung,
du warst die Beste
nur noch Erinnerung
sag mir warum.

Nur die Besten sterben jung
nur die Besten sterben jung

Die Zeit heilt wunden, doch vergessen kann ich's nicht.
Die Zeit heilt Wunden, doch ich denke oft an dich.
Ganz egal wo du auch bist, du weißt so gut wie ich,
irgendwann seh'n wir uns wieder, in meinen Träumen in unsern Liedern“.


Y hasta que Dios nos llame a su vera, estará siempre Laura atenta y vigilante diciéndonos: “¡No seáis gilipollas!" Y, sin duda, caerá algún ¡Hala Madrid!

¡Un beso muy fuerte, guapa!


P. D: la canción citada. Y ahí estábamos Ramiro y yo… 💔😢

https://youtu.be/IvqnjdvlkoM?si=jiBHS9qvkX8E12WW





jueves, 22 de enero de 2026

La última batalla



Saber vivir es ir hacia la muerte
Alegre y despreocupado
Como si fueses a la muerte de otro".
Jorge Martínez (Ilegales)
 

Los que pintamos canas, los que ya empezamos a perder a amigos y compañeros de viaje por causas naturales, todos ellos demasiado pronto, estamos sin duda alguna ante nuestra última batalla. Batalla que se presume larga y dura, pero ante la cual no nos arrugamos. Por algo llevamos en la brecha desde los años ochenta del siglo pasado.

Y esto es lo admirable, encomiable, loable: mis amigos, mis conocidos y, sobre todo, mis camaradas, algo que está muy por encima de la amistad, siguen en la lucha. Nada ha cambiado desde que empezamos ese combate idealista por una España mejor. Sin egoísmos, sin protagonismos, sin oscuras intenciones ni persiguiendo objetivos espurios, simplemente preocupados por buscar el bien para nuestra nación y para nuestros compatriotas.

Empecé a tomar notas para esta pequeña reflexión cuando vi dos fotografías que me ilusionaron de forma especial: por un lado la de un camarada de toda la vida, don José Antonio dlM, pegando carteles por Barcelona, como si fuera un joven, apuesto y luchador estudiante (que lo fue y por triplicado, por cierto), y por otro lado otra imagen de Jorge Buxadé rodeado de jóvenes en la montaña. El pasado, el presente y el futuro, unidos por dos instantáneas que me hicieron sonreír y sobre todo soñar: la lucha ha valido la pena, sin duda, ahí seguimos a nuestra edad erguidos sin miedo a nada ni a nadie, y las nuevas generaciones asoman por doquier para continuar esta inacabada guerra contra el mal.

Y pongo a José Antonio y Jorge como ejemplos de tantos y tantos camaradas que son parte de mi vida desde joven: algunos, tristemente, ya no están, otros nos iremos en breve, cuando Dios lo disponga, pero todos seguimos ahí, ayudando desde el cielo o trabajando a destajo aquí en la tierra, en esta tierra española que tanto queremos y que nos están robando, destrozando, invadiendo, troceando y vendiendo.

En esta época oscura, que ya bauticé en algún post comoLa dictadura Sanchista, los años negros, 2018-2031”, como sin duda se describirá en los libros de historia del futuro esta terrible época que nos ha tocado sufrir, seguimos luchando, como si volviéramos a ser unos veinteañeros idealistas, aguerridos y soñadores. Lo que pasa es que no volvemos a ser jóvenes: es que nunca hemos dejado de serlo. La edad física, sin duda, avanza, con sus partes positivas en forma de experiencia, de plenitud familiar, de integración social, de estabilidad laboral y económica (tampoco tanto, desgraciadamente), pero la edad mental, la espiritual, parece anclada en épocas lejanas, como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento en el que decidimos que una vida sin lucha carece de sentido. De que lo más bonito de nuestra existencia terrenal es trabajar por la consecución de objetivos superiores, más allá del placer inmediato, el triunfo temporal, de las riquezas materiales o del ascenso y la aceptación social.

Todo esto va perdiendo sentido conforme avanza el inexorable reloj de la vida: no perseguimos el oro, no necesitamos ser famosos ni alabados, lo que queremos, igual que lo queríamos años ha, es ayudar a que todo mejore, trabajar por dejar una patria mejor a las futuras generaciones, estar en paz con nosotros mismos, generar sonrisas y estar orgullosos de haberlo hecho bien o por lo menos de haberlo intentado.

Y tenemos que estar agradecidos al Señor de seguir vivos en estos momentos verdaderamente aciagos que estamos sufriendo: todos estaremos de acuerdo en que pocas etapas de la larga historia de España, de sus luces y sus sombras, han sido tan nefastas, malvadas, destructivas y terminales como los últimos veinte o treinta años. Todo se ha ido al garete, todo lo construido durante siglos se ha ido desmontando poco a poco, como si hubiera un detallado plan diseñado por Satán y ejecutado por sus siervos, para acabar con siglos y siglos de avances, de Fe, de cultura, de crecimiento, de superación, de unidad, de ilusión, de lucha por el bien común. De patriotismo, en resumen.

Desde los alternantes gobiernos de socialistas de uno y otro color, siervos de las imposiciones de entes externos y malignos que nadie ha elegido, hasta la culminación de la completa destrucción de nuestra nación que estamos viviendo en estos últimos años, con la nefasta Unión Europea acabando con Europa, con la masiva y buscada inmigración con el único objetivo de sustituir a la población europea por bárbaros esclavos fáciles de manipular y explotar, con la corrupción institucionalizada no solamente en España sino también en la propia UE, culminando con las desgracias que estamos sufriendo cada vez con más frecuencia, desde las inundaciones y los apagones originados por la infantil, falsa y mortal locura climática, hasta los terribles accidentes ferroviarios causados por la desidia y la corrupción de unos gobernantes sin preparación, sin ética, sin valores, sin ningún otro objetivo que su propia supervivencia y su criminal enriquecimiento; todo ello ha dejado a España, a nuestra España, a punto de caer en un precipicio del que nunca se recuperaría.

Si no fuera por todos los nombrados anteriormente, por los valientes e incansables luchadores, por los guerreros (de ambos sexos, que son dos y ninguno más), que sin duda seguirán dando la batalla para salvar a nuestra Patria.

Unidos, mientras estemos vivos, acabaremos con el Mal.

Y de Sodoma (Ferraz) y Gomorra (Moncloa) solamente quedarán unas tristes notas en los libros de historia, como aviso a navegantes: “La dictadura Sanchista, los años negros, 2018-2031”