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lunes, 15 de junio de 2015

Algo prestado

Y allá en el otro mundo
En vez de infierno 
Encuentres gloria,
Y que una nube de tu memoria 
Me borre a mí.


Algo prestado: reza así el título del último disco de los Secretos, en referencia a que las canciones que interpretan no son originales suyas, si no versiones de clásicos del rock (y de un precioso bolero que conocemos todos en alguna de sus varias versiones). Y encabezo de la misma forma este comentario mío, pero quizás llevado más allá, hacia una idea filosófica acerca de  la vida en sí, a que cualquier momento de nuestra existencia es simplemente una cesión temporal, un préstamo que nos da el destino para disfrutar del momento, sabedores de que será efímero como todo lo bueno en la vida. Pero también como lo malo. Porque al igual que los momentos de plenitud y de felicidad son escasos y cortos, las temporadas malas, aunque parezcan eternas y llegadas para destrozarnos lo que nos queda de vida, al final también pasan, y abren camino a nuevos momentos de alegría.

Ley de vida, a la que solamente podemos oponer ilusión y paciencia. Ilusión por los sueños y por lo que tenga que venir, y paciencia para superar esos baches incontables que jalonan nuestro camino.
Y claro, asistir de esta guisa, con el corazón encogido, el humor por los suelos y la cabeza hecha un lío, a un concierto de los Secretos cargado de recuerdos y nostalgia, puede provocar serios daños a la salud. 
¿O quizás bienes? Porque no cabe duda de que las 2 (a todos luces demasiado cortas)  horas en compañía de Álvaro, Ramón, Jesús, Juanjo y Santi en la sala el Hangar de Burgos el pasado sábado 13 de Junio, tuvieron esa innegable parte medicinal que gracias a Dios aporta la música a nuestras azarosas vidas.

Arrancando con una de las nuevas canciones, el bolero que nombro arriba y que pone la  piel de gallina a cualquier persona (bueno, me imagino que habrá por ahí gente insensible, o materialista,  que se quedarían igual al escucharla, pero como este artículo no va con ellos, que les den. Que se queden perdidos en su mundo material mientras los demás valoramos los buenos sentimientos por encima de todo), la emérita banda española fue desgranando uno a uno todos los éxitos de su tan larga y fructífera carrera musical. Larga, longeva y brillante trayectoria que permite, como también pasa en los conciertos de muchas otras bandas de los años ochenta, como Burning, Loquillo y otras, que tres generaciones de la misma familia compartan acordes, estribillos, torpes pasos de baile, risas y lágrimas, en una unión que va más allá de las diferencias de edad. Y de las diferencias de aspecto, de situación personal , de origen o de ideas políticas: simplemente se disfruta de forma conjunta de esas melodías que nos han marcado a todos, que hacen brotar recuerdos, revivir aventuras, asociar el estribillo  a una persona que fue parte de nuestra vida, o relacionar ese punteo a la guitarra de Ramón con algún recuerdo  perdido en esos recovecos de nuestro cerebro que solamente se abren al son de las buenas canciones.

Imposible recordar, que ya no listar, todas las canciones que se fueron sucediendo, entre gritos de ilusión, miradas de complicidad entre completos desconocidos, paseos a la barra a por bebida  y una creciente sonrisa que poco a poco fue iluminando la cara de todos los asistentes,barriendo las lágrimas de tristeza y emoción. En línea con su habitual manera de actuar ante su fiel público, los queridos amigos de “Los Secretos” no se dejaron nada en el tintero, se entregaron en cuerpo y alma a hacernos cantar, bailar, recordar, llorar y reír.

Si hasta el “Gafas” de mi camiseta estuvo en un tris de cambiar de semblante y llorar.., pero al final tuvo la suficiente fortaleza para seguir sonriendo al mundo.


Y todo ello nos permitió volver a constatar que con buena música y mejor compañía  es posible capear cualquier chaparrón, abrir el corazón y gritar a los cuatro vientos que la vida es bella, que simplemente hay que seguir andando en pos de la felicidad, sorteando obstáculos, saltando vallas, realizando giros inesperados y alimentando con planes, sueños e ilusiones ese Camino que aún nos queda por recorrer.


¡¡ Venga Matrix, que tú puedes!! ¡¡A por ellos!!




 P.D. Para los curiosos he creado una lista de reproducción en Youtube con las versiones originales del nuevo disco de Los Secretos, en su mismo orden. Que la disfrutéis. Enlace aquí.


viernes, 8 de mayo de 2015

¿Elecciones?

Y a mí qué me importa. Supongo que digo esto por tradición: nunca he sido amigo del paripé (que gran palabra para describir un proceso electoral)  de los quince días de mentiras, de promesas incumplibles, de exageraciones y de amores interesados,  que simplemente allanan el camino y justifican “legalmente” otros cuatro años de desgobierno, de sinrazón, de corrupción, de nepotismo y de poco, que no nulo, valor añadido para nuestra sociedad.

Prefiero mantenerme en mis trece, seguir dudando del sistema y no participar en el juego. Así he llegado a una ya madura edad, sin haber usado jamás una urna para dar el voto a unas siglas que simplemente representan intereses partidistas, y así moriré, que tampoco falta tanto.  Y asumo al mismo tiempo cualquier crítica que pudiera lloverme por parte de bienintencionados camaradas y amigos que, siendo tan descreídos como yo, luchan desde dentro del sistema por conseguir mejorar nuestra sociedad. 


“Chapeau”  y admiración por ellos, por lo menos por los que lo hacen con buenas y altruistas intenciones.  Que tampoco es oro todo lo que reluce, y más de uno de nuestros conocidos simplemente apuesta a caballo ganador, cual veleta al viento, buscando en la política esos ingresos y privilegios que en la vida real no consigue. Allá cada uno con su conciencia. Los buenos, admirables, los malos, más odiosos aún que los incultos e infantiles adoradores de esta falsa democracia. Esos ya purgan sus penas creyéndose a pie juntillas todas las sandeces que el sistema y sus medios de comunicación esclavos  les  hacen creer, sin dejar que la luz y la libertad ilumine sus tristes existencias de ovejas sumisas y consumistas.

Poco más que decir, mi intención era escribir un artículo sobre música, sobre el "revival" de los grupos ochenteros, pero tenía que soltar mi discursillo anti elecciones de cada año. Sea para justificarme ante mí mismo o ante los que luchan desde dentro del sistema.


Y me quedo con lo dicho por algunos de esos  músicos de los ochenta que protagonizarán mi siguiente artículo, si es que llega: como por ejemplo Carlos Goñi de Revólver en una reciente entrevista: “No sé qué habría que hacer, pero aunque no creo que todos los políticos sean corruptos, sí que tenemos la peor añada de nuestra historia. Justo en el momento menos indicado, con una crisis tremenda en diversos ámbitos: nacionalista, económica..., o Loquillo, que últimamente está sembrado tanto musicalmente como en sus entrevistas: tengo claro que soy un disidente, y voy a seguir siéndolo. Seguiré “disparando” a izquierda y derecha, contra todo lo que no es justo.


Mucha suerte a los que estáis en la lucha política con nobles intenciones. Que los resultados os sean favorables. 
O “May the fourth be with you”, para los incondicionales de la Guerra de las Galaxias.





A los que estáis en política para pillar, mangonear y vivir del cuento, que os den por ahí.