miércoles, 22 de julio de 2026

Tahúres

 


Hace más de siete años ya escribí sobre la picaresca, cuando los años negros del Sanchismo aún no habían echado sus brotes podridos y pocos nos podíamos imaginar hasta dónde era capaz de llegar el psicópata, yerno de proxeneta y esposo de una cajera de prostíbulos mutada en catedrática primero y en ladrona profesional después.

Pero cuando la cloaca suena, mierda lleva, y ya entonces nombraba a Pedro y señora como potenciales pícaros. Corto me quedé, visto lo sucedido en estos trágicos ocho años que han pasado desde que una banda criminal liderada por el mayor tahúr conocido hasta la fecha en nuestra sagrada tierra, llegara al poder. Y mira que hemos sufrido de todo en nuestra milenaria historia.

Me sigue sorprendiendo oír a la gente hablar de gobierno. Aquí no gobierna nadie desde hace años, lo que hace la banda de la Moncloaca es maniobrar, y jamás con la intención de gestionar correctamente los recursos de la nación y menos aún de mejorar la vida de los españoles, sino siempre con un único objetivo: beneficiarse ellos mismos y repartir las migajas entre los suyos. El “que me quiten lo bailado” llevado a su máxima expresión. Que “en la mareta me lo paso teta”, como he tuiteado hoy.

Como, visto lo visto en estos últimos mesas, también hizo el antecesor de Pedro, el bambi de la ceja y los vientos, el vendedor de humo y recaudador de comisiones para mayor disfrute y engorde de su gótica prole, el maldito Zapatero, causante de la mayoría de los males que asolan España y que su alumno aventajado ha sabido exprimir como si fuera un enorme limón recién recogido de nuestra huerta, esa que ahora han destrozado y regalado a los malvados moros.  Asociados ambos, sin duda, en esta sucia partida con cartas marcadas.

Es una pena que el nombre “Tahúres Zurdos” ya esté cogido y pertenezca a una banda musical navarra, nada mala, por cierto, porque bien que nos serviría para denominar a todos los  delincuentes que rodean al presidente del gobierno, los que habitan en la Moncloaca, los que le cubren desde el inútil congreso de los diputados, los que les favorecen desde la fiscalía, el Tribunal Constitucional, el CIS, el Banco de España y las jefaturas de Policía y Guardia Civil, los que le apoyan desde los medios de manipulación masiva y los millones de paniaguados o abducidos siervos que les votan. Siervos que encima van a más, ya que en las próximas elecciones habrá que sumar los millones de inmigrantes ilegales convertidos en votantes a base de papeles y subvenciones, y los cientos de miles de nietos, biznietos y tataranietos de inexistentes rojos que abandonaron España por culpa de Franco, visionarios algunos que ya se fueron por patas medio siglo antes de que naciera don Francisco. No fuera a ser que “llegue la ultraderecha”, exclamaban ya a finales del siglo XIX. Unos adelantados.

Y cuanto mal ha hecho la conversión de los tahúres en héroes (como a los pícaros de mi artículo susodicho), con su mitificación en la literatura y en el cine y con ello en el imaginario  colectivo, donde delincuentes como Robin Hood, Billy el Niño, Dillinger, Maverick, Don Vito Corleone y tantos otros, o en nuestras lindes los Lutes, Jaros, Toretes, Vaquillas, Borbones y hoy en día los Aldamas y Julitos, en vez de ser denostados por ser delincuentes, atracadores, ladrones, comisionistas o tahúres, son aclamados como héroes por el pueblo, que no el populacho.

Fulleros, tramposos, trileros y ventajistas, retratados (pero no odiados) por Valle Inclán, por Berlanga o por Santiago Segura, cantados por los Calis y hasta por Sabina, con su homenaje al “macarra de ceñido pantalón, al pandillero tatuado y suburbial”, aunque en el caso de Sánchez no tuviera por escuela una prisión, sino una obsesión y por maestra en vez de una mesa de billar, una cajera de lupanar.

Cuando se unen un ego desmesurado y una ostensible psicopatía a las malas artes y las cartas marcadas, nacen engendros como Pedro Sánchez.

Y no olvidemos que mientras los tahúres se han enriquecido con cubiletes vacíos, el ritmo de recaudación del Gobierno ha crecido tres veces más que el ritmo de la economía.

De algún lado tiene que salir el parné que se están llevando.

Malditos. #PSHDP

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