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lunes, 1 de septiembre de 2025

Desgobierno



 El poder corrompe,

 y el poder absoluto

corrompe de manera absoluta. 

Rick Warren


Ojalá pudiéramos hablar solamente de eso, de un desgobierno, de un desorden, de un desconcierto. Pero los actos y las omisiones del criminal, corrupto, inútil y supuesto gobierno, van mucho más allá.

No hay gobierno en ninguno de sus sentidos positivos (dirigir, organizar, administrar, guiar…) salvo si hablamos de un gobierno absoluto. Porque eso es lo que tenemos: a un sátrapa ostensiblemente enfermo, aupado al poder con malas artes y dinero sucio, y a sus órdenes veintitrés lacayos sumisos y cientos, que no miles, de amigos devenidos asesores, consejeros o directores, del primero al último sin preparación y muchos encima sin titulación. Por no nombrar a la jauría de amanuenses y voceros colocados en todos los medios con el único fin de propagar mentiras, manipular y ocultar la realidad y masajear y alabar al líder supremo.

Y peor aún, como bien ha explicado Javier García Isac esta mañana en la radio: es un desgobierno terrorista. Porque todos los sucios votos que mantienen en el poder a Pedro Sánchez, tienen su origen de una u otra forma en un grupo terrorista: CINCO bandas terroristas: FRAP/PODEMOS y SUMAR, EGPGC/BNG, ETA/Bildu y PNV, Terra Lliure/JUNTS y ERC/ y GAL/PSOE. Lo peor de cada pocilga. Todos los enemigos de España, de antes, de ahora y de siempre, son los que con inquina y maldad desgobiernan nuestra nación, con los nefastos y casi terminales efectos que todos estamos viendo y sufriendo día tras día. Semana tras semana. Mes a mes. Sin que se vea ni el más mínimo atisbo de luz al final del túnel.

¿Alguien alberga duda alguna de que a Pedro Sánchez le importa un pimiento lo que le pase a España y a los españoles?  Sí, los hay, lamentablemente, siguen existiendo 10 millones de personas que votan como autómatas. Que viven como autómatas. Que obedecen como autómatas. Que SON autómatas. Sin cerebro, sin voluntad, sin sangre. Simples tontos útiles utilizados elección tras elección para llegar o mantenerse en el poder, alimentados en los periodos interregnos con propinas y falsas promesas, Con bonobuses y contratos basura. Con adoctrinamiento continuado disfrazado de entretenimiento. Con una sumisión inducida y completa que para sí quisieran los más estrictos musulmanes con su inhumana y malvada sharia de las narices.

Y si a Pedro Sánchez le importa todo bien poco, qué decir de sus socios. Todos y cada uno de los partidos que apoyan al tirano buscan la destrucción de España como nación unida y próspera. Los naZionalistas barriendo para casa y sacando cada día alguna tajada del pastel que Sáunez ha puesto a la venta. Prebendas por votos, votos por días de estancia en la Moncloa. Es el único cálculo que guía al poder ejecutivo. Y esto no se llama gobernar.

Empieza el nuevo curso, escolar, político y judicial. Veremos si cambia algo. Yo no soy nada optimista, pero por rezar y luchar, que no quede.

¡Despierta, España!


viernes, 15 de agosto de 2025

Arde España


Recuerdo como si fuera ayer un incendio en la falda del Tibidabo, esa que tan bien nos canta Loquillo; tendría yo 12 o 13 años, y nuestro padre, con su manía de vivir emociones fuertes e impresionar a los demás, o quizás con una intención didáctica hacia sus hijos, algo que dudo seriamente, nos metió a todos en el coche, y enfiló la carretera de Vallvidrera para ver el fuego de cerca. Ni hace falta decir que todo acabó a gritos, en discusiones con mi madre, en lloriqueos de mi hermana, y todo por el sinsentido de arriesgar nuestras vidas por la simple diversión de vernos pasar miedo. Igual exagero un poco, pero mi padre era así, había una cierta maldad violenta en sus actos, refrendada con este episodio de mi juventud que jamás olvidaré.

Viene esto a cuento de los terribles incendios que están asolando nuestra patria, incendios como casi siempre intencionados y habituales en época estival, por mucho que los medios oficiales (que son todos gracias a las millonarias subvenciones del gobierno para manipular la realidad y dominar al electorado) se empeñen en soltar la matraca de cada día: “los peores incendios desde que hay registros” (unos registros que siempre empiezan en el punto que interesa políticamente) y culpar, como no, al inexistente cambio climático, que no es más que un cuento para no dormir inventado en Bruselas para imponer su dictatorial Agenda 2030 y acabar con cualquier rastro de libertad en Europa. Como tan acertadamente lo definió ayer en un tuit el impagable Chino de China, @unchinodechina, “Dos detenidos por los incendios...Juan Cambio y José Climático”.

La penosa actuación del gobierno, la falta de medios (hay que apoyar el cultivo inclusivo y resiliente de aguacates en cualquier país del mundo antes que dedicar dinero a la prevención del fuego), las excusas varias de los cobardes ministros, el “y tú más” entre comunidades autónomas y gobierno central, el sucio cinismo del demente dictador desde su palacio en Lanzarote con su ya conocido “si necesitan ayuda, que la pidan”,  todo ello es de tamaña desvergüenza, es tan asqueroso, es tan triste, que más vale no tuitear, por el miedo a ser acusado y detenido por no seguir el discurso oficial.

Porque lo que arde no es solamente el monte, esos bosques, esos campos, que son la base de nuestra tierra, lo que arde son nuestros corazones, viendo como el fuego arrasa con todo, sin que nadie le ponga freno. El que quiera detalles, que use cualquier buscador o IA para listar los incendios y añadir los proyectos energéticos, eólicos o solares. En la mayoría de los casos, hay planes de este tipo en marcha o planificados en la zona del incendio. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Que cada cual piense lo que quiera. Yo lo tengo claro. Por mucho que la “Ley de Montes”, la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes (modificada por última vez en 2015 y vigente en 2025), imponga restricciones a la urbanización de los terrenos, ya sabemos que hecha la ley, hecha la trampa, y dentro de las excepciones permitidas, está el comodín de siempre: “En casos excepcionales por razones imperiosas de interés público de primer orden, aprobadas por ley (autonómica o estatal), siempre que se compensen con la recuperación de una superficie forestal equivalente. No aplica a montes catalogados (protegidos)”, es decir, que el poder político puede decidir por su cuenta si se pueden instalar molinillos asesinos o placas solares contaminantes. Y ahí entran de nuevo la Agenda 2030 y el Pacto Verde, que de verde tiene bien poco, aparecen las multinacionales, las inversiones y las tan manidas y queridas comisiones, que son el maná de tanto político corrupto del bipartidismo que se ha empeñado en acabar con España. Pensemos en los olivares de Jaén, en los embalses, en las centrales nucleares…, en el monte que se quema. Todo apunta siempre a lo mismo y a los mismos. A los enemigos del bienestar, a los enemigos del pueblo español. A los enemigos de España.

Lo que arde son nuestras almas. Lo que arde es la rabia de tener a esta ralea destrozando todo lo que tocan y no gestionan. Los que ardemos somos nosotros cuando leemos tuits de Oscar Puente o escuchamos declaraciones de ninistras de cuota y seres malvados como Marlasca o Bolaños.

Cuando lo que tendría que arder (figuradamente, señores censores) son las sedes de Ferraz y Génova y el Palacio de la Mareta, donde felizmente veranea el enfermo mental con su corte de corruptos, donde Nerón Saunez toca la lira y se frota los huevos, mientras España se hunde un poco más en el barro y la miseria que nuestros políticos, las 17 taifas y el maligno bipartidismo están repartiendo por la piel de toro.

¡Despierta España!


viernes, 6 de junio de 2025

¡Alzaos, españoles!

 


Tal como están las cosas, toca publicar un bando nuevo, como si volviéramos al 2 de mayo de 1808. Obviamente este llamamiento no será publicado por el actual alcalde de Móstoles, ni mucho menos por el de Madrid, por ese pequeño mentiroso que no da una a derechas, por lo que me permito hacerlo en nombre de todos los españoles hartos de las cloacas, de la corrupción socialista y de la colaboración del resto de partidos políticos, incluido el Partido Popular, que se arroga ser la oposición, cuando colabora ora si, ora también, con la sucia y corrupta mafia de Pedro Sánchez. Por mucho teatrillo (con pinganillo) que monte el holograma Ayuso para satisfacer su ego y atontar a su babeante electorado.

 

Señores alcaldes de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mí, humilde escribano de la villa de Madrid.

Es notorio que los socialistas y sus socios apalancados en toda España, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo capital y los ciudadanos españoles; por manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha mierda. Somos españoles y es necesario que muramos por la libertad y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de chantajes y traiciones, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey y de los tres poderes. Procedan vuestras mercedes, pues, a tomar las más activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos, y alistándonos, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

Madrid, seis de junio de dos mil veinticinco.

Un servidor

 

Pues eso, españoles de bien, o nos alzamos contra esta tiranía de dementes, corruptos, chantajistas, ineptos, puteros, clientes asiduos de saunas fotografiados en plena faena y locas charos devenidas agentes secretos de la Moncloaca, o nos quedaremos sin patria, sin libertad, sin presente y sin futuro.

¡A por ellos!





miércoles, 21 de mayo de 2025

La mentira más grande jamás contada

 


Como cada Pascua, volví a vivir la pasada Semana Santa, la más importante del año para los creyentes, de la forma tradicional: asistiendo a procesiones, a misa, rezando, reflexionando y viendo las películas de rigor. Como por ejemplo “La historia más grande jamás contada”, que para mi sigue siendo la referencia, por edad y por las veces que la he visto, de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

Y mientras disfrutaba, me emocionaba, lloraba y sufría con el relato de la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor, en mi cabeza retronaba de forma insistente un pensamiento: eso fue y será la historia más grande jamás contada, mientras nosotros estamos viviendo justo lo contrario, la mentira más grande jamás contada. ¡Malos tiempos nos ha tocado vivir! Muy malos.

Sí, la mentira más grande de la historia es, sin lugar a duda, la España del demente y corrupto Pedro Sánchez, hijo político (y a todas luces el mejor alumno) del endemoniado Zapatero, el hijo de Satán enviado a la tierra para rematar todo lo bueno e imponer el mal. Repito. El MAL.

Ha habido (y siguen habiendo)  grandes y bien orquestadas mentiras en la historia, de eso no hay duda, pero ni la “Leyenda negra” inventada por ingleses, holandeses y demás herejes enemigos de España, ni las ligas ganadas por el Barça de Negreira, ni la plandemia del COVID gestada y explotada en despachos de Bruselas y de las granes farmacéuticas, ni la propia UE de la bruja von der Leyen y su dictadura antipatriota, ni la inexistente emergencia climática y su maldito Pacto Verde y su Agenda 2030. Nada, chiquilladas, mentirijillas, comparado con el reino del mal que han montado Pedro Sánchez, su pulcra y trabajadora esposa y sus compinches en estos últimos 7 años.

Cortas se quedan películas como “El mayor espectáculo del mundo”, viendo el circo permanente en el que vivimos, por no comparar “El mayor robo del siglo” con el robo masivo y continuado que están llevando a cabo los lacayos, peones y familiares del demente presidente.

Pero volvamos a “La mentira más grande jamás contada”, la de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Si es que se llama así, porque con este personaje hay que poner en duda todo: su nombre, su hombría, sus estudios, su educación, sus escritos, su moral. Lo único que sabemos seguro es que cuida de su familia.

Si Pedro Sánchez se hubiera retirado 40 días al desierto, y no 5 al cómodo sofá de casa, hubiera caído en todas las tentaciones, aunque en su caso en vez de intentar convertir piedras en panes, lo que hizo es convertir papeletas y rellenar una urna entera en un santiamén. Cayó en la tentación. En la primera.

Tampoco tardó mucho el vivales de Pedro en llamar a sus discípulos, a los que nombró “pescadores de votos y favores” y con los que inició su peregrinaje en busca de gloria y riquezas.

Y en busca de mayor protagonismo, Pedro también obró su milagro, resucitando a un tal José Luis Abalus, que le ayudó fielmente a multiplicar los panes y los peces; los de su familia, compinches y amigos, eso sí. O consiguiendo trabajo para todas las sobrinas, amigas, primas y hermanas de la extensa y sagrada familia.

A Caifás y el Sanedrín ni se enfrentó, despidió a los que pudo y colocó como sumo sacerdote a su amigo Conde Podridus. ¿De quién depende el Sanedrín? Pues eso.

Y con la Cesarina Ursula, ni un problema. Un par de guiños, alguna zalamería y variadas cesiones de intereses nacionales, y todo arreglado. Como amigos.

Y aquí, siguiendo los paralelismos entre la mentira más grande jamás contada y la vida de Nuestro Señor, habría que saltarse un capítulo, el de la entrada en Jerusalén, porque no veo yo una entrada triunfal de Pedro Sánchez a ninguna ciudad, pueblo o aldea de nuestra nación. No hay Jerusalén que le reciba con los brazos abiertos: anda de noche, tapado, protegido y apestado.

Lo que nos queda ahora ya son deseos, pero sin duda se cumplirán. Somos muchos que soñamos, pedimos, exigimos y reclamamos lo mismo.

La traición de Judas está al caer (no será por la falta de potenciales chivatos en su entorno), seguidamente asistiremos gozosos al juicio, la sentencia y el castigo de este maligno ser. Y no habrá intercambio por el Barrabás de turno. Ni habrá crucifixión, no.

Queremos que viva muchos años, exiliado, solo y sin espejos en un islote cualquiera. Perejil, por ejemplo. Y que se consuma poco a poco, para pagar todo el mal que ha hecho a España.

No sería mal final para esta pesadilla que estamos sufriendo.

No sería mal final para esta insufrible película.

No sería mal final para “La mentira más grande jamás contada”

 

jueves, 6 de febrero de 2025

El túnel del terror rojo

 


Otra noche mas que no duermo.
Otra noche mas que se pierde.
¿Que habrá tras esa puerta verde?

La puerta verde, Los Nikis, 1986.

 

Mis tan queridos Nikis ya se preguntaban en 1986 que habría tras la puerta verde, versión inmortal de la canción original de Jim Lowe y los High Fives de 1956, y yo, ahora, casi cuarenta años después, me pregunto qué habrá al final del túnel rojo. Si es que tiene final, claro. Porque una pesadilla clásica es entrar en un túnel interminable, al igual que caer de un edifico y no llegar jamás al suelo o en el mejor de los casos estamparte cual merengue en una fiesta infantil.

Porque, si lo pensamos bien, estamos todos metidos en un túnel sin fin, un túnel excavado en las entrañas de nuestra patria, un túnel más terrorífico que el de la bruja de cualquier feria de pueblo y bastante más largo que el túnel de San Gotardo que atraviesa los Alpes. Y es un túnel de un color rojo oscuro, tanto como el alma de sus constructores, que son nada más y nada menos que los socialistas, encabezados por un tirano psicópata y su corte de lameculos, lacayos, cómplices y aduladores, Y votantes, para mayor desgracia nuestra.

Leyendo últimamente a los pocos columnistas, escritores, pensadores, historiadores y políticos que me aportan algo, entre ellos, como no, Hughes, Juan Carlos Girauta, Iván Vélez, Gabriel Albiac, Enrique García-Máiquez o Jorge Buxadé, por citar algunos, noto un cierto optimismo, como si vieran alguna luz al final de esa pesadilla que estamos viviendo en el mundo occidental en los últimos 20, 30 y hasta 40 años. Sinceramente, no comparto ese optimismo, quizás cansado ya de soñar despierto, pero si algo tienen estas personas preparadas, sabias, cultas y conocedoras del pasado y de la triste realidad actual, es que saben mucho más que yo (por eso les leo, porque para escuchar o leer sandeces no tengo tiempo, la verdad. Ni para ver telebasura, telediarios sectarios, programas soeces y bastos o escuchar supuesta música que no es más que ruido de obra con letras simples y sucias).

Volviendo al interminable túnel rojo en el que nos encontramos, los sobresaltos, las trampas, las cascadas, las curvas y los súbitos descensos que lo jalonan en forma de continuos (y supuestos) delitos de los monstruos que lo pueblan y que nos asaltan a cada curva, son incontables.

¡Ojalá hubiéramos tenido un túnel de la bruja de esta duración en nuestra infancia! Porque como bien recordamos todos, siempre se nos quedaban cortas las atracciones, ya fueran en el parque de atracciones del Tibidabo en Barcelona o en cualquier otro espacio de ocio y diversión para los pequeños (y no tan pequeños: yo volvería a montarme sin pensármelo dos veces en cualquier atracción, en la montaña rusa, en la Atalaya, en los autochoques, y disfrutaría como un enano en el salón de los espejos).

Si no es un familiar del tirano, disfrazado de director de orquesta, que nos intenta atizar en una curva con su larga y deformada batuta, un ridículo ministro de asuntos exteriores disfrazado de bedel y  convertido en un cazador de herejes al credo único de Dios Sánchez, blandiendo su espada justiciera por habernos dormido en una larga recta del túnel, una asesora del asesor del jefe de gabinete del jefe de gabinete de una histérica ministra gritando desde un foso cual posesa y en un idioma ininteligible, una vicepresidente iletrada que nos aterroriza desde el techo con sus deformes ubres caídas y su desconocimiento de la lengua española (y de cualquier otra cosa), un ministro de Justicia empeñado en acabar con la democracia a martillazos en cualquier recoveco, otro ministro aficionado a las chicas de compañía saludando desde una oscura ventana, es cualquier otro terrorífico espécimen de los componen el circo ambulante gestionado desde las cloacas de la Moncloa.

Pero la gran diferencia entre los túneles del terror o los castillos de la bruja de nuestra infancia, en los que nos adentrábamos voluntariamente (o casi), previo pago del tique preceptivo por parte de nuestros padres o abuelos, en este siniestro túnel rojo del terror nos han metido obligatoriamente, sin darnos la opción a negarnos a subir a la vagoneta, ponernos el cinturón y sufrir su interminable recorrido.

¿Tendrá algún final esta desagradable atracción de feria cutre, insegura y trasnochada?

¿Saldremos vivos de este parque de atracciones que más parece la parada de los monstruos?

Como siguen cantando los Nikis: No descansaré hasta saber que hay tras la puerta verde”.

O al final del túnel rojo oscuro por el que estamos transitando.

viernes, 24 de enero de 2025

Los delfines de río

 


El delfín de agua dulce, también conocido como delfín de río, es un cetáceo que habita en las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas en Colombia, Bolivia, Brasil, Perú, Venezuela y Guyana.

Hasta aquí mi interés por este cetáceo. Vamos a lo importante.

Muchos de nosotros volvimos a disfrutar durante las pasadas Navidades de la excelente película “Quo Vadis”, un relato sobre el emperador Nerón que se mueve entre la historia novelada y la novela histórica, y que relata las locuras y maldades de dicho emperador romano, la persecución de los cristianos, la corrupción y la demencia del personaje y la destrucción del orden social que tanto cuidó y protegió su antecesor, Claudio. ¿Nos suena a todos verdad? No la película, que también, sino el carácter, la demencia, la cobardía y la maldad del protagonista. 

¡Bingo! Acertaste, querido lector, estoy obviamente hablando del tirano que nos ha tocado sufrir, del endemoniado Pedro Sánchez. A su lado, salvando las distancias, Nerón me parece un santo: "Nero, vir sanctus", en latín. Hasta estoy seguro de que cantaba mejor que David Azagra, el hermanísimo, toca el piano. Aunque esto sea una suposición: lamentablemente no tenemos grabaciones de los alaridos de Nerón mientras ardía Roma. Pero la “Danza de las chirimoyas” sí que la he podido sufrir. Si tenéis problemas para ir de vientre, aquí tenéis la obra magna. El Opus nº 1 del hermano del número uno. Aunque mejor que tiréis de Micralax o cualquier producto equivalente.

A Pedro Sánchez y su camarilla se le ha ido la olla definitivamente. Sus últimas actuaciones no tienen nada que envidiar a los desmanes del ya santificado Nerón: cometer delitos y tropelías y echar la culpa a los demás, como en el engañoso decreto Ómnibus que simplemente ha sido un intento de colarnos los favores que debe a la chusma que le mantiene en pie, con verdaderas necesidades sociales. Y todo ello con la pérfida intención de poder tirar balones fuera, echar la culpa a todos los demás, lanzar una falaz campaña publicitaria en sus medios, a los que acaba de regar con otros 162 millones de euros (¿A cuánto asciende la ayuda para la ELA? ¿Cuánto dinero ha llegado realmente a los afectados por la DANA? ¿Cuántos habitantes de la Isla de la Palma ha recibido ayuda? ¿Cuántos Guardias Civiles están equipados correctamente para cumplir con su deber?...), y, cuidado, hasta es capaz de convocar en breve unas nuevas elecciones, ahora que ya controla todo aquello que pueda servir para manipular el resultado: Correos, Indra, Telefónica, RTVE, CIS, prensa escrita y Tribunal Constitucional. Todo atado y bien atado.

“Fueron los cristianos los que quemaron Roma” gritaba el psicópata Nerón, “han sido el PP y otros los que os han dejado sin subida de las pensiones y sin billetes de transporte subvencionadas”, exclama iracundo y poseído Pedro Sánchez, mientras que sus ministros y sus voceros lo proclaman a los cuatro vientos como dogma de fe.  La historia se repite. Aunque los que rodean al tirano en nuestro caso no son Séneca, Tigelino o Petronio, sino Bolaños, Patxi Nadie (como bien lo llama Girauta) y sus 1.000 asesores que trabajan a destajo para cambiar la historia, para convertir en negro lo que es blanco, en líquido lo que es sólido, en verdad lo que es mentira.

Porque todo, absolutamente todo lo que sale de la sucia boca del presidente del Gobierno, es falacia. Hasta su fecha de nacimiento cambia entre un documento oficial y otro. Como ya he escrito otras veces, algún día nos sorprenderá diciendo que no se llama Pedro. Y que Begoña no es su esposa. Tiempo al tiempo.

Se acercan tiempos muy complicados, que dejarán el incendio de Roma en una simple anécdota. Porque lo que está incendiando el maldito demente Pedro Sánchez no es solamente una ciudad: está arrasando con toda una nación, con su campo, su industria, su pesca, su turismo, su libertad, su seguridad, manipulando su pasado, haciendo insoportable su presente y liquidando su futuro.

¡Despertad, españoles, despertad de una maldita vez! Que esto se va al garete. A la deriva. Por el sumidero. A la mierda.

Arde España, y no hay suficiente agua para apagar este terrible incendio.

Ni para que sobrevivan los delfines de río, que siguen sin importarme un pimiento.

Lo que me importa es mi patria.

jueves, 16 de enero de 2025

La Francostela

 


Ahora que estamos en pleno Año Francobeo (no sé quién acuñó esta acertada expresión, pero, por lo que veo, su primera aparición en X fue el 11 de diciembre del año 2024), todos los socialistas, los vividores del sistema, los paniaguados periodistas, los cómplices en la judicatura, los vendidos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los militares traidores, los inútiles ministros, criminales y corruptos todos ellos, y, sobre todo, los familiares de Pedro Nicolás Sánchez Maduro, andan locos por sellar su credencial y conseguir su ansiada Francostela, ese certificado de fidelidad al líder máximo que confirma haber mentido como mínimo 100 veces en el último año, o en su defecto haber cometido suficientes delitos para ser merecedor de la recompensa, de la indulgencia plenaria que en este caso no es más (ni menos) que poder seguir robando, mintiendo y viviendo del cuento a costa de los impuestos de los españoles, mientras nuestra patria muere poco a poco.

Y no estoy lamentándome como Jeremías, sino más bien redactando una clara y rotunda filípica, con el necesario propósito de que mis lectores abran los ojos de una maldita vez. Y con una segunda y obvia intención, cagarme en los muertos del tirano Sánchez.

Por desgracia, y ante el desconocimiento de la historia y la realidad por la mayoría de la población española, inculta y manipulada como pocas, hemos llegado a un punto sin retorno, como les pasó con anterioridad a los cubanos hace más de 60 años, a los chinos y norcoreanos hace ya 76, a los venezolanos hace 26, a los nicaragüenses hace 13 y a otras tantas naciones que sufren sanguinarias dictaduras por el mundo. Y no quiero hablar aquí de la dictadura globalista de la Unión Europea, ya que daría para escribir un libro entero.

En España nos salvamos por los pelos de caer en las garras del terrorífico sistema social-comunista en 1939, pero pasados 86 años de la victoria del bando nacional, volvemos a estar a un paso de convertirnos en esclavos de un psicópata, de un autócrata sin escrúpulos, de un mentiroso compulsivo, de un ser maligno, de un Largo Caballero renacido, de un criminal, de un tirano. Hablad con cualquier cubano o venezolano en el exilio, que ellos ya han pasado por este trance, ellos vienen del futuro montados en su DeLorean DMC-12 para advertirnos de lo que nos espera si no le ponemos remedio con urgencia. Con máxima urgencia.

Lamentablemente, no todos leemos medios libres como la Gaceta o el Debate (más aún, la inmensa mayoría de la población no lee), o escuchamos Informa Radio o Radio Libertad, o vemos el Toro TV. Somos una minoría entre los 48 millones de españoles, por no hablar del micro mundo de las redes sociales, en las que en nuestra inocencia creemos ver una reacción y una gran cantidad de personas que piensan lo mismo, cuando somos simplemente y por desgracia un minúsculo grupo de correligionarios unidos por un algoritmo.

No nos llevemos a engaño con nuestros tan valiosos comunicadores en X, los columnistas de La Gaceta o El Debate, los grandes profesionales de Informa Radio o del Toro TV y sus 50.000 o 100.000 seguidores: por cada uno de nosotros, idealistas, sanos, formados, preocupados y luchadores, hay 200.000 garrulos en TikTok, 500.000 viciosos en Onlyfans y 1.000.000 de lerdos en Facebook. Ayer mismo vi las cifras de Onlyfans y da miedo y asco: hay unos 80 millones de hombres americanos usuarios activos, y el mayor accionista de la empresa gana un millón y medio de dólares ¡diarios!

Pero bueno: la esperanza no se pierde. Faltaría. Y sin duda, la victoria de Trump algo ayudará, igual que la presidencia de Milei, pero ambos nos pillan lejos. Europa ya no pinta nada en el mundo y España no pinta nada en Europa.

¿Y qué hacer?

Pues lo mismo que llevamos haciendo desde hace tantos años, trabajar, estudiar, comprender, compartir, enseñar. Haciendo proselitismo, siendo evangelizadores, luchando contra viento y marea.

Cambiando lo de armados por preparados, la frase de Ramiro Ledesma bien aplica hoy:

"España se salvará si aparecen cien mil españoles jóvenes, disciplinados y armados, cuyo propósito único consista en barrer del escenario nacional la voz de los farsantes y de los traidores".

Y hasta armados, si hiciera falta.

Y todos sabemos muy bien quiénes son los farsantes. Y los traidores.

Porque el tirano no se irá voluntariamente. Eso lo debemos tener muy claro.

Y España no es un lúdico “escape room”, una de las “actividades” previstas por el tirano para su Año Santo Francobeo. Porque este tipo de atracción tiene una salida, aunque a veces cueste encontrarla.

Pero las checas no tienen salida. Y España está a punto de convertirse en una inmensa checa.

Y de las temibles checas, tan queridas y usadas por socialistas y comunistas, solamente se sale de una manera: con los pies por delante.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Y se irán de rositas




se premia el robar y el ser sinvergüenza.
En España se premia todo lo malo.”
(Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia)

 

Últimamente vuelven a alzarse muchas voces contra el “régimen del 78”, esa pseudo democracia que nos impusieron y que por lo tanto no “nos dimos”. Por mucho referéndum y muchas mayorías que esgriman los defensores del régimen que sufrimos, cualquier análisis objetivo de lo sucedido en España desde aquel nefasto 6 de diciembre de 1978, deja bien claro que esto no es ni por asomo lo que tan felices y eufóricos nos prometíamos. Porque, recordemos, la pregunta de dicha consulta popular, «¿Aprueba el Proyecto de Constitución?», ya implicaba un marco tan amplio, un campo de juego tan ancho como largo, para que una parte de la sociedad, a la que ahora llamamos casta, se lanzara sobre el pastel y comenzara a consumirlo, poco a poco. Sin prisas pero sin pausa.

Si quisiéramos listar aquí y ahora todas las faltas y delitos, robos, secuestros, asesinatos, mentiras, corruptelas y complots urdidos y ejecutados por los respectivos partidos políticos en su alternante turno de desgobierno, nos haría falta una buena enciclopedia Salvat, de esas de lomo verde oscuro y letras doradas, tomos que decoraban en otras épocas nuestros salones, y que, válgame, Dios, hasta había gente que abría para consultar esa o aquella palabra. Una enciclopedia que hoy en día precisaría varios tomos adicionales para describir la intrínseca maldad en las taifas, digo las autonomías, esos nidos de violencia, de racismo, de clasismo y de la corrupción más sofisticada, más continuada y, oh sorpresa, la menos perseguida o penada. Algo entendible, cuando nuestro a todas luces injusto sistema electoral premia a las minorías violentas y chantajistas, ese sucio sistema de votos privilegiados que les entregó en bandeja todos los comodines para explotar al gobierno de turno con amenazas, con violencia, o simplemente con no darle sus votos para seguir gobernando. Los ya conocidos siete votos del psicópata Sánchez.

Pero lo preocupante no es esta corrupción institucionalizada, ejercida por todos los partidos que tocan poder (a VOX no le ha pasado aún; Dios quiera que continúe así), este aprovechamiento del dinero y del mal ajeno (como bien se ha visto en las recientes y criminales inundaciones en Valencia y en Castilla la Mancha), porque no tiene remedio.

Lo que verdaderamente nos tendría que despertar a todos, hasta el punto de alzarnos contra este carcomido régimen, lo intolerable y vomitivo, es que no pasa nada. Ni pasará. Nadie paga por sus delitos, por lo menos en el caso de los políticos. Algunos pocos han caído, han pisado la prisión, pero es una parte irrisoria de la masa corrupta que nos dirige. Sean del Psoe rojo o del PPsoe azul, como bien dijo Miquel Giménez recientemente, aquí ya no hay derecha ni izquierda, aquí lo que tenemos en un lado es el mal, la corrupción y la mentira, y en el otro lado la verdad, la justicia y el sentido común. Y en ese lado oscuro, siniestro, inútil y malvado están los partidos políticos, las mafias dedicadas a robar, colocar, enchufar, malgastar, destrozar todo lo que tocan, mientras que alegres y felices se dedican a la “dolce vita”, viajando, puteando, fiesteando, bebiendo, comiendo y drogándose.

¿Cuánto más aguantaremos, queridos compatriotas?

¿Qué tiene que pasar en esta antigua nación para que dejemos de lado el móvil, nos calcemos las alpargatas, cojamos un fusil (en sentido figurado), y acabemos con esta plaga de malvados, ignorantes y dementes criminales?

Escribía ayer Carmen Alvarez una preciosa columna sobre el otoño, según ella el mes del amor verdadero, a lo que yo añadiría que el amor más importante, el que engloba todo y a todos, a las parejas, a los padres, a los ancestros, a los hijos, a los compañeros, a los camaradas, a los empleados y a los superiores, al paisaje, a los monumentos, al campo sembrado y a la fábrica activa y humeante, al pescador y al obrero, al médico y al profesor, al soldado y al general, el amor que abarca todo y que solamente aspira al bien común, es el amor a la patria. A España. 

Y es por lo tanto este mes de otoño, este noviembre nacional, el que tiene que hacer brotar nuevamente ese profundo amor que España precisa en estos momentos.

Sin romanticismos y cursilerías: el amor verdadero se demuestra luchando. Por la verdad, por el pueblo, por España.

¿Dejaremos que vuelvan a librarse de sus delitos todos estos malvados criminales?

¿Seguiremos murmurando como el sepulturero en Luces de Bohemia, que “en España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”, sin hacer nada para solucionarlo?

¿Dejaremos que se vayan de rositas?

  

miércoles, 4 de septiembre de 2024

MAFIA



 "La política y el crimen son lo mismo"- Michael Corleone.

Antes de empezar, pido disculpas a mis cientos (a veces miles, cuando algún amigo famoso retuitea mis columnas, aunque últimamente les cuesta mucho) de lectores por insistir siempre en el mismo tema. A mi hermano, por ejemplo, ya ni se los mando, porque según él soy monotemático y me repito más que el ajo. Él sabrá. Siempre ha sabido más que yo. O quizás no. Pero en el fondo, si consigo abrir los ojos a un solo lector, el tiempo dedicado a escribir esto ya habrá valido la pena.

Pensemos por ejemplo en nuestra liturgia católica: las lecturas se repiten también, como el ajo, y día tras día, años tras año, volvemos a escuchar esa o aquella lectura, dependiendo del día. Y recitamos las mismas oraciones. Y entonamos los mismos cánticos. Y a esto se añade la homilía del párroco de turno, que intenta desmenuzar, aclarar, ejemplificar y hacer más comprensible lo escuchado en las lecturas. O por lo menos es lo que tendría que hacer.

Porque, tengamos siempre presente que no todos somos Gonzalo Miró ni sabemos de todo y más. Ni nuestros padres han tenido cientos de empleos como el de Rubén Sánchez. Tampoco somos tan eruditos y excelentes como Prepucio Teadula, perdón, Euprepio Padula, o sentenciamos todo como el idiota Fonsi Loaiza, sin tener idea de absolutamente nada.

En fin, no somos nadie comparados con toda esta élite cultural, intelectual y social. Somos simples mortales, con nuestras limitaciones, y necesitamos leer, comparar, entender y finalmente saber y hasta creer. De forma empírica.

Hablemos pues de la mafia. En este caso de la rama española, el PSOE. Y ya no hablo del criminal partido fundado por Pablo Iglesias en 1879, aunque compartan las siglas. Hablo del Partido Sanchista (de) Obedientes Empleados.

Organización criminal que aún consta en el registro como partido político, pero que dejó de serlo hace mucho tiempo. Y que ha superado con creces a las más famosas e influyentes “famiglias” italianas, la Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Camorra. La organización criminal y clientelar de Pedro Sánchez ha logrado, en un decenio, convertir a todas las demás asociaciones criminales, en simples pandillas de niños malcriados. Todos sabemos muy bien como funcionan este tipo de agrupaciones de intereses: un capo, los soldados y la omertà. Aparte de esto, solamente quedan el asesinato, el suicidio asistido o el polonio. Vale todo, o Valetudo, como escribí hace unos meses. Y quizás, para los enemigos menos peligrosos, el psicópata tenga suficiente con su cancelación política y social. Que en el fondo equivalen a un asesinato. Menos sangriento pero igual de efectivo.

Así funciona cualquier sociedad secreta y sectaria que busca el beneficio de pocos a costa de muchos: la masonería, los nacionalismos, las sectas, las maras, las simples pandillas de delincuentes, los falsos sindicatos, las logias, y, por desgracia, la mayoría de los partidos políticos. En especial, el innombrable y criminal partido que encabezan Pedro Sánchez, sus allegados y sus soldados. Estos últimos y si conviene, sacrificables, como el pobre Fredo en “El Padrino”. Papel que bien podría interpretar en un futuro cercano Ábalos. Porque lo de romper el silencio, quebrantar la omertà, tiene su riesgo. Pensemos solamente en las decenas de suicidados amigos de los Obama. O en las victimas del polonio de Putin. El que ose enfrentarse al capo ya sabe a qué atenerse.

Y todo el mal se cuece entre la Moncloa y el Palacio de Congresos, edificio y temporales moradores a los que por cierto, como bien lo define Javier Santamarta del Pozo en su excelente libro "Eso no estaba en mi libro de historia de la Primera República", “no pidamos nivel a los que se encuentran en una calle ya de por sí desnivelada de bajada, como es la madrileña Carrera de San Jerónimo”. Una pocilga desnivelada, cuyos ocupantes, en su inmensa mayoría, se dedican solamente a medrar, robar, tergiversar, confabular, engañar y a maldecir al contrario. Menos aquellos pocos que simplemente van a figurar y cobrar. Que de estos también hay. Los tontos útiles que solamente sirven al capo para votar cada tanto. Y que son tan sacrificables como los mejores y más fieles soldados. No hace falta que enumere aquí a todos aquellos que cayeron en desgracia y fueron apartados. En un lado del hemiciclo y en el otro. Que los partidos son todos mafiosos. Unos más, unos menos, pero al fin y al cabo, son entes antinaturales creados para defender los intereses de unos pocos. Lo de la honradez y el bien de los ciudadanos y de la patria como objetivo vital, lo dejamos para cuatro admirados pero solitarios llaneros. O quizás sean treinta y tres. No puedo poner la mano en el fuego por todos ellos, por algunos sin duda.

Hoy, 4 de septiembre, el capo de la mafia, Pedro Sánchez Castejón, ha rematado su tarea. Como posteaba esta mañana en X, “Tomados el CGPJ y el Banco de España, el autócrata ha alcanzado sus últimos objetivos. La democracia ha muerto”. 

Y que nadie lo dude, el psicópata que lamentablemente dirige nuestro gobierno, que no nación, ha conseguido lo que pretendía desde que salió de las oscuras saunas gay y decidió llegar al poder fuera como fuera. Ha tomado el control de todo (hoy en la Gaceta tenéis una lista de todos sus peones), y a partir de aquí, nos va a costar el oro y el moro echarle de la poltrona.

Como tan bien escribía ayer un tuitero, nos ha traído al moro y se va a llevar el oro.

Y los MMM, los medios de manipulación masiva, aplaudiendo con las orejas (tamaño Fonsi Loaiza), engañando a los ciudadanos y cobrando sus sobornos en forma de publicidad institucional.





miércoles, 7 de agosto de 2024

Rancid & Rotten

 



Una historia de los bajos fondos.

Ficha técnica

Género: Delincuencia organizada, Corrupción, Perversión

Reparto: Ego Sánchez (Rancid), Bego Gómez (Rotten), David (el flautista), Barrabés (el socio enfermo terminal), Koldo (el segurata), Oscar (el matón), Silvia (la prostituta amanuense) …

Sinopsis: Rancid y Rotten traban amistad en una fiesta pija en un chalé de Madrid. Surge el flechazo y se siguen viendo con asiduidad en las saunas del padre de Rotten, donde ella lleva la contabilidad y controla las cámaras de grabación secretas. A los pocos meses se casan y comienza su carrera delictiva para llegar cuanto antes al poder. Con la ayuda de testaferros, amigos de infancia, exnovios, exnovias, empresarios chantajeados y jueces corruptos, toman primero el control del partido socialista, para llegar rápidamente al gobierno de España, engañando sin pudor a militantes y votantes. Una vez aupados al poder, colocan a todos los miembros del clan en puestos de relevancia, cubriendo tanto el sector público como el privado, hasta controlar de forma absoluta todos los poderes del estado. Apoyándose en los medios de comunicación comprados, se afianzan en el poder y comienzan a destruir la nación española mientras se enriquecen ilegalmente.

Críticas.

"Impresionante historia de superación, amistad y valores.  (...)” Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)"  Toni Pelota: El Mundo

"La mejor película en años. Un ejemplo de pareja triunfadora frente a la ultraderecha acosadora” Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)"  Ana Limitada: El País

"Podría ser de Almodóvar por su grandeza. Un ejemplo de la España que queremos, diversa, lista, emprendedora y triunfadora.” Puntuación: ★★★★★★★ (sobre 5)"  Juan Palomo: ABC

 

 

No quiero adelantar todo el contenido de esta distópica película. Lo de los spoilers me parece realmente una gran putada. Pero si quieres conocer en detalle el argumento de la película, lo más fácil es tirar de hemeroteca, aunque esto implique leer. Entiendo que muchos preferiríais una serie emitida en la Sexta y su posterior debate con los habituales lameculos del poder, pero os vais a quedar con las ganas. El que quiera saber, que se lo curre.

Que haga un mínimo esfuerzo, que analice, que valore, que opine de forma objetiva, con datos en la mano, y que entienda de una puñetera vez que esta pareja de delincuentes nos va a llevar a todos a la ruina y a la esclavitud absoluta, hasta que tengan sus cuentas bancarias a rebosar, desparezcan de España y se dediquen a la “dolce vita” en Santo Domingo, Portugal, Tailandia, Portugal o Marruecos.

 

Nota: cualquier coincidencia con la realidad es totalmente intencionada.

 

jueves, 4 de julio de 2024

Pedro y la ruleta trucada

 


Tengo una extraña fijación con la historia del “Straperlo” (origen de la palabra estraperlo tal cual figura hoy en día en el DRAE), una ruleta trucada que generó en los años treinta pingües beneficios a sus inventores y a los siempre presentes políticos compinchados, en este caso los Lerroux, Pich i Pon y alguno más.
Entiendo que esta querencia se debe a dos razones fundamentales: por un lado, sin duda, el haber vivido muy de cerca el fin del juego ilegal en España a finales de los años 70 del siglo pasado, y por otro, su indudable ejemplaridad para explicar la picaresca y la corrupción, tan común en la España de ayer y, sobre todo, en la tan sucia y corrupta España actual, la España de Pedro, Begoña & Friends. (Para los que estéis interesados en este curioso episodio de timo y corrupción de la ruleta trucada, existe bastante bibliografía al respecto).

Desde entonces, sobre todo desde la llegada de la “democracia”, hemos visto y sufrido timos, estafas, engaños y corrupción política de todo tipo, desde el aceite de colza o el timo del Forum Filatélico, hasta los más recientes “casos” del AVE, Gürtel, Campeón, Ciudad del Golf, Emarsa, Filesa, Guerra, ITV, Invercaria, Madeja, Malaya, Naseiro, Nueva Rumasa, Palau, Pretoria, y tantos otros, bien repartidos por cierto entre los dos corruptos partidos que llevan destrozando España desde 1978, léase el PP y el PSOE, con alguna sonada intervención de los partidos nacionalistas, encabezados estos últimos por Jordi Pujol y su sagrada familia. Y para culminar esta sucia manera de enriquecerse, teníamos el caso de los ERE de Andalucía, que esquilmó más de 600 millones de euros del contribuyente para repartirlos entre los agraciados cargos del PSOE, sus familiares y sus amigos. Y hablo en pasado, “teníamos”, porque de golpe y porrazo, el caso de los ERE ha dejado de existir. Nunca pasó. Nunca robaron. Todo fue un mal sueño, del que Conde Pumpido nos ha despertado y liberado de un plumazo. Gracias Cándido, no sabes lo tranquilos que nos has dejado. Sobre todo a los condenados, los encausados y los beneficiados. Por fin pueden dormir a pierna suelta con sus beneficios a buen recaudo y una sonrisa de oreja a oreja que ni la Monalisa. O el Joker.

¿Y quién ha sido el artífice de todo ello? ¿Quién ha conseguido en pocos años borrar delitos probados, liberar a delincuentes comunes y a terroristas, absolver a corruptos, colocar a miles de amigos y compinches en todas las instituciones, órganos oficiales y empresas públicas o participadas, arruinar un país económica y éticamente, reírse de todos nosotros y blindarse de tal forma que será harto difícil echarlo del poder?

¿Quién ha elevado la corrupción a su máxima expresión, ha ninguneado al Jefe del Estado, ha protegido y promocionado a su iletrada e idiota mujer y a su hermano el músico, poseedor de dos DNIs, uno español y otro portugués, de dos nombres y de varias propiedades repartidas entre Rusia, Portugal y España?

¿Quién ha arruinado nuestra economía, ha permitido y fomentado la invasión de nuestra patria, ha regalado el Sáhara a Marruecos, ha enturbiado nuestras relaciones internacionales, ha mentido día si día también?

¿Quién ha culminado sus fechorías colocando a sus afines en la fiscalía y a Conde Pumpido en el Tribunal Constitucional, con la connivencia del Partido Popular?

¿Quién tergiversa nuestro pasado, destroza nuestro presente y dilapida nuestro futuro?
 
Ojalá volviéramos a los años 30 y el mayor mal fuera una ruleta trucada, con su botón camuflado para parar la bolita en el número apropiado, y gracias a ello repartir las comisiones entre cuatro amiguetes y otros cuatro políticos conchabados.

Ojalá.

Pero no es así, la ruleta trucada de Pedro Sánchez es imparable, no tiene 36 números ni necesita un mecanismo oculto para manipularla, la ruleta del psicópata solamente tiene un número, el cero, el que significa que todas las ganancias son para la casa.

Para su casa.

Rien ne va plus.
 
P.D. Maldito seas, psicópata.












miércoles, 6 de septiembre de 2023

Adiós España

Ni la constitución ni la democracia están en peligro. 
La constitución hace ya mucho que es papel mojado, 
a la izquierda se le ha quedado pequeña. 
Lo que está en peligro es España. Javier García Isac


 


Me permito encabezar esta reflexión con una frase del siempre acertado Javier García Isac. Uno de los pocos periodistas que, sin haber caído en el amarillismo y el sensacionalismo en busca de clics y regalías, no se muerde la lengua y dice lo que muchos de nosotros pensamos. Y que deberían pensar todos los ciudadanos de España, si tuvieran entendimiento, cultura y ese mínimo de sindéresis que se le presume a un ser humano en este siglo XXI, del que ya hemos consumido una cuarta parta sin que se vea un solo avance social, cultural o económico. Más bien al contrario, en estos últimas y nefastas décadas, la civilización en general, y en especial la parte que nos importa, la sociedad española, ha ido retrocediendo en todos los aspectos: en el cultural, en el político, en el social y en el económico. 

Y vuelvo a utilizar una ilustración del maestro Mr. Jonespara reflejar simbólicamente lo que está pasando con nuestra patria, con esa piel de toro extendida, como la definió en el siglo I a.C. el geógrafo griego Estrabón. Un toro que finalmente se convirtió en un símbolo de nuestra nación, sobre todo gracias a la inmortal y única campaña publicitaria lanzada en 1956 por la empresa de bebidas alcohólicas Osborne, fundada por un inglés venido de Exeter en 1772. Ya tiene su gracia que justamente un inglés, proveniente de la envidiosa y pirata tierra regida por la corona británica, sea el origen de nuestro mayor símbolo patrio, amado y conocido en todo el mundo. Pero no hay mal que por bien no venga: ya pueden seguir ocultando los bárbaros de la pérfida Albión la verdadera historia de nuestra nación, las derrotas que les hemos infligido, sus fracasos ante nuestros bizarros soldados y sus estrepitosas derrotas ante nuestra marina de guerra. El toro siempre seguirá alzado en nuestros montes y campos, como símbolo de lo que fuimos. Y no digo “lo que somos”, porque por desgracia la propia España como nación, está a punto de fenecer después de más de 500 años de gloriosa historia. Tirando por lo bajo.

Un toro, una España, venidos a menos, manchados por los sucios colores del totalitarismo violeta, de las imposiciones de ese mundo “woke” que muchos no ven ni quieren ver, pero que está imponiendo su regresiva cosmovisión al mundo entero, no solamente a España, con todo lo malo que ello significa. Un totalitarismo que no admite más que sus ideas sobre cualquier tema, y que condena a la hoguera a todo aquel que se permite discrepar, desviarse un solo paso del ritmo que marcan sus variadas demencias.

Y por si no tuviéramos bastante con esta ideología que atenta contra todo sentido común, contra la ciencia, la biología, la ética y la moral, para desgracia nuestra se le unen un gobierno en manos de un déspota y múltiples y variados aprovechados que utilizan la debilidad del demente Sánchez para alcanzar sus sucios y malvados objetivos, que no son nada más y nada menos la destrucción de España como nación y la imposición de sus delirios tribales, que no son más que la búsqueda de beneficios para una minoría clasista y racista, a costa de una supuesta mayoría que vive en la inopia, manipulada y amaestrada en las últimas décadas por una repugnante elite a la que solamente le importa el ingente beneficio que le pueda traer una fragmentación de España en variadas e inventadas naciones ficticias en las que puedan reinar y robar a destajo. Porque de esto se trata fundamentalmente: de poder y de dinero. El “money makes the world go around” de la magnífica película “Cabaret”, ese afán de riqueza que mueve casi todo en este mundo. Desde el nazionalismo, pasando por el ecologismo, el feminismo y todos los demás ismos, todos estos movimientos no tienen más que un objetivo: imponer sus ideas minoritarias, inventadas y falsas en la mayoría de los casos, a una mayoría de la sociedad que, dominada y adoctrinada, atontada por la falta de formación y por la ocultación de la realidad gracias al dominio de los medios de comunicación, asiste atontada a su propia desaparición, cómodamente sentada en su sofá, comiendo fruta traída de otros países mientras nuestra agricultura se hunde, agarrada a un teléfono móvil fabricado en una dictadura comunista como es China, recibiendo los datos por las redes de operadoras foráneas (ya ni nos queda Telefónica, inaugurada un 12 de octubre de 1929 por Miguel Primo de Rivera y en manos de la familia real saudí desde ayer mismo), engullendo comida prefabricada por empresas americanas y riendo las gracias a falsos periodistas, influencers y expertos en todología

La vergonzante reunión de ayer entre una vicepresidente comunista, iletrada y malvada, que ni corta ni perezosa se acercó a Waterloo en un cómodo viaje en un Falcon, a costa de nuestros impuestos que tanto les gusta malgastar, y un delincuente fugado, un esperpento de persona que encarna todo lo malo explicado anteriormente, este encuentro negado por el autócrata con esa inmensa desfachatez que le caracteriza, puede marcar ya de forma definitiva la desaparición de nuestra tan querida España.

Y nadie moverá un dedo. O casi nadie. La mayoría seguirá ahí, sentada en su sofá, con un ojo en la pantalla del móvil y el otro tragando anuncios de lubricantes vaginales y anales, coches eléctricos inútiles e impagables, viajes irrealizables y degeneraciones varias que poco a poco han carcomido sus pequeños e inactivos cerebros, convirtiéndoles en simples marionetas al servicio del mal.

¿Y qué hace nuestro jefe del estado, Su Majestad el rey Felipe VI, mientras tanto? Supongo que estará felizmente sentado en alguna cómoda hamaca, delante de un mapamundi, decidiendo qué país será el destino de su ya cercano exilio. Y no vale repetir, por lo que Lisboa y Roma quedan descartadas. Pues se tapan en el mapa con unos nachos, y a seguir buscando un destino bonito para disfrutar lo que le quede de vida. Carpe diem y que os den a todos.

Tampoco creo que le importe demasiado: es una tradición familiar, económicamente va sobrado, y lo del amor a la patria o el juramento prestado ya sabemos todos el valor que tienen. Ninguno.

O quizás no, puede ser que nuestro rey esté verdaderamente preocupado por del futuro de SU nación, por el de su hija mayor, ya devenida dama cadete en la academia militar, por el de su familia en general y por todos nosotros, sus leales, abnegados y trabajadores súbditos. Puede ser.

jueves, 17 de agosto de 2023

Sacrilegio veraniego



En este último mes veraniego estamos viviendo un verdadero sacrilegio: agosto está para desconectar, para disfrutar del descanso, de la familia, de la belleza, de los auténticos chiringuitos y de la tan variada riqueza de nuestra tierra. Como mucho podemos aceptar algún cotilleo veraniego sobre histéricas famosas que se quedan sin gasolina en su barquito de recreo (mientras proclaman la prioridad de dejar de usar nuestros utilitarios para evitar la ebullición planetaria), nietos de famosos que se dedican a descuartizar a su pareja temporal y antinatural, entrenadores llorones del “Trampas y Palancas F.C.” o cantantes venidas a menos que para asegurar sus años pendientes de cotización tienen que enseñar sus pechos. Pero nada más. Dejemos los problemas serios para septiembre. Que nosotros contamos los años por temporadas.

 

Por algo el emperador Augusto instauró las “Feriae Augusti” (vacaciones de Augusto) en el año 18 a. C.  Para descansar de las finalizadas labores agrícolas. Preguntadle a cualquier italiano si aceptaría eliminar el “Ferragosto” de su vida. Os mandaría a freír espárragos con algún gesto tan típico en la expresión no verbal de nuestros vecinos marítimos. Romanos somos.


Pero no: de forma malvada y sacrílega, como todo lo que hace el maldito autócrata, nos colocaron unas elecciones a finales de julio, lo cual aseguraba un ruido innecesario y hasta blasfemo durante el “sagrado” agosto. Y este ruido ha llegado hasta tal punto que ha suplido las noticias amarillas, el tradicional cotilleo veraniego de bronceados, separaciones y fiestas populares, cargando nuestro merecido descanso con el ruin politiqueo, con dimisiones manipuladas, negociaciones “secretas” anunciadas a voces, desplantes y traiciones a España por parte de sus actuales gobernantes y, sobre todo, reales o falsos problemas internos en los partidos. En un partido, sobre todo. En VOX.

 

Y la prensa ha mordido la carnaza cual tiburón hambriento. Algo comprensible, por otro lado, ya que el riego de millones en publicidad recibido del gobierno antes de las elecciones implica sin duda una línea editorial a seguir. Y en eso están: en seguir los mandatos del malvado duopolio, el PPSOE, y complacer a sus amos atacando al único partido que por ahora no se ha plegado al sucio juego partidista, que como único objetivo tiene su propia supervivencia. Y digo “por ahora” porque no será la primera vez en mi vida que creo en un partido, en una mujer o en un entrenador de mi querido RCD Español, y al final me sale rana.

 

Todo el innecesario runrún acerca de los supuestos problemas internos de VOX, tan exagerados como falsos, no es nada más que el miedo de la partitocracia a tener que lidiar con patriotas de verdad, con un partido que cumple lo que promete, que antepone España a sus propios intereses. Algo similar a lo que le sucede a partidos asimilables en el resto de Europa, como la AfD en Alemania, que siendo ya el tercer partido con más intención de voto, está siendo atacado y hasta amenazado de ser ilegalizado por parte de los globalistas, que son los que dirigen a los partidos mayoritarios en casi todos los países de Europa, salvo honrosas excepciones como Hungría, Polonia e Italia (y próximamente en Holanda, Suecia, Noruega… y hasta Alemania, si el eje del mal que reside en Bruselas no impone su dictadura).

 

Es verdad que en VOX se han producido movimientos en sus cargos electos, y de peso, pero esto es algo tan normal como que se te queme la primera paella hecha sobre brasas: los partidos se componen de personas que se unen porque comparten determinados valores. Y ya está. En todo lo demás siguen siendo personas normales, con sus relaciones personales, sus problemas familiares, sus virtudes y sus defectos. Y que existan desavenencias, diversidad de opiniones, tiras y aflojas, y hasta presiones, inquinas y traiciones, dentro de un partido político, es lo más normal del mundo. Como bien cabe recordar, un partido no es una unidad natural a la que pertenezca el ser humano. Eso queda reservado a la patria, la familia y el gremio o profesión. Aunque en España por desgracia tengamos demasiados miembros en los gremios políticos y los chiringuitos subvencionados.

 

Y lo importante aquí es que no ha pasado nada en VOX que no haya sucedido de forma paralela en los demás partidos. Si miramos el porcentaje de diputados electos por cada uno de los partidos que repiten en relación con la anterior legislatura, VOX es el que mayor porcentaje de continuidad tiene. Dato mata relato, como siempre.

 

No hablo por hablar, como si fuera una Gemma Nierga cualquiera, hablo con conocimiento de causa. Tengo el honor de conocer a bastantes dirigentes y diputados de VOX desde hace muchos, muchos años. Y de preciarme de ser su amigo, de varios. Por lo que, conociendo su trayectoria personal, cultural, curricular, laboral y política desde su juventud, y habiendo compartido con ellos momentos buenos y malos en la lucha política, que para todos ellos (nosotros) no es más que la lucha por el bien de la patria, puedo y deseo creer que no ha pasado nada grave en este mes de agosto que ya está llegando a su fin.

 

Salvo el sacrilegio del demente y malvado traidor.

 

Pero como bien dicen los ingleses y me gusta repetir: “everyone meets his Waterloo” (en cristiano, a todo cerdo le llega su San MartÍn).

Más en este caso, en el que el maldito déspota Sánchez depende de un cobarde golpista refugiado en dicha localidad belga.  Y aunque por ahora no tengamos a nuestro duque de Wellington presto a derrotar al enemigo, todo llegará. 

 

Y cuando llegue el glorioso momento de la derrota del autócrata, tenemos nuestra isla de Santa Elena preparada. Aunque sea un islote y se llame Perejil, servirá.


#Hastanuncamaldito


 

Ilustración gentileza del artista Mr. Jones ©