jueves, 31 de agosto de 2023

El corrupto y las totalitarias


Por todo lo que estamos viendo, parece que hayan pasado meses desde que España ganó el mundial de fútbol femenino. Desde ese día, que debería haberse quedado en una gloriosa victoria deportiva, estamos asistiendo a un dantesco espectáculo en el que nuestras ya conocidas y malvadas totalitarias feministas han sabido explotar sin límite ni vergüenza las metidas de pata de un corrupto, chusco, putero y cutre amigo de Pedro Sánchez. Separados al nacer. Y para echarle más picante al guiso, se han aprovechado de la incapacidad intelectual y la nula ética de una de las jugadoras de la selección, la tal “Jenni”, para relanzar su rancio feminismo y reactivar su decaída presencia ante la estupefacta sociedad española, ávida como siempre de pan, circo y sangreMucha sangre.

Ante los chantajes infructuosos de la futbolista, reclamando a Rubiales un contrato de 2 millones de euros con el Barça a cambio de su silencio, ha saltado rápidamente nuestra comunista de salón de belleza, Yolanda Tucán (en su inglés “Yoli You Can”) regando a su chivatilla con generosas subvenciones, que como en todo pagamos nosotros con nuestros impuestos.

Lo que en nuestro idioma común se llama pescar en río revuelto. Supongo que en las otras y variadas lenguas de nuestro estado plurinacional tendrán su propia expresión. En el artificial idioma vasco por una vez no han tenido que meterle alguna k o zeta en sus palabras inventadas, ya que pescar y río son palabras básicas y rurales y seguro que existían en alguna o en todas las variantes de los dialectos vascuences que los dementes hermanos Arana recopilaron en valles, cuevas y caseríos para echarlos en la olla racista y crear su artificial euskera: ibai nahasian arrantzan.  Pescando en dialectos revueltos.

Sabedoras (las locas del coño) que este era su momento para darse publicidad, rescatar a la ínclita Irene Montero de su exilio interno y aprovechar la inocencia de una sociedad dócil y atontada por la desinformación dominante, han ido a degüello a por el sucio y patán Rubiales. Con mentiras y manipulaciones en su triste mochila, y a falta de pruebas fehacientes o denuncias ante las instancias correspondientes, han utilizado el tan efectivo sistema woke: un relato inventado o tergiversado, sentimental, ofendido, mediocre y agresivo (Girauta scripsit), para asegurar un beneficio para los “suyos”. O las “suyas”, como dirían ellas, ignorantes en casi todo pero listas y rebuscadas cuando se trata de sacar provecho a causas inventadas.

Y como el sistema woke funciona a las mil maravillas, todo el espectro de la izquierda y de la supuesta y dócil derecha, del falso progresismo y de la mentira, desde el PPSOE hasta la Asociación Plurinacional de Inútiles Despechadas, pasando por toda la prensa comprada, la ONU, el alcalde de Londres que ha convertido la antaño bella ciudad en una pocilga violenta, y no sé cuántos payasos más, se han apuntado al sacrificio público de dicho sucio zoquete. Solamente han faltado las declaraciones de apoyo de Zelenski y Biden, pero en ambos casos se entiende que no estén por la labor: uno sigue con su negocio bélico viento en popa y el otro chochea mientras intenta acercarse libidinosamente a todo infante que se cruza en su camino. Algo que a las dementes del coño morado les importa bien poco, por cierto. Al igual que se la traen al pairo las diarias violaciones por parte de los bárbaros inmigrantes, los miles de suicidios, los sufrimientos de los enfermos de ELA, la creciente crisis económica o las penurias que está pasando la mayoría de la población. Todo eso no vende

Lo que vende es el sacrificio de una víctima propiciatoria en la plaza pública. Con gritos, fuegos y bailes rituales. Y entre risas, como bien se puede ver en las fotos de su aquelarre en la plaza del Callao. ¡Cómo se echa de menos un justo y avanzado tribunal como fuera el de la Santa Inquisición, para procesarlas a todas, como bien se hizo con las locas de Zugarramurdi! Aunque luego solamente condenaran a ser quemadas a cinco de ellas. Si hubiera sucedido algo similar en Alemania, Holanda o Suiza, sin duda habrían quemado a las 39 encausadas junto a sus madres, hijas y abuelas. Al estilo de la Sippenhaft de los nazis. Claro que en esos países bárbaros no existía un tribunal tan riguroso como el de la Santa Inquisición. Ni tenían tribunal, simplemente un acusador y unas brasas preparadas. Como aquí y ahora. Regres al poder.

Y como buenos comunistas que son, para conseguir sus objetivos les da igual cargarse a uno de los suyos, en este caso a un íntimo amigo de Pedro Sánchez, un corrupto más de todo ese sucio mundo que son el PSOE y sus aliados. Los que te aúpan un día y al siguiente te asesinan por la espalda con un piolet comprado de rebajas en Leroy Merlín. Como bien han hecho con Echenique, por poner un ejemplo.

Igual el comentario de ayer de Bibiana Fernández (alias Bibi Andersen, bautizada como Manolo Fernández) lo resume todo: "Montan un escándalo por cosas banales y luego nada con lo importante. Es un puritanismo absurdo, se escandalizan por hobby. Esta nueva moral es de una hipocresía tremenda."

En fin. Un asco de país.

 

Ilustración gentileza del artista Mr. Jones ©


jueves, 17 de agosto de 2023

Sacrilegio veraniego



En este último mes veraniego estamos viviendo un verdadero sacrilegio: agosto está para desconectar, para disfrutar del descanso, de la familia, de la belleza, de los auténticos chiringuitos y de la tan variada riqueza de nuestra tierra. Como mucho podemos aceptar algún cotilleo veraniego sobre histéricas famosas que se quedan sin gasolina en su barquito de recreo (mientras proclaman la prioridad de dejar de usar nuestros utilitarios para evitar la ebullición planetaria), nietos de famosos que se dedican a descuartizar a su pareja temporal y antinatural, entrenadores llorones del “Trampas y Palancas F.C.” o cantantes venidas a menos que para asegurar sus años pendientes de cotización tienen que enseñar sus pechos. Pero nada más. Dejemos los problemas serios para septiembre. Que nosotros contamos los años por temporadas.

 

Por algo el emperador Augusto instauró las “Feriae Augusti” (vacaciones de Augusto) en el año 18 a. C.  Para descansar de las finalizadas labores agrícolas. Preguntadle a cualquier italiano si aceptaría eliminar el “Ferragosto” de su vida. Os mandaría a freír espárragos con algún gesto tan típico en la expresión no verbal de nuestros vecinos marítimos. Romanos somos.


Pero no: de forma malvada y sacrílega, como todo lo que hace el maldito autócrata, nos colocaron unas elecciones a finales de julio, lo cual aseguraba un ruido innecesario y hasta blasfemo durante el “sagrado” agosto. Y este ruido ha llegado hasta tal punto que ha suplido las noticias amarillas, el tradicional cotilleo veraniego de bronceados, separaciones y fiestas populares, cargando nuestro merecido descanso con el ruin politiqueo, con dimisiones manipuladas, negociaciones “secretas” anunciadas a voces, desplantes y traiciones a España por parte de sus actuales gobernantes y, sobre todo, reales o falsos problemas internos en los partidos. En un partido, sobre todo. En VOX.

 

Y la prensa ha mordido la carnaza cual tiburón hambriento. Algo comprensible, por otro lado, ya que el riego de millones en publicidad recibido del gobierno antes de las elecciones implica sin duda una línea editorial a seguir. Y en eso están: en seguir los mandatos del malvado duopolio, el PPSOE, y complacer a sus amos atacando al único partido que por ahora no se ha plegado al sucio juego partidista, que como único objetivo tiene su propia supervivencia. Y digo “por ahora” porque no será la primera vez en mi vida que creo en un partido, en una mujer o en un entrenador de mi querido RCD Español, y al final me sale rana.

 

Todo el innecesario runrún acerca de los supuestos problemas internos de VOX, tan exagerados como falsos, no es nada más que el miedo de la partitocracia a tener que lidiar con patriotas de verdad, con un partido que cumple lo que promete, que antepone España a sus propios intereses. Algo similar a lo que le sucede a partidos asimilables en el resto de Europa, como la AfD en Alemania, que siendo ya el tercer partido con más intención de voto, está siendo atacado y hasta amenazado de ser ilegalizado por parte de los globalistas, que son los que dirigen a los partidos mayoritarios en casi todos los países de Europa, salvo honrosas excepciones como Hungría, Polonia e Italia (y próximamente en Holanda, Suecia, Noruega… y hasta Alemania, si el eje del mal que reside en Bruselas no impone su dictadura).

 

Es verdad que en VOX se han producido movimientos en sus cargos electos, y de peso, pero esto es algo tan normal como que se te queme la primera paella hecha sobre brasas: los partidos se componen de personas que se unen porque comparten determinados valores. Y ya está. En todo lo demás siguen siendo personas normales, con sus relaciones personales, sus problemas familiares, sus virtudes y sus defectos. Y que existan desavenencias, diversidad de opiniones, tiras y aflojas, y hasta presiones, inquinas y traiciones, dentro de un partido político, es lo más normal del mundo. Como bien cabe recordar, un partido no es una unidad natural a la que pertenezca el ser humano. Eso queda reservado a la patria, la familia y el gremio o profesión. Aunque en España por desgracia tengamos demasiados miembros en los gremios políticos y los chiringuitos subvencionados.

 

Y lo importante aquí es que no ha pasado nada en VOX que no haya sucedido de forma paralela en los demás partidos. Si miramos el porcentaje de diputados electos por cada uno de los partidos que repiten en relación con la anterior legislatura, VOX es el que mayor porcentaje de continuidad tiene. Dato mata relato, como siempre.

 

No hablo por hablar, como si fuera una Gemma Nierga cualquiera, hablo con conocimiento de causa. Tengo el honor de conocer a bastantes dirigentes y diputados de VOX desde hace muchos, muchos años. Y de preciarme de ser su amigo, de varios. Por lo que, conociendo su trayectoria personal, cultural, curricular, laboral y política desde su juventud, y habiendo compartido con ellos momentos buenos y malos en la lucha política, que para todos ellos (nosotros) no es más que la lucha por el bien de la patria, puedo y deseo creer que no ha pasado nada grave en este mes de agosto que ya está llegando a su fin.

 

Salvo el sacrilegio del demente y malvado traidor.

 

Pero como bien dicen los ingleses y me gusta repetir: “everyone meets his Waterloo” (en cristiano, a todo cerdo le llega su San MartÍn).

Más en este caso, en el que el maldito déspota Sánchez depende de un cobarde golpista refugiado en dicha localidad belga.  Y aunque por ahora no tengamos a nuestro duque de Wellington presto a derrotar al enemigo, todo llegará. 

 

Y cuando llegue el glorioso momento de la derrota del autócrata, tenemos nuestra isla de Santa Elena preparada. Aunque sea un islote y se llame Perejil, servirá.


#Hastanuncamaldito


 

Ilustración gentileza del artista Mr. Jones ©



 

miércoles, 14 de junio de 2023

Todos morimos en Paracuellos

La imparcialidad es un nombre pomposo para la indiferencia,

 que es un nombre elegante para la ignorancia.

G.K. Chesterton

 

 


Hace unos días un conocido empresario y tuitero en sus periodos de fijo discontinuo, escribía:” La realidad es que tú y yo habríamos muerto juntos en la fosa de Paracuellos”. Y no le falta razón.

 

Si tomamos los viles asesinatos de Paracuellos del Jarama (como los de Aravaca, Soto de la Aldovea y demás lugares del genocidio rojo) como culminación del sangriento proceso revolucionario y golpista del Frente Popular (la coalición Frankenstein de entonces), no hay duda de que hoy en día, si los actuales gobernantes actuaran según sus instintos, muchos inocentes acabaríamos fusilados ante una tapia y enterrados en una fosa común.

 

La izquierda, esa amalgama de vengativos, inútiles, iletrados y violentos elementos, que pocos osan llamar “extrema izquierda”, por aquello de no ser tachados de fascistas, no ha cambiado en los últimos 140 años. Ni un ápice.

 

No hay que ser muy leído para saber que la izquierda no ha respetado jamás ni a las personas, ni la democracia, ni la libertad, ni la justicia. Aquí y allá, en otras épocas y en el presente, entonces en Rusia, en los países anexionados después de la II Guerra Mundial, en China, en Camboya, en Vietnam, en Cuba, y hoy en día en Venezuela, en Cuba, en China, en Nicaragua, en Brasil, en México y hasta en Canadá, en los EE. UU. y en nuestra patria, España.

 

La izquierda, esa masa amorfa que se llena la boca con bonitas palabras y frases hechas, que alegremente se arroga portadora de valores eternos que en el fondo desprecia, como son la libertad o la igualdad; esa extrema izquierda (no hay otra) siempre ha actuado de la misma forma: utilizar las instituciones democráticas para llegar al poder, y una vez instalada, acabar con todas dichas instituciones de forma sistemática para perpetuarse en él (poder). Y en el caso de que pinten bastos, en las situaciones en las que la voluntad popular decide echarles y opta por levantarse ante la inutilidad y la maldad de todo aquel que se proclama de izquierdas, los déspotas de turno no lo aceptan. Ponen en marcha su infantil pero eficaz máquina propagandística, invierten la realidad, tachan de malos a los buenos, de muy buenos a los suyos, cuando son los depravados, manipulan, sesgan, inventan. Todo con tal de no ceder el poder, aunque sea la libre, mayoritaria y democrática decisión de todo un pueblo.

 

Y así volvemos a estar hoy en día, en pleno siglo XXI, con la izquierda derrotada luchando panza arriba y con todas las malas artes existentes, para evitar su caída y con ello la de sus cientos de miles de peones que tiene colocados en todas y cada una de las instituciones del estado, desde las instancias más altas hasta el más ínfimo e insignificante ayuntamiento.

 

Si la ley vigente permite los pactos entre partidos para lograr la mayoría, para ellos solamente es válido si la balanza cae de su lado. En caso contrario recurren a sucias maniobras, mienten sobre previas mentiras, se alían con quien haga falta, hasta con Satán, atacan sin piedad a los candidatos de la oposición, rebuscan en su pasado y en su presente para encontrar cualquier clavo al que asirse para no perder el poder.

 

Y no, que ya veo venir a los pocos lectores siniestros que pueda tener, la derecha no hace lo mismo. Por ello la extrema izquierda es incapaz de argumentar sin recurrir a hechos lejanos, a guerras civiles (que ellos iniciaron) o a dictaduras que nunca fueron tan duras como quieren vendernos (y a las que tampoco combatieron cuando tocaba); los siniestros no tienen ni un argumento que sustente sus campañas contra la oposición que les ha derrotado limpia y ampliamente en las urnas; esos recipientes que tanto les gustan cuando los pueden rellenar detrás de una cortina, pero que detestan cuando son públicos y auditables.

 

La izquierda no cree, ni ha creído jamás, en la libertad, en la igualdad o en la justicia, como ya apuntaba antes. La izquierda solamente ambiciona el poder. Y no para hacer el bien, como proclaman durante sus manipuladoras campañas electorales plagadas de mentiras: su objetivo es simplemente mandar, imponer sus ideas, que no ideales, subyugar a todo aquel que no piense igual, desmontar las instituciones democráticas, unir los diferentes poderes, colocar a sus peones en todos los puestos necesarios, arruinar el país mientras ellos se enriquecen y perpetuar así su vil dictadura.

 

Y todo ello lo perpetran con un dispendio descomunal de dinero de todos los ciudadanos, con globos de colores, bocadillos de chóped por la “feis”, Yolandas bailando y Pedros volando, lemas y logotipos chulísimos, canciones pegadizas, promesas imposibles de cumplir, regalos y prebendas, frases sin sentido pero impactantes para sus incautos y poco despiertos votantes (por no llamarles lerdos), infamias contra el contrincante, manipulación de la realidad, sabotajes, chantajes….

 

Por fas o por nefas, tienen que vencer.

 

Y cuando no consiguen sus sucios objetivos, recurren directamente a la violencia. Y atentos, que no lo ocultan: ya lo están anunciando tan panchos en sus medios, prometiendo ruido y disturbios si alguien osa quitarles sus privilegios; conspiran y amenazan. Como siempre. 

 

Y no dudemos nunca que si hiciera falta encerrarían, torturarían y asesinarían. Véase cómo funcionan hoy en día en sus feudos, las moribundas dictaduras hispanoamericanas, la opaca Corea del Norte o la abominable China. Donde encierran, torturan y asesinan día sí, día también.

 

Para acabar, un guiño lingüístico: tengamos presente que en muchos de los verbos regulares de nuestra querida lengua española, el presente y el pretérito perfecto de la primera persona en plural, coinciden.

 

Como en el verbo morir: morimos en el pasado, morimos hoy.

 

De alguna forma, todos morimos en Paracuellos.



lunes, 29 de mayo de 2023

Imágenes

 El verde es el color principal del mundo, y del que surge su belleza”. 

Pedro Calderón de la Barca.




 
Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras. Algo indiscutible, más aún en estos tiempos aciagos, en los que más de 300 caracteres encadenados se convierten en un Everest de comprensión y concentración para la mayoría de los jóvenes (y los no tan jóvenes, no vayamos a creer que el 60% de la población, que son todas las personas españolas de más de 40 años (datos INE cierre 2022), sea muy proclive a leer y sobre todo capaz de entender lo que lee). Cualquier mensaje que vaya más allá de esa pesadilla de leer 10 palabras del tirón, llega a una ínfima parte de la población. Lo que es utilizado convenientemente por publicitarios, medios de comunicación, charlatanes devenidos influencers, community managers de gigantes tecnológicos, multinacionales y políticos de tres al cuarto, son los mensajes cortos, muy cortos, y, sobre todo, las imágenes. 

Las mentes de los ciudadanos se nutren hoy en día de reels, stories, tiktoks, posts y tuits. Y poco más. Unos pocos ciudadanos muy “culturizados” quizás añadan alguna serie woke de Netflix o una sesuda letra de una canción de Rosalía o un bro del reggaetón, pero hasta aquí llegamos. Más no cabe en los manipulados e infrautilizados cerebros de gran parte de la población española.

Pero tampoco vayamos a pensar que es nuestra época la única en la que la capacidad de compresión del lenguaje escrito cotiza a la baja: pensemos en las pinturas rupestres del paleolítico, los jeroglíficos egipcios, las esculturas griegas y romanas o en los frescos del renacimiento con la Capilla Sixtina como obra cumbre de la comunicación, y veremos que esas imágenes que valen más que mil palabras siempre han estado ahí. Lo que verdaderamente tiene que asustarnos es que la sociedad esté retrocediendo culturalmente. Y socialmente. Y todo-mente. Como tantas veces he escrito, estamos en plena regresión.

Por todo ello me entusiasmó la gigante lona que colgaron los valientes del sindicato Solidaridad y sus compañeros de VOX en la calle Alcalá en vísperas del 1 de mayo. Gigante por su tamaño y por su contenido, una colorida viñeta que describía en detalle a cada uno de los sucios personajillos que están destrozando nuestra nación. (Permítanme felicitar desde aquí y de nuevo al autor, Borja Montoro Cavero y sus asesores por esta magnífica iniciativa).

Mi idea inicial para este pequeño artículo era detallar el contenido de esta didáctica lona, pero en los tiempos que corren, cuatro semanas dan para mucho, por lo que esta viñeta ya ha sido diseccionada por muchos columnistas (por ejemplo esto de Elentir, ) , interiorizada y entendida por algunos y olvidada por muchos otros. 

Pero por suerte o por desgracia, en este intenso mes de mayo que hemos vivido, han aparecido muchas nuevas imágenes que hablan por sí solas.

Hemos visto, con mucho de sorna y algo de alipori, al patético presidente por accidente posar en el parquin de la Casa Blanca, cuando cualquier dignatario internacional es despedido desde el Despacho Oval u otro lugar destacado, en una rueda de prensa conjunta con el presidente de los EE. UU. Claro que dignatario viene de digno. Persona merecedora de respeto. Queda dicho todo.

Hemos tenido que aguantar una vomitiva imagen de 44 terroristas (no existen exterroristas: una vez terrorista, siempre terrorista) en las candidaturas de Bildu, esas siglas manchadas de sangre inocente.

Hemos asistido atónitos a las múltiples y altamente violentas agresiones sufridas por VOX durante la campaña electoral, sin que ningún medio mainstream se haya hecho eco de ello.

Hemos visto día si día también imágenes de mujeres violadas o jóvenes apuñalados por esos “jóvenes” que nos quieren vender como pobres refugiados, cuando son violentos y bárbaros inmigrantes ilegales que están acabando con nuestra seguridad.

Hemos visto decenas de fotografías de las extrañas criaturas del circo en el que se ha convertido la mal llamada izquierda española, que ya no es más que una caricatura poblada de histéricos, inútiles, patéticos y malvados personajes que convierten sus traumas personales en necesidades urgentes para el resto de la sociedad. Desde Echeminga hasta Pam, pasando por el omnipresente Rufián, estos deshechos humanos han producido durante este mes las imágenes del cada vez más amplio bestiario patrio. A su lado el “Bestiario de Aberdeen” hasta parece un libro infantil.

Pero como no todo van a ser malas noticias, en estas últimas semanas también hemos tenido el inmenso placer de disfrutar de imágenes positivas, aparte de la lona nombrada anteriormente.


Hemos disfrutado de los abucheos al maldito autócrata ahí donde aparecía en público sin actores ni limitaciones de acceso.

Hemos visto y oído a valientes de todas las edades entonar con entusiasmo y razón el nuevo grito de guerra patrio: “¡Que te vote Txapote!”.

Hemos disfrutado de las caras de rabia, frustración y miedo de las tres enfermas, el insoportable “trío de la necedad” compuesto por Ione, Irene y Pam.

Hemos visto al sabio y trabajador pueblo español llenar las plazas de España en los actos de VOX, con miradas de ilusión y esperanza.

Y, finalmente, celebradas las elecciones del 28 de mayo, hemos disfrutado de un nuevo mapa de España en el que el color rojo está cediendo ante el empuje del azul y del verde

Del verde esperanza, que esperemos que en las próximas elecciones generales del 23 de julio le coma el terreno al incierto azul, que por muy bonito que sea, no es un color del que podamos fiarnos demasiado.

 

Para azul ya tenemos el cielo sobre nuestras cabezas.

 

P.D. Muchas felicidades a todos los que han trabajado duramente en primera línea o en los fogones en estas últimas semanas. Gracias a su esfuerzo se ha conseguido este arrollador triunfo de VOX. No todo está perdido. Falta echarles de forma definitiva en julio. ¡A por ellos!


Ilustración  gentileza del artista Mr. Jones ©



miércoles, 8 de marzo de 2023

Regresión

 

La sardana de la vergüenza,

 del inmenso alipori que provocan en todos nosotros

 los actos y las palabras de estos malditos regres.

 


Dice nuestra tan querida Real Academia (a pesar de la discusión sobre la tilde en sólo, tema en el que ya están reculando, algo esperado pero tardío) que en su tercera acepción regresión es el “retroceso a estados psicológicos o formas de conducta propios de etapas anteriores, a causa de tensiones o conflictos no resueltos”, mientras que progresión es la “acción de avanzar o de proseguir algo”.

Pocas veces he encontrado una definición tan acertada, en este caso para describir las conductas y los trastornos psicológicos de los mangantes corruptos y puteros del PSOE y las locas obsesionadas con el sexo que promocionan Pam, la enferma insatisfecha, Ione la de los pezones enhiestos e Irene, la rabiosa hiena despechada.

Por algo llevo años llamando “regres” a los supuestos “progresistas”: porque todo lo que dicen, hacen, promocionan y, lamentablemente, imponen con sus absurdas y dañinas leyes de pacotilla, es un paso atrás en la evolución el ser humano. Como si estuviéramos volviendo a la escena inicial de “2001: Odisea en el espacio”, al amanecer del hombre, con Pedro Sánchez haciéndose con el hueso del poder (¿de quién depende la Fiscalía?)  y sus congéneres agrupándose alrededor rindiéndole pleitesía, mirando todos como poseídos al extraño monolito en forma de Satisfyer King-Size (no vaya a quedarse insatisfecha nuestra mental y físicamente deforme Secretaria de Estado).

Nada de lo que hacen o dicen estos mendrugos carentes de estudios, de experiencia laboral o de ética, tiene ni pies ni cabeza, son simple y llanamente trastornos psicológicos por un lado, y picaresca y puterío por otro. Que también son trastornos, aunque ante todo sean pecados. Es decir, más de lo mismo, más de esa España rancia, soez, sucia y oportunista que parece que jamás dejaremos atrás. Y mira que hemos tenido épocas gloriosas en nuestra patria, quizás las más gloriosas de toda la historia de la humanidad, a pesar de que herejes y demás calaña sigan tirando de “Leyenda Negra” para negar nuestros méritos y maquillar y ocultar sus maldades, pero lo que estamos viviendo y sufriendo en estos últimos años es de traca.

Desde junio del 2018, fatídica fecha del acceso al poder tramposo y rastrero de la pareja de Begoño, no ha salido ni una verdad por cualquiera de las bocas de toda esta nueva corte de primates en busca del fuego. Dando cada día un paso atrás en cualquier ámbito: económico, social, político o moral.

Esa triste España del trueque de anchoas por chivatazos, de ministerios por favores sexuales, de chiringuitos por silencios, de nacionalizaciones en masa por votos, del trile y demás juegos fraudulentos en los que la casta iletrada basa su poder y su dolce vita.

Mentira tras mentira, aderezadas con estadísticas falsas, subvenciones a empresas amigas, colocaciones de primos, hermanos, padres y madres en puestos de relevancia, culminando todo ello en espectaculares enriquecimientos de los dirigentes y el paulatino empobrecimiento del pueblo llano. De todos los que vivimos extramuros. Seamos empleados por cuenta ajena, autónomos, grandes empresarios, científicos o docentes. 

Mientras tanto en el castillo de estos seres primitivos, comandados por un loco con un hueso alzado, los millones de funcionarios, los comisionistas, los violadores y pederastas liberados, las prostitutas y los inmigrantes ilegales traídos por las mafias ecolojetas, bailan una gran sardana alrededor del falo mayor.

La sardana de la vergüenza, del inmenso alipori que provocan en todos nosotros los actos y las palabras de estos malditos regres. Ni cultura, ni ética, ni moral, ni meritocracia, ni igualdad, ni justicia, ni libertad. Nada, no está quedando ni un recuerdo de todo aquello que España y toda la sociedad occidental habían conseguido hasta el momento. Un erial intelectual y moral. Desde la funesta aparición de estos manipuladores profesionales, el edificio común se ha ido desmontando planta a planta. Desde el ático de la fe, pasando por el dormitorio conyugal, el comedor familiar, hasta la sala de recepción para el cobro de los diezmos o el pago de las comisiones a los Roldán, Ábalos o Berni de turno.

Un rascacielos de valores y avances construido durante siglos con el esfuerzo de todos y la sabia dirección de algunos, desmoronándose como si fuera una de los torres gemelas de Nueva York el desgraciado 11 de septiembre de 2001.

Hoy es el día de la mujer, hito en el calendario patrio de desgracias y desmanes, y no tengo duda de que volverá a ser un espectáculo indecente alejado de la verdadera defensa de la mujer, y dedicado simplemente a entretener a los ociosos y mantenidos primates, sus votantes, y a soltar soflamas, mentiras e insultos a diestro y siniestro. Sobre todo a diestro.

Por algo lo diestro, lo del lado derecho, siempre ha tenido una acepción positiva en las palabras de nuestro idioma.  

Por ello lo odian. Por carecer de cultura, de conocimientos, de experiencia, de iniciativa, de solidaridad, de altruismo, de bondad, de higiene moral y física, de generosidad.

Porque son el lado siniestro.

Son la maldita izquierda regre.

 

 

Ilustraciones gentileza del artista Mr. Jones ©

 


viernes, 24 de febrero de 2023

Momentos infaustos de la humanidad

 Ser es defenderse.

(Ramiro de Maeztu).

 

Seamos claros:  todos sabemos que Stefan Zweig no incluiría a Pedro Sánchez, sus palmeros, sus actos y sus años de despropósitos, cuando no traiciones, si volviera a escribir hoy en día su magnífico “Momentos estelares de la humanidad”. Por mucho que el demente presidente por accidente afirme que está haciendo Historia, en mayúsculas. Y Zweig tampoco dedicaría capítulo alguno a von der Leyen y su mafia de Bruselas, a las histerias woke de Kamala Harris, al senil y demente Biden, a los “avances sociales” en China de la mano de Xi Jinping o a la marioneta Zelenski y la sucia guerra entre Rusia y Ucrania.
Las cosas como son: no veo a ninguno de estos personajillos, sus mentiras y desvaríos, compartiendo páginas con Cicerón, Händel o Núñez de Balboa. Por citar algunos de los protagonistas de dicha magnífica obra.
Por desgracia para todos nosotros, todos esos logros de la humanidad, pensamientos, monumentos, inventos, derechos, descubrimientos, obras artísticas o avances tecnológicos, están consumiéndose lenta pero inexorablemente en la hoguera ya no de la vanidad de unos cuantos, sino en las brasas de la estulticia, la maldad y la demencia generales. Como ya comentaba en alguna columna anterior, la kakistocracia o timocracia que nos desgobierna en Europa y en España, junto a la tan nefasta influencia de los nuevos EE. UU. más desunidos que nunca y en manos de dementes woke y sus múltiples religiones que no tienen ni pies ni cabeza (ahora que se ha acaba de publicar una nueva biografía del general Lee,  no me cabe la menor duda de que muchos estadounidenses aplaudirían con entusiasmo su resurrección), esta conjunción de imbéciles, lerdos, comunistas iletrados, narcisistas obsesionados, narcos, nacionalistas estafadores, multimillonarios globalistas tecnológicos seguidores del Gran Hermano y separatistas golpistas, están acabando con todo y con todos.
Estas últimas semanas están propiciando un reguero continuo de despropósitos, desplantes, corruptelas, incapacidades, errores legales, manipulaciones y mentiras, que da miedo pensar todo lo que nos queda por ver antes de que se acabe esta pesadilla del gobierno “frentepopulista” encabezado por un enfermo y compuesto por floreros obedientes por un lado y necesarios, por chantajistas, por el otro. Pero floreros también, que nadie piense que alguno de los ministros de cuota de Potemos está ahí por sus méritos. A no ser que la promiscuidad, la zafiedad o la incapacidad intelectual otorguen puntos para llegar a tan alto cargo. Algo que, por cierto, sí que ha quedado demostrado si bajamos al nivel de los “Secretarios de Estado”. A esa cota jerárquica tenemos, por desgracia, a la “crème de la crème” de la selección nacional de enfermos mentales, vagos y garrapatas que están destrozando nuestra Patria. Pensad en los deshechos humanos Pam o Lilith, por ejemplo. Sin comentarios.
En estos momentos tan poco estelares de la humanidad que estamos viviendo, las pesadillas ya no nos acompañan solamente de noche, sino que copan también nuestras fases de duermevela y el resto de nuestra jornada en la que estamos despiertos, aunque día sí, día también, preferiríamos volver inmediatamente a los brazos de Morfeo. Da miedo, por lo menos a aquellos que andamos preocupados por el presente y futuro de nuestra sociedad, levantarse, asearse, desayunar, abrir la prensa y ver los hechos acaecidos desde que nos acostamos la noche anterior soñando con una España mejor.


Si no es el Tito Berni repartiendo viagras, cocaína y pases para un polvo con Maruja la cachonda (con permiso de Don Joaquín Sabina, claro está, más aún cuando ha visto por fin la luz ante la inhumanidad que está acabando con todo lo que él ama y que tan bien nos ha cantado en los últimos decenios), son los contratistas de RENFE y ADIF y sus extrañas mediciones, que huelen más que a errores humanos a un sucio trueque con trenes útiles sacados de Cantabria y Asturias y regalados a Cataluña a cambio de votos; si no son la nada delgada Pam negando la mayor o la despechada Irene engañando a los delegados de la Comisión Europea, son los viajes publicitarios, los egotrips, de Pedro Sánchez a una Ucrania que una parte de su gobierno considera enemiga, encima teniendo la osadía de comparar esta guerra con la Guerra Civil española (cuando en esa triste confrontación, la ayuda internacional fue inmediata y básica, y encima el bando de Pedro el Ignorante era el contrario, era el maldito comunismo de la mano del golpismo de su propio partido, el sucio PSOE encuadrado en el frente popular, léase los amigos de Putin hoy en día); si no es Marlaska denigrando a la Guardia Civil y a los funcionarios de prisiones, son sus socios separatistas encarnados por Miriam “la de la boca  suelta” Nogueras, ofendiendo a toda una nación apartando la bandera de España en una rueda de prensa.
Y así, día tras día. ¡Qué triste y desesperante ver que un país como España, con paisajes tan maravillosos y variados, esté ocupado por un paisanaje que parece sacado de una novela de terror!
Y que encima vengan de Europa los inspectores Clouseau de turno, lo vean, y se vuelvan a casa como si nada, como si España estuviera en manos de personas cabales, preparadas, sinceras y sensatas y supiéramos con claridad que se ha hecho con los fondos de reconstrucción europeos, hasta el punto de irse casi convencidos de la bondad y corrección de las leyes del “Sí es sí”, la “ley Trans”, la “Ley de protección animal” (que como era de esperar excluye a los corderos degollados en público en la Fiesta del Sacrificio de los bárbaros invasores, no vaya a enfadarse Mohamed VI el beodo),  o de la legalidad del asalto social-comunista al Tribunal Constitucional. Porque la ligera regañina de Monika, teniendo en cuenta la gravedad del asunto, no es de recibo. Será que en el fondo obedecen a los mismos amos y todo ha sido una burda escenificación para acallar cualquier protesta, auditoría o investigación seria e imparcial. Como se diría tirando de nuestro rico refranero: bailando al son que les tocan. Mi confianza en la Comisión Europea es nula, como bien se entiende, aunque espero que en esta ocasión tomen cartas en el asunto. Por soñar que no quede.

Algo le echarían en el cacao a Monika Hohlmeier y sus colegas para que se fueran sin pedir acciones inmediatas y contundentes contra este gobierno. Quien sabe, igual el Tito Berni tiene su equivalente femenino, una Tita Conchi, para ofrecer sus servicios a las féminas, una conseguidora presta a regalar felicidad alimenticia y sexual a quien sea necesario a cambio de su cómplice y delictivo silencio.

¿Y qué podemos hacer? Pues luchar.

Como bien continúa la cita de Maeztu del inicio de mi artículo:
Todo lo que vale: la fe, la patria, la tradición, la cultura, el amor, la amistad, tiene que ser defendido, para seguir siendo.

Ser es defenderse.


Ilustraciones gentileza del artista Mr. Jones ©

 


miércoles, 1 de febrero de 2023

Ione, Irene, Pam y otras chicas con falta de RAM

Ante una pestilente kakistocracia solamente cabe la sublevación del intelecto.

 

Como supondrá el lector, el título de esta pequeña reflexión me vino a la cabeza por la reciente aparición del imbécil Pedro Almodóvar, en la que apoyó con un par de simplistas frases la sanidad pública mientras admitía acto seguido que él, “of course”, es usuario de la privada. En línea con toda la gauche divine, los de cifras negras en sus cuentas bancarias off-shore pero rojos de boquilla para la galería de progres incultos y abducidos. Una combinación del negro y el rojo muy fea, por cierto, lejos de la revolucionaria del anarquismo original o de la idealista de la Falange primigenia. Vaya manera de estropear esta bonita combinación de colores, que exaltan la sangre y la tierra. El trabajo y la libertad. Justamente dos conceptos que esta chusma “regre” ni conoce: no han trabajado en toda su santa y cómoda vida y la libertad la confunden con la imposición de sus ideas a los demás.
Y antes de que el gobierno populista y dictatorial nos imponga otra locura de Irene la despechada, en forma de una nueva ley que prohíba y penalice los insultos y ataques a mujeres como ella (mientras ellos pueden atacar con furia y rabia a todo aquel que no transija con sus locuras), antes de que nos quiten la última pizca de libertad que nos queda, la de expresión, digamos cuatro verdades. Que ninguna ley es retroactiva. Aunque las chicas del montón lo desconozcan. Como casi todo.
Vayamos pues a por las chicas del título. Que podrían ser bastante más, por ejemplo Lilith; pero si ya me ha costado encontrar una palabra que rime con Pam, imaginad hacer un ripio con Lilith.
La RAM, como todos sabéis, es la “random access memory, una memoria muy rápida y generalmente volátil, ya que pierde su información cuando no recibe corriente, y que es usada por el sistema operativo y los programas del pc para cargar instrucciones que luego ejecutará el procesador”. Es decir, lo que viene a ser la combinación de sinapsis y neuronas del cerebro humano. El intelecto, para entendernos. Por otro lado tenemos la ROM, la “read only memory”, que podríamos equiparar a la memoria, los recuerdos y los conocimientos archivados en algún rincón de nuestra materia gris.


Y aquí la explicación del símil: las chicas arriba nombradas ni tienen RAM, como se hace obvio cada vez que abren sus impertinentes bocazas; y en su ROM almacenan como mucho unos meses de trabajo como cajera, una de ellas, tardes de comilonas la otra, archivadas en carpetas tituladas “dulce”, “saldado” y “variado”, y un vacío absoluto la tercera en discordia. La demente Ione tiene una ROM como salida de fábrica, limpia y sin formatear, para ser cargada con datos, con conocimientos, con experiencia, con sabiduría. Aunque visto lo que hay presumo que va a quedar más vacía que el curriculum de algunos ministros. Hasta podrían ponerla a la venta en Wallapop como “ROM sin utilizar”. Seguro que la venden en pocas horas. Y ya que estamos con las partes de un ordenador, volvamos a Lilith, la cual visto lo visto y oído en el último año, ni tiene RAM ni ROM. A esta pájara solamente le queda un escuálido cuerpo, como la carcasa color gris de los antiguos PCs de torre, y una vetusta raja en forma de disquetera de 3,5 pulgadas para introducir … lo que sea. Mejor me callo.

A todas estas chicas del montón se les ha unido hace poco Elisa, la destacada alumna de Ciencias de la Comunicación, una número uno que ni sabe hablar. Imaginad al resto de su promoción. Pero sobre esta futura ministra, secretaria de estado, asesora o compañera de juegos refrescantes en los aseos de la facultad, ya se ha escrito bastante: no perderé el tiempo con pedorras limitadas, físicamente repelentes e intelectualmente indigentes. Esta pasa directamente al “montón”. Un montón de inútiles chicas que llenan el desguace de piezas inutilizadas e inservibles; y que a este ritmo se convertirá en el mayor depósito de metales valiosos el mundo. Paladio, silicio y demás metales usados en la fabricación de microchips. Que por cierto se extraen de las llamadas “tierras raras”, en España existentes en varias regiones según la UE, en Campo de Montiel (Ciudad Real), la sierra de Galiñeiro (Pontevedra), la Rambla de las Granatillas (Almería) y en el complejo basal de Fuerteventura (Las Palmas), pero que obviamente, por “la supervivencia del planeta”, los españoles no vamos a explotar. Nuestros gobernantes, esa tropa de indigentes intelectuales, fervientes creyentes y sumisos a la nueva fe climática y sus sagradas escrituras resumidas en la Agenda 2030, jamás harán algo que favorezca a España y a los españoles. Sus prioridades son otras. Y todas antagónicas a las que necesita nuestra nación.

No podemos seguir así:  Europa nos mira con recelo por los tejemanejes del corrupto gobierno con los fondos europeos; Marruecos nos vacila y humilla en una sesión continua y combinada de chantaje, bullying (ver nota al pie) y burla; y el resto del mundo se ríe de nosotros, si es que sabe de nuestra existencia.

Porque del culto y avanzado imperio que fuimos en tiempos gloriosos, quizás el que más en la historia de la humanidad, a la vergüenza en la que nos ha convertido este demente con su gobierno plagado de chicas (y chicos) del montón, hay un trecho muy largo. Hasta aceptaría a Pepi, Luci y Bom (y las demás chicas del montón) si nos libraran de estas inútiles ninistras y amiguitas secretarias de estado que Dios (o quizás Satanás) nos ha impuesto como undécima plaga, onceava según Rufián.

Un tramo eterno de desastres, solamente interrumpido por vaivenes impulsivos y neuróticos de los peores dirigentes que ha sufrido nuestra querida España en toda su historia, esperpénticos personajes sin ROM, sin conocimientos en los que basar sus simplistas conjeturas, ni RAM que arbitre y controle los gestos, las palabras, los movimientos y las decisiones. Como escribía un tuitero el otro día, “Valle-Inclán se pondría las botas relatando la realidad actual”. Esperpento es poco.
Sólo nos faltaban las locas del “Futuro Vegetal” intentando pegarse al púlpito del Congreso, algo comprensible, por otro lado: si las que dirigen el cotarro tienen menos intelecto que cualquier legumbre, que se puede esperar de sus seguidoras. Del resto de chichas del montón.

Nuestra clásica expresión “sin ton ni son” ahora es claramente un “sin RAM ni ROM”. Que tome nota la Fundeu.

Solamente nos queda la esperanza de que con las prisas que tienen por colocar sus dementes leyes, por defecar su rabia y su ignorancia sobre todo el pueblo español, y ansiosas por llegar a la siguiente (y ojalá última) cena, sigan equivocándose en todo y el pueblo las eche a patadas.

Porque todo lo que hacen estos, estas y estes impresentables, acaba en desastres: legales, sociales, económicos, laborales, culturales, de política exterior..., el abanico completo de lo que se puede hacer mal en la dirección de un gobierno, todo ello decorado con los insufribles colores tutifruti de la bandera de la dictadura social, cultural y climática y su año apocalíptico 2030, que nos impondrán sí o sí.

¡O te conviertes o a la hoguera! A arder sobre las brasas del desprecio público y mediático, del señalamiento personal y familiar, de la exclusión social: hasta tu muerte como persona libre. Y encima convencido de que gozas de la máxima libertad posible. Bobo.

 

Nota: El corrector de Word me recomienda no usar la palabra bullying. Si escribo momia supongo que en breve saldrá algo similar, vista la última estupidez “woke” de los museos británicos. Se están volviendo locos del todo, su intromisión en nuestra vida privada es permanente y nos meten su demencia por todos lados. Ni que fueran bien dosificados supositorios fabricados por Bill Gates, el sumo sacerdote de la demencia global, la transformación social y la manipulación genética.

 

Ilustraciones gentileza del artista Mr. Jones ©