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miércoles, 1 de febrero de 2023

Ione, Irene, Pam y otras chicas con falta de RAM

Ante una pestilente kakistocracia solamente cabe la sublevación del intelecto.

 

Como supondrá el lector, el título de esta pequeña reflexión me vino a la cabeza por la reciente aparición del imbécil Pedro Almodóvar, en la que apoyó con un par de simplistas frases la sanidad pública mientras admitía acto seguido que él, “of course”, es usuario de la privada. En línea con toda la gauche divine, los de cifras negras en sus cuentas bancarias off-shore pero rojos de boquilla para la galería de progres incultos y abducidos. Una combinación del negro y el rojo muy fea, por cierto, lejos de la revolucionaria del anarquismo original o de la idealista de la Falange primigenia. Vaya manera de estropear esta bonita combinación de colores, que exaltan la sangre y la tierra. El trabajo y la libertad. Justamente dos conceptos que esta chusma “regre” ni conoce: no han trabajado en toda su santa y cómoda vida y la libertad la confunden con la imposición de sus ideas a los demás.
Y antes de que el gobierno populista y dictatorial nos imponga otra locura de Irene la despechada, en forma de una nueva ley que prohíba y penalice los insultos y ataques a mujeres como ella (mientras ellos pueden atacar con furia y rabia a todo aquel que no transija con sus locuras), antes de que nos quiten la última pizca de libertad que nos queda, la de expresión, digamos cuatro verdades. Que ninguna ley es retroactiva. Aunque las chicas del montón lo desconozcan. Como casi todo.
Vayamos pues a por las chicas del título. Que podrían ser bastante más, por ejemplo Lilith; pero si ya me ha costado encontrar una palabra que rime con Pam, imaginad hacer un ripio con Lilith.
La RAM, como todos sabéis, es la “random access memory, una memoria muy rápida y generalmente volátil, ya que pierde su información cuando no recibe corriente, y que es usada por el sistema operativo y los programas del pc para cargar instrucciones que luego ejecutará el procesador”. Es decir, lo que viene a ser la combinación de sinapsis y neuronas del cerebro humano. El intelecto, para entendernos. Por otro lado tenemos la ROM, la “read only memory”, que podríamos equiparar a la memoria, los recuerdos y los conocimientos archivados en algún rincón de nuestra materia gris.


Y aquí la explicación del símil: las chicas arriba nombradas ni tienen RAM, como se hace obvio cada vez que abren sus impertinentes bocazas; y en su ROM almacenan como mucho unos meses de trabajo como cajera, una de ellas, tardes de comilonas la otra, archivadas en carpetas tituladas “dulce”, “saldado” y “variado”, y un vacío absoluto la tercera en discordia. La demente Ione tiene una ROM como salida de fábrica, limpia y sin formatear, para ser cargada con datos, con conocimientos, con experiencia, con sabiduría. Aunque visto lo que hay presumo que va a quedar más vacía que el curriculum de algunos ministros. Hasta podrían ponerla a la venta en Wallapop como “ROM sin utilizar”. Seguro que la venden en pocas horas. Y ya que estamos con las partes de un ordenador, volvamos a Lilith, la cual visto lo visto y oído en el último año, ni tiene RAM ni ROM. A esta pájara solamente le queda un escuálido cuerpo, como la carcasa color gris de los antiguos PCs de torre, y una vetusta raja en forma de disquetera de 3,5 pulgadas para introducir … lo que sea. Mejor me callo.

A todas estas chicas del montón se les ha unido hace poco Elisa, la destacada alumna de Ciencias de la Comunicación, una número uno que ni sabe hablar. Imaginad al resto de su promoción. Pero sobre esta futura ministra, secretaria de estado, asesora o compañera de juegos refrescantes en los aseos de la facultad, ya se ha escrito bastante: no perderé el tiempo con pedorras limitadas, físicamente repelentes e intelectualmente indigentes. Esta pasa directamente al “montón”. Un montón de inútiles chicas que llenan el desguace de piezas inutilizadas e inservibles; y que a este ritmo se convertirá en el mayor depósito de metales valiosos el mundo. Paladio, silicio y demás metales usados en la fabricación de microchips. Que por cierto se extraen de las llamadas “tierras raras”, en España existentes en varias regiones según la UE, en Campo de Montiel (Ciudad Real), la sierra de Galiñeiro (Pontevedra), la Rambla de las Granatillas (Almería) y en el complejo basal de Fuerteventura (Las Palmas), pero que obviamente, por “la supervivencia del planeta”, los españoles no vamos a explotar. Nuestros gobernantes, esa tropa de indigentes intelectuales, fervientes creyentes y sumisos a la nueva fe climática y sus sagradas escrituras resumidas en la Agenda 2030, jamás harán algo que favorezca a España y a los españoles. Sus prioridades son otras. Y todas antagónicas a las que necesita nuestra nación.

No podemos seguir así:  Europa nos mira con recelo por los tejemanejes del corrupto gobierno con los fondos europeos; Marruecos nos vacila y humilla en una sesión continua y combinada de chantaje, bullying (ver nota al pie) y burla; y el resto del mundo se ríe de nosotros, si es que sabe de nuestra existencia.

Porque del culto y avanzado imperio que fuimos en tiempos gloriosos, quizás el que más en la historia de la humanidad, a la vergüenza en la que nos ha convertido este demente con su gobierno plagado de chicas (y chicos) del montón, hay un trecho muy largo. Hasta aceptaría a Pepi, Luci y Bom (y las demás chicas del montón) si nos libraran de estas inútiles ninistras y amiguitas secretarias de estado que Dios (o quizás Satanás) nos ha impuesto como undécima plaga, onceava según Rufián.

Un tramo eterno de desastres, solamente interrumpido por vaivenes impulsivos y neuróticos de los peores dirigentes que ha sufrido nuestra querida España en toda su historia, esperpénticos personajes sin ROM, sin conocimientos en los que basar sus simplistas conjeturas, ni RAM que arbitre y controle los gestos, las palabras, los movimientos y las decisiones. Como escribía un tuitero el otro día, “Valle-Inclán se pondría las botas relatando la realidad actual”. Esperpento es poco.
Sólo nos faltaban las locas del “Futuro Vegetal” intentando pegarse al púlpito del Congreso, algo comprensible, por otro lado: si las que dirigen el cotarro tienen menos intelecto que cualquier legumbre, que se puede esperar de sus seguidoras. Del resto de chichas del montón.

Nuestra clásica expresión “sin ton ni son” ahora es claramente un “sin RAM ni ROM”. Que tome nota la Fundeu.

Solamente nos queda la esperanza de que con las prisas que tienen por colocar sus dementes leyes, por defecar su rabia y su ignorancia sobre todo el pueblo español, y ansiosas por llegar a la siguiente (y ojalá última) cena, sigan equivocándose en todo y el pueblo las eche a patadas.

Porque todo lo que hacen estos, estas y estes impresentables, acaba en desastres: legales, sociales, económicos, laborales, culturales, de política exterior..., el abanico completo de lo que se puede hacer mal en la dirección de un gobierno, todo ello decorado con los insufribles colores tutifruti de la bandera de la dictadura social, cultural y climática y su año apocalíptico 2030, que nos impondrán sí o sí.

¡O te conviertes o a la hoguera! A arder sobre las brasas del desprecio público y mediático, del señalamiento personal y familiar, de la exclusión social: hasta tu muerte como persona libre. Y encima convencido de que gozas de la máxima libertad posible. Bobo.

 

Nota: El corrector de Word me recomienda no usar la palabra bullying. Si escribo momia supongo que en breve saldrá algo similar, vista la última estupidez “woke” de los museos británicos. Se están volviendo locos del todo, su intromisión en nuestra vida privada es permanente y nos meten su demencia por todos lados. Ni que fueran bien dosificados supositorios fabricados por Bill Gates, el sumo sacerdote de la demencia global, la transformación social y la manipulación genética.

 

Ilustraciones gentileza del artista Mr. Jones ©

 

 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Más allá del egoísmo

Nunca me ha dado por estudiar el budismo, ni el hinduismo, ni el vudú, ni el confucionismo ni cualquier corriente filosófica foránea y exótica ajena a mis raíces cristianas. Lo poco que sé sobre estos temas es lo que me proporciona mi básica cultura general y algún pequeño escarceo juvenil por la historia de las religiones. ¿Y a qué viene esto? Pues al título que le he dado a este artículo: después de teclearlo me ha dado por buscarlo en la Red, y, como no, existen libros y artículos varios con idéntico epígrafe. Como no podía ser menos. Encontrar alguna combinación de varias palabras que no aparezca en el único y todopoderoso buscador Google es misión imposible. Hace años hasta existía un concurso para lograr tal hazaña, el Googlewhacking. Pero hasta ahí llegó mi búsqueda, todo lo que sigue es cosecha propia. El que tenga interés, que busque y compare. Como si fuera detergente. Y recibirá el Colón directamente en vena.

Sin duda la mayoría de los mortales tenemos una prioridad en la vida: nuestro bienestar y nuestra propia supervivencia. El YO en mayúsculas. Llamémoslo “ley de la selva” o simple lógica. Pero a partir de este básico instinto animal, los comportamientos y las prioridades de cada uno divergen cual rayos solares en todas direcciones. Desde el altruista y sincero trabajador social entregado al bien común (excluidos aquí obviamente los oenejetas del clima o del tráfico humano disfrazado de inmigración de refugiados) o el padre de familia trabajador incansable, abnegado y fiel, hasta el malvado, insensible y egoísta traficante, mercader, presidente de la comunidad vecinos, entrenador, encargado de la barra del bar, guardia jurado, director ejecutivo, alcalde, ministro, gobernador, secretario general de partido, presidente de gobierno o dictador. Y entre estos dos extremos andamos todos. Aquí nadie puede tirar la primera piedra. Quizás la hubiesen podido lanzar la Madre Teresa de Calcuta o San Juan Pablo II. Y pocos más. Nota: después de publicar esto me corrige mi hermano sobre la Madre Teresa. No somos nadie.

Y en estos aciagos días de pandemias y gobiernos totalitarios perdidos entre dudas científicas, presiones

comerciales e imposiciones de organizaciones internacionales de oscuro pasado e intrigante presente, ese instinto animal de sobrevivir se hace tan visible en nuestra sociedad que hasta la selva amazónica parece a su lado el Parque del Buen Retiro. Y se ve reflejado en nuestra vida diaria: estamos inmersos en una constante y terrible lucha de todos contra todos, guiados o manipulados por los medios de comunicación de un extremo y otro, con las dañinas redes sociales como instrumento de propagación de las diversas y contrapuestas verdades. La mera posibilidad de realizar un análisis objetivo de cualquier tema, por ejemplo de la efectividad de las vacunas o de la legalidad de las medidas adoptadas por los gobiernos o autoridades locales, ha desaparecido. La prevalencia de la única verdad impuesta por las hegemónicas empresas tecnológicas a través de las redes sociales, los buscadores o los agregadores de información, aliada al mismo tiempo de gobiernos y lobbies, hace prácticamente imposible acceder a datos objetivos, estudiar y comparar, valorar o despreciar y llegar a una conclusión fundamentada. Ni aislándote en un monasterio cual eremita, o encerrándote voluntariamente en la mayor biblioteca del mundo, serías capaz de acceder a la información necesaria para hacerte una idea de cualquier tema. Menos aún de publicar, propagar o hasta comentar tu fundada opinión. La lucha de David contra Goliat hoy en día siempre tendría un mismo ganador: el opresor y forzudo contrario encarnado por el poder absoluto de esa araña manipuladora que envuelve toda nuestra existencia. Y que inyecta su veneno a dosis planificadas y escalonadas. Para conseguir sus objetivos. Es decir, de la minoría que controla la vida y las mentes de la mayoría. Esa mínima parte de la humanidad que en aras de sus propios y egoístas intereses deciden sobre el presente y el futuro del resto de la sociedad. Y hasta sobre el pasado, cuando lo ven necesario. Todo vale para adoctrinar a los ciudadanos, maquetarlos según el molde decidido y esclavizarlos sin que, en su borrega inocencia, se den cuenta. Como la frase tan manida en las redes: “no tendréis nada, pero seréis felices” , usada por una pequeña pero alerta disidencia contra el pensamiento único. Muy pequeña. Insignificante y condenada al fracaso en esta desigual batalla. Lamentablemente.

El ente superior que nos domina, esa nueva religión de consumo a cambio de ciega y muda sumisión, decide quién es el bueno y quién es el malo, qué personas tienen derecho a la libertad y cuales no, que escritor merece un premio o qué versión manipulada e interesada de la historia contar.

Y esto va más allá del egoísmo natural, del buscar el propio bien o la supervivencia de los tuyos: va de imposición, de intolerancia, de segregación, de difamación: en resumen, de tiranía absoluta. Algo que hace decenios aun se veía imposible, pero que gracias a la tecnología y la concentración de poder en pocos (y malos), ha conseguido llevar a nuestra civilización al borde del precipicio. A la involución frente a la evolución de millones de años. A la oscuridad frente a la luz de la cultura y la ciencia. A la negación del pasado, la manipulación del presente y la planificación de un futuro negro para la mayoría y tutifruti para unos pocos y malvados egoístas.

Como bien decía Charles Bukowski: "La tristeza es causada por la inteligencia. Cuanto más entiendes ciertas cosas, más desearías no comprenderlas".

Maldita agenda global. Malditos déspotas. Malditos seáis.



lunes, 11 de octubre de 2021

Numerología ante el 12 de octubre

En tiempos de continuas mentiras oficiales, encuestas manipuladas y memorias histéricas varias que intentan cambiar el presente y el pasado (para asegurar el futuro placentero de una minoría de descerebrados populistas y naZionalistas), quizás toque volver a una pseudociencia, la numerología, para rematar la demencia que no sólo nos rodea, sino que sobre todo y por desgracia nos desgobierna.

Nos explica la Wikipedia, esa enciclopedia abierta en la que todo el mundo puede añadir, corregir, manipular e inventar contenido (esta cuenta de Twitter, permite por ejemplo seguir todas las ediciones realizadas anónimamente desde instituciones oficiales españolas… y en horario laboral, por cierto), gigantesca recopilación del saber que al final ha acabado siendo una fuente fidedigna para la mayoría de los temas gracias a la supervisión y corrección por parte de abonados, estudiosos, expertos, prestigiosas instituciones y muchos particulares (y lógicamente también controlada gobiernos, logias, multinacionales, autoridades religiosas, partidos políticos y demás asociaciones con fines comunes, ocultos o declarados), dice pues la Wiki que la numerología es un “un conjunto de creencias o tradiciones que pretende establecer una relación oculta entre los números, los seres vivos y las fuerzas físicas o espirituales…”.

Se trata por lo tanto una pseudociencia, como la astrología, creencias que, a pesar de carecer de cualquier base científica, siguen muy presentes en todas las culturas y son algo que tenemos interiorizado todos, heredado de generación en generación. Como los refranes y dichos populares, pero simplificado con números que supuestamente significan algo. Como la esotérica cábala judía, a cuyas "verdades" aún sucumben hoy en día famosos, iluminados y drogadictos de todo tipo. Por otro lado, también tenemos las fechas de hechos históricos, como el que conmemoramos hoy, o la correlación de números con letras, algo usado para recrear nombres o frases usando la respectiva posición de una letra dentro del alfabeto, como el 88 que usan los neonazis para hacer referencia a la letra hache, es decir, al “Heil Hitler”. Por cierto, aquí tenemos una reciente y clara demostración de la vigencia de esta simbología numérica: Austria prohibió el uso de los números 18 (Adolf Hitler) y 88 en las matrículas hace unos años (también eliminó la combinación de letras IS, en referencia al ISIS, o de las SS, por las Schutzstaffeln del Tercer Reich). Por no hablar de la planta 13 en los rascacielos o la relación de victorias de Ángel Nieto, número eliminado por su asociación a la mala suerte, algo imposible de eliminar de la mente occidental.

Y como mañana será 12 de octubre, una fecha clave para nosotros, los españoles, y por extensión para todos los europeos y los hermanos hispanoamericanos, voy a hablar un poco de fechas, de números, de su significado y su importancia.

Tranquilos, obviaré incidir en los números simbólicos más conocidos y utilizados por todos nosotros, como el 7, el 13, el 21, el 666, el 777 o el 1582 (esos Nikis); me centraré en tres números: el 1, el 12 y el 52. Pero no desde un enfoque religioso, mágico o adivinatorio. De eso que se encarguen predicadores, magos, chamanes, imanes, antipapas, médiums, camellos y demás intermediarios entre nuestra mente y el más allá desconocido; lo mío es más simple y va relacionado con la fecha de mañana, con nuestra organización administrativa provincial (y también de un grupo de luchadores) y con el uno, el primero, el principal, símbolo de inicio y, ante todo, de unidad.

Doce de octubre, XII en números romanos, día del descubrimiento de América por una expedición marítima hacia lo desconocido que emprendió el Reino de España el 3 de agosto de 1492 desde el puerto fluvial de Palos (en Huelva, la provincia 21 de nuestra patria, España, número asociado a tantas cosas que no es preciso que detalle aquí ni ahora. Para eso está Google, para lo demás, Mastercard).

Doce de octubre, XII en números romanos, una de las fechas más importantes de la historia de nuestra civilización occidental, o quizás la que más para toda la humanidad, evento clave para la evolución social, económica y cultural del mundo de poniente, para el nacimiento del hispanismo, para la existencia de tantas naciones hermanas en el por entonces nuevo continente y por desgracia también para la desaparición de las tribus indias del norte del continente, exterminadas sin piedad por los colonos del norte europeo, en especial por anglosajones, holandeses y alemanes. Aunque esto empezaría siglos después del desembarco español en el nuevo mundo. Por mucha leyenda negra creada en oscuras habitaciones del frío, bárbaro y desapacible norte de Europa, por simple envidia e intereses económicos. Leyenda negra que, ante la desmemoria histérica que el globalismo de la Agenda 2030 intenta imponer con su indigenismo y demás sandeces, está siendo rebatida en grandes obras y por prestigiosos escritores a ambos lados de ese océano atlántico que no nos separa, sino que nos une, como Elvira Roca Barea aquende y recientemente Marcelo Gullo Omodeo allende los mares. Esos mares que cruzó Marco buscando a su madre, para que los menos leídos pero teleadictos lo entiendan.

El cincuenta y dos, 52, LII en números romanos, algo ya eliminado del currículo formativo de esta nueva sociedad que están creando. Y destrozando. Número que, sin cábalas, trampantojos o interpretaciones, simplemente es la suma de cincuenta provincias y dos ciudades autónomas, unidades administrativas que componen nuestra nación, España. A las que con añoranza histórica muchos sumaríamos los cinco virreinatos
americanos y demás provincias de ultramar. Pero la historia, pasado es. Y no se puede reescribir, cambiar o tergiversar. Aunque tantos y tan variados malvados y dementes se dediquen a ello noche y día. Allende y aquende, como ya dije antes.

El cincuenta y dos, 52, LII en números romanos, que por casualidad es el número de valientes que están defendiendo, unidos bajo las siglas de VOX y desde sus escaños en el Congreso, la unidad de España, la justicia, la libertad y el futuro de nuestros hijos y nietos. Pero esto es pura casualidad, que nadie busque ahora asociaciones místicas. Podrían bien ser 50 o 53. O quizás 99 en un futuro próximo. Nunca se sabe.

Y llegamos por fin al número más importante. Volvemos al inicio. 

Al uno, 1, I en números romanos. Al "alpha" numérico, que no es lo mismo que alfanumérico. A un número que no solamente significa el principio de todas las cosas, de todas las cuentas, de todas las historias, sino que simboliza también y sobre todo la unidad. Esa unidad que es necesaria para que todo funcione. Ese 1 del “todos a una”. El uno de la solidaridad, de la cooperación, de la unión en una empresa común. Un número que siempre une y nunca separa, un guarismo indivisible. Y que por lo tanto también simboliza la unidad de España. Y que nadie se ponga nervioso, tire de prejuicios y leyendas negras, remueva a los muertos en sus tumbas, tape verdades y publique mentiras sin base histórica, simples relatos para acompañar sus malvados planes de futuro, y se atreva a recordar y maldecir con saña el antiguo lema de “Una, grande y libre” y empiece a llamarme franquista, fascista o cualquier otro epíteto similar.

Aunque me importa bien poco lo que digan los demás; porque al fin y al cabo se trata de un lema precioso  que no significa nada más que lo que enuncia (que es mucho, por otro lado), sin tener que elucubrar, leer las estrellas, consultar antiguas escrituras, pagar a un vidente, sobornar a un alquimista o pegarse una ronda de peyote: una, grande y libre, simple, llana y comprensible hasta para iletrados políticos y tertulianos desquiciados, quiere decir: unidad, grandeza y libertad. Que es lo que queremos todos para nuestra querida patria. Y por lo que suspiran y luchan tantos españoles en las 50 provincias y dos ciudades autónomas que componen nuestras nación. LII en números romanos. Cincuenta y dos, como el número actual de diputados de VOX. Suerte que odio las pseudociencias. Y en especial la numerología. Se trata de una simple casualidad.

Feliz 12 de octubre, queridos compatriotas. Feliz 12 de octubre, hispanos de allende los mares.

¡Viva España! ¡Viva la Hispanidad!







viernes, 6 de agosto de 2021

Comodines

¿Quién no ha soñado con tener un comodín, un joker, un as en la manga que le permita ganar donde y cuando quiera? Es sin duda una ilusión recurrente que nos acompaña toda la vida, desde la tierna e inocente infancia, en la que con tal de recibir un Calipo de fresa eras capaz de aceptar cualquier tarea, pasando por la juventud y los amores no correspondidos, que un repentino y popular talento o don podría haber solucionado, hasta la madurez y el sueño de la Primitiva premiada y sus súbitas comodidad y popularidad asociadas; en todas las fases de nuestra soñadora existencia hemos llorado, implorado y hasta rezado por que se nos concedieran el comodín, el as de picas o esos míticos tres deseos del genio de la lámpara popularizados por Scheherazada en uno de sus cuentos de las “Mil y una noches”.

Y mira por donde, a nuestro presidente por accidente, el demente Pedro Sánchez, cual moderno Aladino, se le apareció el genio en forma de virus. Nada de antiguos cuentos escuchados atentamente en una jaima del desierto bajo un cielo estrellado, comodines saltarines disfrazados de jugadores del Barza o un as de picas cayendo de la manga  en un grácil descuido (que por mucho que sea la carta más alta de la baraja en el mundo anglosajón, siempre asociaremos a Motörhead): nuestro ínclito líder, y con él tantos otros oportunistas en nuestra patria, en Europa y allende los mares, ha ganado el gordo con la aparición, accidental o intencionada, exagerada o desconocida, del COVID-19, con sus variantes, mutaciones, olas y tsunamis.

Esta pandemia, este joker, ha permitido a mediocres (cuando no inútiles) líderes políticos auparse a lo más alto, aprovechando el miedo creado por los medios de comunicación comprados, tanto en los EE. UU., como en Hispanoamérica y, desgraciadamente, en España. En nuestra querida España que está enfilando su última etapa de tan largo y arduo camino que inició hace más de mil años.

Un inciso: Igual que el FC Barcelona ha usado siempre sus ases en la manga para chantajear o bien al gobierno (con su naZionalBarcelonismo racista y clasista) o a la Liga (con su “importancia mundial”, algo que con la salida de Messi y la quiebra financiera gracias a Dios ya no cuela).

Y si la plandemia no fuera suficiente para hacer y  deshacer a su antojo, tanto Pedro Sánchez I “el Hermoso Políglota”, como sus homólogos en los demás países del eje del mal (ya tuvimos un EJE, pero diferente, el de “Adolfo, Benito, Hirohito”), siempre pueden recurrir a la baraja completa, llamada “Agenda 2030”, curioso juego de naipes que solamente contiene comodines: 17 simplistas (por su público objetivo) pero efectivos jokers, cada uno de ellos disfrazado de una necesidad, amenaza, perogrullada, gilipollez o invención sin base científica, con el único objetivo de engañar, manipular y dominar al rebaño.

No voy a perder el tiempo en desmontar, por falsos, infantiles y malignos, todos los 17 comodines que manejan y manejarán los menos preparados de la sociedad para imponer sus ideas retrógradas, uniformes, globalistas y autoritarias, pero por aquello de que tú, apreciado lector (ni lectora ni lectore ni leches), rabies un poco o abras los ojos de una vez, un par de perlas de los malditos del NOM.

  • Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
    • Para que las mujeres por fin puedan montar en bicicleta y estudiar una carrera y los transexuales ganen todas las medallas de oro de la categoría femenina.
  • Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.
    • Energía asequible, moderna, fiable y sostenible solamente existe una, la nuclear. Lo demás, mandangas.
  • Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
    • Como en todo, los zurdos regres descubriendo el fuego e inventando la rueda. E incluyendo asentamientos, que tanto valen para chabolas de traficantes como para campos de concentración de no vacunados. Porque bien sabemos que las polis griegas y las urbes romanas eran exclusivas, inseguras y tenían fecha de caducidad (aquí solamente valdría la Roma de Nerón, pero la excepción no confirma la regla, como bien sabemos).
  • Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
    • Ni voy a hablar de las “olas de cambio climático” en verano ni en del desconocimiento de Ione Belarra de que existen dos hemisferios con estaciones climáticas invertidas. Es mucha ciencia para una podemita de cuota (y bragueta).

Creo que con esta muestra de los comodines de la baraja AG2030 (seguro que Fournier vendería muchas si la patentara), hay suficiente para ilustrar la mayúscula mentira totalitaria que subyace a los colorines de su logotipo, que sin duda muestra la enfermiza sinapsis que se produce en la mente del decrépito, demente y peligroso Soros. Y su banda.

Pues eso, muerte a los jokers, a los comodines, que no solamente son usados, sino encarnados por la purria que nos lleva al abismo. Sobre todo, en su primera acepción en inglés:

Joker: an insignificant, obnoxious, or incompetent person

 

FCK20230, como bien reza en esta camiseta de los amigos de Luz de Trento.