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viernes, 5 de agosto de 2011

Prohibido girar

Lo que está sucediendo en España con el movimiento de los indignados del #15m, es decir, con la utilización alevosa y partidista del descontento de la sociedad por parte del partido en el poder (que no del gobierno, ya que este dejó de mandar en el preciso momento en el que malo de la película, un tal Alfredo,  ejecutó su golpe de estado interno y externo y pasó a dominar todos los resortes del poder en esta otrora brillante nación) y con el acceso al poder de los terroristas de Bildu,  gracias a la connivencia de este mismo partido, el PSOE  con su poder judicial esclavo,  no es de recibo.



A los “mitificados” indignados, que han acabado convertidos en una mala secuela de la serie de películas de Mad Max, se les da la cancha que haga falta, se les anima y se les protege, por mucho que ayer recibieran un poco de estopa a cargo de las Fuerzas de Seguridad (que por cierto ya les tocaba.) Y como el inefable Alfredo es un experto en dar una de cal y una de arena, pues les promete al mismo tiempo un lugar fijo, a poder ser un prado con chiringuito,  para poder sentarse con sus perritos, desparasitarse mutuamente, liarse unos canutillos, tocar la flauta y seguir riéndose del resto de la sociedad.
¿Cómo podemos aceptar que una sociedad que ronda los 50 millones de personas esté en manos de unos pocos centenares de pandilleros ociosos que campan a sus anchas por la Villa de Madrid sin que nadie se atreva a hablar claro, a explicarles que su libertad acaba justamente en el cruce bloqueado por ellos en el que cualquier persona quiere girar a la derecha para ir a cenar? (Va por ti, @Lupe_).
¿Y por otro lado, cómo podemos tolerar que los cómplices y los propios asesinos de ETA se hayan aupado al poder, campen a sus anchas por las provincias vascongadas,  insulten a las víctimas y se rían en nuestra cara sin que podamos reaccionar de ninguna otra forma que abandonando el escenario de las fiestas de nuestros pueblos y recluyéndonos en nuestras casas, cual gulag patrio rodeado de alambres y vigilado por estos seres repugnantes que también se llenan la boca de palabras como libertad,  pero que en vez de babas rebosan la sangre de casi mil inocentes muertos en aras de sus estúpidos, anacrónicos y falsos postulados?
Nada nuevo sobre la faz de la tierra.  Este tipo de gente, tanto los que mueven los hilos del poder en estos momentos, como los que alborotan por las calles de Madrid o Vitoria, son de la misma calaña. Son los que se llenan la bocaza (desde hace más de un siglo ya) de conceptos sumamente serios y respetables, como libertad, igualdad y democracia, hasta que la rabia les sale a borbotones por todos sus orificios, cual baba viscosa, cuando alguien osa pensar algo diferente a ellos o reclamar su parte de libertad. En ese preciso instante todas las mentiras que han ido soltando en su dulce y manipulador juego de controlar a las masas a base de ñoñerías, frases hechas, falacias, manipulaciones históricas y demás tácticas, se tornan en ataques de histeria, amenazas, persecuciones y en el peor de los casos, y la historia lo confirma, en arrestos, desapariciones o muertes. 
La izquierda, la mentirosa izquierda de siempre, que nunca ha movido un dedo más que por su propio interés. Que nunca ha creído en la libertad del hombre, ni en la igualdad, ni en la justicia. Que siempre ha aspirado a dominar al prójimo, a controlarlo todo, en aras de unos cacareados ideales que ni entienden, ni cumplen ni persiguen.
Y la mayoría de la sociedad, impasible, atontada con intención por los medios controlados por el mal, lo ve pasar todo como si fuera parte del juego. Como si la democracia y la libertad solamente signifiquen que una parte, la que manda en ese momento, pueda hacer lo que le venga en gana, mientras que la otra tiene que esperar su llegada al poder para vengarse y hacer tres cuartos de lo mismo. Venga ya. Esto no es democracia ni por asomo. Esto es una vil dictadura partidista, cuando no bipartidista. Como en muchas de las democracias del mundo.
Y esto es así porque les interesa a ellos. A los que “aman” mucho la libertad cuando se cita en las canciones de sus bardos de turno o cuando la pueden exprimir en discursos patéticos, carentes de fondo y forma,  ante la perplejidad de cualquier persona sensata, pero consiguiendo la infantil aprobación de su adicto público hipnotizado en su incultura.
Pero cuidado, cuando los demás reclamamos esa libertad verdadera, se ponen como fieras, nos insultan, nos tachan de todo, hasta de haber matado a Chanquete, y recurren a mil y una tretas para seguir en el poder con su libertad de jodernos a los demás.
Fuera. Fuera la casta política. Fuera la mentira. Fuera la falsa libertad. Todos queremos girar por donde nos plazca. O seguir recto y avanzar realmente para acabar con este sucedáneo de sociedad libre que han matado entre todos.


viernes, 15 de julio de 2011

Indignos indignados

Ayer por la noche estaba dudando entre perder un solo minuto escribiendo sobre los “indignados”, al cumplirse dos meses de sus indignantes actos de indignación, o optar por indignarme directamente en mi cama imaginando la risas que deben causar estos indignados a los habitantes de la constelación planetaria que nos anunció Leire la del biquini hace unos años. Claro que si después de tantos avistamientos de OVNIS a lo largo de los siglos se les hubiera ocurrido aparecer a los extraterrestres por las plazas de España hace dos meses, nuestros queridos visitantes se hubieran vuelto a sus galaxias indignados de verdad. Y no te digo nada si hubieran aterrizado en el lazareto de Mahón en el momento del primer baño de la sana ministra, que no ministra de Sanidad. El resultado habría convertido la llegada de los extraterrestres en “Mars Attacks“en una simple discusión entre amigos.
Pero como soy hombre fácil (lectoras, no olvidéis esto) y encima me ha calentado un travieso Trasgo con sus referencias a los indignantes indignados, no me he podido resistir.

Veamos: el mega movimiento de los indignados, que según ellos iba a convertirse en un movimiento global, que no interplanetario, ha quedado reducido a unos pocos blogs, unas marchas sobre Madrid para su toma el próximo día 24 de Julio al grito de “No quiero trabajar pero sí cobrar” o “Mama recárgame el móvil que sigo de fiesta en la plaza”, excursiones estas financiadas por los de siempre, por aquellas organizaciones que subvencionan nuestros ministros con el dinero de todos, que según ellos no es de nadie, y que según sus propios datos suman no más de 500 personas. Si a esto le añadimos el nulo éxito de sus cuentas en las redes sociales, con escasos 3.000 seguidores en Facebook y 2.000 en Twitter (en comparación con cualquier otra iniciativa en las redes sociales estas cifras son una minucia), pues sinceramente es para indignarse (pensando en el mucho ruido que hicieron y las pocas nueces que han resultado).

Mientras tanto, en la España real, que no es la misma que la de estos personajes y menos aún la de nuestro “ínclito” presidente en funciones ZP o la de su futuro sucesor, el mentiroso y manipulador profesional Alfredo Pepunto Rubalcaba, han sucedido tantas cosas realmente indignantes que no hay blog capaz de acoger todos los detalles sobre el expolio, tanto económico como moral, que ha sufrido España en estos últimos meses a cargo de la pandilla de la ceja y sus acólitos.

Desde la legalización de Bildu, aupando con ello al poder a los asesinos de ETA, pasando por las cuentas de la SGAE, protegida por la ministra Sinde(cencia) y parte importante de la trama conspiratoria del PSOE en estos últimos años, hasta las cuentas falseadas, ocultadas y negadas en la mayoría de ayuntamientos y gobiernos de las comunidades autónomas a los que por fin ha tenido acceso otro partido fuera del partido único que nos ha sometido a todos durante años, que no décadas, los insultos de Bono hacia los medios de comunicación, la indecencia del gasto de 100 millones para colocar a la ahijada Aído en la ONU (con un dúplex cuyo alquiler asciende a 5.000 dólares mensuales) o la desfachatez de la Pajín con sus vacaciones pagadas religiosamente con “nuestro” dinero, han sucedido tantas cosas realmente indignantes en nuestra patria que hasta me indigna internamente usar esta palabra.

Ridículos e indignos indignados que no habéis tenido los arrestos de levantar la voz por las cosas realmente indignantes que suceden en nuestro país, podéis iros con vuestra falsa, superficial, carente de fondo y forma, teatral y ridícula indignación a tomar las plazas que queráis. Que una plaza de respeto o cariño en mi corazón o en mi mente, y en la de cualquier ciudadano mínimamente formado y serio, no la conseguiréis jamás. Indignado estoy yo.