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miércoles, 19 de octubre de 2011

Caen las hojas en otoño..


..y los políticos corren como galgos condenados a ser colgados de un árbol,  en busca de cobijo ante el crudo invierno que les acecha.

De entrada me disculpo por el “engaño” en el título del artículo, que sin lugar a dudas induce a pensar en una aportación poética.  Supongo que la melancolía ha podido conmigo al leer la entrevista a Sánchez-Dragó sobre su nuevo libro, autobiográfico, en la que cita los últimos versos de Antonio Machado encontrados en el bolsillo de su chaqueta tras su muerte: “Estos días azules y este sol de infancia.”

Esta tristeza que se asocia al fin del verano  me ha llevado irremediablemente a compararla con la realidad de lo que está sucediendo estos días en las altas esferas del (aún) poder socialista.  Para la “gran familia” socialista, la “Cosa Nostra” de Ferraz, se acaba una estación luminosa, una primavera y un verano que han durado casi ocho años y que les ha permitido echar cientos, que no miles, de semillas aquí y allá, para ver brotar en sus fructíferos árboles cargos, prebendas, chanchullos,  subvenciones, manipulaciones, contratas, subcontratas, recalificaciones, asesorías, concesiones, nombramientos y demás ventajas personales que, con la llegada del otoño y las próximas elecciones, van a desaparecer a golpe de hartazgo y sensatez del electorado.


Ni un brote verde, de aquellos anunciados hace tiempo por el innombrable, hemos visto a lo largo y ancho de la piel de toro en esta casi década, mientras que “ellos” han ido recogiendo cosecha tras cosecha, en doblones contantes y sonantes,  riéndose en nuestra cara y acumulando oro, que no grano,  para pasar no uno, sino varios inviernos al sol que mejor brilla, el de la amplia cobertura económica a costa de los demás.

En un alocada carrera al estilo de “tonto el último” se están produciendo estos días nombramientos irrisorios y adjudicaciones de contratas fuera de tiempo y de lugar, a fin de arañar lo que puedan antes de abandonar el Olimpo en el que se instalaron hace exactamente 2.775 días, un execrable (por profanado) 14 de Marzo de 2004 en el que, manipulando el peor atentado de la historia, actuando contra toda norma jurídica en la jornada de reflexión y engañando, al igual que hoy, al pobre e ignorante ciudadano medio, tomaron el poder de una España atontada y  adormecida por el bienestar creado por el anterior gobierno.

¿Cómo no van a existir indignados viendo esta bufa comedia interpretada por los mejores actores de la izquierda manipuladora y mentirosa?

Y no me refiero a los okupas, los perroflautas y demás especímenes que al amparo de la sociedad del bienestar protestan,  sin ningún tipo de conocimiento o reflexión,  contra los únicos que les pueden devolver los privilegios de los que han gozado hasta ahora, sin levantar la voz contra los verdaderos culpables de su situación, ni tampoco asumir su propia responsabilidad y decidir de una vez aportar algo a la sociedad en vez  de vivir del cuento.

No, me refiero a nosotros, a los normales ciudadanos trabajadores que no tenemos que acampar en la calle, ni llevar crestas o rastas, ni vestir cuero negro, ni orinar en la calle,  ni ocupar propiedades ajenas para sentirnos engañados, cuando no humillados, por el poder.

Con la nefasta gestión socialista hemos ido perdiendo toda protección y subvención que solamente un país económicamente fuerte puede ofrecer,  y a la misma velocidad se han ido enriqueciendo los cargos socialistas. Socialistas que, conocedores del nivel cultural del españolito de a pie, responsables del desaguisado en el que nos encontramos y estando aún oficialmente en el poder, ya lanzan sus dardos envenenados contra un futuro gobierno de derechas, como si hubieran sido ellos los descubridores de la velocidad de los neutrinos y ya estuviéramos en diciembre o en enero del año que viene, aguantando la presión de la calle, de las huelgas, de las infamias y de las manipulaciones que, sin lugar a dudas,  serán el pan nuestro de cada día a partir del 20 de Noviembre.

Fecha esta que para muchos de nosotros ha sido siempre un día de nostalgia, conmemoración  y recuerdo pero también  de sueños y esperanza de ver una España mejor, más grande, más justa, más libre y más sensata.

Sueño que, gane quien gane, no se cumplirá. Porque el mal seguirá presente, enquistado en una dictadura de partidos que,  por mucho que nos prometan ahora los candidatos de la oposición, seguirá siendo la misma estructura política que, como bien dijo aún siendo cardenal el actual Papa, otorga rango de verdad absoluta a una mayoría de votos ( Truth is not determined by a majority vote). Y aquí radica el error.  La verdad no puede ser determinada por el voto de una mayoría inculta y alelada y que encima siempre es minoritaria frente al resto de los ciudadanos, y, sobre todo, frente a la sensatez y los conocimientos de aquellos que por méritos y preparación deberían llevar las riendas del país.   

Pero nosotros seguiremos soñando y luchando, cada uno a su manera, por encontrar un sistema político realmente justo y apropiado para nuestra nación, y con ello para la Humanidad.  Como hicieron otros antes que nosotros. Y como harán, Dios nos oiga, los que hereden nuestro espíritu inconformista. 

lunes, 29 de agosto de 2011

No hay tutía

No hay manera. De año en año, mes a mes, semana a semana y día a día hago esfuerzos sobrehumanos para poner buena cara, para intentar ser positivo y ver un resquicio de luz entre tanto nubarrón que cubre no ya mi “terruña”, es decir, mi ciudad de Barcelona y mi tan querida  Cataluña, sino que se ha posado cual “cumulonimbus amenazante sobre toda esa gran España que tanto queremos y a la que tan pocos favores hacemos. Ríete tu del huracán “Irene” ante lo que estamos sufriendo en esta península tan agraciada en lo geográfico y tan desgraciada en lo social y político.
Mi hermano me regaña por el tono negativo de todo lo que escribo, una compañera de trabajo  me propone irme de viaje a cualquier resort playero “todo incluido” a intentar superar mi “supuesta” depresión y recuperar con ello la alegría de vivir, y muchos más me llaman monotemático y consideran que estoy obsesionado con la situación política y social de España, que no hay para tanto. 
Pero ni unos ni otros entienden realmente lo que pasa.  O no lo quieren ver. Están tan desinformados por leer y fiarse de los medios de comunicación “oficiales”, los del poder, los políticamente correctos, los de los partidos, ya sea del que actualmente gobierna o del que haya de venir (que no aportará cambios sustanciales a ningún “kpi” realmente importante de nuestra sociedad ), que cualquier atisbo de crítica, de desilusión o de fatalismo ante la situación de nuestro país lo tachan de exagerado y obsesivo.
Para explicarlo hay ejemplos veraniegos, y  muchos. Para dar y tomar. Aquí unos pocos.
Ejemplo primero: Los otrora dignísimos “Indignados” de los primeros días, léase del 15 de Mayo al 16 de Mayo, han desparecido y han sido derribados desde dentro por la ultra izquierda más rancia, anacrónica, dictatorial e intolerante que se ha visto en los últimos decenios en Europa. No hablo de revueltas de inmigrantes inadaptados, como en Francia hace unos años o en Inglaterra durante este verano, sino de una supuesta rebelión social recuperadora e invocadora de una “tercera vía”, que se ha quedado en agua de borrajas (o de cerrajas) barrida por los anti-sistema, los perroflautas, los infiltrados de los sindicatos, es decir, los vividores y receptores de prebendas y subvenciones varias a costa del dinero público, que no es de nadie (¿o de todos?) y los cuatro o cinco ricachos ¿artistas? izquierdosos que se apuntan a cualquier verbena en la que puedan tirar de prejuicios, de frases hechas contra la derecha, de invocaciones guerracivilistas,  y con ello vender alguna de sus obras y poder  seguir viviendo como burgueses, eso si, indignados y de izquierdas. Eso siempre.
Segundo ejemplo: Los lamentables hechos acaecidos durante la Jornada Mundial de la Juventud, en la que una minoría de pordioseros, traficantes y liberados sindicales se ha dedicado a insultar, agredir y menospreciar a ciudadanos jóvenes venidos de 193 países del mundo, con el beneplácito de las autoridades y la tolerancia “contra natura” de unos policías que acabarán, tiempo al tiempo,  cual Guardia Civil destacado en las vascongadas en los años 80,  ingresados en un psiquiátrico con la duda existencial si son ellos los malos o los buenos; estos sucesos tampoco es que aclaren mucho la tempestad que se cierne sobre España.
Tercer y último ejemplo: Y encima ver que un partido político de Cataluña de nuevo cuño, al que se han apuntado multitud de camaradas en busca del voto útil, amigos que hasta antes de ayer se llenaban la boca (y en la mayoría de los casos, todo hay que decirlo, de todo corazón) de palabras como justicia social, grandeza, nobleza, unidad nacional, y, sobre todo, ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA; pues ver que dicho partido va a rendir homenaje a una persona, llamada Heribert Barrera, cuya vida ha estado consagrada a la lucha contra España y contra nuestras ideas en general, izquierdista, exiliado durante el franquismo y luchador activo contra nuestro concepto de patria y de sociedad (¿masón?), pues que queréis que os diga, no me inspira a escribir ni una nueva “Oda a la Alegría” ni un libro de chistes sobre Lepe. Por muy buenos que fueran los chistes. Me deprime.
Y me llena de estupefacción y de rabia.
Pasmado por todo lo que está pasando en este país, cuya trayectoria se parece cada día más a la fatídica que tomó el Titanic en su primer y último recorrido, y enfadado por ver a tantas personas en el fondo muy válidas, a la mayoría de la sociedad, atrapadas en un mundo de mentiras, de falsos ideales, de incultura y materialismo, obnubiladas por el último cotilleo, por poseer la última versión del Iphone o por poder disfrutar de la telebasura, eso sí, en alta resolución (HD para los que ya no hablan ni español), pero carentes del mínimo rigor o de ganas por esforzarse en entender la verdad de todo, la trascendencia de nuestra propia existencia e intentar mejorar la sociedad de alguna manera.
Lo dicho. No hay tutía. O atutía, como se escribía originalmente el ungüento milagroso. Esto no lo arregla nadie. Por lo tanto, yo tampoco me siento inspirado para  escribir cuentos de hadas ni reescribir Bambi sin que muera la madre. Seguiré con mis obsesiones y mi fatalismo. Es lo que hay.


viernes, 5 de agosto de 2011

Prohibido girar

Lo que está sucediendo en España con el movimiento de los indignados del #15m, es decir, con la utilización alevosa y partidista del descontento de la sociedad por parte del partido en el poder (que no del gobierno, ya que este dejó de mandar en el preciso momento en el que malo de la película, un tal Alfredo,  ejecutó su golpe de estado interno y externo y pasó a dominar todos los resortes del poder en esta otrora brillante nación) y con el acceso al poder de los terroristas de Bildu,  gracias a la connivencia de este mismo partido, el PSOE  con su poder judicial esclavo,  no es de recibo.



A los “mitificados” indignados, que han acabado convertidos en una mala secuela de la serie de películas de Mad Max, se les da la cancha que haga falta, se les anima y se les protege, por mucho que ayer recibieran un poco de estopa a cargo de las Fuerzas de Seguridad (que por cierto ya les tocaba.) Y como el inefable Alfredo es un experto en dar una de cal y una de arena, pues les promete al mismo tiempo un lugar fijo, a poder ser un prado con chiringuito,  para poder sentarse con sus perritos, desparasitarse mutuamente, liarse unos canutillos, tocar la flauta y seguir riéndose del resto de la sociedad.
¿Cómo podemos aceptar que una sociedad que ronda los 50 millones de personas esté en manos de unos pocos centenares de pandilleros ociosos que campan a sus anchas por la Villa de Madrid sin que nadie se atreva a hablar claro, a explicarles que su libertad acaba justamente en el cruce bloqueado por ellos en el que cualquier persona quiere girar a la derecha para ir a cenar? (Va por ti, @Lupe_).
¿Y por otro lado, cómo podemos tolerar que los cómplices y los propios asesinos de ETA se hayan aupado al poder, campen a sus anchas por las provincias vascongadas,  insulten a las víctimas y se rían en nuestra cara sin que podamos reaccionar de ninguna otra forma que abandonando el escenario de las fiestas de nuestros pueblos y recluyéndonos en nuestras casas, cual gulag patrio rodeado de alambres y vigilado por estos seres repugnantes que también se llenan la boca de palabras como libertad,  pero que en vez de babas rebosan la sangre de casi mil inocentes muertos en aras de sus estúpidos, anacrónicos y falsos postulados?
Nada nuevo sobre la faz de la tierra.  Este tipo de gente, tanto los que mueven los hilos del poder en estos momentos, como los que alborotan por las calles de Madrid o Vitoria, son de la misma calaña. Son los que se llenan la bocaza (desde hace más de un siglo ya) de conceptos sumamente serios y respetables, como libertad, igualdad y democracia, hasta que la rabia les sale a borbotones por todos sus orificios, cual baba viscosa, cuando alguien osa pensar algo diferente a ellos o reclamar su parte de libertad. En ese preciso instante todas las mentiras que han ido soltando en su dulce y manipulador juego de controlar a las masas a base de ñoñerías, frases hechas, falacias, manipulaciones históricas y demás tácticas, se tornan en ataques de histeria, amenazas, persecuciones y en el peor de los casos, y la historia lo confirma, en arrestos, desapariciones o muertes. 
La izquierda, la mentirosa izquierda de siempre, que nunca ha movido un dedo más que por su propio interés. Que nunca ha creído en la libertad del hombre, ni en la igualdad, ni en la justicia. Que siempre ha aspirado a dominar al prójimo, a controlarlo todo, en aras de unos cacareados ideales que ni entienden, ni cumplen ni persiguen.
Y la mayoría de la sociedad, impasible, atontada con intención por los medios controlados por el mal, lo ve pasar todo como si fuera parte del juego. Como si la democracia y la libertad solamente signifiquen que una parte, la que manda en ese momento, pueda hacer lo que le venga en gana, mientras que la otra tiene que esperar su llegada al poder para vengarse y hacer tres cuartos de lo mismo. Venga ya. Esto no es democracia ni por asomo. Esto es una vil dictadura partidista, cuando no bipartidista. Como en muchas de las democracias del mundo.
Y esto es así porque les interesa a ellos. A los que “aman” mucho la libertad cuando se cita en las canciones de sus bardos de turno o cuando la pueden exprimir en discursos patéticos, carentes de fondo y forma,  ante la perplejidad de cualquier persona sensata, pero consiguiendo la infantil aprobación de su adicto público hipnotizado en su incultura.
Pero cuidado, cuando los demás reclamamos esa libertad verdadera, se ponen como fieras, nos insultan, nos tachan de todo, hasta de haber matado a Chanquete, y recurren a mil y una tretas para seguir en el poder con su libertad de jodernos a los demás.
Fuera. Fuera la casta política. Fuera la mentira. Fuera la falsa libertad. Todos queremos girar por donde nos plazca. O seguir recto y avanzar realmente para acabar con este sucedáneo de sociedad libre que han matado entre todos.


viernes, 15 de julio de 2011

Indignos indignados

Ayer por la noche estaba dudando entre perder un solo minuto escribiendo sobre los “indignados”, al cumplirse dos meses de sus indignantes actos de indignación, o optar por indignarme directamente en mi cama imaginando la risas que deben causar estos indignados a los habitantes de la constelación planetaria que nos anunció Leire la del biquini hace unos años. Claro que si después de tantos avistamientos de OVNIS a lo largo de los siglos se les hubiera ocurrido aparecer a los extraterrestres por las plazas de España hace dos meses, nuestros queridos visitantes se hubieran vuelto a sus galaxias indignados de verdad. Y no te digo nada si hubieran aterrizado en el lazareto de Mahón en el momento del primer baño de la sana ministra, que no ministra de Sanidad. El resultado habría convertido la llegada de los extraterrestres en “Mars Attacks“en una simple discusión entre amigos.
Pero como soy hombre fácil (lectoras, no olvidéis esto) y encima me ha calentado un travieso Trasgo con sus referencias a los indignantes indignados, no me he podido resistir.

Veamos: el mega movimiento de los indignados, que según ellos iba a convertirse en un movimiento global, que no interplanetario, ha quedado reducido a unos pocos blogs, unas marchas sobre Madrid para su toma el próximo día 24 de Julio al grito de “No quiero trabajar pero sí cobrar” o “Mama recárgame el móvil que sigo de fiesta en la plaza”, excursiones estas financiadas por los de siempre, por aquellas organizaciones que subvencionan nuestros ministros con el dinero de todos, que según ellos no es de nadie, y que según sus propios datos suman no más de 500 personas. Si a esto le añadimos el nulo éxito de sus cuentas en las redes sociales, con escasos 3.000 seguidores en Facebook y 2.000 en Twitter (en comparación con cualquier otra iniciativa en las redes sociales estas cifras son una minucia), pues sinceramente es para indignarse (pensando en el mucho ruido que hicieron y las pocas nueces que han resultado).

Mientras tanto, en la España real, que no es la misma que la de estos personajes y menos aún la de nuestro “ínclito” presidente en funciones ZP o la de su futuro sucesor, el mentiroso y manipulador profesional Alfredo Pepunto Rubalcaba, han sucedido tantas cosas realmente indignantes que no hay blog capaz de acoger todos los detalles sobre el expolio, tanto económico como moral, que ha sufrido España en estos últimos meses a cargo de la pandilla de la ceja y sus acólitos.

Desde la legalización de Bildu, aupando con ello al poder a los asesinos de ETA, pasando por las cuentas de la SGAE, protegida por la ministra Sinde(cencia) y parte importante de la trama conspiratoria del PSOE en estos últimos años, hasta las cuentas falseadas, ocultadas y negadas en la mayoría de ayuntamientos y gobiernos de las comunidades autónomas a los que por fin ha tenido acceso otro partido fuera del partido único que nos ha sometido a todos durante años, que no décadas, los insultos de Bono hacia los medios de comunicación, la indecencia del gasto de 100 millones para colocar a la ahijada Aído en la ONU (con un dúplex cuyo alquiler asciende a 5.000 dólares mensuales) o la desfachatez de la Pajín con sus vacaciones pagadas religiosamente con “nuestro” dinero, han sucedido tantas cosas realmente indignantes en nuestra patria que hasta me indigna internamente usar esta palabra.

Ridículos e indignos indignados que no habéis tenido los arrestos de levantar la voz por las cosas realmente indignantes que suceden en nuestro país, podéis iros con vuestra falsa, superficial, carente de fondo y forma, teatral y ridícula indignación a tomar las plazas que queráis. Que una plaza de respeto o cariño en mi corazón o en mi mente, y en la de cualquier ciudadano mínimamente formado y serio, no la conseguiréis jamás. Indignado estoy yo.