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miércoles, 15 de febrero de 2012

Sexo, porras y una lavadora

Ha pasado solamente un mes de calendario gregoriano desde que escribí mi último artículo, aunque en mi vida particular este mes ha adquirido una importancia bastante superior. Ha sido el mes de mi adiós a 40 (y tantos) años de vida (ya empiezo a recortar cual artista de la farándula, cuando la mayoría sabéis que Whitney Houston y yo compartimos año de nacimiento; que no destino, espero) en Barcelona, ciudad situada al noreste de España, en una bella región llamada Cataluña, que linda al norte con esa tierra gabacha y envidiosa llamada Francia y con la minúscula Andorra (hogar fiscal durante muchos años de la ahora tan sufrida Arancha) , al sur con Castellón, al oeste con las tres provincias de Aragón y al este con el Mare Nostrum.

Un adiós que me pesa poco por muchas razones, que no creo que os tenga que detallar en demasía. Sería hacer leña del árbol caído (que es como está Cataluña en estos momentos, caída, hundida, arruinada, colonizada por marroquíes y chinos, sojuzgada por un residual pero salvaje (por agonizante) nacionalismo y abandonada por las multinacionales, los artistas, los intelectuales y la gente de bien (salvo contadas excepciones que todos conocemos, como por ejemplo Juan Carlos Girauta, Justo Conde y su banda, Javier “Predi” Arcas, Sebas Cerdán, Manel “Bolsicas”, Elisabeth, Lupe, Carlos O., Pere Capdevila, Agus, Edu García, David, Bruni, Rocío, Waffen y mis demás contados pero buenos amigos, esos que me leen alguna que otra vez e igual me echan de menos).

No me pesa la despedida: si en cambio me embarga una sensación de alegría, de haber llegado a una meta parcial y de estar ante una nueva oportunidad, de curiosidad y de pasiones juveniles renacidas. Frente al “miedo al cambio”, tan cacareado en los cursos para directivos y tan presente en nuestra blandengue, ociosa y entregada sociedad, afronto estos primeros días en mi nuevo hogar con una ilusión tremenda, cual jovenzuelo en un intercambio universitario o mozo en su destino militar, que solía estar en las antípodas de su hogar, por sabia (y muy criticada) decisión de los gobernantes de otras épocas.

Instalado ya en mi nuevo domicilio, he sobrevivido los primeros tres días sin sobresaltos, adecentando las diferentes habitaciones, luchando con la desconocida calefacción por hilo radiante, decorando el salón, conectando el imprescindible equipo de música, afinando mi querida guitarra Ovation y disfrutando con los mensajes de error del receptor de televisión ante su “desconocimiento” de los canales memorizados en otras épocas y por otro lares (léase TV3, la seva, y los demás canales politizados y manipuladores de mi patria chica).

Y he cumplido con el acto, casi ritual, que definitivamente demuestra que has cambiado de hogar.

No penséis que hablo de sexo consentido (o hasta con sentido y sentimiento, que también existe), no amigos, hablo de algo mucho más terrenal y necesario, pero que indiscutiblemente es la prueba de que no estás de paso, que lo que ocupas no es la temporal e inane habitación de un hotel, sino que te has instalado en un nuevo lugar para quedarte: he puesto la primera lavadora y he tendido la ropa con vistas al nuevo “Skyline” de Madrid.



Y para rematar he bajado al bar de enfrente y he desayunado unas porras. Porras estas muy diferentes a las que solía probar en Barcelona, en manos de esos personajillos llamados “Mossos”, que ahora se me antojan más lejanos que la tierra prometida de Colón antes de abandonar Palos de la Frontera.

En definitiva, “ja sóc aquí!”, como dijo mi paisano Tarradellas en otro momento y en otro lugar.

 “Ja sóc a Madrit”. Y de aquí, al cielo.

Os espero a todos. Mi casa es la vuestra. Ya lo sabéis.


P.D. Quiero agradecer profunda y públicamente a Raúl , Ricardo y Paloma la inestimable ayuda que me han prestado desinteresadamente en la difícil tarea de encontrar mi nuevo hogar. Sin ellos aún estaría enganchado a Idealista y Micasa sufriendo por mi futuro!!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sexo, mentiras y política

Algunos de nosotros recordamos la película “Sex, lies and videotape” del año 1989, no por haberla visto sino por la polémica y la curiosidad que generó en la sociedad. Y bien pensado en esa época tampoco teníamos mucho interés en ver una película “independiente” que versaba sobre los problemas sexuales de otras parejas: ya teníamos bastante con nuestros propios problemas. En cualquier caso muchos que la vieron lo hicieron simplemente para disfrutar de la siempre agradable Andie MacDowell. Pero mi intención no es hablar de dicha película, sino simplemente parodiar su título.
En estos últimos meses hemos asistido a varios episodios en los que la prensa políticamente correcta (la del sistema), el entorno “oficialista” de libertades y alianzas planetarias varias, la izquierda libertaria y otrora tolerante y la masa inculta (que por desgracia es la parte proporcional mayor de la sociedad española), ese “populacho” que se divierte a diario viendo programas cutres que solamente hablan de infidelidades, de sexo sin amor, del tamaño del miembro de tal famoso y de la cantidad de orgasmos que consigue la otra famosa (por no hablar del orgasmo de la votante del PSC del último video de la campaña electoral catalana), se han tirado todos ellos al unísono al cuello, cual perros furibundos, de 2 grandes escritores, por haber dejado caer estos en conversaciones particulares y privadas o como anécdota de su juventud en un libro, comentarios sobre sus preferencias en cuanto a las mujeres.
Válgame Dios. Ahora resulta que la izquierda y sus medios afines, luchadora durante todo el último siglo por conseguir la libertad sexual, abanderada del movimiento LGBT*, es decir, de los enfermos del sexo, promotora del sexo en la tierna infancia y también en la tercera edad con campañas sufragadas con nuestros impuestos, heredera del “flower power”, del nudismo, de los viajes a Perpignan y de la mantequilla del “Ultimo tango en París, del sexo en grupo y de los clubs de intercambio de parejas de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, contra-educadora de nuestra juventud repartiendo en clases de ESO octavillas para “reorientar” a los niños hacia un sexo libre con quien quieras, como quieras y cuando quieras, esta izquierda es la que ha decidido atacar a 2 respetables personas por unos simples comentarios que parecen un rezo o un poema de amor al lado de la bazofia que sale de la boca de cualquier contertulio, político o presentador del régimen socialista y dictatorial actual.
El mundo al revés. La izquierda que se llena la boca de libertad, de justicia y de igualdad, que promueve el aborto libre a cualquier edad, lo que por ende significa por lógica tolerar y promover el sexo de niños y adolescentes, ahora se rasga las vestiduras porque 2 personas intelectual, social y culturalmente superiores a ella sueltan un comentario “sexista” en su vida privada.
Por favor. Menos hipocresía, menos falsedad. O estamos o no estamos, pero predicar una cosa y luego sulfurarse de forma artificial por inocentes comentarios de mentes preclaras simplemente porque no son de los “suyos”, porque son de la “derecha cavernaria”, es simplemente ridículo. Como lo es y ha sido la izquierda en España en general. Carente de ideas, retrograda al máximo, enemiga de la libertad y del ser humano.
Y ya que estamos en época de elecciones, pues eso, el “populacho” a votarlos como siempre y a seguir siendo libres en su incultura. Dominados por falsos profetas e ideologías más caducas que la carta de ajuste del UHF.
*LGBT: "Lesbian, gay, transsexual and bisexual"