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viernes, 6 de agosto de 2021

Comodines

¿Quién no ha soñado con tener un comodín, un joker, un as en la manga que le permita ganar donde y cuando quiera? Es sin duda una ilusión recurrente que nos acompaña toda la vida, desde la tierna e inocente infancia, en la que con tal de recibir un Calipo de fresa eras capaz de aceptar cualquier tarea, pasando por la juventud y los amores no correspondidos, que un repentino y popular talento o don podría haber solucionado, hasta la madurez y el sueño de la Primitiva premiada y sus súbitas comodidad y popularidad asociadas; en todas las fases de nuestra soñadora existencia hemos llorado, implorado y hasta rezado por que se nos concedieran el comodín, el as de picas o esos míticos tres deseos del genio de la lámpara popularizados por Scheherazada en uno de sus cuentos de las “Mil y una noches”.

Y mira por donde, a nuestro presidente por accidente, el demente Pedro Sánchez, cual moderno Aladino, se le apareció el genio en forma de virus. Nada de antiguos cuentos escuchados atentamente en una jaima del desierto bajo un cielo estrellado, comodines saltarines disfrazados de jugadores del Barza o un as de picas cayendo de la manga  en un grácil descuido (que por mucho que sea la carta más alta de la baraja en el mundo anglosajón, siempre asociaremos a Motörhead): nuestro ínclito líder, y con él tantos otros oportunistas en nuestra patria, en Europa y allende los mares, ha ganado el gordo con la aparición, accidental o intencionada, exagerada o desconocida, del COVID-19, con sus variantes, mutaciones, olas y tsunamis.

Esta pandemia, este joker, ha permitido a mediocres (cuando no inútiles) líderes políticos auparse a lo más alto, aprovechando el miedo creado por los medios de comunicación comprados, tanto en los EE. UU., como en Hispanoamérica y, desgraciadamente, en España. En nuestra querida España que está enfilando su última etapa de tan largo y arduo camino que inició hace más de mil años.

Un inciso: Igual que el FC Barcelona ha usado siempre sus ases en la manga para chantajear o bien al gobierno (con su naZionalBarcelonismo racista y clasista) o a la Liga (con su “importancia mundial”, algo que con la salida de Messi y la quiebra financiera gracias a Dios ya no cuela).

Y si la plandemia no fuera suficiente para hacer y  deshacer a su antojo, tanto Pedro Sánchez I “el Hermoso Políglota”, como sus homólogos en los demás países del eje del mal (ya tuvimos un EJE, pero diferente, el de “Adolfo, Benito, Hirohito”), siempre pueden recurrir a la baraja completa, llamada “Agenda 2030”, curioso juego de naipes que solamente contiene comodines: 17 simplistas (por su público objetivo) pero efectivos jokers, cada uno de ellos disfrazado de una necesidad, amenaza, perogrullada, gilipollez o invención sin base científica, con el único objetivo de engañar, manipular y dominar al rebaño.

No voy a perder el tiempo en desmontar, por falsos, infantiles y malignos, todos los 17 comodines que manejan y manejarán los menos preparados de la sociedad para imponer sus ideas retrógradas, uniformes, globalistas y autoritarias, pero por aquello de que tú, apreciado lector (ni lectora ni lectore ni leches), rabies un poco o abras los ojos de una vez, un par de perlas de los malditos del NOM.

  • Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
    • Para que las mujeres por fin puedan montar en bicicleta y estudiar una carrera y los transexuales ganen todas las medallas de oro de la categoría femenina.
  • Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.
    • Energía asequible, moderna, fiable y sostenible solamente existe una, la nuclear. Lo demás, mandangas.
  • Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
    • Como en todo, los zurdos regres descubriendo el fuego e inventando la rueda. E incluyendo asentamientos, que tanto valen para chabolas de traficantes como para campos de concentración de no vacunados. Porque bien sabemos que las polis griegas y las urbes romanas eran exclusivas, inseguras y tenían fecha de caducidad (aquí solamente valdría la Roma de Nerón, pero la excepción no confirma la regla, como bien sabemos).
  • Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
    • Ni voy a hablar de las “olas de cambio climático” en verano ni en del desconocimiento de Ione Belarra de que existen dos hemisferios con estaciones climáticas invertidas. Es mucha ciencia para una podemita de cuota (y bragueta).

Creo que con esta muestra de los comodines de la baraja AG2030 (seguro que Fournier vendería muchas si la patentara), hay suficiente para ilustrar la mayúscula mentira totalitaria que subyace a los colorines de su logotipo, que sin duda muestra la enfermiza sinapsis que se produce en la mente del decrépito, demente y peligroso Soros. Y su banda.

Pues eso, muerte a los jokers, a los comodines, que no solamente son usados, sino encarnados por la purria que nos lleva al abismo. Sobre todo, en su primera acepción en inglés:

Joker: an insignificant, obnoxious, or incompetent person

 

FCK20230, como bien reza en esta camiseta de los amigos de Luz de Trento.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 25 de marzo de 2020

Confinados

Escribo esto con congestión nasal, malestar general y un dolor muscular bastante intenso. Pero sin fiebre. Pasada anteayer la evaluación en línea de la Comunidad de Madrid (https://www.coronamadrid.com/) , como es lógico me contestan que por ahora no tengo suficientes síntomas para pensar que pueda estar infectado. Y no soy yo persona proclive a salir disparado a visitar a un médico: la última visita a un facultativo creo que fue en el año 2012, donaciones trimestrales de sangre aparte. Y menos aún correré en estos momentos, con los hospitales desbordados y los cadáveres acumulándose en el Palacio de Hielo de Madrid, entre ellos muchos sanitarios, médicos y demás profesionales que están dejándose literalmente la vida por ayudar a los demás (como los políticos, pero al revés). Será un catarro. O la edad. O ambas cosas.

Y aunque haya titulado este comentario “confinados”, podría cambiarlo sin dudar ni un momento por “secuestrados”, “engañados”, “vendidos”, “manipulados”, “olvidados” y hasta “asesinados”. 

Cualquiera de estos verbos sería aplicable en esta nuestra querida patria, perdida en un mar de desorganización, de mentiras, de falta de previsión, de división y, sobre todo, entregada sin remedio a la nefasta gestión de nuestro desgobierno frentepopulista, más preocupado por su imagen, sus pactos secretos y su propio futuro que por el bien de la nación y la supervivencia de la población.

Piden ya los culpables de esta grave crisis que no metamos cizaña, que no polemicemos, que trabajemos unidos, cuando hay que hacer exactamente lo contrario: tenemos que alzarnos y gritar a los cuatro vientos las verdades que tanto les duelen a los malignos dirigentes que tenemos en España y en la mayoría de las ridículas y claramente prescindibles autonosuyas.


Harto difícil es no dejarte influenciar por el constante bombardeo televisivo, radiofónico y sobre todo “social” a través de las redes. Redes que como siempre nos traen tanto lo bueno, el contacto con los tuyos, información y entretenimiento, como todo lo malo, en forma de bulos, timos y ciberataques. La maldad y la estupidez ya sabemos que no descansan nunca. Ni durante un estado de alarma.

Lo malo.

En Cataluña tenemos a los dementes lazis separatistas aprovechando la ocasión para atacar a España y manipular sin pudor toda la realidad de su desidia, su latrocinio y su apestoso egoísmo racista.

En las Vascongadas tres cuartos de lo mismo, con el agravante del apoyo de los terroristas de Bildu a los nazis del PNV, que bien están usando la crisis para llevarse algún premio, ya sea en forma de dinero que no les corresponde o de alcaldías que asaltan en plena cuarentena para colocar a sus peones en puestos clave. Y eso que ellos son los mayores expertos en confinamientos: solamente hay que recordar todos los secuestros que promovieron, apoyaron y llevaron a cabo durante años, encerrando a personas inocentes en inmundos zulos, maltratando, humillando y matando con el único objetivo de conseguir beneficios económicos.

La prensa sumisa al poder, que hoy en día ya es casi toda, despide a grandes periodistas como Fernando Sánchez-Dragó y censura artículos de un notable columnista como Alfonso Ussía, cediendo al chantaje del desgobierno chavista. “O te cargas a estos o te quedas sin subvenciones”. Tal cual. Como si estuviéramos en Venezuela. O en Cuba. O en Nicaragua. O en la antigua URSS, o en la falsamente llamada RDA en la que la pesadilla de Orwell llegó a su máxima expresión con la vigilancia de todos los ciudadanos por parte de todos los ciudadanos. La estrategia perfecta para subyugar y esclavizar un país, mientras los dirigentes viven como reyes en sus palacios y propagan sus mentiras por los medios de comunicación que dirigen con mano de hierro desde sus piscinas y jardines. ¿Os suena verdad? Un aire a chalé en Galapagar.

Los titiriteros a lo suyo, como siempre. Sin aportar nada al bien común, pero saltándose su turno en la petición de subvenciones, con frases huecas, argumentos infantiles y una “hiprogresía” tan conocida como asquerosa. El día que me expliquen que puñetas aportan a la sociedad toda esta banda de vividores iletrados, de bufones incultos, de impresentables títeres que bailan al son de la mierda que sale de los cerebros de los autoproclamados “intelectuales”.

Las malditas oenegés, que aún no han hecho acto de presencia, visto que en estos momentos les tocaría trabajar y ayudar al prójimo, algo que está muy lejos de sus reales intenciones, que son mucho más mundanas y placenteras: vivir de subvenciones, salir en los medios y pegarse la buena vida diciendo sandeces, viajando por el mundo y soltando lágrimas de cocodrilo sin mover ni un solo dedo por el bien común.

Los asquerosos chiringuitos feminazis y su antinatural y anticientífica locura carente de cualquier base biológica llamada perspectiva de género, culpables de gran parte del mal que estamos sufriendo por haber celebrado la manifestación del 8M, no tienen nada mejor que hacer que reunirse para analizar esta crisis desde una su “perspectiva de género”. Mejor me callo. Porque a día de hoy tenemos al gobierno rastreando nuestros teléfonos y a los lacayos de la STASI en la que se han convertido Podemos y sus satélites vigilando las redes sociales, forzando bloqueos de usuarios y propagando mentiras con sus ejércitos de trolls y de bots informáticos.

¿Qué nos queda? Pues mucho.

Lo bueno.

Nos queda todo el resto de la buena España, los humildes trabajadores, los ganaderos, los agricultores, los médicos, los enfermeros, los bedeles, los transportistas, los quiosqueros (bien pensado para lo que sale en la prensa.., pero bueno, también venden gominolas, revistas, coleccionables y tabaco), los militares, los policías, los héroes de la Guardia Civil y todos aquellos que por propia iniciativa están ayudando al prójimo, ya sean decentes empresarios como Amancio Ortega (¿cuánto han donado todos los bocachanclas de “la Ceja”, los Bardem, Wyoming y todo el resto de la piara de pestilentes cerdos instalados en su arrogancia y su inutilidad?), humildes monjas cosiendo mascarillas, estudiantes imprimiendo respiradores en sus 3D, restaurantes de carretera ofreciendo comida gratis a los cansados camioneros o vecinos que se ofrecen a hacer la compra a las personas mayores.

Nos quedan los amigos, nos queda la familia, a los creyentes nos queda la fe en Dios, y, sobre todo, nos queda esa fuerza necesaria para resistir y poder superar esta desgracia con un objetivo primordial: acabar con la maldad que nos está esclavizando, acabar con los gobiernos de analfabetos, de garrapatas, acabar con los populistas, con los amigos de los terroristas, con los naZionalistas, con los racistas, con la mentira, con la manipulación, con el latrocinio institucionalizado, con la mierda en general.

#Stopdemencia

P.D. Y a los humildes, minoritarios y maravillosos pericos nos queda la esperanza de que se anule la Liga y nos salvemos. Aunque todos nosotros preferiríamos bajar a segunda con tal de salvar la vida de uno solo de nuestros compatriotas que ya han fallecido. Descansen en paz.











viernes, 17 de enero de 2020

El año de la rata



Leyendo la prensa en el ya tradicional desayuno de todos los viernes (esos huevos fritos con panceta y patatas, junto a la siempre necesaria Mahou), me encuentro con que el sábado que viene se celebra el año nuevo chino y que, vaya sorpresa, entramos en el “Año de la rata”. Como entenderéis, los omnipresentes chinos me lo han puesto a huevo (o a huevos fritos).

Las ratas. Ya sabéis de quién hablo. La rata mayor, las ratas consortes, las ratas pelotas, las ratas amigas, las ratas compradas, las ratas poco “racializadas”, las ratas terroristas, las ratas comparsas, las ratas tontas, las ratas sucias, las ratas sodomitas, las ratas golpistas, las ratas asociadas…, en resumen, las sucias ratas idiotizadas e idiotizantes que han llegado al poder en España y que, salvo que nos movamos deprisa y unidos, acabarán con nuestra nación, nuestra historia, nuestro presente y, lo peor de todo, con el futuro de nuestros descendientes.

Parafraseando lo que cantaba Al Stewart en “The year of the cat”, una nueva versión de esta preciosa y tan recordada canción podría llamarse “The year of the rat”, obviamente con ligeros cambios en su letra, como por ejemplo de 

She comes out of the dark in a silk dress running
Like a watercolor in the rain
Don't bother asking for explanations
She'll just tell you that she came
In the year of the cat”.

a una nueva version “ratizada”.

She comes out of the dark in a dirty dress running
Like a black explosion in the rain
Don't bother asking for explanations
She'll just tell you what to think
In the year of the rat”.

Tengo que admitir que no tengo ni puñetera idea de lo que significan las ratas en la sociedad china (realmente desconozco casi todo de su cultura), pero es innegable que en el mundo occidental la rata simboliza algo malo, sucio, rastrero y epidémico. Consultando el DRAE, el Duden alemán o la Enciclopedia Británica, se ve claramente que todos los idiomas occidentales de raíz griega, latina y germánica tienen su acepción negativa de la palabra “rata”.

En nuestro querido idioma a la persona despreciable se la denomina rata, al igual que a la persona tacaña. Y al ladrón lo llamamos ratero. Por algo será. Por no hablar de la acepción de rata en alemán, “elende Ratte”, usado para definir a una persona asquerosa (widerlich).

Y en España tenemos tal gafe que justamente el año en el que las variopintas ratas han tomado el poder de forma fraudulenta, rebuscada, traidora y maquiavélica, los chinos, esos miles de millones de seres que dentro de pocos decenios dominarán el mundo por completo, celebran la llegada del año de la rata. Ya nos vale. Siempre pillamos.

El sábado que viene nuestra rata mayor, ese falso doctor ególatra que nos desgobierna, sin duda se felicitará a sí mismo, a las suyas y a todos nosotros, sus esclavos súbditos, en el año nuevo chino. Felicitación que por cierto omite por Navidad, por Semana Santa o por el Día de la Hispanidad.

Porque ya sabemos que en este país aún llamado España, los que mandan en estos aciagos días son proclives a felicitar al “pueblo” (será su pueblo, digo yo) por cualquier cosa, memez, celebración extranjera, fiesta budista, ballena rescatada, fiesta china o musulmana, por el día de StarWars, el día transgénero LGTBIJKLMNOPERSZ, o el aniversario de la liberación de los habitantes de Pandora; por cualquier cosa menos por nuestras celebraciones cristianas, hispanas y europeas.

Y solamente estamos a principios de año, en los primeros compases de ese oscuro "plan 2030" que ha puesto en marcha la rata Pedro Sánchez con sus socios, las ratas comunistas, las ratas separatistas y las ratas racistas, gracias al voto de la parte idiotizada y ratizada de nuestra sociedad (gracias a Dios la mayoría de los votos han sido a favor del necesario raticida).

¡Vaya año nos espera! Dios nos coja confesados.


O mejor aún, que nos mande con urgencia (si puede ser por Amazon Prime) al flautista de Hamelín.





P.D. Otra opción sería que volviera la única rata buena que conocemos. Nunca se sabe…



jueves, 10 de octubre de 2019

Casposos


Oí el otro día al volver de Vistalegre algún comentario entre jocoso y maleducado llamándonos casposos. Y a pesar de que me entró por un oído y me salió por el otro, cual AVE al máximo de potencia entre Zaragoza y Lérida, algo ofendido sí que me sentí. Me explico.

Aparte de la definición oficial de mi querido DRAE, es decir, “que tiene caspa”, casposo también es una expresión coloquial y despectiva muy común para referirse a una persona u objeto “que llama la atención por estar anticuada o pasada de moda”.

A partir de esta definición, casposas pueden ser tantas cosas, ideas o maneras de actuar, que siempre dependerá de quien use la expresión y en que contexto la utilice para insultar a alguien o describir algo.

En España llevamos ya más de cuarenta años de democracia (o por lo menos así llaman a nuestro sistema político), lo que vienen a ser más de cuarenta años en los que se ha denominado casposos de forma insistente y sistemática a todos aquellos que no comulgan con las ideas y convicciones propias del pensamiento único de la arrogante progresía, la izquierda cavernícola y de los adeptos a las nuevas y tan dañinas “religiones”: climáticas, de género, animalistas, veganas, amigas de las pseudociencias, vegetarianas, seguidoras del Reiki, de la talasoterapia, terraplanistas, adoradores  de Mr. Spock, asaltantes del área 51, furibundos antivacunas o oenejetas colaboradores de mafias esclavistas.

Con el sucio, iletrado y amoral policía “Torrente” como arquetipo del ser “casposo”, los supuestos progresistas han tachado y tachan como “lleno de caspa” a todo lo que no cuadra con su manera de entender la vida, la historia o la sociedad. O que no entienden. Y en su suprema ignorancia se quedan tan panchos insultando a una gran parte de la sociedad.

Ser cazador es casposo, ser religioso es casposo, leer es de casposo, amar a tu patria es casposo, ser heterosexual es casposo, aborrecer el sexo sin amor es casposo, peregrinar es casposo, tener un coche diesel es casposo, ir en Vespa es casposo, leer la prensa (menos El País, claro está) es casposo, respetar al prójimo es casposo, rezar es casposo, regalar flores es casposo, dar las gracias y pedir algo por favor es casposo, trabajar para vivir es casposo, madrugar es casposo, comer carne es casposo, llevar un Fred Perry es casposo, jugar al billar de carambolas es casposo, odiar el reguetón es casposo, no mirar series en Netflix es casposo, en fin, nuestra vida es casposa. Y mucho. Según “ellos”, claro está.

Pero puestos a analizar la realidad, lo verdaderamente casposo es todo lo contrario.

  • Casposo es llevar una camiseta del Che Guevara, un asesino de homosexuales, déspota y violento.
  • Casposo es cantar la “Internacional”, himno del peor sistema político que ha sufrido el ser humano y culpable de cientos de millones de muertos.
  • Casposo es enarbolar la tricolor bandera republicana, símbolo de una república dictatorial, asesina y única causante de la triste Guerra Civil que sufrió España el siglo pasado
  • Casposo es negar los avances médicos y científicos y renegar por ejemplo de las vacunas.
  • Casposo es vivir seis meses a tutiplén a costa de los impuestos de los demás, por trabajar unas ridículas veinte peonadas en Andalucía gracias al PER (que tan bien sabe explotar el PSOE para arramplar con los votos cautivos).
  • Casposo es levantar el puño en una manifestación mientras en la otra aguantas un móvil de última generación
  • Casposo es llamar “bestias con taras en el ADN” a los ciudadanos de otras regiones de España.
  • Casposo es implorar ayuda a Dios desde el monasterio de Montserrat para conseguir una independencia que no desea ni un 30% de la población, y encima rodeado de monjes pederastas o encubridores de ellos.
  • Casposo es exhumar a Franco para contentar a la galería mientras pestilentes estatuas de La Pasionaria, el Che o Carrillo jalonan nuestras calles y plazas.
  • Casposo es militar en UGT o CC.OO. sin haber trabajado en la vida.
  • Casposa es la ley de Memoria Histórica que pretende reescribir la historia a gusto de una izquierda caduca, rencorosa y vengativa.
  • Casposo es tener a terroristas y sus cómplices en nuestras instituciones.
  • Casposo es permitir una exposición con los lamentables cuadros del asesino etarra Bienzobas
  • Casposo es repartir trabajos y prebendas a cambio de votos, como por ejemplo en  Huévar del Aljarafe,
  • Casposo es usar los medios del estado para tu propio placer y beneficio, como hace nuestro presidente por accidente día sí y día también.
  • Casposo es escuchar música que en sus letras humilla a las mujeres.
  • Casposo es tolerar que el sistema explote a una niña enferma como Greta Thunberg.
  • Casposo es defender al retrógrado, machista y violento islam e insultar al cristianismo.
  • Casposos son Monedero, Errejón, la Talegón, Montero e Iglesias.
  • Casposas son La Sexta, Tele5 y Antena 3.
  • Casposo es Iñaki Gabilondo.

Señores y señoras: lo que es verdaderamente casposo es ser un giliprogre de izquierdas a estas alturas de la historia.

Lo que no es casposo es creer en la libertad, la justicia, la patria, el esfuerzo, la igualdad, la solidaridad, la belleza, el amor, la familia, la caridad o la generosidad.

O asistir a un mitin con una bandera de España en la mano y otra en el corazón.

Todo esto no es ser casposo, simplemente es ser una persona cabal. Y de bien. Del siglo XXI.


martes, 21 de mayo de 2019

El esperpento interminable

No pasa ni un día (ni una hora, a veces ni minutos) en este nuestro tan querido país, en el que las “personas, cosas o situaciones grotescas o estrafalarias” se suceden a un ritmo imparable. Estamos a martes de la semana 21 del año 2019 y las sinrazones, estupideces y esperpentos van encadenándose como si fueran eslabones de la tan actual y cacareada tecnología denominada Blockchain. Y tal como sucede con dicha tecnología, todos estos hechos quedarán grabados de forma fehaciente por los siglos de los siglos. Amén.

Echemos pues una rápida mirada a esta triste realidad que, si nadie lo remedia, acabará con nuestra nación, nuestra sociedad, nuestra historia y, sobre todo, con nuestro futuro.

Los bufones vividores de la extrema izquierda (cuyo estilo de vida, por cierto, se asemeja más al de la nobleza de otras épocas) usan a diestra y siniestra (más a siniestra) su infantil demagogia para arrancar algún voto más al alelado pueblo y así poder seguir mamando de la teta del Estado. El último y tan patético ejemplo podría ser la campaña contra las “donaciones” de Amancio Ortega, donde confunden el cerdo con la velocidad, mezclan donaciones altruistas con evasiones fiscales y se quedan tan anchos insultando a uno de los mayores ejemplos de laboriosidad, constancia, entereza y verdadero patriotismo que existen en España.



La ínclita Isa Serra, cuyo currículo no va más allá de vivir como una reina en el barrio de Chamberí, destrozar cajeros y decir sandeces desde que se levanta (teniendo en cuenta sus obligaciones laborales seguro que no es a las 6 de la mañana) hasta que se acuesta (esto si que será tarde, entre porros, pintadas y demás provechosos entretenimientos  a los que es tan aficionada), la ilustre y bien formada candidata a presidir la Comunidad de Madrid, osa insultar, sin un mínimo de pudor, a una persona como Amancio, cuya trayectoria laboral y empresarial es digna de alabanza y estudio, no solamente aquí, sino allende de nuestras fronteras (y que desde 2014 ha pagado 11.000 millones de impuestos en España). En línea con su líder, el vomitivo chepas, y su concubina que tan feliz vive en su chalet y cuyos gemelos prematuros tuvieron todos los cuidados posibles en un hospital de la sanidad pública, sanidad a la que ahora niega tan necesarias donaciones como son los modernos equipamientos para la lucha contra el cáncer. No les deseo ningún mal, pero espero con ansia el momento en el que les detecten algún tumor y tengan que usar una antigua lupa para analizar la posible metástasis.

El siguiente caso: la presencia de presos recogiendo sus actas de diputados y senadores, contra toda ética y razón e incumpliendo durante el trámite las indicaciones del Tribunal Supremo. Y aquí no hablamos de presos por causas menores. Se trata de GOLPISTAS. De malvados delincuentes que, contra toda ley, contra la mayoría de la sociedad y haciendo uso de medios y recursos públicos, es decir, de todos nosotros, han intentado acabar con nuestro estado de derecho. Y que siguen intentándolo. Pero claro, dependiendo de los votos de estos malnacidos la comodidad de vivir en la Moncloa, de disponer de un avión particular o de cobrar verdaderos sueldazos durante los próximos 4 años, quién será el tonto que les pare los pies e impida que se rían en nuestra cara. Doctor Fraude obviamente no. Ni ninguno de sus compinches. Y luego osan hablar de la separación de poderes.

Otro caso más, muy grave y por obvias razones poco comentado por la prensa del rojerío, es decir, por la mayoría de los medios vendidos a charlatanes, ladrones y amigos de Soros: el latrocinio del embajador de Zapatero en Venezuela, que se ha llevado la friolera de 3,8 millones de Euros en connivencia con los corruptos chavistas y sus cómplices españoles. Para las pocas mentes limpias y sanas de España no es nada sorprendente: el declive de España empezó con el innombrable Zapatero y la desgracia que su existencia ha significado para nuestro país. De aquellos polvos, estos lodos. Y con alumnos aventajados como Pedro Sánchez, que no dudó ni un segundo en utilizar el fallecimiento de Rubalcaba (con el que tenía menos afinidad que Trump con Huawei) para beneficio propio, escenificando un ridículo funeral de estado de una persona que ni sentía aprecio por él, ni acabó con ETA ni aportó demasiado al bien común. Por mucho que ahora lo blanqueen los de siempre. ¡Puaj!

Podría seguir, caso a caso, como el conejo de Duracell, en esta interminable sucesión de despropósitos. Un sinvivir. Si Don Ramón M.ª del Valle-Inclán levantara la cabeza se pondría las botas y vendería más libros que Belén Esteban. Que ya es decir.

Como bien resume hoy el diario ABC, echando estiércol sobre la democracia. Todos.

Aquí se salvan pocos. El juez Marchena, el entrenador, los jugadores y la afición del RCD Español y Raphael. Y para de contar.



P.D. Hoy se constituyen el Congreso y el Senado. Me imagino que en esta jornada se producirán hechos dignos de figurar en este artículo. A no ser que un bendito meteorito acabe con esta pesadilla y se los lleve a todos por delante. A todos.

viernes, 9 de junio de 2017

Discurso a los idiotas de España

Preámbulo:

Ahora que he llegado a esa edad que Platón consideraba la idónea para gobernar, como bien puntualizaba Joaquín Leguina en su artículo del día 8 de Junio pasado, me permito lanzar al viento (porque llegar a una gran audiencia en este país se me antoja harto difícil, más aún si el texto se extiende más allá de medio folio), estas reflexiones, que no son más que un compendio de lo que pienso, siento y deseo. Y de la verdad que nos rodea. Por mucho que los vendidos medios de comunicación os quieran lavar la cabeza y mientan en la mayoría de los casos.

A muchos de mis fieles lectores os sonarán bastantes temas, ya que es una letanía que llevo cantando desde joven (y replicando en este blog desde el año 2004), por lo que os pido disculpas por ser pesado y repetitivo. (Siempre podéis dejar de leer en este momento y luego decirme que os gustó mucho mi artículo. No pienso preguntar por su contenido ni examinar a nadie). Pero esto es lo que hay, nuestra España está hecha unos zorros y la sociedad occidental en un tris de desaparecer en aras del beneficio económico de las multinacionales, los bancos y las sociedades opacas (y hasta secretas), cuya complicidad con la inmigración masiva (necesaria para mantener sus expectativas de beneficio) está fuera de toda duda.

Y sabedor de que lo que yo piense, escriba o proclame a la mayoría de la sociedad ni le llegará, a los “milennials” les entrará por un oído y les saldrá por el otro (¿Cómo van a escuchar los “milennials” la opinión de un “milenario"?), y a los pocos que lo lean muchas de mis afirmaciones les parecerán exageradas,  por lo menos me quedaré con la satisfacción de haber intentado abrir los ojos a algún que otro lector perdido en esta España adolescente en la que hoy en día “.. un macho alfa del tres al cuarto pretende enseñar al mundo que su corta vida, su escaso esfuerzo intelectual y su mínima experiencia le avalan para echar abajo la Constitución y las leyes.” (Leguina dixit). Y con ello cargarse siglos de nuestra noble e imperial historia patria.




Que en España no van bien las cosas, al parecer desde tiempos remotos, lo saben ya los españoles desde que nacen. Hay y existen mil interpretaciones, mil explicaciones, acerca de los motivos por los que España camina por la historia con cierta dificultad, con pena y sin gloria. Es hora de renunciar a todas ellas. Son falsas, peligrosas, y no sirven en absoluto de nada. Bástenos saber que sobre España no pesa maldición alguna, y que los españoles no somos un pueblo incapacitado y mediocre. No hay en nosotros limitación, ni tope, ni cadenas de ningún género que nos impidan incrustar de nuevo a España en la Historia universal. Para ello es suficiente el esfuerzo de una generación. Bastan, pues, quince o veinte años.

Idiotas. Hace pocos meses titulé un artículo mío “Imbéciles”. Tanto monta, monta tanto. La absoluta mayoría de nosotros, españolitos de a pie, lo somos. Idiotas e imbéciles. O cualquiera de los sinónimos que nos ofrece nuestra rica y querida lengua para describir a personas carentes de intelecto: babieca, memo, bobo, pasmado, pazguato, papanatas, tontaina, bobalicón, estúpido, majadero, simple, tonto, patoso, tarado, gaznápiro, memo, palurdo, ceporro, lelo, torpe, necio, ignorante, inculto, rudo, adoquín, zote, zopenco o zoquete. (Igual convendría incluir una adenda al DRAE con nombres de “influencers” actuales como ejemplos de idiota, para que podamos entender mejor a lo que me refiero: Pablo Iglesias, Irene Montero, Rita Maestre, Gabriel Rufián, Echenique, Kichi, Willy Tolerdo, Albert Rivera, Puigdemont, Mariano Rajoy, Borbones y Bardems varios, Wyomings y similares, Rahola, Lucía Caram, en fin, una lista interminable). 

¡No será por nombres y sinónimos que me quede sin definir la triste esencia de nuestra sociedad! Para algo tenemos uno de los idiomas más ricos y completos del mundo, aparte de ser la segunda lengua más hablada del planeta. Aunque vistas muchas de las recientes adiciones al diccionario de la Real Academia, igual el español deje de ser una lengua rica y propia y pase a ser un batiburrillo de extranjerismos tan propios de la perniciosa globalización en la que estamos inmersos. Para no hablar de la discriminación, cuando no eliminación, de nuestra lengua común en alguna de las taifas de esta nuestra tierra tan querida, que tanto costó reconquistar y unir y que están malvendiendo a precio de saldo los ladrones de turno.

Somos ceporros hasta el punto de que nos hemos dejado convencer de que no somos nadie, de que nuestra existencia como nación, como Patria, es una quimera. De que todo lo serio, valioso y duradero se cuece fuera de nuestras fronteras, allende los Pirineos o más allá de los mares que bañan la Piel de Toro. De que lo único importante en esta vida es sobrevivir, si puede ser sin trabajar demasiado, usando la picaresca española como alibi continuo. Sin ningún aliciente más que conseguir llegar a fin de mes, de disfrutar de alguna tarde al sol sentado en el chiringuito de la playa, de echar un polvo aunque sea sin amor y de verlas venir a partir del siguiente lunes. Y al siguiente viernes, más de lo mismo. (Si no media un partido de fútbol, que en eso sí que somos líderes absolutos). 

Solamente nos falta la renta social garantizada para que el suicidio colectivo sea un hecho y España como nación desparezca de la faz de la tierra. Porque de los libros ya desapareció hace tiempo, como bien se puede comprobar en el material educativo de los colegios en muchas partes de España. En Cataluña, en las islas Baleares, en las Vascongadas, en Navarra y próximamente en Andalucía, la historia que se les explica a los más jóvenes no tiene absolutamente nada que ver con la realidad, son adaptaciones oportunistas para justificar los trapicheos y las carencias culturales y sociales de los gobernantes actuales. De esos millones de “políticos” inútiles que pululan a nuestro alrededor sin to ni son, restando en vez de sumando. Pero viviendo como reyes. Así nos va.

Y todo esto viene de lejos. Hablamos de los siglos XV al XIX. Cuatro siglos que marcaron nuestra historia en lo bueno y en lo malo. Son cuatro siglos en los que el resto de las potencias mundiales (“occidentales” para ser más exactos) se dedicaron de forma maliciosa, organizada y estructurada a echar pestes sobre España, sobre el Imperio Español, sobre nuestros logros, nuestra hegemonía militar, cultural y espiritual, con el único fin de arañar un poco (o la mayor parte) del pastel y superarnos cultural, militar y económicamente. No me extenderé en los detalles de estas campañas, para ello simplemente os recomiendo leer el excelente libro de Maria Elvira Roca Barea titulado “Imperiofobia y la leyenda negra”. Una obra maestra, sin duda, en la que la autora desgrana los tejemanejes, las mentiras, las envidias y las conspiraciones de nuestros “amigos” europeos, en especial Francia e Inglaterra, a fin de maquillar su historia y mancillar la nuestra. Acciones todas ellas que simple y llanamente pretendían acabar con todo lo bueno que significó el imperio español y con ello alzarse a las posiciones dominantes en la Vieja Europa.

Pero lo peor de todo no estriba en que los “enemigos” se inventen historias y creen leyendas negras, eso es parte de la guerra (sucia, pero guerra al fin y al cabo) entre naciones, lo realmente trágico es que a base de insistir hayan conseguido que nosotros mismos, los españoles, nos lo hayamos creído. (Y no viene de ahora: bien claro queda en la cita inicial de este escrito, extraída, como la mayoría ya sabéis, del “Discurso a las juventudes de España” de Ramiro Ledesma Ramos, del año ¡1935!).

La manipulación llega hasta tal punto que cualquier ciudadano europeo aún hoy en día, en pleno Siglo XXI, se cree a pies juntillas las barbaridades que franceses, holandeses o ingleses llegaron a inventarse (y siguen, y siguen) sobre nosotros y nuestra tierra. O que donnadies separatistas y nacionalistas de nuestra propia patria hagan uso de esa leyenda negra buscando con ello su propio beneficio. No creo que haga falta nombrar a todos los merluzos que nadan por esas sucias aguas de los nuevos reinos de Narnia insultando a España, a su historia, a su herencia cultural, intentando separar su propia evolución histórica y su pertenencia natural a la nación española con argumentos simplistas, cuando no inventados (con el ínclito “Institut Nova Història” como editor de la nueva enciclopedia de la historia apócrifa) , como si fueran los redactores de burdos tabloides ingleses. Con tal de poder robar un poco (o un mucho), declararse superiores al resto de ciudadanos de España y poder con ello vivir a la sopa boba, se las trae bien floja cualquier razón, cualquier estudio serio, cualquier hecho real y probado que tiraría por la borda sus infantiles argumentos.


España ha sido dirigida y gobernada por gentes, grupos e ideas a quienes caracteriza una mentalidad de liquidadores, de herederos y de cobardes.

Aquí tenemos otra frase lapidaria del ya nombrado discurso de Ramiro Ledesma Ramos. ¡Qué actual suena verdad! Nadie diría que estemos ante unas palabras escritas hace 82 años. Pero por desgracia es así. Ochenta y dos años perdidos, tirados por la borda. Y los que vendrán si no espabilamos. O movemos el culo, como bien gráficamente decimos hoy en día. Porque nadie me podrá negar que los sucesivos gobiernos que hemos sufrido desde el año 1978 no han hecho más que destrozar nuestra herencia, vender nuestro patrimonio y nuestra libertad, liquidar nuestra industria y entregarnos a la esclavitud cultural, militar y económica. Y hablo de todos los gobiernos, hayan sido, sean o se proclamen de izquierdas o de derechas. Nada les diferencia en su propósito final: ostentar el poder, aprovechar el momento para su propio beneficio y prometer sin cumplir,  para arañar algunos años más de “dolce vita” y utilizar las facilidades y las relaciones que generan los cargos políticos para su lucro personal. Ya pueden llamarlo (esos “cosmopaletos” a los que les gusta tirar de palabras en inglés sin antes haber aprendido su propia lengua) de forma pomposa “networking”, todos sabemos muy bien que en lengua española se llama nepotismo. Con todas sus letras. Y consecuencias.

Que os voy a contar de las tropelías que sufrimos en España: “famiglias” de mafiosos como los Pujol, partidos corruptos hasta la médula como el PSOE y el PP (la misma mierda es), gobernantes de “derechas” permitiendo y fomentando el aborto y la ideología de género, perroflautas y guarros sin formación ni educación convirtiendo las instituciones en patios de colegio, bancos y cajas de ahorros dirigidas por los herederos de Alí Baba y rescatados con los impuestos de los españoles o con jugadas “maestras” como la del Banco Popular de esta misma semana, en la que ganan los de siempre y pierde, como no, la clase media y obrera de España: nosotros, los primos que con nuestros votos y nuestros impuestos mantenemos vivo el maldito sistema que nos está ahogando. Los idiotas.

A comienzos del siglo XVII, ya corría por Europa un plan de desgajamiento y balcanización del territorio peninsular, Europa tiraba de Cataluña. Llegó a haber allí virreyes franceses. Se logró no obstante vencer ese proceso canceroso y se conservó la unidad de España. Ha sido la única victoria desde la culminación del Imperio. Aunque empalidecida en el Oeste con la no asimilación de Portugal y avergonzada en el Sur con Gibraltar en manos de Inglaterra.

Y así llegamos al tercer y más pernicioso factor que está acabando con nuestra patria: el maldito nacionalismo. Y como no, arriba tenéis la cita al respecto, nuevamente del discurso de Ramiro. Y seguimos igual, o peor. Aturdidos y manipulados los adolescentes ciudadanos de las provincias vascongadas y de Cataluña (ya mismo los de las islas Baleares, vistos los incidentes en las pruebas de la Selectividad de esta semana, los valencianos y quién sabe si también los andaluces, sobre todo cuando lean “El Principito” en andalú), con ya casi cuarenta años de contra-educación, de tergiversación de la historia, con leyendas convertidas en hechos irrefutables (sobre todo en mi querida Cataluña) , idiomas artificiales sacados de la chistera de la rancia y racista burguesía vasca encabezada por el enfermo Sabino Arana y con el recuerdo (ni olvido ni perdono) de un terrorismo brutal y sanguinario que ha dejado más de 800 muertos tirados en el frío suelo patrio. Viles asesinatos que poco a poco, con la connivencia del Sistema, de la partitocracia, de la derecha y la izquierda, de la Corona, de la Iglesia y de todos los mangantes juntos, están cayendo en el olvido y hasta convirtiéndose en míticos y nobles luchadores contra el opresor español, con la paulatina asignación a las sucias ratas etarras de cargos públicos, la celebración de homenajes, la petición y concesión de acercamientos, indultos y ayudas económicas. El mundo al revés.


En España estamos ante ese fenómeno. Vivimos una asfixiante monopolización de la vida pública por parte de leguleyos, burócratas, renunciadores y lisiados mentales de profesión.

No hace falta que venga a contarlo yo. Todos sabemos que la vida pública vuelve a estar en manos de la chusma, igual que hace 82 años. Lisiados mentales de profesión, como bien los llamaba Ramiro.

Y nosotros, los idiotas, tan panchos. Esperando que nos caiga del cielo la lotería primitiva, que los problemas se evaporen con el sudor de nuestra última borrachera y que los asesinos islamistas pasen de largo y no nos molesten en nuestros meses sagrados de chiringuito y tinto de verano.

Practicando la tan romana “damnatio memoriae” con nosotros mismos, con nuestra historia, nuestro presente y hasta con nuestro futuro.

¿Qué hay que hablar mal de España? ¿Qué hay que robar? Pues yo más.

Que para eso somos españoles.

Suerte que en nuestra Patria quedan, aunque cada vez menos, ejemplos de valor y nobleza. Como Ignacio Echeverría. Descansa en paz valiente. Que tu ejemplo cunda en esta sociedad y levantemos el vuelo entre todos, recobrando la sensatez, recuperando los valores occidentales y cristianos, la moral y la justicia.



Y salvemos a España y a Europa de su tan cercana desaparición.

jueves, 21 de mayo de 2015

Regeneración democrática y otros cuentos infantiles

Los que llevamos toda nuestra vida inmersos de alguna manera en la lucha política, con fases de mucha actividad y otras más contemplativas (pero no por ello menos críticas), y que encima tenemos ese convencimiento de estar intelectualmente por encima de la mayoría inculta y atontada que nos rodea, no salimos de nuestro asombro ante el panorama político actual. Por lo menos es mi caso.

No es que me sorprendan los políticos de toda la vida, esos viejos conocidos que dedican los quince días de campaña a soltar perogrulladas, medias verdades o completas mentiras, a fin de arañar un puñado de votos que les permita seguir disfrutando de amplios privilegios en este paraíso “partitocráctico” en el que se ha convertido nuestra querida España. Que va. 
A éstos los tenemos identificados desde los lejanos años setenta del siglo pasado. Son aquellos que,  enarbolando banderas separadoras y de tristes recuerdos y al grito de democracia, libertad, amnistía y autonomía, se apoderaron en exclusiva de esos valores universales y del derecho a llamarse justos y demócratas; esos mismos que llevan ya más de 40 años viviendo del cuento, es decir, de nuestro trabajo y esfuerzo diario  en forma de impuestos, prometiendo y no cumpliendo ni una de las grandes proclamas que han ido soltando a lo largo de estos decenios. Eso sí, a cuerpo de rey, cual Bribón listillo, deficiente y mujeriego, mientras la estructura de ese sólido edificio milenario llamado España, esa patria común de millones de personas y en su época ejemplar Imperio mundial (imperio del bien, por cierto, frente a otras naciones imperialistas que lo único que dejaron atrás fueron muertos y odio eterno), se ha ido desmantelando en beneficio de los intereses globales del capital, los lobbies, las logias, las multinacionales, la globalización, los productos transgénicos de Monsanto, el sionismo y los demás poderes ocultos que nos tienen bien presos en sus maléficas redes.

Nada nuevo hasta aquí. Esta obra de teatro, sus personajes, su attrezzo y la trama de la tragicomedia que interpretan,  ya los conocemos desde que se inició esa mal llamada  transición, que mejor deberíamos llamar destrucción, o desmembración, o hecatombe, o cualquier otra  de las equivalencias que nos ofrece nuestra tan rico idioma español.

Lo nuevo, lo que me sorprende, son esos inteligentes, visionarios y sagaces compatriotas que de golpe han descubierto que este sistema es corrupto, que los partidos políticos son estructuras de poder ligadas a intereses particulares y que la libertad y la justicia brillan por su ausencia en nuestra casa común. Es decir, personas con sensatez, con intelecto, que por fin han dicho basta (un poco tarde teniendo en cuenta que son más de 40 años de insensatez), y que de una forma u otra luchan por encontrar una alternativa a este sistema injusto, inmoral y corrupto llamado pomposamente “estado social y democrático de derecho”. Ya me diréis, queridos lectores,  dónde encontrar lo social, lo democrático y lo de derecho en nuestra patria. Si no es en un viaje alucinógeno a base de psicotrópicos, en una farra más tradicional a base de vinos y destilados (o en una salida a comer a Colmenar Viejo), no veo yo justicia ni democracia por ningún lado.

Pero por desgracia, esta minoritaria parte de la sociedad que se ha hartado de la mentira, la manipulación y la explotación (eso sí, cuando les han tocado los cuartos, porque en tiempos de bonanza aquí no se movía ni el tato, a no ser que fuera para irse al bar a tomar un botellín a la salud del sistema que tan bien les protegía y tan poco les exigía), ha dejado que nuevos redentores se apoderen de sus ideales, su lucha y sus ilusiones, creando partidos y  movimientos súper guays, que, como era de esperar, han acabado siendo simples calcos de lo que ya tenemos. O peores. Porque los pasados 40 años de servicio de colocación que han llevado a cabo los partidos tradicionales tienen su peso, y desalojar a cientos de miles de amigos, familiares y acólitos para colocar a los nuevos candidatos, asesores, consejeros, amiguetes y colegas, nos va a costar un ojo en la cara. O ambos. Ni Vox, ni Ciudadanos, ni UpyD, ni Podemos, ni ninguno de los demás grupúsculos que han emergido en estos años aportan nada nuevo. Por mucho que Ciudadanos proclame que no es “ni de izquierdas ni de derechas”. O que los asesores de Podemos dejen caer sutilmente que Pablo Iglesias admira a José Antonio. O que Vox sea el único partido que alza la voz a favor de la vida y contra el aborto, sabedor de que no va rascar nada y que no tendrá que cumplir ni una de sus promesas. Al final todos se han integrado (o han tenido que integrarse) en el sistema “social, democrático y de derecho” de tal forma, que directamente han heredado todo lo malo que esta falsa democracia contiene. 

La inexistencia de valores, el interés particular, el afán de protagonismo, la buena vida, el compadreo por encima de las siglas, la subrogación de los intereses patrios a los intereses del capital, es decir,  se han entregado a la sumisión, la sodomía, el latrocinio, la prevaricación, las prebendas y los privilegios. ¡Que ahora nos toca a nosotros! ¡Y que nos quiten lo bailado, como tanto le gusta decir a los españoles!

¿Y dónde radica el problema? Pues que el Sistema es malo “per se”, con intención, y se sostiene a sí mismo: es de ilusos pensar que desde dentro se pueda acabar con él. Más aún cuando las tentaciones que acechan al idealista pero iluso ciudadano en el momento en el que se adentra en el ruedo democrático,  son peores que cualquier manzana que una bella Eva pudiera ofrecernos. Solamente las  podrían superar las 72 vírgenes del paraíso yihadista. (Algo que por desgracia también está pasando. Y sobre todo en las “democracias” occidentales.)

El Sistema ha creado a sus esclavos, carentes de cualquier valor superior, encadenados a lo material, a lo que dicta la mayor herramienta del poder, la telebasura, a lo efímero, a lo sucio, a lo intrascendente. Y cada tantos años les deja jugar un rato con las papeletas, corear sus eslóganes, contestar a las encuestas, asistir a los mítines, creer en las promesas y hacer el paripé en las urnas. 

¡Venga ciudadanía, hoy jugamos a ser libres, a creer en algo y a cambiar el mundo! Y en cuanto nos hayáis votado, ahí os quedaréis. Pobres, esclavos y tontos. Eso sí, con muchos gadgets, modas, drogas, sexo, violencia y sobre todo consumo. Que hay que mantener en marcha la máquina de generar dinero para que un 1% de la sociedad mundial domine al restante 99%.

¿No será que los “valores” que anuncia, vende, proclama y dice defender y representar nuestro estado “democrático, social y de derecho” no son tales?

¿A votar? Anda y que os den.



P.D. Como siempre un abrazo a los que a pesar de todo lo intentan. A los idealistas de verdad. A la buena gente. A los que buscan el bien común. ¡Ánimo y suerte!