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miércoles, 22 de mayo de 2019

Paletos y arrogantes


Dedicado a Jaime Arroyo Carriches. Recupérate pronto.

Hay personas que suben al Everest, otras que se conforman con el Kilimanjaro, las que no pasan del Cerro del Tío Pío y luego tenemos a los millones de seres que se quedan a mitad de camino del “Mount Stupid”, el pico de la estupidez.

No quiero ser cansino con este tema (disculpa Alberto PW), pero visto lo que está sucediendo en España (en especial la esperpéntica sesión de constitución de la XIII legislatura que sufrimos ayer, 21 de mayo), creo que se trata una urgente necesidad: cada tanto hay que recordar el efecto Dunning-Kruger, premio Nobel de psicología del año 2000.

No voy a volver a explicarlo en detalle, sino resumirlo en cristiano básico para que lo entiendan esos seres con tan escaso nivel intelectual llamados Isa Serra, Adri Lastra o Gabriel Rufián (por citar a unos cuantos): “cuanto menos sabes, más listo te crees”. El “Mount Stupid” que nombro arriba.

Hoy anda la poca prensa seria que queda en España llamando “Esperpento” a lo vivido ayer, recordando a Valle-Inclán por su enorme parecido con el presidente de la mesa de edad, Agustín Javier Zamarrón y haciendo chistes sobre los mil y un ridículos y a todas luces ilegales juramentos de los nuevos parlamentarios. Como bien dijo ayer una mente preclara solamente les faltó jurar por Snoopy (algo también presente hoy en radio y prensa, aunque fuera Carlos Esteban el primero al que se lo leí). Y hablando de primicias, sin arrogarme nada, la noche antes escribí mi artículo titulado “El esperpento interminable” en el que incluía una foto de Don Ramón María, sin conocer al presidente de turno ni tener constancia de su parecido con el escritor. Casualidades. Seguro que hay miles de personas más que durante la recogida de las acreditaciones del día anterior ya vieron el esperpento que se nos veía encima. 
Como así fue. Y si pensamos que esto ha sido el preludio de cuatro años de payasadas, insultos, perogrulladas y sobre todo de un constante menosprecio a los ciudadanos, a la inteligencia y a nuestra historia, agárrate fuerte a mí, María. Que el barco se hunde. Sin duda.

El circo vivido ayer parecía una sesión de un parlamento tercermundista, de los nuevos/antiguos países del Este nacidos después de la caída de la Unión Soviética o de una asamblea universitaria plagada de amigos de Pablo Iglesias, Monedero e Iñigo Errejón. Todos compitiendo por ser el más gracioso y el más original, acabando al final todos incumpliendo la ley con la absoluta y prevista complicidad de Meritxell Batet. 

De ahí a la desaparición de España tal como la conocemos hay un paso. Y el pobre Gabriel Rufián llorando en una esquina al haber perdido su patético protagonismo de los últimos años. Me imagino que acabaría el día zampando magdalenas como un loco para superar el trauma de estar a punto de perder el puesto de bufón mayor del reino.

Algún columnista dice hoy que sobraba jurar “por España” como hicieron los 24 valientes diputados de VOX. Pues no. Jurar por España ha sido lo único serio de la patética sesión. Porque la tan idolatrada “Constitución” no es sinónimo de España. Una ley temporal, indefinida, impuesta, abierta a interpretaciones, sujeta a posibles cambios según el color del gobierno de turno e ignorada en tantos casos (como ayer mismo), no puede ponerse al mismo nivel que una nación milenaria, ejemplo de evolución, tesón, grandeza, cultura, valores y base de nuestra propia existencia. Faltaría.

Paletos y arrogantes. Que nos es lo mismo que rurales y orgullosos. Leo por ahí que “una de las características básicas del “redneck” o paleto americano es su orgullo acerca de su propia ignorancia y cerrazón...”. Pues sinceramente prefiero a un “redneck” consciente de su falta de cultura que a tanto paleto y patético parlamentario disfrazado, arrogante y maleducado. 

Tristes personajillos que no han dado un palo al agua en su vida y que se van a llevar un pastón durante unos años mientras destrozan una gloriosa y milenaria historia que tanto nos ha costado crear y conservar.


Malditos y arrogantes paletos que no llegarán jamás ni a la falda del “Mount Stupid”.

martes, 21 de mayo de 2019

El esperpento interminable

No pasa ni un día (ni una hora, a veces ni minutos) en este nuestro tan querido país, en el que las “personas, cosas o situaciones grotescas o estrafalarias” se suceden a un ritmo imparable. Estamos a martes de la semana 21 del año 2019 y las sinrazones, estupideces y esperpentos van encadenándose como si fueran eslabones de la tan actual y cacareada tecnología denominada Blockchain. Y tal como sucede con dicha tecnología, todos estos hechos quedarán grabados de forma fehaciente por los siglos de los siglos. Amén.

Echemos pues una rápida mirada a esta triste realidad que, si nadie lo remedia, acabará con nuestra nación, nuestra sociedad, nuestra historia y, sobre todo, con nuestro futuro.

Los bufones vividores de la extrema izquierda (cuyo estilo de vida, por cierto, se asemeja más al de la nobleza de otras épocas) usan a diestra y siniestra (más a siniestra) su infantil demagogia para arrancar algún voto más al alelado pueblo y así poder seguir mamando de la teta del Estado. El último y tan patético ejemplo podría ser la campaña contra las “donaciones” de Amancio Ortega, donde confunden el cerdo con la velocidad, mezclan donaciones altruistas con evasiones fiscales y se quedan tan anchos insultando a uno de los mayores ejemplos de laboriosidad, constancia, entereza y verdadero patriotismo que existen en España.



La ínclita Isa Serra, cuyo currículo no va más allá de vivir como una reina en el barrio de Chamberí, destrozar cajeros y decir sandeces desde que se levanta (teniendo en cuenta sus obligaciones laborales seguro que no es a las 6 de la mañana) hasta que se acuesta (esto si que será tarde, entre porros, pintadas y demás provechosos entretenimientos  a los que es tan aficionada), la ilustre y bien formada candidata a presidir la Comunidad de Madrid, osa insultar, sin un mínimo de pudor, a una persona como Amancio, cuya trayectoria laboral y empresarial es digna de alabanza y estudio, no solamente aquí, sino allende de nuestras fronteras (y que desde 2014 ha pagado 11.000 millones de impuestos en España). En línea con su líder, el vomitivo chepas, y su concubina que tan feliz vive en su chalet y cuyos gemelos prematuros tuvieron todos los cuidados posibles en un hospital de la sanidad pública, sanidad a la que ahora niega tan necesarias donaciones como son los modernos equipamientos para la lucha contra el cáncer. No les deseo ningún mal, pero espero con ansia el momento en el que les detecten algún tumor y tengan que usar una antigua lupa para analizar la posible metástasis.

El siguiente caso: la presencia de presos recogiendo sus actas de diputados y senadores, contra toda ética y razón e incumpliendo durante el trámite las indicaciones del Tribunal Supremo. Y aquí no hablamos de presos por causas menores. Se trata de GOLPISTAS. De malvados delincuentes que, contra toda ley, contra la mayoría de la sociedad y haciendo uso de medios y recursos públicos, es decir, de todos nosotros, han intentado acabar con nuestro estado de derecho. Y que siguen intentándolo. Pero claro, dependiendo de los votos de estos malnacidos la comodidad de vivir en la Moncloa, de disponer de un avión particular o de cobrar verdaderos sueldazos durante los próximos 4 años, quién será el tonto que les pare los pies e impida que se rían en nuestra cara. Doctor Fraude obviamente no. Ni ninguno de sus compinches. Y luego osan hablar de la separación de poderes.

Otro caso más, muy grave y por obvias razones poco comentado por la prensa del rojerío, es decir, por la mayoría de los medios vendidos a charlatanes, ladrones y amigos de Soros: el latrocinio del embajador de Zapatero en Venezuela, que se ha llevado la friolera de 3,8 millones de Euros en connivencia con los corruptos chavistas y sus cómplices españoles. Para las pocas mentes limpias y sanas de España no es nada sorprendente: el declive de España empezó con el innombrable Zapatero y la desgracia que su existencia ha significado para nuestro país. De aquellos polvos, estos lodos. Y con alumnos aventajados como Pedro Sánchez, que no dudó ni un segundo en utilizar el fallecimiento de Rubalcaba (con el que tenía menos afinidad que Trump con Huawei) para beneficio propio, escenificando un ridículo funeral de estado de una persona que ni sentía aprecio por él, ni acabó con ETA ni aportó demasiado al bien común. Por mucho que ahora lo blanqueen los de siempre. ¡Puaj!

Podría seguir, caso a caso, como el conejo de Duracell, en esta interminable sucesión de despropósitos. Un sinvivir. Si Don Ramón M.ª del Valle-Inclán levantara la cabeza se pondría las botas y vendería más libros que Belén Esteban. Que ya es decir.

Como bien resume hoy el diario ABC, echando estiércol sobre la democracia. Todos.

Aquí se salvan pocos. El juez Marchena, el entrenador, los jugadores y la afición del RCD Español y Raphael. Y para de contar.



P.D. Hoy se constituyen el Congreso y el Senado. Me imagino que en esta jornada se producirán hechos dignos de figurar en este artículo. A no ser que un bendito meteorito acabe con esta pesadilla y se los lleve a todos por delante. A todos.

martes, 27 de noviembre de 2018

Mientras tanto en España


Iba a escribir sobre  lo sucedido en España durante mi corta estancia la semana pasada en Berlín, haciendo referencia en el título a dicha ciudad, pero el maestro Fernando Aramburu se me ha adelantado, tanto en el encabezamiento como con la imagen que lo acompaña y la acertada descripción de la ciudad: Berlín en otoño, gris y fría, pero Berlín, al fin y al cabo.

Ante este contratiempo (que no plagio) decidí cambiar de tercio y titular este artículo en inglés, “Meanwhile in Spain”, pero bien pensado tampoco hubiera sido lo correcto. Casi caigo en la estúpida moda de los “cosmopaletos” españoles de intercalar palabras en otros idiomas para darse un aire de cultura y formación. Cuando solamente hay que rascar un poco (muy poco) para descubrir que de idiomas extranjeros no tienen ni papa, por no hablar de doctorados, másteres, cultura general, historia o hasta de su propio idioma. Suerte que la Real Academia acaba de editar su novedoso “Libro de estilo de la lengua española”, libro que sin duda comprarán todos nuestros políticos, tertulianos y presentadores de televisión. O quizás no. Viendo que la tirada inicial es de 10.000 ejemplares, y restando el que me voy a comprar el día de su publicación, quedarán 9.999. Y dudo mucho que se agoten. España ya no es país de corrección, de cultura, de sintaxis, de ortografía, de amplio léxico, de señorío, de galantería y de buenos modales.  España es por desgracia un estercolero poblado por sinvergüenzas, plagiadores, defraudadores y legiones de cabezas huecas llenas de serrín. Llenas de aserraduras, pero bien pagadas. 

El triste lastre que nos ahoga: cientos de miles de personas inútiles y sin preparación alguna que cobran más que médicos, científicos, investigadores, agricultores, ganaderos, pescadores, taxistas, albañiles, trabajadores de la industria, conductores, autónomos, sanitarios, profesores, barrenderos, bedeles, buenos curas, consultores, militares, policías, Guardias Civiles (¡EquiparaciónYA!) o cirujanos realmente cualificados, y que encima nos insultan día sí, día también, con sus sandeces, sus meteduras de pata, sus arrebatos barriobajeros, su enfermizo narcisismo y su nula aportación al bien común. Y todo ello por culpa de la maldita partitocracia que ha permitido que unos cuantos vendedores de sandías y melones de mercadillos de barrio se hayan convertido en los dirigentes de la sociedad, manipulando a las iletradas ovejas y destrozando siglos de evolución, de valores y de imperial y gloriosa historia.

Ojalá volvieran las cortes reales de otros siglos, en las que por mucho que nos tocara un rey lelo (de los que por cierto hemos tenido bastantes) siempre había mentes privilegiadas que se encargaban del buen gobierno y de aportar el conocimiento, la sensatez y la visión de futuro necesarios para hacer que la patria, y con ello la sociedad, evolucionara (como en su momento el dúo formado por el Marqués de la Ensenada y el ilustre marino Jorge Juan, por dar un ejemplo).

¿Y qué ha pasado en nuestra querida España en estos pocos días de ausencia? Pues que os voy a contar, más de lo mismo. Ese sinvivir al que nos vemos abocados desde hace tantos años por culpa de todos esos personajes circenses, sin menospreciar a los verdaderos artistas del circo, esa grotesca realidad que deja atrás cualquier esperpento de Valle-Inclán. Sería recomendable que la Real Academia enmendara cuanto antes la definición de este género literario para añadir esta nueva acepción:
Esperpento: 4. m. absurda, triste y grotesca realidad social y política en España a principios del siglo XXI”.

Desde las cada vez más groseras actuaciones de Rufián y los demás golpistas, esputos incluidos, hasta las nuevas etapas de la “vuelta al mundo con 84 escaños” del falso doctor y su falsa esposa, con la final y ridícula actuación en supuesta defensa de la españolidad de Gibraltar y su posterior y patética justificación ante la prensa del mundo, todo han sido desatinos. Como siempre.
Y en este caso ha sido aún más doloroso que lo habitual: que nuestro presidente por accidente dilapide nuestro dinero en viajes inútiles, que mienta todos los días de la semana, fines de semana y fiestas de guardar incluidos, ya casi no me afecta, es una enfermedad con la que tenemos que convivir hasta que extirpemos las causas, pero que nos tengamos que arrodillar, nuevamente, ante la pérfida Albión y aguantar las risas y chanzas de los tabloides ingleses, de Picardo y de la propia y asquerosa Theresa May, ya colma la paciencia de cualquier español de bien.

Como bien parodió la Monthy Python en su momento, “We will always fight to keep China British”.

Mientras tanto, en España, el falso doctor seguirá viajando y mintiendo, Begoña seguirá sin trabajar, Rufián seguirá siendo un poligonero maleducado y Puigdemont seguirá escondido en Waterloo dándole a los mejillones y meditando sobre un cambio de peinado. 

Y por si hubiera dudas sobre los constantes desatinos de nuestro presidente, podéis tirar de la completa relación que publicó ayer la siempre acertada Cayetana Álvarez de Toledo. La España de siempre.

En Berlín llovía.
En nuestra patria en cambio caen lagrimones del cielo.
De tristeza, de pena, de rabia y de odio.

P.D. Como bien sabéis, jamás recomendaré votar a un partido, ese ente antinatural y maligno, aunque a día de hoy en España se escuche una Voz alta y clara que se alza en medio de la mediocridad. Allá vosotros.

martes, 18 de junio de 2013

El bululú catalán

Hace pocos días volví a tropezar con una curiosa palabra en una de esas páginas web que me suelen ilusionar, dedicada a la investigación y cuidado de este rico idioma llamado español. Una lengua también denominada en ocasiones “castellano” para diferenciarla de los demás idiomas y dialectos que se hablan en España, a sabiendas que el castellano original dejó de hablarse hace muchos siglos. Nada criticable esta denominación, cuyo uso por cierto recomienda Manuel Seco en su “Diccionario de dudas y dificultades del castellano”;  y como yo siempre he defendido la grandeza de las sociedades plurilingües, como es el caso de nuestra querida península ibérica, a la que sus diversos idiomas y dialectos aportan cultura, historia y tradición,  enriqueciendo esa patria común forjada en siglos de historia deslumbrante y enriquecedora cuna de la civilización occidental, y base de nuestra herencia cultural que tantos niegan ahora sin ton ni son, pues no me parece mal hablar del castellano. Pero bueno, español o castellano, “tanto monta monta tanto”, como rezaba el lema de nuestro rey católico Fernando II de Aragón.
Y ya que hablamos de reyes, volvamos al origen de mi artículo y a su título. Palabra seguramente desconocida para muchos (por lo menos en mi caso), el bululú y sus dos acepciones en la RAE han rondado por mi cabeza desde ayer, por lo que mis ganas de compartir esta joya  con vosotros me han llevado a escribir estas líneas, y a decorarlas un poquito con la imagen que incluyo.

No me podréis negar que después de leer la definición y viendo esta foto sea normal pensar de inmediato en nuestro esperpéntico Arturo, ahora reconvertido en Artur al dejarse la “o” en casa para sus ratos íntimos y en familia, en los que, como bien es sabido, el idioma imperante es el castellano.


Así reza la definición de la Real Academia Española:

bululú.
1. m. Farsante que antiguamente representaba él solo, en los pueblos por donde pasaba, una comedia, loa o entremés, mudando la voz según la calidad de las personas que iban hablando.
2. m. Ven. Alboroto, tumulto, escándalo.

Leyendo esto quien osaría negarme que la prima acepción,  en un extraño “déjà vu”, se inspiró en las aventuras y desventuras, que no paranoias y alucinaciones, del ínclito “President de la Generalitat de Catalunya”. Empezando por lo de farsante, pasando por lo de él solo (y cada vez más sólo, por cierto), y acabando por lo de mudar la voz según las personas, en el caso de nuestro bululú patrio cambiando el discurso según el público ante el que esté actuando, parece que nos encontremos ante el acta bautismal de Arturo Mas Gavarró.
Y si pasamos a la segunda acepción, creo que no tendría folios (en nuestra era gigabytes de espacio en la nube) para repasar los alborotos, tumultos y sobre todo escándalos que ha generado, y sigue generando, el triste actor principal de esta comedia bufa denominada Govern de la Generalitat de Catalunya. 
Actor protagonista que de “Unuraple” (honorable en castellano) tiene menos que cualquier actor aficionado de hoy en día o juglar de épocas pretéritas.


Me da a mí que alguno de sus ancestros recorría siglos atrás los pueblos y aldeas de nuestra geografía acompañado de un oso bailongo, un forzudo deforme (¿de los Junqueras de toda la vida?) y algún pájaro más.