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martes, 3 de octubre de 2017

Cataluña: un estado de mendacidad permanente

Busco un centro de gravedad permanente
que no varíe lo que ahora pienso
de las cosas, de la gente,
yo necesito un
centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea
sulle cose, sulla gente.
Over and over again.

Cuando el bueno de Franco Battiato publicó esta canción, en el año 1981 del siglo pasado, nuestra querida Cataluña ya tenía al lobo en casa. Desde el fatídico 25 de octubre de 1979, día en el que las inocentes y ciegas ovejas catalanas aprobaron el Estatuto de Sau con un 88,15% de los votos (eso sí, con una participación que no llegó al 60%), hasta hoy, año del señor de 2017, la mentira, la manipulación y la expoliación han regido en nuestra región, sin que nada ni nadie lo haya impedido, o peor aún, lo haya querido impedir.
Y cuando, en octubre de 1979, un hombre nefasto, que se llama Jordi Pujol i Soley, accedió al cargo de President de la Generalitat, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Y no solo la verdad política: también la economía y la historia pasaron a ser simples herramientas de manipulación y explotación del pueblo catalán, y por ende español, en manos de una clase dirigente que ni George Orwell hubiera sido capaz de imaginar.

Hablamos pues de 38 años, TREINTA Y OCHO, dos más de lo que duró la tan manida (y tergiversada y vilipendiada) “dictadura” de Francisco Franco. Atención: aquí no estoy defendiendo el régimen anterior. ¡Válgame Dios, no vayan a llamarme facha! Simplemente lo he dejado caer para que algunos abran los ojos, se los froten un par de veces y se den cuenta del tiempo que llevamos viviendo bajo un régimen tóxico, falso, manipulador, reaccionario, intolerante, racista, clasista y, sobre todo, anticatalán.

Cuando en ese fatídico año 1979 una parte del pueblo de Cataluña cometió la torpeza de dejar en manos de los “nazionalistos” el destino de una de las regiones más prósperas y trabajadoras de España, el suicidio colectivo fue un hecho, y el camino quedó libre de obstáculos para que unas cuantas familias de la burguesía catalana tomaran las riendas de nuestra tierra e iniciaran la explotación sistemática de la población, disfrazando todo ello con rebuscadas leyendas, una historia manipulada, bancos opacos, herencias inexistentes, palabras huecas, banderas inventadas o partidistas, clubes de fútbol utilizados, himnos sensibleros, bailes regionales rescatados del olvido y demás estrategias de manipulación tan clásicas en cualquier dictadura.

Las prisas que se dieron en conseguir las competencias en educación y en crear un monstruo de la comunicación como la CCRTV (la empresa matriz de TV3%) tenían un claro objetivo: lavar el cerebro a las generaciones del presente y del futuro. A las del presente con un bombardeo continuo de mentiras y medias verdades, remarcando a cada segundo la maldad de los de “fuera” (sobre todo de Madrid como símbolo de España), y a las proles del futuro con un sistema educativo sin rigor, tergiversador de la historia hasta límites insospechables.

No voy a seguir describiendo estos terribles 38 años. No creo que haga falta. Ahí están las hemerotecas, los estudios, los libros, las sentencias judiciales, el listado de corruptos, encausados y presos por regiones, en definitiva, la desgraciada historia de Cataluña. Saltaré directamente a nuestros días. 

A hoy, 3 de octubre de 2017, dos días después del enésimo golpe de estado separatista. Un golpe de estado que la bien engrasada maquinaria de la dictadura nazionalista ha sido capaz de vender al dócil y sometido pueblo catalán como un referéndum hacia la libertad, y a algunos medios extranjeros como si hubiera sido una petición real y mayoritaria de una población que sufre un durísimo calvario bajo el yugo explotador de España.



¿Catalanes, cómo podéis ser tan ingenuos?

¿En una sociedad tan global, conectada, con un acceso ilimitado a todos los medios del mundo, a los libros de historia, a hemerotecas, a universidades…no sois capaces de investigar un poco, de utilizar vuestro intelecto, de analizar lo que os dicen antes de creeros todo a pie juntillas cual niños de primaria?

Amigos míos, familiares, ex-familiares, conocidos: cuántos de vosotros habéis caído ya bajo los influjos de la burundanga nazionalista y estáis realmente convencidos de lo que predican los mangantes nacionalistas.




¿Cómo puede ser que no veáis lo que está pasando, lo que traman en sus pérfidas mentes los dirigentes actuales?

Sois simplemente la carne de cañón, las ovejas que utiliza el lobo disfrazado de pastor para seguir llenando sus bolsillos a costa vuestra. O, si no puede seguir llenándolos porque dentro de unos meses se acaba el secreto bancario en Andorra, por lo menos mantener lo que ya ha arramblado en estos negros 38 años de falsa libertad, de haceros “somiar truites” mientras se llevan vuestro dinero ganado a pulso con sangre, sudor y lágrimas, para llenar sus inmensas y malolientes arcas.

Imputados por corrupción por regiones
Como hicieron antes sus padres, abuelos y bisabuelos. Traficando con esclavos en épocas pasadas, vendiéndose al mejor postor a cambio de valiosas competencias posteriormente y directamente robando a destajo en los últimos años a base de comisiones, desfalcos y demás latrocinios.

Desafiando a la justicia, a la razón, utilizando todos los resortes del poder para ocultar la vergonzosa realidad.

Enviando sin miramientos al matadero legal a ciudadanos, profesores, policías, funcionarios y políticos subordinados. Riéndose a vuestras espaldas mientras cuentan sus doblones en paraísos fiscales.

¡Catalanes, despertad!
¡Entrad en batalla al grito de “Desperta Ferro” como hicieron en épocas gloriosas los almogávares!
¡Entrad a degüello, liberaos de la dictadura nacionalista, sed catalanes, españoles y europeos de verdad, sed libres!

Vivo en un estado de mendacidad permanente
que no varíe lo que ahora tengo
de las cosas, de la gente,
yo necesito un
centro di falsità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea
sulle cose, sulla gente.

Over and over again.

jueves, 27 de abril de 2017

Qué alegría cuando me dijeron..

Sigo sin lanzarme a escribir sobre la belleza (a pesar de la insistencia de mi amiga María José), pero por lo menos puedo encabezar este artículo con la palabra alegría. ¡Qué ya es mucho! Y como supongo que lo estáis esperando todos, la canción sigue así:

Qué alegría cuando me dijeron
Entró en el presidio un Pujol
Ya estoy sintiéndome mejor
Sólo faltan su familia y el paredón


(Nota para los amantes de la lengua española: yo sigo acentuando el adverbio “sólo” cuando significa solamente, por mucho que las nuevas normas ortográficas no lo aconsejen. Soy de la vieja escuela.)

Y no creáis ahora que soy un iluso: todos sabemos que el paripé que están montando nuestros tan poco independientes fiscales y jueces no va a servir de mucho. Pasados tantos años desde que se iniciaron las investigaciones alrededor de los tejemanejes, las tropelías, los cohechos, las prevaricaciones y demás delitos y faltas de la “sagrada famiglia catalana”, esa pretendida dinastía llamada Pujol (de una nación inexistente por cierto), poco tiene que rascar nuestro poder judicial. Más aún cuando flota en el aire la amenaza de tirar de la manta del “capo di tutti capi”.





Basándome (con todo el respeto y admiración) en un mítico discurso pronunciado en 1933 por una persona honesta, integra y valiente, podríamos seguir así:

Cuando, en mayo de 1980, un hombre nefasto llamado Jordi Pujol i Soley, asumió el cargo de presidente de la Generalitat, dejó de ser la honradez política una entidad permanente. Fueron más de 23 años, 8.626 días, de mangoneo disfrazado de gobierno, periodo fructífero para la famiglia y su corte de aduladores, pero sumamente desastroso para el bien común. Jordi Pujol i Soley vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones interesadas, ligadas a una módica comisión del 3% (o del 4% como se ha descubierto hace poco).

Jordi Pujol i Soley suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tenemos un intelecto inferior, frente a la jerarquía natural de cada uno de sus hijos, y que ese yo superior (que era él) está dotado de unas prerrogativas infinitas, capaz de robar en cada instante lo tuyo y lo mío, por encima del bien y del mal.

De ahí vino el sistema nacionalista, que es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de manipulación de la verdad en aras de un beneficio económico. Un hombre dotado para la altísima función de gobernar, que es tal vez la más noble de las funciones humanas, dedicó el ochenta, el noventa o el noventa y cinco por ciento de su energía a recaudar comisiones, colocar a familiares y amigos y a crear naciones imaginarias, manipular leyendas milenarias y a hacer sonar la flauta por el bien de los suyos.

Vino después la pérdida de la voluntad real de los pueblos, porque como el sistema funcionaba sobre el logro de las mayorías, todo aquel que aspiraba a participar del expolio del sistema, tenía que procurarse la mayoría de los sufragios. Y tenía que procurárselos inventado, manipulando, tergiversando, ocultando, vilipendiando, si era preciso, a los demás ciudadanos, y para ello no tenía que vacilar en calumniarlos, en verter sobre ellos las peores injurias, en faltar deliberadamente a la verdad, en no desperdiciar un solo resorte de mentira y de envilecimiento.

Y así, siendo la fraternidad uno de los postulados del complot mafioso de la famiglia, ocultó en su domicilio de la calle General Mitre (y en muchos otros lugares) todo lo recaudado y robado durante su mandato.

Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con una Cataluña en ruina moral, una región escindida en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos una Cataluña dividida por todos los odios y por todas las pugnas.


Para descubrir al final que todo fue culpa del avi Florenci.

Como ya cantaba el insoportable bardo oficial Lluis Llach (en boga de nuevo por sus amenazas a los funcionarios de Cataluña):

L'avi Florenci em parlava
de bon matí al portal
mentre el sol esperàvem
i els carros vèiem passar.

Jordi, que no veus la trama
que ens tenim que muntar?
si no podem enganyar-los
ens tocarà ben robar!

Si enganyem tots, la comissió caurà
i molt de temps ens ha de durar,
segur que s’omple, s’omple, s’omple
la butxaca familiar.



¡Qué os den, malditos ladrones!


miércoles, 19 de octubre de 2011

Caen las hojas en otoño..


..y los políticos corren como galgos condenados a ser colgados de un árbol,  en busca de cobijo ante el crudo invierno que les acecha.

De entrada me disculpo por el “engaño” en el título del artículo, que sin lugar a dudas induce a pensar en una aportación poética.  Supongo que la melancolía ha podido conmigo al leer la entrevista a Sánchez-Dragó sobre su nuevo libro, autobiográfico, en la que cita los últimos versos de Antonio Machado encontrados en el bolsillo de su chaqueta tras su muerte: “Estos días azules y este sol de infancia.”

Esta tristeza que se asocia al fin del verano  me ha llevado irremediablemente a compararla con la realidad de lo que está sucediendo estos días en las altas esferas del (aún) poder socialista.  Para la “gran familia” socialista, la “Cosa Nostra” de Ferraz, se acaba una estación luminosa, una primavera y un verano que han durado casi ocho años y que les ha permitido echar cientos, que no miles, de semillas aquí y allá, para ver brotar en sus fructíferos árboles cargos, prebendas, chanchullos,  subvenciones, manipulaciones, contratas, subcontratas, recalificaciones, asesorías, concesiones, nombramientos y demás ventajas personales que, con la llegada del otoño y las próximas elecciones, van a desaparecer a golpe de hartazgo y sensatez del electorado.


Ni un brote verde, de aquellos anunciados hace tiempo por el innombrable, hemos visto a lo largo y ancho de la piel de toro en esta casi década, mientras que “ellos” han ido recogiendo cosecha tras cosecha, en doblones contantes y sonantes,  riéndose en nuestra cara y acumulando oro, que no grano,  para pasar no uno, sino varios inviernos al sol que mejor brilla, el de la amplia cobertura económica a costa de los demás.

En un alocada carrera al estilo de “tonto el último” se están produciendo estos días nombramientos irrisorios y adjudicaciones de contratas fuera de tiempo y de lugar, a fin de arañar lo que puedan antes de abandonar el Olimpo en el que se instalaron hace exactamente 2.775 días, un execrable (por profanado) 14 de Marzo de 2004 en el que, manipulando el peor atentado de la historia, actuando contra toda norma jurídica en la jornada de reflexión y engañando, al igual que hoy, al pobre e ignorante ciudadano medio, tomaron el poder de una España atontada y  adormecida por el bienestar creado por el anterior gobierno.

¿Cómo no van a existir indignados viendo esta bufa comedia interpretada por los mejores actores de la izquierda manipuladora y mentirosa?

Y no me refiero a los okupas, los perroflautas y demás especímenes que al amparo de la sociedad del bienestar protestan,  sin ningún tipo de conocimiento o reflexión,  contra los únicos que les pueden devolver los privilegios de los que han gozado hasta ahora, sin levantar la voz contra los verdaderos culpables de su situación, ni tampoco asumir su propia responsabilidad y decidir de una vez aportar algo a la sociedad en vez  de vivir del cuento.

No, me refiero a nosotros, a los normales ciudadanos trabajadores que no tenemos que acampar en la calle, ni llevar crestas o rastas, ni vestir cuero negro, ni orinar en la calle,  ni ocupar propiedades ajenas para sentirnos engañados, cuando no humillados, por el poder.

Con la nefasta gestión socialista hemos ido perdiendo toda protección y subvención que solamente un país económicamente fuerte puede ofrecer,  y a la misma velocidad se han ido enriqueciendo los cargos socialistas. Socialistas que, conocedores del nivel cultural del españolito de a pie, responsables del desaguisado en el que nos encontramos y estando aún oficialmente en el poder, ya lanzan sus dardos envenenados contra un futuro gobierno de derechas, como si hubieran sido ellos los descubridores de la velocidad de los neutrinos y ya estuviéramos en diciembre o en enero del año que viene, aguantando la presión de la calle, de las huelgas, de las infamias y de las manipulaciones que, sin lugar a dudas,  serán el pan nuestro de cada día a partir del 20 de Noviembre.

Fecha esta que para muchos de nosotros ha sido siempre un día de nostalgia, conmemoración  y recuerdo pero también  de sueños y esperanza de ver una España mejor, más grande, más justa, más libre y más sensata.

Sueño que, gane quien gane, no se cumplirá. Porque el mal seguirá presente, enquistado en una dictadura de partidos que,  por mucho que nos prometan ahora los candidatos de la oposición, seguirá siendo la misma estructura política que, como bien dijo aún siendo cardenal el actual Papa, otorga rango de verdad absoluta a una mayoría de votos ( Truth is not determined by a majority vote). Y aquí radica el error.  La verdad no puede ser determinada por el voto de una mayoría inculta y alelada y que encima siempre es minoritaria frente al resto de los ciudadanos, y, sobre todo, frente a la sensatez y los conocimientos de aquellos que por méritos y preparación deberían llevar las riendas del país.   

Pero nosotros seguiremos soñando y luchando, cada uno a su manera, por encontrar un sistema político realmente justo y apropiado para nuestra nación, y con ello para la Humanidad.  Como hicieron otros antes que nosotros. Y como harán, Dios nos oiga, los que hereden nuestro espíritu inconformista.