Si atacas al león que te defiende de las hienas, tendrás dos enemigos.
El león y las hienas.
Y encima no inicia un guerra contra los enemigos de España. Algo que nos debería tener preocupados a todos, en especial a los ilusos votantes del PP. Su guerra es contra los españoles. Contra una amplia mayoría de ellos.
Pero gracias a Dios se trata de una guerra perdida antes de iniciarse. Porque esto no es como la heroica gesta de los argentinos frente al poder del Reino Unido en la guerra de las Malvinas en 1982. En este batalla cultural no habrá bombas de la (PP)RAF ni cañón del destructor (PP)Exeter capitaneado por la comandante Cuca, que nos puedan aniquilar.
Feijóo elige, en línea con su flemática y triste existencia, el camino fácil, la opción rastrera, el pacto traidor a espaldas del pueblo español, una elección que no es ni más ni menos el reparto del poder con el PSOE, como han venido haciendo en los últimos decenios, obviando e ignorando los deseos reales de la sociedad y las necesidades y los verdaderos intereses de España, ignorando de facto los deseos de muchos de sus actuales votantes. Como los últimos emperadores romanos que optaron pactar con los godos, para que estos al final les apuñalaran por la espalda. Y feneciera Roma.
Es el lógico resultado de equivocarte de enemigo. Y de amigo. La traición tiene su precio.

Porque para luchar contra el frente popular del demente presidente Sánchez, para emprender una acción de verdadera envergadura, una batalla contra todos y contra todo, con todas las trincheras (léase instituciones oficiales) tomadas por el enemigo, con el cuarto poder, los medios de comunicación, en las sucias y manipuladoras manos del gobierno gracias a inmensos y nunca vistos sobornos en forma de publicidad institucional, con los intelectuales verdaderamente capacitados ajenos y distanciados desde hace tiempo del vuelo errante de la descarriada gaviota, y con los soldados de vanguardia, el pueblo, hartos de las mentiras y los pactos del duopolio PPPSOE, que en los últimos 40 años han hecho y deshecho todo lo que han querido cogiditos de la mano cual ositos amorosos; es decir, para poder emprender una campaña de esta enjundia hace falta un ejército capacitado, fuerte y unido, algo de lo que carece el Partido Popular (siempre me preguntaré por el significado y sentido de “popular” en su nombre).
El PP carece de valor, de apoyo social real y sobre todo de armas, en este caso de capacidad intelectual. Como si Napoleón o Hitler se hubieran planteado llegar a Moscú en bicicleta, sin víveres y avanzando solamente de 10 a 12 de la mañana, para descansar en sus laureles por las tardes mientras meditan en sus cómodos tresillos en la vetusta guarida de la calle Génova.
Por ello prefiere traicionar a los suyos e ir a por VOX. Y con ello el Partido Popular traiciona a España.
Pero ahí estaremos, mientras ellos negocian el fin de nuestra historia con los enemigos de España, nosotros ganaremos esta nueva guerra cultural.
A los otros, los limitados intelectualmente que nos gobiernan, ya se la hemos ganado. Y sin disparar un solo tiro. Ni volcar un contenedor. Ni rodeando el Congreso. Ni tirando de decretos ley. Ni agrediendo a nadie. Ni mintiendo.
Imaginad esta segunda batallita: durará menos que la toma del islote de Perejil. Un pispás.
El dato siempre vence al relato. Es decir, triunfa la verdad.
Ilustraciones gentileza del artista Mr. Jones ©




