jueves, 16 de mayo de 2013

Más allá de Leverkusen


A raíz del (por una vez y sin que sirva de precedente) excelente reportaje sobre el RCD Español y su mítica campaña en la copa de la UEFA de la temporada 87/88 del siglo pasado, emitido antes de ayer por el canal deportivo de la televisión autonómica catalana (la “seva”),y que aún podéis disfrutar todos aquí, los pericos hemos revivido momentos inolvidables de nuestra vida, que se han visto reflejados de inmediato en un aluvión de comentarios e intercambio de fotografías y recuerdos  en las redes sociales, tan básicas en nuestras relaciones de hoy en día como lo eran para nuestros mayores las tertulias en los bares o los cotilleos en las peluquerías (por aquello de la paridad). Suerte que muchos de nosotros hemos sabido mantener las tradiciones y seguimos optando por las agradables conversaciones en los bares, eso si, conectados al mismo tiempo a los entornos virtuales, no vaya a ser que una charla precise de un soporte gráfico, como una fotografía de Lauridsen, o que otro contertulio no se acuerde de la alineación ante el Málaga en el tan recordado partido de promoción para evitar el descenso en la Rosaleda el 16 de Junio de 1990. También del siglo pasado.

La tradición, transmitida de padres a hijos, parte importante en la historia de cualquier club de fútbol, pero mucho más visible y real en una entidad pequeña como la nuestra, familiar, en la que nos conocemos casi todos y en la que predominan las familias de varias generaciones acudiendo juntas al campo. Como ya hacíamos la mayoría en Sarriá. De muy pequeños el recorrido era ir a Misa, seguido de una paella y la clásica ensalada mixta en la Manigua con el “Avi”, un último café en el Sarriá 82 y a tribuna, sentadito entre padre y abuelo, a la espera del primer gol y del excelente “Pepito de Ternera” en el descanso; de mayor varió un poco, sustituyendo la Manigua por el Flores de Mayo,  el último café por el último trago y la comodidad de los asientos 5 estrellas por la aventura y diversión del mítico Gol Sur, pero la esencia seguía allí, imperturbable, inasequible al desaliento, metida en vena y parte de nuestro ADN blanquiazul.

Pero en esta larga historia de alegrías y penas, epopeya más que centenaria en una lucha atroz contra viento y marea, esa televisión que ha tenido el detalle de emitir el reportaje en cuestión, llamada TV3, “la nostra”, aunque para nosotros siempre será la “seva”, ha sido, es  y siempre será el enemigo a odiar. 
Bien hizo ayer mi amigo Willi en recordármelo, ante mi inicial euforia después de ver a mis ídolos desfilar por la Ciudad Deportiva de Sadría,  comentando mil y una anécdotas de esos maravillosos años a las nuevas generaciones de jugadores españolistas que se están formando ahí y ver los resúmenes de nuestras épicas victorias contra Borussia, Milan, Inter, Vitkovice, Brujas y Bayer Leverkusen.

Porque, analizando de forma objetiva  y desapasionada el reportaje de la televisión nacionalista y culé, de pensamiento único y adoctrinamiento constante en línea con medios similares como el Pravda, las actuaciones de la STASI o los actuales RRPP de Corea del Norte,  el propio título (“Marcados”) ya encierra un aire negativo, de condescendencia, de resaltar solamente esa temporada, histórica y muy recordada por nosotros, pero trágica al fin y al cabo, como si no hubiera habido momentos gloriosos en los 113 años de historia de nuestro Club.  Si a esto le añadimos la usual manipulación de la realidad social que hacen los medios nacionalistas de cualquier evento, ocultando la pluralidad, como  por ejemplo la existencia de otras banderas en Sarriá aparte de la “senyera”, parte ésta de nuestros colores pero en ningún caso única ni homogénea representante de nuestros sentimientos, o mostrar solamente un trozo de la “torcida” que cubría parte del Gol Sur para no descubrir los símbolos y sentimientos reales que impregnaban y siguen marcando el sentir de los españolistas, pues estamos dónde siempre.

Un excelente reportaje para hurgar un poco más en la herida, para hacer daño,  para manipular a las nuevas generaciones de seguidores españolistas ocultando las partes gloriosas de nuestra historia, el verdadero sentir de los aficionados y la autenticidad de un equipo barcelonés, catalán y español.

Por mucho que me haya gustado el reportaje, por cien lágrimas que haya derramado recordando a Lauridsen, a Orejuela, a Losada, a las gradas de Sarriá, a los bares de los alrededores y a mis familiares, amigos y camaradas ausentes, no me van a engatusar con esta treta. Ni a mí ni a ninguno de mis lectores.

Conociendo encima a los actuales gestores del Club, con el enfermizo nacionalista Collet, el “Vago de Argentona”, al frente de una directiva más interesada en agradar al poder, en seguir punto a punto los mandatos de la dictadura imperante y obsesionado por arrimar el ascua a sus sardinas, léase a sus intereses particulares,  este buen reportaje no es más que un dulcificado premio de consolación que se recrea en una hazaña histórica, pero, al fin y al cabo, en una derrota que tan bien aprovecharon los medios de comunicación del sistema para sacarnos, por primera y única vez, en todas las portadas, a todo color y con grandes titulares. Recreándose.

¿Marcados? El Real Club Deportivo Español y sus seguidores no estamos “marcados” por Leverkusen. Lo recordamos con nostalgia y cariño, como una hazaña contra grandes equipos que poco tiene que envidiar a las grandes actuaciones del otro equipo de la ciudad, más bien lo contrario.

¿Marcados? Y tanto, pero por una historia familiar, de sentimientos nobles, deportiva, que se inició en un lejano 1900 como reacción a una ya incipiente dictadura de los suizos hacia los verdaderos barceloneses, hacia personas libres, catalanas y españolas que no necesitan prebendas, ni apoyos mediáticos, ni regalos de carnets de socio por trabajar en el metro, ni subvenciones, ni créditos encubiertos que jamás devolverán, ni recalificaciones de terrenos para construir su campo.

Una historia que atesora no solamente derrotas, sino también grandes victorias, promociones, Copas del Rey, Tamudazos y Delapeñazos, éxitos y hazañas que pocas veces vemos retratados a lo grande en los medios de comunicación del régimen culerdo.

Por ello, un reportaje cada tantos años, aunque sea bueno y emocionante verlo, como burla final a una historia centenaria, no nos hará cambiar de opinión. Ni nos van a embaucar a estas alturas.

TV3 sigue siendo la misma. La seva. Y su equipo, el del poder, el del adoctrinamiento desde la incubadora al nicho, el otro equipo de Barcelona, sigue siendo el enemigo.

Puta Barça y puta TV3.


lunes, 13 de mayo de 2013

Nacionalismo, incultura, manipulación y mentira


Vaya por delante que las tan grotescas abreviaturas LAPAO y LAPAPYP no aparecen por ningún lado en el  “Proyecto de Ley de uso,protección y promoción de las lenguas y modalidades lingüísticas propias deAragón” que actualmente se está tramitando en las Cortes de Aragón.

Estas expresiones se las han sacado de la manga los de siempre, es decir, aquellos que ahora no tienen el poder, ni en Aragón ni en España, con el interesado apoyo de sus voceros habituales (esos medios  de comunicación  que solamente existen gracias a las subvenciones oficiales y que encima no los lee ni el tato,  si no fuera porque se los regalan y tienen  suplementos a color sobre deportes y famosos, cartillas para alguna sartén u olla exprés o cupones de descuento). 
Y si llegan a estar en el poder, hubieran sido los de la acera de enfrente. That’s Spain.

Como suele ser habitual en este nuestro país tan dado a las confrontaciones  locales, a los reinos de taifas, bares y clubes sociales, al odio eterno al vecino del quinto y a Paco “el Merengue” (o Manolo “el cule”) del bar de la esquina, esta semana pasada tocaba meterse con el Gobierno de Aragón y su proyecto de Ley de Lenguas.

Y como es de recibo en esta nación iletrada, garrula y cainita, en la que lo que importa nunca son el bien común, la sensatez, la verdad o la realidad histórica, sino el puro interés crematístico y oportunista de los miles de políticos profesionales, de los sindicalistas ociosos, de los creadores de opinión sin ninguna clase de preparación o estudios, del nacionalismo excluyente o del centralismo avasallador  y de sus asalariados seudoperiodistas, pues esta semana tocaba meterse, sin ton ni son, con un proyecto de ley que simplemente intenta poner freno a ese pancatalanismo feroz que lleva ya varios decenios intentando imponer su lengua propia a todas las demás variantes de la misma que se hablan en nuestra península, y allende de ella. 
Que le pregunten sino a los mallorquines, menorquines, valencianos y a los habitantes de la Vall d’Aran, después de tanta imposición, persecución e intromisión, si ellos hablan catalán o su propia lengua o dialecto.

Obviamente saltarán, se enfadarán y defenderán a capa y espada que lo suyo no es catalán, que es otra cosa. Y no lo harán, en la mayoría de los casos, por su preparación en filología y su conocimiento profundo de la historia de sus idiomas o dialectos, sino simplemente como reacción a un intento externo de apoderarse de algún bien cultural suyo, de manipularlo y de ser engullidos cual calçot con romesco por algún catalán de rancio abolengo llamado Fernández i Pérez, siendo el hecho diferencial claramente la “i” la latina que enlaza sus dos apellidos tan catalanes (o lapaoneses).

Y como dictan las leyes físicas, ante una acción llega la reacción, y estando este nuestro país tan lleno de tontos que no cabe ni uno más, pues a tirar piedras al vecino de al lado, a quemar las iglesias del barrio de enfrente y a quejarse de manipulación e imposición, cuando ellos mismos lo hacen día si día también. Pero en su caso vale. Como no. Lo dicen Mas,  Rosell y Junqueras. Es por lo tanto dogma.

Así están, en pleno siglo XXI, usando un bien cultural, un idioma, una lengua, para crear polémicas artificiales, enfrentarse al contrario y abonar el terreno para la siguiente confrontación electoral, en la que atacarán con furia a los que hablen LAPAO, por fachas, y los insultarán con vehemencia llamándoles retrógrados, inquisidores o simplemente “fills de puta espanyols”.

Eso sí, lo harán en su español limitado, ese español de 100 palabras que Vaughan debería incluir en su método de aprendizaje del español, igual todo ello adornado con alguna interjección en catalán en plan "culturilla", como calçot, alioli, “som mes que un club”, "cop de falç" o “amics de l’Espinaler”.

Porque bien sabemos todos que el idioma les importa un carajo, que ellos mismos ni saben hablar ni lo pretenden, que su conocimiento lingüístico se agota en los diálogos de los programas basura que suelen mirar o como mucho en la participación desde el sofá en el concurso del Pasapalabra,  con el Google y la Wikipedia abiertos en su tableta o móvil y aún así no pasando de la segunda letra.

Lo que ya decía al principio: simples garrulos.

En catalán, garrulos.

Y en LAPAO, garrulos.

jueves, 14 de marzo de 2013

Desinformación digital


Curioso es este mundo que nos ha tocado vivir, o sufrir, en el que la mayoría de los logros y avances tecnológicos acaban convirtiéndose en tumbas de valores ancestrales.

En otras épocas, cualquier evolución, descubrimiento o invento de la humanidad, ya fueran  sociales, artísticos, gastronómicos, geográficos o tecnológicos, significaban un avance en el desarrollo de la sociedad. Pensemos en cualquier invento o descubrimiento, llámense el fuego, la electricidad o la penicilina, la preparación del foie-gras y el Cassoulet en Francia, el descubrimiento de la pasta por Marco Polo, el avistamiento del continente americano por parte de las carabelas al mando de Colón (genovés o catalán o mallorquín, según con quién hables o qué leas), o, más de nuestra época, el teléfono o la televisión.

Cualquiera de estos hechos significó en su momento un empuje al desarrollo, al comercio, a la mejora de la calidad de vida, en resumen, aportaban algo en ese crecer y avanzar constante que debería de ser parte y objetivo de la evolución del ser humano.

Pero por desgracia, esta asociación de “evolución es igual a desarrollo o mejora de la sociedad”  ha pasado a mejor vida con la llegada de la era digital y el consiguiente acceso a la información (tanto en forma pasiva como consumidor,  como en forma activa como generador), a todo “quisqui” (del latín quisque, cada uno), sin que el pájaro (o pájara)  en cuestión precise una previa y mínima formación o una autorización real o moral para hacer públicas sus ideas u opiniones.

Los hechos demostrables, las verdades innegables, la historia y hasta la propia y candente actualidad,  han pasado a ser simples conceptos variables, eso sí, digitalizados, accesibles 24x7x365 en modo multicanal, multi-dispositivo y multi-todo, en manos de cualquier persona, sepa o no de lo que escribe (o sepa propiamente escribir), y, en el peor (por real) de los casos, en manos de máquinas que gracias a sus algoritmos interpretan, manipulan, ordenan, segmentan, asocian, eliminan o añaden según convenga al creador de la rutina de cálculo.


Valga como muestra un botón, que ojalá fuera ejemplarizante, lo sucedido ayer durante la elección del nuevo Papa: desde el momento en que el humo blanco asomó por la chimenea de la Capilla Sixtina,  simbolizando con ello que los cardenales reunidos habían elegido al nuevo sucesor de Pedro con dos tercios de los votos, los motores de indexación de los grandes buscadores de Internet, los editores anónimos (o no tanto, ya que dicen las malas lenguas que tanto la CIA como el Vaticano son las máximos “correctores” de este proyecto social) de la Wikipedia, las reglas de cálculo de las casas de apuestas y los buscadores semánticos sobre texto no estructurado de las redacciones de los medios de comunicación, empezaron a echar humo intentando ser los primeros en acertar con el nombre del Papa.

Sin mencionar a los millones de seres solitarios que soltaban su limitado bagaje intelectual en las dichosas redes sociales, sin respeto alguno por la verdad, por la importancia del momento para los creyentes católicos o la idoneidad de sus comentarios ofensivos o jocosos hacia miles de millones de seres humanos. 

Y todo ello con el añadido mercantil de la publicidad asociada a toda la navegación por Internet, alma mater esta mercadotecnia de todo el tinglado agrupado bajo las siglas “www”, que más que “world wide web” deberían ser “wwc”, es decir, “what we clic”, motor principal (por lucrativo) de la evolución tecnológica de los últimos decenios.

No se trata de decir verdades, de aportar algo a la ciencia, a la cultura, al bien común. Se trata simplemente de ser el primero, de generar el suficiente tráfico digital para que el ratio de “clic-through” de los anuncios alcance ese margen necesario para que el negocio de la publicidad siga disfrutando de sus beneficios contantes y sonantes, pero sin que la humanidad se beneficie en nada de todo el montaje.

Obviamente, nadie acertó con sus predicciones en esa larga hora que medió entre la salida del humo hacia el cielo romano y la aparición del nuevo Papa Francisco en el ventanal de la colegiata.

Por mucho “Big Data”, servicios en Cloud, capacidad de cálculo, granjas de servidores en batería, algoritmos cuánticos, manipulación interesada o desinformación planificada, nadie estaba preparado para este resultado.

Y yo que estaba ilusionado con que el Papa fuera negro y llegara por fin ese apocalipsis anunciado y tan necesario, me encuentro ahora con un Papa argentino y futbolero.  

Dios nos coja confesados.

Entre las redes sociales, la publicidad personalizada hasta en la sopa y las previsiblemente eternas, floridas y psicoanalíticas homilías del Santo Padre, para no ser menos que los millones de argentinos parlanchines, no habrá donde esconderse.

P.D. Ruego se tome este último párrafo como pura ironía. No he tenido ninguna intención de insultar al Santo Padre, ni menos aún a los Argentinos, que a pesar de algún pequeño defecto que puedan tener (como todo ser humano) siguen siendo parte de esa gran patria Hispana de la que formo parte.



sábado, 16 de febrero de 2013

Muchos detentan, pocos ostentan


En esta época de supuesta vida compartida, en unión y amistad, gracias a las redes “sociales”, patrañas informáticas éstas de puro objetivo mercadotécnico, y que en el fondo no llevan más que a una cada vez mayor soledad, a ese “aislamiento en grupo“  tan buscado por los publicitarios, los hechos realmente importantes pasan por delante nuestro consiguiendo como mucho ser “trending topic” por un día y ocupar una ínfima parte de nuestras neuronas por un periodo de tiempo cada vez más corto.
  
Ya puede caer un meteorito en Rusia, pueden aparecer micrófonos cubriendo toda la Camarga, antes conocida por sus preciosos caballos y su gastronomía y ahora convertida en área de entrenamiento de la “Tienda del Espía”, o puede retirarse el por mi ya muy añorado Papa Benedicto XVI: 
la mayoría de la sociedad lo consumirá cual “sugus” de piña, saltará al siguiente tuit, actualizará su Flipboard o pulsará F5 en su Facebook, y a por la siguiente “noticia”.

En esta época en la que muchos, demasiados, “detentan” cargos con los que nos hacen la vida imposible, se enriquecen, engañan al prójimo y arruinan siglos de evolución y crecimiento social y económico de la sociedad, y en la que por otro lado muy, pero que muy pocos, realmente “ostentan” un cargo o una posición de honor y privilegio, como nuestro Papa que acaba de tener ese “seny” que tanto falta en Cataluña, esa nobleza y clarividencia para decir “hasta aquí hemos llegado” y asumir sus capacidades y limitaciones pensando en el bien común, la sociedad sigue dale que te pego aferrada a superficialidades, al mensaje gracioso del Whatsapp de turno o a una de tantas cadenas de televisión vacuas, simplistas y dañinas.
Los pocos miles de ciudadanos que piensan (luego existen), que leen, que aprenden día si día también una palabra nueva leyendo a Ignacio Ruiz-Quintano, que descubren lo fácil que es entender la mentira que nos rodea con los siempre constructivos artículos de Juan Carlos Girauta o que ven de forma resumida los desvaríos de la prensa vendida, izquierdista de boquilla pero dictatorial e inculta de fondo, que nos brinda (o brindaba, reconozco que llevo meses sin comprar el diario en el que escribe, y eso que la línea editorial de su correspondiente canal de televisión cada vez me gusta más) en su paseo de cada día Carlos Esteban, esos pocos millares de lectores no son nadie comparados con la “masa” uniforme, atontada, moldeada a gusto del poder y el imperio del dinero,  que la mantiene (a esa “masa crítica” para el bien de sus objetivos comerciales y su “Ebitda” anual) viva pero calladita.

Calladita pero consumiendo. Un chute de micro noticia banal tras otro. Viendo pasar la vida en forma de tetés, whatsapps, colores y sonidos efímeros, con pocas verdades pero mentiras a tutiplén cual fragmentos del supuesto meteorito caído en Rusia.

Y mientras, sin que la mayoría lo valore en su justa medida,  una de las pocas personas grandes, eternas, capaces, que ostentan con pleno derecho y no detentan como tanto político, nos deja.

Ojalá hicieran lo mismo todas las hienas que nos rodean. Y no me refiero a los jugadores del Madrid. Esos no tienen nada de alimañas. Los políticos en cambio...  



Gracias Santidad por estos ocho años de grandeza espiritual e intelectual.



P.D. Esos pocos que leen, o leemos, aunque sea poco, siempre podemos pasarnos por estos 2 grandes blogs (La Legión de los Condenados y el Ejército de los 12 Monos). Sus artículos llenan bastante más que el constante ruido de tanta red “asocial.”

viernes, 21 de diciembre de 2012

Feliz Navidad: mentiras around the clock


Nos rodean las mentiras. O la Mentira, en singular y prepotente presencia. Y no solamente durante todo el día, como digo en el título, más  bien cabría presentarla como un servicio disponible 24x7x365, al estilo de las teletiendas o los románticos, sinceros y tan “humanos” servicios de sexo telefónico.

Leyendo a mi admirado y siempre optimista Juan Carlos Girauta, en su “as usual” genial aportación (en el ABC de hoy) al despertar de la sociedad, no he podido más que dejar mi soledad social en el sofá, Iphone en ristre y hits de los ochenta sonando por los bafles, para dejar constancia de mi decepción (que no asco) creciente ante el mundo que nos rodea.

Sin lugar a dudas la cercanía de las fiestas navideñas aporta esa gota que colma el vaso de mi paciencia cada año, y ya han pasado bastantes lustros viviendo con la suficiente consciencia, casi tantos como versiones del discurso de Navidad de su “Majestad”  publicados en un canal de Youtube, para permitirme despotricar (en su completa acepción) de nuevo y con mucha rabia contra esta mentira de sociedad que hemos creado entre todos. Entre todos, pero algunos con más culpa, pero mucha más, que pobres mortales como yo (y como muchos más) cuya voz se ahoga en un blog desconocido o en un vaso de güisqui “on the rocks”.

Los culpables de la Mentira, de la manipulación, de la explotación, de la subordinación a los  intereses comerciales de multinacionales o a las siempre oscuras y egoístas intenciones mafiosas de instituciones, partidos políticos, fundaciones y demás organismos artificiales, contra natura y en nada representativos de la voluntad real de la sociedad, esos culpables están ahí, delante o más bien encima nuestro, dándonos lo que nos merecemos y por todos lados.

Políticos profesionales dedicados a la manipulación, la intriga, la negociación, la prevaricación, la defraudación, ocupados 365+ días al año  (y parte de sus noches) a la gran mentira mentada en el título. Para no hablar de banqueros corruptos, traficantes de órganos, de mujeres, de armas o de drogas, de caciques locales, "hijos de" ex y presidentes autonómicos o de dictadores sanguinarios.

Usar nuestra castiza y tan hispana expresión “Gato por liebre” se queda corto para describir esas 7x24 horas de mentiras que nos rodean, cual miles de señales radiofónicas cuyas frecuencias la mayoría de mentes no consiguen decodificar, y que convierten a gran parte de los ciudadanos en simple peleles en manos de planificadores de campañas publicitarias, diseñadores de atractivos (para ellos) fondos de inversión, consultoras internacionales, creadores de tendencia, políticos libertadores salvadores de la patria o aparentemente sensatos  gobernantes trajeados pero sin sangre en las venas y con nulas ganas de arreglar nada más que su propio futuro.

Desde nimiedades como el intolerable cartel de las cadenas televisivas anunciando “volvemos en 6 minutos” para machacarnos seguidamente con 10 o más minutos de anuncios manipuladores de mentes estrechas, hasta la suprema y gran mentira de llamar a nuestro sistema político democracia social y declararnos hombres libres e iguales, cualquier cosa que leas, veas, oigas (que no escuches), sientas, creas, huelas o intuyas habrá pasado antes por el embudo o el gestor de campañas informatizado de alguna intención, normalmente oscura, o como mínimo egoísta, del emisor de la misma.

Desde una promesa electoral jamás cumplida, pasando por la tan bien embebida “suprema necesidad”  de adquirir el último gadget, el interés de las preferentes prometido en tu banco de toda la vida o el fin del mundo maya,  hasta la insultante y tan cercana celebración de la Navidad como factor clave en cualquier cuenta de resultados de las empresas y generador de un porcentaje de ventas cercano al 70% anual en algunos negocios, olvidando y hasta ocultando el verdadero significado de estas fiestas, todo es vomitivo.

Pero es lo que hay. Lo que nos merecemos.

Si no lo evitamos. Y luchamos.

Feliz Navidad a todos. 


martes, 20 de noviembre de 2012

Muertes paralelas



Siendo hoy 20 de Noviembre, fecha que a gran parte de la juventud no le dice nada (igual para la juventud del PP si que es un día sagrado por la victoria de su líder “Pinocho” Rajoy el año pasado), pero que para mis camaradas coetáneos  y mi mismo significa mucho, tanto ideológica como sentimentalmente, por haber sido siempre un día de homenaje, de recuerdo, pero también de viajes y reencuentros, no se me ha ocurrido título más apropiado para esta reflexión que “Muertes paralelas” (título por cierto de una de las últimas novelas de Sánchez-Dragó en la que relata las muertes de su padre y de José Antonio Primo de Rivera, y cuya lectura es altamente recomendable).
Habiendo visto ayer la Junta General de Accionistas del RCD Español; siendo hoy un día triste en el que al recuerdo del consentido asesinato de José Antonio se une inexorablemente la presencia eterna de nuestro común amigo y camarada Carlos Oriente,  con quien tantos, que no todos, 20 enes compartí; y unido todo ello a la densa niebla que cubre hoy la ciudad de Madrid, destino habitual de esos nuestros viajes anuales de camaradería, lucha y reivindicación, no cabía mejor encabezamiento que el que he utilizado.

Esos fallecimientos paralelos que abren este escrito son por un lado la muerte social y económica de Cataluña, de la que ya no nos salvará nadie salvo aparición milagrosa de algún español de bien, no vendido a intereses partidistas o económicos, valiente, noble, capaz de hacer aplicar las leyes  “que dicen por ahí” que rigen nuestra democracia pero que no cumple ni Dios en este país,  salvo los primos asalariados de la clase media que mantenemos a flote esta patria venida a menos con nuestros impuestos, nuestro trabajo  y nuestra honradez, y por otro la lamentable y anunciada muerte del Real Club Deportivo Español, entidad más que centenaria, nacida del pueblo y para el pueblo ante una injusticia impuesta por los gerifaltes de turno en 1900 (el judío Hans Gamper, fundador del otro equipo de la ciudad de Barcelona y que impedía jugar en “su” equipo a jugadores locales, léase españoles, y que por su nacionalismo feroz tuvo que exiliarse por orden del padre de José Antonio), club señero del deporte barcelonés, catalán y español, y parte del corazón de muchas personas, tanto en Cataluña como en el resto de España (hace no pocos años nuestro querido Club salió como el equipo más querido como segundo equipo en el ámbito nacional).
Por mucha negación del nuevo presidente, Collet  (personaje que si no hiciera llorar hasta haría gracia como paradigma del vividor, del trepas, del aprovechado que llega a presidente de una entidad de rancio abolengo con una mano por delante y otra por detrás con un gin-tonic bien agarrado, sin apenas saber hablar y con más deudas que el gobierno catalán), con la boca chica y sin los arrestos para levantarse de su silla, a la pregunta sobre el mantenimiento futuro del nombre “Espanyol” de nuestro querido club, declaración que por otro lado ha quedado grabada y pesará como una losa sobre la mente servil, nacionalista y arribista del “Vago de Argentona “, los que conocemos la realidad económica, social y accionarial de esta entidad sabemos que los 112 años de ilusión colectiva, de tradición familiar, de lucha contramarea, de revuelta contra la sumisión intelectual frente al pensamiento único y la esclavitud económica frente a la burguesía catalana y sus títeres en la banca y la industria, están sentenciados, finiquitados, enterrados.

A no ser que nos levantemos, al igual que lo hemos hecho en los últimos meses en defensa de la españolidad de Cataluña (para que luego los grandes partidos políticos, as usual, se hayan apuntado el tanto en busca de esos votos que son su elixir de la “cómoda” vida eterna), o lo hacemos en defensa de la justicia social militando en partidos o asociaciones ajenas al pensamiento único y a la mentira de esta tan mal llamada democracia, y luchemos por la continuidad de nuestra historia, de nuestra tradición, de nuestro querido Real Club Deportivo Español.

Está en nuestras manos., seremos los de siempre y tampoco necesitamos a nadie más.

Ya estás tardando:
¡COLLET DIMISIÓN!


P.D. ¡José Antonio, presente!


miércoles, 10 de octubre de 2012

12 de Octubre. Toca España.


Estamos a escasas 48 horas de celebrar, un año más, la “Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad”, denominada en los demás idiomas de nuestra patria Festa Nacional d'Espanya, en catalán y en valenciano, Festa Nacional de España en gallego; Espainiako Jai Nazionala, en vascuence y Hèsta Nacionau d'Espanha, en aranés.
No se trata de una fiesta facha, de derechas, ni de una fiesta centralista, de la gente de Madrit, como gusta pronunciarse en Cataluña el nombre de la capital, ni menos aún de una imposición de una fuerza colonial sobre regiones conquistadas a sangre y fuego por los enemigos españoles. Se trata simple y llanamente de celebrar nuestra pertenencia a una milenaria nación en un día tan simbólico como es el 12 de Octubre, día en el que en el lejano año del señor de 1492 un marinero andaluz, Rodrigo de Triana, gritó “¡Tierra a la vista!”, hecho que cambio la historia de toda la humanidad y que contribuyó al crecimiento del Imperio Español y de toda la civilización occidental.


Milenaria nación forjada a base de conquistas y de reconquistas, de uniones y separaciones, de reyes y presidentes, de generales y parlamentarios, de héroes y de mártires, pero, al fin y al cabo,  patria nuestra en la que hemos nacido y a la que pertenecemos todos y cada uno de los andaluces, murcianos, vascos, catalanes, gallegos, extremeños, madrileños, castellanos, leoneses, navarros, riojanos, ceutíes, melillenses, canarios, valencianos, mallorquines y asturianos. Y hasta aquí llego con las lecciones de historia.
No es lugar ni momento para entrar en largas y tediosas discusiones sobre la conquista del Nuevo Mundo, sobre la leyenda negra vertida sobre España por el mundo anglosajón, sobre el franquismo y su utilización del concepto de España como opresor de la libertad de los ciudadanos españoles y como unificador forzoso y forzado de ideas y  sentimientos diversos,  o sobre pretendidas nacionalidades históricas previas a la común, historias estas en la mayoría de los casos inventadas y tergiversadas por una minoría que simplemente busca su propio provecho.  Para discutir sobre estos temas, que son historia y por lo tanto, pasado,  hay mejores foros y momentos más apropiados.

Hoy toca hablar de presente y sobre todo de futuro.

Toca hablar de una nación que, en pleno Siglo XXI,  pertenece a un ente superior,  llamado Unión Europea, en el que tenemos que defendernos panza arriba para no ser arrollados por los intereses de las grandes potencias del continente para no convertirnos en siervos del primer mundo.
Toca hablar de una nación que tiene que liberarse del yugo de los partidos políticos y sus intereses, que nunca coinciden con el bien común por la propia definición contra-natura de un partido político.
Toca hablar de una nación que tiene que deshacerse de los separatistas, que lo son por puro  interés económico, y de los separadores que lo son por puro desconocimiento de la realidad de una España grande y plural.
Toca hablar de una nación que tiene que recuperar la senda de la seriedad, del trabajo, del esfuerzo, de la ejemplaridad, de la cultura y de la valentía; todos ellos rasgos de nuestra nación que fue forjada con el esfuerzo de ilustres personajes: escritores, guerreros, pensadores, filósofos y hasta grandes reyes y militares.
Toca hablar de nuestra España real, de una España en crisis, de una España a la que le sobran muchas garrapatas y vividores y a la que le faltan líderes reales, sinceros, entregados a una causa común.
Toca hablar de una nación venida a menos por la incultura de la mayoría, alelada por medios de comunicación de intereses oscuros y esclavizadores; hundida por el pelotazo de constructores y banqueros; y arruinada por los gastos superfluos de nuestras administraciones, con funciones duplicadas y multiplicadas por ene regiones y una legión de asesores amigos improductivos.
Toca hablar de una nación en manos de “sectas”, “mafias” o “castas” que simplemente persiguen su propio beneficio y supervivencia, sin tener en cuenta a la ciudadanía y sus necesidades reales.
Toca hablar de una España con ciudadanos que aporten valor frente a los vividores del valor añadido cero.

Toca hablar de la España real, de ti, de tus hijos y de tus futuros nietos.

Toca proclamar a los cuatro vientos que somos Españoles, con mayúsculas, herederos de una historia; y hacer llegar nuestros cánticos orgullosos a todos los rincones de nuestra amada Piel de Toro, en catalán, en castellano, en vascuence,en gallego o en aranés, es decir, en un idioma español.

Dentro de 48 horas toca España. Toca 12 de Octubre. Nos toca a todos.





martes, 9 de octubre de 2012

Barcelona, año 2015


Matías entró en la cocina donde sus dos hijos ya estaban acabando su desayuno. Hoy empezaba el nuevo curso escolar y los nervios rondaban la pequeña estancia cual bruma matinal. Mientras los pequeños devoraban sus magdalenas y sorbían de sus vasos de leche con cara de pocos amigos, Almudena, esposa de Matías y madre de las dos fieras, sonreía de forma forzada. Sabía muy bien lo que les esperaba esta mañana: llegada al Colegio, lloriqueos y abrazos, miradas amenazantes por parte de la directora del centro y algún que otro insulto poco disimulado por parte de las demás madres. Nada nuevo podía esperar ante la surrealista situación que estaban viviendo en su querida ciudad.
Después del referéndum de Septiembre del año anterior, celebrado en contra de las leyes imperantes en España, pero con el apoyo oficial e interesado de los gobiernos del Reino  Unido, Irlanda, Holanda, Finlandia y algunos países más, la región autónoma de Cataluña se había proclamado independiente, a pesar de las sospechas de fraude y el exiguo 50,8 % de los votos obtenidos en las urnas.
Debido a ello, los niños habían pasado un año complicado, con cambios en sus planes de estudio, con el despido de algunos profesores por su desconocimiento del idioma catalán y con una creciente marginación por haber sido de los pocos que habían solicitado recibir las clases en castellano. Como era de esperar, los resultados de los pequeños fueron desastrosos,  y a pesar de la ayuda de toda la familia de Matías y de una profesora particular no consiguieron adaptarse a la enseñanza en catalán. Solo la intermediación de un funcionario de la “Consellería” de Educación, amigo de infancia de Matías, les había permitido conseguir un aplazamiento de la expulsión de los niños, pero ni así consiguieron adaptarse, y el funesto recuerdo del curso anterior pesaba como una losa sobre los pequeños. Y sobre sus padres.
Mientras los niños estaban quietos en la parte trasera del coche, con sus dulces caritas más serias que nunca, Matías conducía absorto reflexionando sobre el sufrimiento gratuito que les estaba haciendo pasar a sus hijos. Tendría que haber pensado más en ellos y haber intentando buscar un trabajo fuera de la región en el momento en el que se produjo la separación efectiva del resto de España, pero sus ganas de lucha y su inconformismo innato le ataban a Barcelona y a Cataluña cual soga de un ahorcado. Igual estaba pecando de egoísmo, pensó, mientras observaba a sus vástagos por el retrovisor. Implicar a sus hijos en una lucha contra la dictadura nacionalista no era lo mejor para su felicidad, eso estaba claro, pero Matías no quería rendirse a las primeras de cambio: esta era su tierra, la de sus antepasados y también la de sus hijos, y nadie tenía el derecho de echarles de aquí. Ni a obligarles a dejar de hablar en castellano. Ni a coartarle el futuro a toda una generación de jóvenes que no tendrían más opciones en el futuro que trabajar en un Parque Temático sobre la Historia Milenaria de Catalunya, encontrar un puesto de funcionario en alguna de las 4 administraciones que había implantado el nuevo gobierno o abandonar su tierra para buscar un futuro mejor allende del Ebro o de los Pirineos. Pocas otras salidas había en Barcelona o en el resto de la República Catalana: las grandes multinacionales se dieron el piro a las primeras de cambio, evitando los excesivos impuestos locales, necesarios para mantener la enorme estructura administrativa, además de los aranceles decretados por la UE a las exportaciones catalanas; las medianas empresas locales iban cerrando una tras otra por falta de negocio y por la caída espectacular del consumo de las demás regiones de España,  y el único sector que seguía funcionando en parte, el turístico, estaba copado por la eternamente presente burguesía catalana y su inacabable prole de hijos, nietos, primos y amigos íntimos. No había hotel en Barcelona que no fuera regentado por algún miembro de las familias gobernantes, los Pujol, Maciá, Millet, Gaspart, Laporta, Mas y todo el resto de apellidos de la “mafia” nacionalista, ni restaurante, camping, agencia de viajes o hasta bar que no luciera la etiqueta del “Gremi Catalá d’Hosteleria”, una suerte de “secta” que concedía permisos, cobraba sus cuotas y distribuía los mejores negocios entre sus miembros. Eso sí, de forma “oficial” y aplicando a pie juntillas  las innumerables leyes de protección de la República dictadas en esta primera legislatura. Leyes elaboradas por el Parlament Catalá, al que por cierto solamente tenían acceso los catalanes con certificado de “pureza” de al menos dos generaciones, y que encima podía legislar por “Decret d’interés Nacional” sin precisar ni la mayoría simple de los parlamentarios. Una fantochada, como casi todo lo que estaba pasando en esta tierra antes tan rica, abierta y parte de una España que cada vez añoraba más.
Un bocinazo devolvió a Matías a la realidad. Casi se salta un semáforo y atropella a unos viandantes que cruzaban la calle.  Desde el otro lado un Mosso le miraba con cara de pocos amigos, y Matías giró la cabeza hacia sus pequeños. Seguían sin sonreír.
  •          ¿Estáis bien chicos?
  •          Si papi, tot be, menys lo de anar al Cole.


Había contestado el mayor, Matías junior. Ya era el cuarto Matías en la familia, pero su padre tenía bien claro que sería el último que naciera y viviera en Barcelona. Tenía que plantearse de forma definitiva un cambio de aires, buscar un trabajo fuera de Cataluña y garantizar con ello la felicidad de sus hijos. No podía seguir luchando contra los elementos, más aún cuando su popularidad por haber encabezado una de las plataformas contrarias  a la secesión le impedía el acceso a cualquier puesto de trabajo con mínimas garantías de futuro.
Estaba marcado cual infiel o judío en otras épocas,  y como mucho podía aspirar a seguir ayudando de forma clandestina en empresas  de antiguos amigos y conocidos, que le mantenían como si estuvieran practicando caridad con él. Qué triste existencia.

Giró por la calle y aparcó enfrente del “Col.legi Nacional Guifré el Pilós”. Aún se apreciaban los trazos del antiguo nombre, Colegio de la Inmaculada, debajo del flamante rótulo enmarcado por una “estelada” de grandes proporciones y una bandera de las Naciones Unidas (al haber sido expulsada de la Unión Europea al gobierno catalán no se le ocurrió nada mejor que usar esta bandera tan poco adecuada junto a su insignia inventada).  

Los semblantes de los peques se tornaron más sombríos que una tormenta veraniega. Matías bajó del coche y abrió la puerta trasera. Pero los niños no se movían. Con su triste cara le imploraban ayuda.
A Matías se le vino el mundo encima: no era de recibo hacer sufrir a estas criaturas. Que culpa tenían ellos de que una pandilla de chalados hubiese rotor la armonía en España y condenado con ello a toda una generación de chicos a vivir en un estado de ansiedad constante, insultados, marginados y aislados del resto de sus compañeros.

Se acabó. Sonrió a sus hijos, y les dijo:
  •          Avui res de cole. Ens anem de festa. Demà ja parlarem.

Las caras de Matías junior y su hermanito Miquel se iluminaron de golpe, y un ensordecedor « Yupi » broto de sus gargantas.  Matías padre cerró de nuevo la puerta, se acomodó en su asiento y arrancó el motor. No sabía bien hacia dónde ir, pero la decisión estaba tomada.

Todo tiene sus límites y la felicidad y el futuro de sus hijos estaban en juego. Y su libertad.

lunes, 1 de octubre de 2012

Carlos. In memoriam.


Nuestro tan añorado amigo Carlos Oriente Coromina,  que hoy recibe sepultura en su ciudad natal, en esa Barcelona española que tanto quería y a la que deja huérfana de uno de sus ciudadanos más valiosos, aglutinaba todos esos valores que tanto cantamos, predicamos, soñamos y perseguimos la mayoría de sus amigos y camaradas. Las palabras camaradería, fidelidad, honor, hombría, valentía, españolidad y gallardía, para citar unas pocas, no adquirieron su valor real hasta que no nació Carlos y nos demostró, con hechos, que hoy en día también se puede ser un español ejemplar. 
Amigo de sus amigos y enemigo de nuestros enemigos comunes, mantuvo una imperturbable y recta conducta basada en unos ideales consolidados desde su juventud y arraigados en la noble tradición guerrera de estas tierras españolas que tanto amaba y que tuve el placer de recorrer andando a su vera en los últimos 10 años. Años que suenan a mucho y que ahora se me antojan tan cortos por todo lo que me faltaba por aprender de Carlos, por su memoria exquisita, tanto de la historia como de los manjares de todos y cada uno de los pueblos que visitábamos.  Heredero del espíritu guerrero, almogávar, astur o castellano, es decir y resumiendo, español por los cuatro costados, nunca dio su brazo a torcer y mantuvo sus ideales y la frente alzada frente a todo y todos. 
Muchos de vosotros, lectores, por no decir todos, sabéis muy bien de que hablo. Seáis familiares, amigos de tertulia en la barra, camaradas en la lucha o simplemente conocidos suyos, no creo que ninguno de vosotros podáis negarme que todos vamos a sentirnos muy solos sin Carlos. Una caña en la barra, unos kilómetros empinados a pleno sol y sin una gota de agua, una copa en una terraza, una discusión sobre tema cualquiera, un cántico al son de nuestros himnos o un brazo alzado hacia el sol imperial, todo esto ya no será la mismo para ninguno de nosotros. 

Nos giraremos, le buscaremos, le añoraremos, hasta que, sabedores de que nunca dejará de estar con  nosotros, alcemos la vista al cielo y le veamos sonriendo, brindando con nosotros por ese futuro mejor que siempre soñó y por el que nos toca luchar ahora a nosotros sin su presencia física, pero arropados por su espíritu desde esas alturas y sus luceros, a los que envidiamos desde hoy mismo el habernos birlado la presencia de una persona tan grande.
No me alargo más. Buen Camino Carlos.
¡Ultreia et Suseia!



P.D. Añado sin retoques y a voleo algunas notas de uno de los tramos del Camino de Santiago (año 2007, Lourenzá - Santiago, final del Camino del Norte) que he tenido el placer de recorrer con Carlos y Lupe en los últimos 10 años. Imborrables recuerdos de miles de kilómetros, de calor y de frío, de discusiones y risas, de enfados  y reconciliaciones. En fin, recuerdos del Camino. Y de Carlos.

Primera etapa : Mondoñedo – Gontán 16 Km.
El viaje en tren ha sido bastante normal y tranquilo. Cenamos los bocadillos, con vino de Gandesa y renunciamos por primera vez a la tradicional visita al bar. Por la noche entra un matrimonio maño bastante mal educado, diciendo que nuestras camas son suyas, aunque al final son ellos los que se han equivocado de vagón. Sin disculpas ni nada se van diciendo que ella no duerme en cama ajena, y que vale, que “no han dicho nada”. Vaya elementos. Duermo mal, y a las 6 me levanto. Carlos y Lupe salen a las 6:30 y vamos a desayunar. En el bar hacemos tiempo mirando el paisaje. A las 9 paramos en Monforte y conocemos a la chica del compartimento que iba durmiendo. Se trata de una arquitecta italiana, Elena de Génova, que está trabajando y viviendo en Zaragoza, guapa y simpática. En la estación de Lugo tomamos un café con ella hasta que aparece su novio, que es bastante feo.
Salimos de la estación y encontramos el cartel del BNG aún roto del golpe que le dimos el año anterior.
Vamos al Bar Sevilla, donde comimos tan mal el año anterior, Carlos intenta cortarse el pelo, paseo por la plaza Mayor y a las 12 cogemos el autocar, a Mondoñedo.
A las 13:30 llegamos a Mondoñedo, sellamos en el Ayuntamiento, tomamos unos bocadillos de tortilla con sardinas al lado de la catedral, que está cerrada, y empieza el camino en serio. Nos esperan 11 Km. de subida.
A las 14:40 salimos. A las 16:30 pasamos Lousada y se acaba de la carretera con su constante sube y baja. Ha sido menos dura de lo esperado. Hemos visto el primer cervatillo, aparte de vacas, ovejas, gallinas y perros.
Nos encontramos con una antigua edificación que puede ser una torre o una presa, y entramos en un tramo duro del antiguo Camino Real. La subida es corta pero dura. Llegamos a San Cosme, hay restos de una fiesta y gente comiendo en una carpa, y empieza a lloviznar. Aguantamos unos Km. pero al final, faltando 2 Km., nos ponemos los chubasqueros. Carlos estrena el suyo. A las 18:30 estamos en el Albergue de Gontán, mono, limpio. Hay 6 personas. El hospitalero nos hace sacar las botas fuera y al rato nos cuenta sus aventuras, que tuvo que echar hace poco a un catalán por una pelea. ¿Habrá sido el Bustos? Le pregunto y no ha sido. Lupe no se encuentra muy bien, Carlos y yo cenamos tomates con Lardo y Vino, luego tomamos un chupito en un bar de al lado. Poco más. Hay 1 pareja de polacos, 1 alemana y otra pareja de españoles, pero no hemos hablado mucho con ellos. A las 10 estamos en la cama.

Segunda etapa: Gontán – Vilalba 21 Km.
A las 7 estamos casi listos, parece que no hace frío, pero amenaza lluvia. Desayunamos en el bar de enfrente, cola-caos, café y panes de leche. Carlos prueba el orujo de café casero que nos habían recomendado, y a las 8 salimos.
A las 10 menos cuarto estamos en Martiñan, hemos ido al lado de la carretera y por fin volvemos al Camino, Real. Paramos en un puente del siglo XVII sobre el río Batán, un merendero muy mono, pero empieza a llover. Antes de que me olvide, en el albergue de Gontán he dejado la siguiente dedicatoria: “ Lupe, Carlos y Ernesto, de Barcelona. Disfrutando de este albergue y del agradable hospitalero. Ojala esto pudiera servir de ejemplo a aquellos que no cuidan y aprecian su propia casa, España. Santiago y cierra, España!!!
Seguimos por el precioso Camino Real, bajo una intensa lluvia, hasta llegar a Goiriz. Igual seguimos solamente hasta Vilalba, por ahora hacemos parada y fonda.
Estamos todos ovulando y además Carlos parece que tiene un ataque de gota. Tomamos queso de tetilla ahumado y chorizo, compramos para cenar espaguetis etc., nos regalan tomates, ajos y aceite. Se apunta el alemán, Wiebke y los vascos siguen hasta una pensión en el centro. A las 13:15 llegamos a un flipe de albergue. Hoy toca cocina y pasarlo bien. Wiebke se va de compras mientras nosotros cantamos al sol y Lupe se arregla el pie. Por ahora perfecto, ropa lavada y al sol…, comida y todo preparado. Aún llegan 2 más, 1 cántabro y un alemán, Peter de Düsseldorf. Me parece que un poco cerveceros, se han pillado un pack de 12 latas para cenar. La cena sale bien. En la mesa de al lado están Hansel (Peter) y el cántabro, y en la nuestra Gretel (Laura o Wiebke).., cenamos espaguetis, tomates muy buenos con ajitos, bien y divertido. Luego seguimos cantando… Poco más, Antonio, de Santander, sale a fuera cuando empezamos a bailar al son de los Nikis, Gretel-Laura flipa, y al final resulta que el santanderino es Caballero Legionario Paracaidista, tiene un bar y es más bien de derechas…, casi como nosotros. A las 9 me retiro a la cama, demasiada fiesta para un solo día.
Me apunto 2 discos a comprar, el nuevo de Carla Bruni y Homenaje a Leonard Cohen.


Tercera etapa: Vilalba – Baamonde 21 km
Es lunes. A las 6:30 me levanto, Lupe da señales de vida a las 7. Ahora falta esperar al resto.., pero no hay prisa. La etapa de hoy es corta. A las 8:15 paramos a desayunar al lado del Centro de Salud, y a las 9 vamos al médico. Sublime servicio de la SSSS (sic), y a las 10 menos 20 ya salimos de Vilalba. El camino es muy bonito, coincidimos con los polacos cogidos de la mano, por lo que Carlos y yo también nos cogemos… el camino es de todos!
A las 11:45 paramos en un tasco (nueva palabra de Carlos) a tomar cola, vino y queso.., vamos bien y ha salido el sol. Antes hemos visto a Antonio, apareciendo por la carretera nacional. Dice que se ha perdido al salir de Vilalba, y se queda atrás para ver el cementerio. Estamos hablando de cenar huevos fritos con patatas o arroz a la cubana, y eso que son las 12:10 de la mañana y nos faltan 10 Km.…, son las pequeñas ilusiones del camino.
Llegan Laura y los polacos, seguimos solos y a las 3 llegamos a Baamonde, pasando de largo por delante del Albergue. La casa central del albergue está cerrada por reformas (luego nos enteramos que no es por eso), pero tiene una casita de piedra adicional con 2 habitaciones y bastantes literas. Es un albergue auténtico, rústico, con su porche, jardín, etc. bastante mono. Ya han llegado todos, Antonio, Peter, polacos, Laura. “Antonio ist auf Entziehungskur, hat mit Koks übertrieben, Kneipe und Frau verloren und will mit Hilfe des Project Mensch wieder auf die Beine kommen.“ Describo la situación de Antonio en alemán, por discreción. Vamos todos a pasear, visitamos la iglesia y reservamos en el Galicia, anunciado en todas las guías, para todos. Lo lleva un personaje, medio monje medio bohemio y poeta. Seguro que luego saldrán más cosas. Pasamos la tarde de charla con todos, y se apunta uno nuevo, Juan Antonio de Murcia, muy majo. Nos enseñan el Albergue, que es precioso, pero que debido al mal comportamiento del día anterior no abre…, una pena.
Vamos los 9 a cenar juntos al Galicia…, a ver que pasa. Somos 5 españoles, 2 alemanes y 2 catalanes.. juas juas.
Menú Pote Gallego y huevos con papas y chorizo. El caldo está bueno, los huevos y las patatas también, el chorizo menos. El jefe ya nos ha anunciado 2 poemas para los postres. El flan de una vez, Carlos lo hace pero los demás se lo pierden, y a mi me sale regular.. Somos como niños. 2 de las frases que suelta el poeta:

“Lo importante no es nacer
en Madrid o en Barcelona,
lo importante siempre es,
ser una buena persona”

“Si quieres hacer bien
y no querer hacer daño
sujeta un poco la lengua
y úsala con cuidado”

A mi gusto del dueño se vende demasiado, según él no hay país del mundo donde no estén sus libros.., pero se le perdona por curioso. Y para rematar, echa 3 polvos al día. El precio sale bien, a 10 euros con propina.., y comprobamos por Google que el sitio realmente es conocido por estos lares, en todo el mundo ya lo dudo.




Cuarta etapa: Baamonde – Miraz 17 km
Nos levantamos tarde, a las 8, y primera sorpresa: no hay agua. Me lavo con una garrafa y nos vamos a tomar un café al lado, tampoco tienen agua, se trata de una avería general. Nos apañamos con toallitas y salimos hacia las 9:30. 3 Km. por carretera y nos metemos en un camino precioso, iglesia gótica en la que hacemos parada con todos, y seguimos. A lo lejos creemos ver unos lobos, nos acercamos poco a poco pero al final resultan ser los perros de un pastor  muy simpático. Nos comenta que en el trozo de mañana si que pueden aparecer lobos, pero que suelen escaparse enseguida. A ver si hay suerte. Un señor sordo y un poco necesitado de charla nos ofrece agua y manzanas, los 2 “catalanes” pasan de largo y se paran a 10 metros: asociales. Nos encontramos con varios pastores andando con sus pocas vacas, fotos con todas ellas, y a falta de 2,5 Km. de destino encontramos un bar. Queso y bebidas y charla con la señora, que está muy enfadada con la hospitalera de Baamonde: se llevan fatal. Nos da a probar otro queso cremoso, y como soy un ansias me tengo que esperar un poco (cosas que pasan). Está muy bueno. La charla con la señora es agradable.., tiene una nieta de 19 años y aparenta ella misma unos 40. Increíble. Y la bisabuela paseando y saliendo afuera a buscar el agua. Llegan los alemanes y el murciano, acabamos con un café de puchero y un chupito de hierbas casero. Compramos una botella de vino cosechero aconsejados por el jefe. Carlos se toma un chupito más. La señora corta las constantes llamadas que nos interrumpen: va y descuelga el teléfono. Vaya carácter. Lupe corta el rollo, dice que estamos gastando demasiado en quesos (sic) y salimos. Bajando me doy cuenta que me he dejado el bastón, llamamos al bar para que lo traigan los demás y llegamos a un Albergue precioso, llevado  por Charlene, americana, y John (luego Little John), escocés. Ambos son muy agradables, están arreglando la cocina.., si lo consiguen habrá cena. Ya estamos todos, 5 españoles, 2 alemanes y 2 catalanes.
Vamos todos juntos a ver la Iglesia, bonita por fuera y normalita por dentro. Un bonito Santiago Matamoros, un San Roque que confundimos, perdón, confundo con Santiago (Carlos NO), y poco más. Vamos al bar a tomar un vino y ver si consigo ajo y cebolla. Me cuesta, ya que la tía es un poco rara y seca, pero al final cuela. Preparamos la cena para todos Carlos y yo.., el mismo menú, espaguetis y tomates con ajito. Somos 11 a cenar y los 2 paquetes quedan un poco cortos, sobre todo por culpa del “catalán” que se zampa 2 platos bien llenos sin pensar en los demás. John saca queso y nosotros pan y seguimos de tertulia. Ha sido una buena cena, dicen en el pueblo.
A los cafés + orujo (poquito)  todo el mundo escucha con atención el himno del centenario del Sevilla que pone Carlos…, juas juas juas, no escucha ni Dios. Después de cenar vamos un rato a tomar unos chupitos y cantar al bar de al lado, hasta las 12. Lupe no se molesta, ni nos oye y no despertamos a nadie. ;-)