lunes, 5 de julio de 2010

Que poco me gusta el Mundial de Fútbol

Pues eso. Como cada vez que triunfamos en algún deporte, los españolitos de a pie, tan patriotas ellos, salen hasta de debajo de las piedras. Y por mucho que me guste ondear la bandera de España, lucir su camiseta y cantar el himno nacional, siempre me queda ese regusto a simplicidad y estupidez. ¿Cómo puede ser que durante todo un año los catalanes traguemos con partidos políticos que ningunean a España, cómo puede ser tan estúpida la gente que cuando hay elecciones siguen votando a partidos políticos que hacen del odio a España su leitmotiv y ahora en cambio lucen esas camisetas de la roja? No se puede estar solamente a las maduras, en los temas superficiales, en los triunfos deportivos, y el resto del año obviar a la patria, cerrar los ojos y mirar a otro lado. Hay que estar a las duras, hay que ser consecuente con lo que se predica. Querer a España no significa solamente animarla durante 90 minutos, pintarse la cara con los colores de nuestra querida bandera, tomarse 10 cervezas y entonar el penoso loroloroloroloro desconociendo que nuestro himno tiene no una sino varias letras oficiales.

Para querer a España de verdad hay que amarla en el día a día, estudiando, trabajando, ayudando a los necesitados, visitándola, cuidándola, respetándola, pero, sobre todo, dando la cara y luchando palmo a palmo, casa a casa, barrio a barrio, ciudad a ciudad y elecciones tras elecciones por sus símbolos, su idioma, su historia y su grandeza. No podemos aceptar durante 340 días al año que multen a los negocios por no rotular en catalán, que a los niños les obliguen a hablar en catalán hasta en los recreos, que el 50% de las películas de estreno tenga que ser en catalán, para desgracia y ruina de la industria cinematográfica, y luego, de golpe, durante los 20 escasos días que dura un mundial, ser el español más patriota.

Como diría una buena amiga mía, España es bastante más que un partido de fútbol, que una carrera de motos o que un triunfo de Nadal en Wimbledon. En otras épocas, gloriosas épocas en mi opinión, España se definía como una unidad de destino en lo universal. No es una frase dicha en vano, ni demagógica. Es una definición bien clara de que España es algo más. Es nuestra madre, es el resultado de 2.000 años de historia conjunta, de luchas y hazañas inigualables por cualquier otra nación del mundo, son biografías de cientos de guerreros, científicos, poetas, artistas, intelectuales, religiosos, descubridores, emprendedores, en resumen, de hombres y mujeres luchadores por una causa común, son ellos los que nos permiten disfrutar hoy en día de estos simples partidos de fútbol con orgullo, llorar con la piel de gallina cuando suena el himno nacional o saltar como condenados cuando metemos un gol. España no es la Roja, España no son 11 jugadores y un entrenador. España es una herencia que Dios nos ha permitido disfrutar. Y España somos la suma de todos aquellos que la queremos de verdad, que la respetamos desde el alba hasta el anochecer, de Lunes a Domingo, y como se dice hoy en día, los que la amamos 365 días x 24 horas. España. Siempre. Lo demás, puro circo.



7 comentarios:

  1. Anónimo12:13 p. m.

    Plas plas plas. Impresionante artículo. Sinceramente mi más cálida enhorabuena. Muchas verdades en tu brillante texto. Es inadmisible que se apoye a formaciones políticas que apoyan la marginación del español o promueven referendums de juguete para proclamar la independencia. Parece mentira que con el pasado tan bravo y destacado que tenemos, nos conformemos ahora con gritar con 11 jugadores. ( 8 del Barça por cierto)

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  2. se puede decir más alto pero no más claro...

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  3. Lana Turner1:12 p. m.

    De acuerdo en casi todo pero me gustaría puntualizar algo; el catalán, como el resto de lenguas cooficiales recogidas en la Constitución de 1978, es parte de ese rico patrimonio de todos los españoles.

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  4. No creo que me haya metido con el catalán en ningún momento. El castellano, el catalán, el gallego, el vascuence, el bable, el aranés, el mallorquín, el valenciano, y todos y cada uno de los idiomas, dialectos y variantes que se hablan en España merecen el mismo respeto. Pero prohibir y perseguir al castellano y obligar a escolarizar a tus hijos en un idioma que no hablas en tu casa, es un hecho simple y llanamente dictatorial.

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  5. Una mirada crítica muy acertada.¿No te extraña ver banderas españolas colgadas por los balcones de Barcelona?, yo creo que es porque en realidad apoyan a un club de fútbol llamado "la roja", sin ninguna connotación política, por eso no tienen miedo de colgarla, al fin y al cabo es la bandera del club.
    La receta para vencer a nuestro enemigo es tan antigua como el mundo , Y bendíjoles Dios, diciendo: "Creced y llenad la tierra, y enseñoreaos de ella y principad a los peces del mar, y a los volátiles del cielo, y a todo ganado, y a toda la tierra y a todos los reptiles que reptan sobre la tierra".
    De padre español, hijo español, con la salvedad de sí el padre es andaluz, porque entonces se vuelve independentista catalán él, el hijo, la mujer y los parientes del pueblo.Ejemplo paradigmático de traidor es Montilla, pero todos los andaluces afincados en cataluña que votan PSC son responsables con sus votos de lo que padecemos, ¡pandilla de traidores!.

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  6. Ernesto, tienes toda la razón, aún así, aquí en Madrid somos muchísimos los que llevamos ya semanas con la bandera en la ventana, más que nunca y....., es bonito y emociona ver toda la ciudad en rojo y gualda, vayas por la callejuela que vayas.
    Un fuerte abrazo amigo.

    Jesús Ramiro

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  7. Ernesto nuevamente felicidades por tu testo, el de junio me lo leeré mas a medio gas. Ver banderas españolas por Barcelona, aunque sea por 20 dias, me da un respiro al ver cuanta gente aprovechando el momento da libertad a lo que siempre quiere hacer pero tiene miedo de 'provocar'. Lamentablemente han pasado de llevar la bandera española en el reloj a esconderla en el armario. Pero en estos 20 días veo banderas españolas, y las veo los dias del partido por la calle, y en motos y se celebra por unas horas con la roja y gualda a pie de calle y esto me gusta y más con los tiempos que corren. Quizás el próximo 12 de octubre seamos más los que la colguemos y más los que subamos a la Plaza San Jorge.
    Un abrazo y arriba España.

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