viernes, 21 de diciembre de 2012

Feliz Navidad: mentiras around the clock


Nos rodean las mentiras. O la Mentira, en singular y prepotente presencia. Y no solamente durante todo el día, como digo en el título, más  bien cabría presentarla como un servicio disponible 24x7x365, al estilo de las teletiendas o los románticos, sinceros y tan “humanos” servicios de sexo telefónico.

Leyendo a mi admirado y siempre optimista Juan Carlos Girauta, en su “as usual” genial aportación (en el ABC de hoy) al despertar de la sociedad, no he podido más que dejar mi soledad social en el sofá, Iphone en ristre y hits de los ochenta sonando por los bafles, para dejar constancia de mi decepción (que no asco) creciente ante el mundo que nos rodea.

Sin lugar a dudas la cercanía de las fiestas navideñas aporta esa gota que colma el vaso de mi paciencia cada año, y ya han pasado bastantes lustros viviendo con la suficiente consciencia, casi tantos como versiones del discurso de Navidad de su “Majestad”  publicados en un canal de Youtube, para permitirme despotricar (en su completa acepción) de nuevo y con mucha rabia contra esta mentira de sociedad que hemos creado entre todos. Entre todos, pero algunos con más culpa, pero mucha más, que pobres mortales como yo (y como muchos más) cuya voz se ahoga en un blog desconocido o en un vaso de güisqui “on the rocks”.

Los culpables de la Mentira, de la manipulación, de la explotación, de la subordinación a los  intereses comerciales de multinacionales o a las siempre oscuras y egoístas intenciones mafiosas de instituciones, partidos políticos, fundaciones y demás organismos artificiales, contra natura y en nada representativos de la voluntad real de la sociedad, esos culpables están ahí, delante o más bien encima nuestro, dándonos lo que nos merecemos y por todos lados.

Políticos profesionales dedicados a la manipulación, la intriga, la negociación, la prevaricación, la defraudación, ocupados 365+ días al año  (y parte de sus noches) a la gran mentira mentada en el título. Para no hablar de banqueros corruptos, traficantes de órganos, de mujeres, de armas o de drogas, de caciques locales, "hijos de" ex y presidentes autonómicos o de dictadores sanguinarios.

Usar nuestra castiza y tan hispana expresión “Gato por liebre” se queda corto para describir esas 7x24 horas de mentiras que nos rodean, cual miles de señales radiofónicas cuyas frecuencias la mayoría de mentes no consiguen decodificar, y que convierten a gran parte de los ciudadanos en simple peleles en manos de planificadores de campañas publicitarias, diseñadores de atractivos (para ellos) fondos de inversión, consultoras internacionales, creadores de tendencia, políticos libertadores salvadores de la patria o aparentemente sensatos  gobernantes trajeados pero sin sangre en las venas y con nulas ganas de arreglar nada más que su propio futuro.

Desde nimiedades como el intolerable cartel de las cadenas televisivas anunciando “volvemos en 6 minutos” para machacarnos seguidamente con 10 o más minutos de anuncios manipuladores de mentes estrechas, hasta la suprema y gran mentira de llamar a nuestro sistema político democracia social y declararnos hombres libres e iguales, cualquier cosa que leas, veas, oigas (que no escuches), sientas, creas, huelas o intuyas habrá pasado antes por el embudo o el gestor de campañas informatizado de alguna intención, normalmente oscura, o como mínimo egoísta, del emisor de la misma.

Desde una promesa electoral jamás cumplida, pasando por la tan bien embebida “suprema necesidad”  de adquirir el último gadget, el interés de las preferentes prometido en tu banco de toda la vida o el fin del mundo maya,  hasta la insultante y tan cercana celebración de la Navidad como factor clave en cualquier cuenta de resultados de las empresas y generador de un porcentaje de ventas cercano al 70% anual en algunos negocios, olvidando y hasta ocultando el verdadero significado de estas fiestas, todo es vomitivo.

Pero es lo que hay. Lo que nos merecemos.

Si no lo evitamos. Y luchamos.

Feliz Navidad a todos. 


martes, 20 de noviembre de 2012

Muertes paralelas



Siendo hoy 20 de Noviembre, fecha que a gran parte de la juventud no le dice nada (igual para la juventud del PP si que es un día sagrado por la victoria de su líder “Pinocho” Rajoy el año pasado), pero que para mis camaradas coetáneos  y mi mismo significa mucho, tanto ideológica como sentimentalmente, por haber sido siempre un día de homenaje, de recuerdo, pero también de viajes y reencuentros, no se me ha ocurrido título más apropiado para esta reflexión que “Muertes paralelas” (título por cierto de una de las últimas novelas de Sánchez-Dragó en la que relata las muertes de su padre y de José Antonio Primo de Rivera, y cuya lectura es altamente recomendable).
Habiendo visto ayer la Junta General de Accionistas del RCD Español; siendo hoy un día triste en el que al recuerdo del consentido asesinato de José Antonio se une inexorablemente la presencia eterna de nuestro común amigo y camarada Carlos Oriente,  con quien tantos, que no todos, 20 enes compartí; y unido todo ello a la densa niebla que cubre hoy la ciudad de Madrid, destino habitual de esos nuestros viajes anuales de camaradería, lucha y reivindicación, no cabía mejor encabezamiento que el que he utilizado.

Esos fallecimientos paralelos que abren este escrito son por un lado la muerte social y económica de Cataluña, de la que ya no nos salvará nadie salvo aparición milagrosa de algún español de bien, no vendido a intereses partidistas o económicos, valiente, noble, capaz de hacer aplicar las leyes  “que dicen por ahí” que rigen nuestra democracia pero que no cumple ni Dios en este país,  salvo los primos asalariados de la clase media que mantenemos a flote esta patria venida a menos con nuestros impuestos, nuestro trabajo  y nuestra honradez, y por otro la lamentable y anunciada muerte del Real Club Deportivo Español, entidad más que centenaria, nacida del pueblo y para el pueblo ante una injusticia impuesta por los gerifaltes de turno en 1900 (el judío Hans Gamper, fundador del otro equipo de la ciudad de Barcelona y que impedía jugar en “su” equipo a jugadores locales, léase españoles, y que por su nacionalismo feroz tuvo que exiliarse por orden del padre de José Antonio), club señero del deporte barcelonés, catalán y español, y parte del corazón de muchas personas, tanto en Cataluña como en el resto de España (hace no pocos años nuestro querido Club salió como el equipo más querido como segundo equipo en el ámbito nacional).
Por mucha negación del nuevo presidente, Collet  (personaje que si no hiciera llorar hasta haría gracia como paradigma del vividor, del trepas, del aprovechado que llega a presidente de una entidad de rancio abolengo con una mano por delante y otra por detrás con un gin-tonic bien agarrado, sin apenas saber hablar y con más deudas que el gobierno catalán), con la boca chica y sin los arrestos para levantarse de su silla, a la pregunta sobre el mantenimiento futuro del nombre “Espanyol” de nuestro querido club, declaración que por otro lado ha quedado grabada y pesará como una losa sobre la mente servil, nacionalista y arribista del “Vago de Argentona “, los que conocemos la realidad económica, social y accionarial de esta entidad sabemos que los 112 años de ilusión colectiva, de tradición familiar, de lucha contramarea, de revuelta contra la sumisión intelectual frente al pensamiento único y la esclavitud económica frente a la burguesía catalana y sus títeres en la banca y la industria, están sentenciados, finiquitados, enterrados.

A no ser que nos levantemos, al igual que lo hemos hecho en los últimos meses en defensa de la españolidad de Cataluña (para que luego los grandes partidos políticos, as usual, se hayan apuntado el tanto en busca de esos votos que son su elixir de la “cómoda” vida eterna), o lo hacemos en defensa de la justicia social militando en partidos o asociaciones ajenas al pensamiento único y a la mentira de esta tan mal llamada democracia, y luchemos por la continuidad de nuestra historia, de nuestra tradición, de nuestro querido Real Club Deportivo Español.

Está en nuestras manos., seremos los de siempre y tampoco necesitamos a nadie más.

Ya estás tardando:
¡COLLET DIMISIÓN!


P.D. ¡José Antonio, presente!


miércoles, 10 de octubre de 2012

12 de Octubre. Toca España.


Estamos a escasas 48 horas de celebrar, un año más, la “Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad”, denominada en los demás idiomas de nuestra patria Festa Nacional d'Espanya, en catalán y en valenciano, Festa Nacional de España en gallego; Espainiako Jai Nazionala, en vascuence y Hèsta Nacionau d'Espanha, en aranés.
No se trata de una fiesta facha, de derechas, ni de una fiesta centralista, de la gente de Madrit, como gusta pronunciarse en Cataluña el nombre de la capital, ni menos aún de una imposición de una fuerza colonial sobre regiones conquistadas a sangre y fuego por los enemigos españoles. Se trata simple y llanamente de celebrar nuestra pertenencia a una milenaria nación en un día tan simbólico como es el 12 de Octubre, día en el que en el lejano año del señor de 1492 un marinero andaluz, Rodrigo de Triana, gritó “¡Tierra a la vista!”, hecho que cambio la historia de toda la humanidad y que contribuyó al crecimiento del Imperio Español y de toda la civilización occidental.


Milenaria nación forjada a base de conquistas y de reconquistas, de uniones y separaciones, de reyes y presidentes, de generales y parlamentarios, de héroes y de mártires, pero, al fin y al cabo,  patria nuestra en la que hemos nacido y a la que pertenecemos todos y cada uno de los andaluces, murcianos, vascos, catalanes, gallegos, extremeños, madrileños, castellanos, leoneses, navarros, riojanos, ceutíes, melillenses, canarios, valencianos, mallorquines y asturianos. Y hasta aquí llego con las lecciones de historia.
No es lugar ni momento para entrar en largas y tediosas discusiones sobre la conquista del Nuevo Mundo, sobre la leyenda negra vertida sobre España por el mundo anglosajón, sobre el franquismo y su utilización del concepto de España como opresor de la libertad de los ciudadanos españoles y como unificador forzoso y forzado de ideas y  sentimientos diversos,  o sobre pretendidas nacionalidades históricas previas a la común, historias estas en la mayoría de los casos inventadas y tergiversadas por una minoría que simplemente busca su propio provecho.  Para discutir sobre estos temas, que son historia y por lo tanto, pasado,  hay mejores foros y momentos más apropiados.

Hoy toca hablar de presente y sobre todo de futuro.

Toca hablar de una nación que, en pleno Siglo XXI,  pertenece a un ente superior,  llamado Unión Europea, en el que tenemos que defendernos panza arriba para no ser arrollados por los intereses de las grandes potencias del continente para no convertirnos en siervos del primer mundo.
Toca hablar de una nación que tiene que liberarse del yugo de los partidos políticos y sus intereses, que nunca coinciden con el bien común por la propia definición contra-natura de un partido político.
Toca hablar de una nación que tiene que deshacerse de los separatistas, que lo son por puro  interés económico, y de los separadores que lo son por puro desconocimiento de la realidad de una España grande y plural.
Toca hablar de una nación que tiene que recuperar la senda de la seriedad, del trabajo, del esfuerzo, de la ejemplaridad, de la cultura y de la valentía; todos ellos rasgos de nuestra nación que fue forjada con el esfuerzo de ilustres personajes: escritores, guerreros, pensadores, filósofos y hasta grandes reyes y militares.
Toca hablar de nuestra España real, de una España en crisis, de una España a la que le sobran muchas garrapatas y vividores y a la que le faltan líderes reales, sinceros, entregados a una causa común.
Toca hablar de una nación venida a menos por la incultura de la mayoría, alelada por medios de comunicación de intereses oscuros y esclavizadores; hundida por el pelotazo de constructores y banqueros; y arruinada por los gastos superfluos de nuestras administraciones, con funciones duplicadas y multiplicadas por ene regiones y una legión de asesores amigos improductivos.
Toca hablar de una nación en manos de “sectas”, “mafias” o “castas” que simplemente persiguen su propio beneficio y supervivencia, sin tener en cuenta a la ciudadanía y sus necesidades reales.
Toca hablar de una España con ciudadanos que aporten valor frente a los vividores del valor añadido cero.

Toca hablar de la España real, de ti, de tus hijos y de tus futuros nietos.

Toca proclamar a los cuatro vientos que somos Españoles, con mayúsculas, herederos de una historia; y hacer llegar nuestros cánticos orgullosos a todos los rincones de nuestra amada Piel de Toro, en catalán, en castellano, en vascuence,en gallego o en aranés, es decir, en un idioma español.

Dentro de 48 horas toca España. Toca 12 de Octubre. Nos toca a todos.





martes, 9 de octubre de 2012

Barcelona, año 2015


Matías entró en la cocina donde sus dos hijos ya estaban acabando su desayuno. Hoy empezaba el nuevo curso escolar y los nervios rondaban la pequeña estancia cual bruma matinal. Mientras los pequeños devoraban sus magdalenas y sorbían de sus vasos de leche con cara de pocos amigos, Almudena, esposa de Matías y madre de las dos fieras, sonreía de forma forzada. Sabía muy bien lo que les esperaba esta mañana: llegada al Colegio, lloriqueos y abrazos, miradas amenazantes por parte de la directora del centro y algún que otro insulto poco disimulado por parte de las demás madres. Nada nuevo podía esperar ante la surrealista situación que estaban viviendo en su querida ciudad.
Después del referéndum de Septiembre del año anterior, celebrado en contra de las leyes imperantes en España, pero con el apoyo oficial e interesado de los gobiernos del Reino  Unido, Irlanda, Holanda, Finlandia y algunos países más, la región autónoma de Cataluña se había proclamado independiente, a pesar de las sospechas de fraude y el exiguo 50,8 % de los votos obtenidos en las urnas.
Debido a ello, los niños habían pasado un año complicado, con cambios en sus planes de estudio, con el despido de algunos profesores por su desconocimiento del idioma catalán y con una creciente marginación por haber sido de los pocos que habían solicitado recibir las clases en castellano. Como era de esperar, los resultados de los pequeños fueron desastrosos,  y a pesar de la ayuda de toda la familia de Matías y de una profesora particular no consiguieron adaptarse a la enseñanza en catalán. Solo la intermediación de un funcionario de la “Consellería” de Educación, amigo de infancia de Matías, les había permitido conseguir un aplazamiento de la expulsión de los niños, pero ni así consiguieron adaptarse, y el funesto recuerdo del curso anterior pesaba como una losa sobre los pequeños. Y sobre sus padres.
Mientras los niños estaban quietos en la parte trasera del coche, con sus dulces caritas más serias que nunca, Matías conducía absorto reflexionando sobre el sufrimiento gratuito que les estaba haciendo pasar a sus hijos. Tendría que haber pensado más en ellos y haber intentando buscar un trabajo fuera de la región en el momento en el que se produjo la separación efectiva del resto de España, pero sus ganas de lucha y su inconformismo innato le ataban a Barcelona y a Cataluña cual soga de un ahorcado. Igual estaba pecando de egoísmo, pensó, mientras observaba a sus vástagos por el retrovisor. Implicar a sus hijos en una lucha contra la dictadura nacionalista no era lo mejor para su felicidad, eso estaba claro, pero Matías no quería rendirse a las primeras de cambio: esta era su tierra, la de sus antepasados y también la de sus hijos, y nadie tenía el derecho de echarles de aquí. Ni a obligarles a dejar de hablar en castellano. Ni a coartarle el futuro a toda una generación de jóvenes que no tendrían más opciones en el futuro que trabajar en un Parque Temático sobre la Historia Milenaria de Catalunya, encontrar un puesto de funcionario en alguna de las 4 administraciones que había implantado el nuevo gobierno o abandonar su tierra para buscar un futuro mejor allende del Ebro o de los Pirineos. Pocas otras salidas había en Barcelona o en el resto de la República Catalana: las grandes multinacionales se dieron el piro a las primeras de cambio, evitando los excesivos impuestos locales, necesarios para mantener la enorme estructura administrativa, además de los aranceles decretados por la UE a las exportaciones catalanas; las medianas empresas locales iban cerrando una tras otra por falta de negocio y por la caída espectacular del consumo de las demás regiones de España,  y el único sector que seguía funcionando en parte, el turístico, estaba copado por la eternamente presente burguesía catalana y su inacabable prole de hijos, nietos, primos y amigos íntimos. No había hotel en Barcelona que no fuera regentado por algún miembro de las familias gobernantes, los Pujol, Maciá, Millet, Gaspart, Laporta, Mas y todo el resto de apellidos de la “mafia” nacionalista, ni restaurante, camping, agencia de viajes o hasta bar que no luciera la etiqueta del “Gremi Catalá d’Hosteleria”, una suerte de “secta” que concedía permisos, cobraba sus cuotas y distribuía los mejores negocios entre sus miembros. Eso sí, de forma “oficial” y aplicando a pie juntillas  las innumerables leyes de protección de la República dictadas en esta primera legislatura. Leyes elaboradas por el Parlament Catalá, al que por cierto solamente tenían acceso los catalanes con certificado de “pureza” de al menos dos generaciones, y que encima podía legislar por “Decret d’interés Nacional” sin precisar ni la mayoría simple de los parlamentarios. Una fantochada, como casi todo lo que estaba pasando en esta tierra antes tan rica, abierta y parte de una España que cada vez añoraba más.
Un bocinazo devolvió a Matías a la realidad. Casi se salta un semáforo y atropella a unos viandantes que cruzaban la calle.  Desde el otro lado un Mosso le miraba con cara de pocos amigos, y Matías giró la cabeza hacia sus pequeños. Seguían sin sonreír.
  •          ¿Estáis bien chicos?
  •          Si papi, tot be, menys lo de anar al Cole.


Había contestado el mayor, Matías junior. Ya era el cuarto Matías en la familia, pero su padre tenía bien claro que sería el último que naciera y viviera en Barcelona. Tenía que plantearse de forma definitiva un cambio de aires, buscar un trabajo fuera de Cataluña y garantizar con ello la felicidad de sus hijos. No podía seguir luchando contra los elementos, más aún cuando su popularidad por haber encabezado una de las plataformas contrarias  a la secesión le impedía el acceso a cualquier puesto de trabajo con mínimas garantías de futuro.
Estaba marcado cual infiel o judío en otras épocas,  y como mucho podía aspirar a seguir ayudando de forma clandestina en empresas  de antiguos amigos y conocidos, que le mantenían como si estuvieran practicando caridad con él. Qué triste existencia.

Giró por la calle y aparcó enfrente del “Col.legi Nacional Wilfred el Pilos”. Aún se apreciaban los trazos del antiguo nombre, Colegio de la Inmaculada, debajo del flamante rótulo enmarcado por una “estelada” de grandes proporciones y una bandera de las Naciones Unidas (al haber sido expulsada de la Unión Europea al gobierno catalán no se le ocurrió nada mejor que usar esta bandera tan poco adecuada junto a su insignia inventada).  

Los semblantes de los peques se tornaron más sombríos que una tormenta veraniega. Matías bajó del coche y abrió la puerta trasera. Pero los niños no se movían. Con su triste cara le imploraban ayuda.
A Matías se le vino el mundo encima: no era de recibo hacer sufrir a estas criaturas. Que culpa tenían ellos de que una pandilla de chalados hubiese rotor la armonía en España y condenado con ello a toda una generación de chicos a vivir en un estado de ansiedad constante, insultados, marginados y aislados del resto de sus compañeros.

Se acabó. Sonrió a sus hijos, y les dijo:
  •          Avui res de cole. Ens anem de festa. Demà ja parlarem.

Las caras de Matías junior y su hermanito Miquel se iluminaron de golpe, y un ensordecedor « Yupi » broto de sus gargantas.  Matías padre cerró de nuevo la puerta, se acomodó en su asiento y arrancó el motor. No sabía bien hacia dónde ir, pero la decisión estaba tomada.

Todo tiene sus límites y la felicidad y el futuro de sus hijos estaban en juego. Y su libertad.

lunes, 1 de octubre de 2012

Carlos. In memoriam.


Nuestro tan añorado amigo Carlos Oriente Coromina,  que hoy recibe sepultura en su ciudad natal, en esa Barcelona española que tanto quería y a la que deja huérfana de uno de sus ciudadanos más valiosos, aglutinaba todos esos valores que tanto cantamos, predicamos, soñamos y perseguimos la mayoría de sus amigos y camaradas. Las palabras camaradería, fidelidad, honor, hombría, valentía, españolidad y gallardía, para citar unas pocas, no adquirieron su valor real hasta que no nació Carlos y nos demostró, con hechos, que hoy en día también se puede ser un español ejemplar. 
Amigo de sus amigos y enemigo de nuestros enemigos comunes, mantuvo una imperturbable y recta conducta basada en unos ideales consolidados desde su juventud y arraigados en la noble tradición guerrera de estas tierras españolas que tanto amaba y que tuve el placer de recorrer andando a su vera en los últimos 10 años. Años que suenan a mucho y que ahora se me antojan tan cortos por todo lo que me faltaba por aprender de Carlos, por su memoria exquisita, tanto de la historia como de los manjares de todos y cada uno de los pueblos que visitábamos.  Heredero del espíritu guerrero, almogávar, astur o castellano, es decir y resumiendo, español por los cuatro costados, nunca dio su brazo a torcer y mantuvo sus ideales y la frente alzada frente a todo y todos. 
Muchos de vosotros, lectores, por no decir todos, sabéis muy bien de que hablo. Seáis familiares, amigos de tertulia en la barra, camaradas en la lucha o simplemente conocidos suyos, no creo que ninguno de vosotros podáis negarme que todos vamos a sentirnos muy solos sin Carlos. Una caña en la barra, unos kilómetros empinados a pleno sol y sin una gota de agua, una copa en una terraza, una discusión sobre tema cualquiera, un cántico al son de nuestros himnos o un brazo alzado hacia el sol imperial, todo esto ya no será la mismo para ninguno de nosotros. 

Nos giraremos, le buscaremos, le añoraremos, hasta que, sabedores de que nunca dejará de estar con  nosotros, alcemos la vista al cielo y le veamos sonriendo, brindando con nosotros por ese futuro mejor que siempre soñó y por el que nos toca luchar ahora a nosotros sin su presencia física, pero arropados por su espíritu desde esas alturas y sus luceros, a los que envidiamos desde hoy mismo el habernos birlado la presencia de una persona tan grande.
No me alargo más. Buen Camino Carlos.
¡Ultreia et Suseia!



P.D. Añado sin retoques y a voleo algunas notas de uno de los tramos del Camino de Santiago que he tenido el placer de recorrer con Carlos y Lupe en los últimos 10 años. Imborrables recuerdos de miles de kilómetros, de calor y de frío, de discusiones y risas, de enfados  y reconciliaciones. En fin, recuerdos del Camino. Y de Carlos.

Primera etapa : Mondoñedo – Gontán 16 Km.
El viaje en tren ha sido bastante normal y tranquilo. Cenamos los bocadillos, con vino de Gandesa y renunciamos por primera vez a la tradicional visita al bar. Por la noche entra un matrimonio maño bastante mal educado, diciendo que nuestras camas son suyas, aunque al final son ellos los que se han equivocado de vagón. Sin disculpas ni nada se van diciendo que ella no duerme en cama ajena, y que vale, que “no han dicho nada”. Vaya elementos. Duermo mal, y a las 6 me levanto. Carlos y Lupe salen a las 6:30 y vamos a desayunar. En el bar hacemos tiempo mirando el paisaje. A las 9 paramos en Monforte y conocemos a la chica del compartimento que iba durmiendo. Se trata de una arquitecta italiana, Elena de Génova, que está trabajando y viviendo en Zaragoza, guapa y simpática. En la estación de Lugo tomamos un café con ella hasta que aparece su novio, que es bastante feo.
Salimos de la estación y encontramos el cartel del BNG aún roto del golpe que le dimos el año anterior.
Vamos al Bar Sevilla, donde comimos tan mal el año anterior, Carlos intenta cortarse el pelo, paseo por la plaza Mayor y a las 12 cogemos el autocar, a Mondoñedo.
A las 13:30 llegamos a Mondoñedo, sellamos en el Ayuntamiento, tomamos unos bocadillos de tortilla con sardinas al lado de la catedral, que está cerrada, y empieza el camino en serio. Nos esperan 11 Km. de subida.
A las 14:40 salimos. A las 16:30 pasamos Lousada y se acaba de la carretera con su constante sube y baja. Ha sido menos dura de lo esperado. Hemos visto el primer cervatillo, aparte de vacas, ovejas, gallinas y perros.
Nos encontramos con una antigua edificación que puede ser una torre o una presa, y entramos en un tramo duro del antiguo Camino Real. La subida es corta pero dura. Llegamos a San Cosme, hay restos de una fiesta y gente comiendo en una carpa, y empieza a lloviznar. Aguantamos unos Km. pero al final, faltando 2 Km., nos ponemos los chubasqueros. Carlos estrena el suyo. A las 18:30 estamos en el Albergue de Gontán, mono, limpio. Hay 6 personas. El hospitalero nos hace sacar las botas fuera y al rato nos cuenta sus aventuras, que tuvo que echar hace poco a un catalán por una pelea. ¿Habrá sido el Bustos? Le pregunto y no ha sido. Lupe no se encuentra muy bien, Carlos y yo cenamos tomates con Lardo y Vino, luego tomamos un chupito en un bar de al lado. Poco más. Hay 1 pareja de polacos, 1 alemana y otra pareja de españoles, pero no hemos hablado mucho con ellos. A las 10 estamos en la cama.

Segunda etapa: Gontán – Vilalba 21 Km.
A las 7 estamos casi listos, parece que no hace frío, pero amenaza lluvia. Desayunamos en el bar de enfrente, cola-caos, café y panes de leche. Carlos prueba el orujo de café casero que nos habían recomendado, y a las 8 salimos.
A las 10 menos cuarto estamos en Martiñan, hemos ido al lado de la carretera y por fin volvemos al Camino, Real. Paramos en un puente del siglo XVII sobre el río Batán, un merendero muy mono, pero empieza a llover. Antes de que me olvide, en el albergue de Gontán he dejado la siguiente dedicatoria: “ Lupe, Carlos y Ernesto, de Barcelona. Disfrutando de este albergue y del agradable hospitalero. Ojala esto pudiera servir de ejemplo a aquellos que no cuidan y aprecian su propia casa, España. Santiago y cierra, España!!!
Seguimos por el precioso Camino Real, bajo una intensa lluvia, hasta llegar a Goiriz. Igual seguimos solamente hasta Vilalba, por ahora hacemos parada y fonda.
Estamos todos ovulando y además Carlos parece que tiene un ataque de gota. Tomamos queso de tetilla ahumado y chorizo, compramos para cenar espaguetis etc., nos regalan tomates, ajos y aceite. Se apunta el alemán, Wiebke y los vascos siguen hasta una pensión en el centro. A las 13:15 llegamos a un flipe de albergue. Hoy toca cocina y pasarlo bien. Wiebke se va de compras mientras nosotros cantamos al sol y Lupe se arregla el pie. Por ahora perfecto, ropa lavada y al sol…, comida y todo preparado. Aún llegan 2 más, 1 cántabro y un alemán, Peter de Düsseldorf. Me parece que un poco cerveceros, se han pillado un pack de 12 latas para cenar. La cena sale bien. En la mesa de al lado están Hansel (Peter) y el cántabro, y en la nuestra Gretel (Laura o Wiebke).., cenamos espaguetis, tomates muy buenos con ajitos, bien y divertido. Luego seguimos cantando… Poco más, Antonio, de Santander, sale a fuera cuando empezamos a bailar al son de los Nikis, Gretel-Laura flipa, y al final resulta que el santanderino es Caballero Legionario Paracaidista, tiene un bar y es más bien de derechas…, casi como nosotros. A las 9 me retiro a la cama, demasiada fiesta para un solo día.
Me apunto 2 discos a comprar, el nuevo de Carla Bruni y Homenaje a Leonard Cohen.


Tercera etapa: Vilalba – Baamonde 21 km
Es lunes. A las 6:30 me levanto, Lupe da señales de vida a las 7. Ahora falta esperar al resto.., pero no hay prisa. La etapa de hoy es corta. A las 8:15 paramos a desayunar al lado del Centro de Salud, y a las 9 vamos al médico. Sublime servicio de la SSSS (sic), y a las 10 menos 20 ya salimos de Vilalba. El camino es muy bonito, coincidimos con los polacos cogidos de la mano, por lo que Carlos y yo también nos cogemos… el camino es de todos!
A las 11:45 paramos en un tasco (nueva palabra de Carlos) a tomar cola, vino y queso.., vamos bien y ha salido el sol. Antes hemos visto a Antonio, apareciendo por la carretera nacional. Dice que se ha perdido al salir de Vilalba, y se queda atrás para ver el cementerio. Estamos hablando de cenar huevos fritos con patatas o arroz a la cubana, y eso que son las 12:10 de la mañana y nos faltan 10 Km.…, son las pequeñas ilusiones del camino.
Llegan Laura y los polacos, seguimos solos y a las 3 llegamos a Baamonde, pasando de largo por delante del Albergue. La casa central del albergue está cerrada por reformas (luego nos enteramos que no es por eso), pero tiene una casita de piedra adicional con 2 habitaciones y bastantes literas. Es un albergue auténtico, rústico, con su porche, jardín, etc. bastante mono. Ya han llegado todos, Antonio, Peter, polacos, Laura. “Antonio ist auf Entziehungskur, hat mit Koks übertrieben, Kneipe und Frau verloren und will mit Hilfe des Project Mensch wieder auf die Beine kommen.“ Describo la situación de Antonio en alemán, por discreción. Vamos todos a pasear, visitamos la iglesia y reservamos en el Galicia, anunciado en todas las guías, para todos. Lo lleva un personaje, medio monje medio bohemio y poeta. Seguro que luego saldrán más cosas. Pasamos la tarde de charla con todos, y se apunta uno nuevo, Juan Antonio de Murcia, muy majo. Nos enseñan el Albergue, que es precioso, pero que debido al mal comportamiento del día anterior no abre…, una pena.
Vamos los 9 a cenar juntos al Galicia…, a ver que pasa. Somos 5 españoles, 2 alemanes y 2 catalanes.. juas juas.
Menú Pote Gallego y huevos con papas y chorizo. El caldo está bueno, los huevos y las patatas también, el chorizo menos. El jefe ya nos ha anunciado 2 poemas para los postres. El flan de una vez, Carlos lo hace pero los demás se lo pierden, y a mi me sale regular.. Somos como niños. 2 de las frases que suelta el poeta:

“Lo importante no es nacer
en Madrid o en Barcelona,
lo importante siempre es,
ser una buena persona”

“Si quieres hacer bien
y no querer hacer daño
sujeta un poco la lengua
y úsala con cuidado”

A mi gusto del dueño se vende demasiado, según él no hay país del mundo donde no estén sus libros.., pero se le perdona por curioso. Y para rematar, echa 3 polvos al día. El precio sale bien, a 10 euros con propina.., y comprobamos por Google que el sitio realmente es conocido por estos lares, en todo el mundo ya lo dudo.




Cuarta etapa: Baamonde – Miraz 17 km
Nos levantamos tarde, a las 8, y primera sorpresa: no hay agua. Me lavo con una garrafa y nos vamos a tomar un café al lado, tampoco tienen agua, se trata de una avería general. Nos apañamos con toallitas y salimos hacia las 9:30. 3 Km. por carretera y nos metemos en un camino precioso, iglesia gótica en la que hacemos parada con todos, y seguimos. A lo lejos creemos ver unos lobos, nos acercamos poco a poco pero al final resultan ser los perros de un pastor  muy simpático. Nos comenta que en el trozo de mañana si que pueden aparecer lobos, pero que suelen escaparse enseguida. A ver si hay suerte. Un señor sordo y un poco necesitado de charla nos ofrece agua y manzanas, los 2 “catalanes” pasan de largo y se paran a 10 metros: asociales. Nos encontramos con varios pastores andando con sus pocas vacas, fotos con todas ellas, y a falta de 2,5 Km. de destino encontramos un bar. Queso y bebidas y charla con la señora, que está muy enfadada con la hospitalera de Baamonde: se llevan fatal. Nos da a probar otro queso cremoso, y como soy un ansias me tengo que esperar un poco (cosas que pasan). Está muy bueno. La charla con la señora es agradable.., tiene una nieta de 19 años y aparenta ella misma unos 40. Increíble. Y la bisabuela paseando y saliendo afuera a buscar el agua. Llegan los alemanes y el murciano, acabamos con un café de puchero y un chupito de hierbas casero. Compramos una botella de vino cosechero aconsejados por el jefe. Carlos se toma un chupito más. La señora corta las constantes llamadas que nos interrumpen: va y descuelga el teléfono. Vaya carácter. Lupe corta el rollo, dice que estamos gastando demasiado en quesos (sic) y salimos. Bajando me doy cuenta que me he dejado el bastón, llamamos al bar para que lo traigan los demás y llegamos a un Albergue precioso, llevado  por Charlene, americana, y John (luego Little John), escocés. Ambos son muy agradables, están arreglando la cocina.., si lo consiguen habrá cena. Ya estamos todos, 5 españoles, 2 alemanes y 2 catalanes.
Vamos todos juntos a ver la Iglesia, bonita por fuera y normalita por dentro. Un bonito Santiago Matamoros, un San Roque que confundimos, perdón, confundo con Santiago (Carlos NO), y poco más. Vamos al bar a tomar un vino y ver si consigo ajo y cebolla. Me cuesta, ya que la tía es un poco rara y seca, pero al final cuela. Preparamos la cena para todos Carlos y yo.., el mismo menú, espaguetis y tomates con ajito. Somos 11 a cenar y los 2 paquetes quedan un poco cortos, sobre todo por culpa del “catalán” que se zampa 2 platos bien llenos sin pensar en los demás. John saca queso y nosotros pan y seguimos de tertulia. Ha sido una buena cena, dicen en el pueblo.
A los cafés + orujo (poquito)  todo el mundo escucha con atención el himno del centenario del Sevilla que pone Carlos…, juas juas juas, no escucha ni Dios. Después de cenar vamos un rato a tomar unos chupitos y cantar al bar de al lado, hasta las 12. Lupe no se molesta, ni nos oye y no despertamos a nadie. ;-)




lunes, 24 de septiembre de 2012

Els Quatre Gats (o de ilusión también se vive)


Con sumo gozo y máxima ilusión estoy asistiendo al “imparable” movimiento anti nacionalista que se está produciendo en las Redes Sociales. Imparable, eso sí,  en el limitadísimo ámbito que representan las dos grandes redes sociales del momento, es decir, Facebook y Twitter. Obvio a Tuenti por lógicas razones de edad. No fuera a ser que aparte de charnego y facha me llamaran pederasta.
Porque, queridos lectores, no nos llamemos a engaño. A estas alturas de la manipulación nacionalista, con más de 30 años de planificada estrategia desinformativa, de contra-educación,  de invenciones y tergiversaciones, de inculcación del odio a España en la mente abierta, limpia y noble de niños, jóvenes y enfermos de Alzheimer, poco podemos hacer.

¿Qué podemos esperar de cuatro grupos en Facebook, unos cuantos hashtags en Twitter y una serie de buenos artículos en blogs, diarios digitales y foros a los que solamente acuden los acólitos como nosotros?

La fuerza que nos podría ayudar, la  intelectualidad catalana, que existe, y  los líderes de opinión catalanes, que también existen, desistieron hace tiempo de su lucha contra el pensamiento único. 
Los más inconformistas, los más libres, ya cruzaron el Rubicón, en este caso el Ebro, dejando atrás su querida tierra por la persecución y la presión psicológica impuesta por el Gran Hermano catalanista. 
Los menos osados, los acomodados, entraron hace tiempo en un letargo inducido por el entorno y por su propia tibieza, limitándose a seguir viviendo, y en muchos casos cobrando,  sin oponerse al “mainstream” dictatorial. Se olvidaron de sus ideales, de su origen, y se refugiaron en su hogar, acurrucados ante su “llar de foc”, leyendo a Eugeni d’Ors o Josep Pla en la intimidad, al estilo de Aznar y sus íntimos momentos en catalán.
Quedan pues solamente los cuatro valientes, los que, contra viento y marea, mantienen alzada la bandera de la catalanidad no excluyente ni racista, la verdadera historia común con el resto de España y la estricta separación de intereses económicos, partidistas  y sectarios de la cultura, la convivencia y la riqueza idiomática. No hace falta que los nombre. Todos sabemos quién sigue luchando por una Catalunya española y con “seny”.

El problema es que son cuatro gatos. Y marcados con un parche de la Bandera de España más grande que cualquier estrella de David amarilla portada jamás por los judíos. Y la regla de tres sobre esa bandera rojigualda ya la aprenden en los Esplais y en el colegio: si eres español, eres facha, odias a Catalunya y te comes a los buenos niños catalanes crudos o “a l’ast”, dependiendo si la comilona cae entre semana o en Domingo, día especial en el que  la vorágine española se lleva a cabo acompañada de misa, toros, partidos del RCD Español o del Madrid y pasodobles amenazantes y aniquiladores de la Sagrada Sardana.



¿Pero, quién sabe, igual la virtualidad de las redes sociales nos da una sorpresa a todos, y el próximo 12 de Octubre la verdadera Catalunya alza de una santa vez su voz, sale a la calle y proclama a los cuatros vientos que “els catalans som espanyols”?

Como reza el título de este artículo, de ilusión también se vive.

Y de lucha. Seguid así amigos. A por ellos, que son pocos y manipuladores.


Apúntate. Estás a tiempo.




jueves, 13 de septiembre de 2012

Con libertad. Referéndum YA.


El presidente de la comunidad autónoma catalana, jurídicamente parte de la nación española (e históricamente, por cierto,  un Condado perteneciente a la Corona de Aragón) Artur Mas, aboga por un referéndum ante la “fatiga mutua entre Cataluña y España”.  De entrada, una mentira. No existe ningún tipo de fatiga mutua entre los ciudadanos de a pie de Cataluña y del resto España, lo que existe es una lucha sin tregua entre los políticos y los lobbies que manejan los hilos a un lado y al otro de esa nueva frontera,  inventada en ciento y pocos años de nacionalismo, y que está a punto de cristalizar en nuevas aduanas y casas de cambio de moneda  en  Alcarrás, Ulldecona, Calaceite y Pont de Suert, por mantener sus privilegios y sus pingües beneficios.

Todos ellos, los políticos de un signo u otro, los grandes banqueros y empresarios,  y los ideólogos inventores de mitos milenarios sacados de la chistera cual conejo en un “Hat Trick” , al mejor estilo de Tolkien o C.S. Lewis,  están   viendo las orejas al lobo al empezar a escasear esas “pelas” que tanta importancia tienen en cualquier nacionalismo. 
Que nadie se deje llevar por las engatusadoras palabras del demagogo de turno, por las leyendas fabricadas con alguna copa de más por historiadores de mente atrofiada, por la educación manipulada desde su raíz en colegios, centros excursionistas, agrupaciones folclóricas o clubes deportivos o por la repetitiva insistencia en un enfrentamiento inexistente por parte de los medios de comunicación afines.
El nacionalismo, no por definición sino por demostración histórica, no es más que una confabulación de unos cuantos listillos para sacar provecho a un enfrentamiento regional en aras de obtener privilegios para esa su minoría dirigente.  Y estando revuelto el río como lo está ahora toda Europa, y parte del universo, por culpa de la mala gestión política y económica de una Unión Europea que ha fracasado, y una economía del “quick win”, léase pelotazo, de las grandes corporaciones financieras, que ha llevado a la ruina a la mayoría de la sociedad, que mejor momento para pescar en ese rio más revuelto que los sentimientos de CR7 y arañar un poquito más de esos diezmos, hoy en día en forma de euros, que tanto satisfacen a las clases improductivas pero dominantes.
Tantos años de civilización, de evolución, no han conseguido acabar con ese sistema feudal que subyace a cualquier organización societaria: por mucho que se haya avanzado con la presunta democracia (según algunos, entre los que no me incluyo), con el estado social y de derecho, con la igualdad de oportunidades, con la libertad (¿Qué libertad, por cierto?), al final todo sigue igual: 
el listo que no trabaja y se enriquece a base de subyugar y dominar a una masa alelada que se cree a pies juntillas lo que el “señor” le diga. Ya sea el Obispo de Roma, el General Mostachón, el Compte de Viladeconills, el líder obrero liberticida, el ladronzuelo sindical o el Molt Honorable President de la Generalitat.  

Y como por desgracia el nivel cultural de las ovejas,  sean churras o merinas, es tan bajo como han querido que sea los que manejan el cotarro, pues a chantajear un poquito más (por Mas), a jugar con los nobles sentimientos de las berreantes masas,  que en su desconocimiento inducido asocian todos sus males al maléfico enemigo de turno que les han ido metiendo en su gran (pero vacía) cabezota a base de leyendas, manipulaciones y medias verdades, convirtiendo al vecino del quinto en el hombre del saco que les explota, les arruina, les roba el idioma, les viola a sus mujeres en la noche de boda rememorando el derecho de pernada (muy español, claro está), y les deja sin ganar la Liga de Fútbol, y a seguir el refranero y lo de “Barcelona (Independencia) és bona si la bossa sona.”  
En este caso hablar de secesión es bueno para poder apretar las clavijas al gobierno y sacar unas “pelas”.  

Nada más hay detrás de todo esto.

Que de esas “pelas”, tan amadas por los catalanes (hasta el punto que el origen de la peseta es su propia región), ya no quedan muchas, después de quedarse todas ellas por el camino de la comisión  institucionalizada (esos diezmos revividos), de la financiación de iniciativas absurdas y embajadas superfluas y del mantenimiento de los incontables medios del “Gran Germà (CCRTV)” para atontar al "ramát" y engañarles con la nunca pretendida independencia de España.

Pero como bien decimos en mi tierra, “S'atrapa abans a un mentider que a un coix”, por lo que simplemente pidamos un poquito de referéndum.

Con luz, con taquígrafos y con paridad en la aparición en los medios públicos y en los subvencionados.

Con libertad. Referéndum YA.  

sábado, 1 de septiembre de 2012

Mentiras


Las mentiras nos rodean, de eso no hay duda. Nos acompañan desde que nacemos hasta el momento de la muerte; y tanto para no creyentes como creyentes seguirán presentes en el más allá, cuando aquellos, incómodos por la nueva realidad, se echen en cara a sí mismos el haber dudado de la existencia de Dios y maldigan las mentiras de los teóricos del “Big Bang” y el Evolucionismo, y estos, si se diera el caso de que no hubiera nada después de la muerte,  tachen de mentirosa a su religión y de farsantes a sus ministros. Pero dejemos el más allá para mejor ocasión, ya que por suerte,o desgracia, seguimos habitando este planeta llamado tierra.  Ese planeta azul con sus poco sinceros habitantes y sus constantes mentiras. Todos los tipos de mentiras, desde las que hacen daño hasta las piadosas, las llamadas “white lies” en inglés (o Geschwindel y Flunkerei en Alemán). No entraré en más detalles sobre la categorización de ellas, de eso ya se encargó San Agustín, por lo que cualquier lector interesado puede recurrir a las palabras del Santo para conocer las ocho maneras que hay de no decir la verdad (según él).
Pero de lo que quería hablar en este inicio de temporada escolar, política y futbolística (escalas o divisiones temporales estas que en nuestro mundo occidental son las que mandan, frente a las estaciones naturales o religiosas de otras épocas y culturas), es de las mentiras que tenemos que tragar cada año, con la misma pesadez y repetición que las campañas publicitarias de la “Vuelta al Cole”, del “Ya es otoño en el Corte Inglés” y de la solemne apertura de sesiones del  “Club Social de los Mentirosos”, también llamado Parlamento.  La sede de esos personajes a los que tan bien definió ayer Clint Eastwood en el congreso del partido republicano: “los que en el fondo son empleados nuestros,que deberían de estar a nuestro servicio y ser despedidos en el caso de no cumplir con sus obligaciones.”  Como sucede en cualquier empresa. Menos en la malvada multinacional llamada “DemocraciaParlamentaria S.L.”.  Limitada en responsabilidades, obviamente, que no en prebendas y beneficios para sus empleados.

Y, a saber, algunas de las mentiras que tendremos que soportar en este Septiembre que se prevé agitado a más no poder, serán estas. Las listo sin comentario alguno. Allá cada uno con sus conocimientos y su sinceridad para negarlas. Algo harto difícil, digo yo.

  • La falsa heroicidad de Rafael Casanovas  en 1714
  • La supuesta guerra de secesión contra España
  • La existencia milenaria de los “Països Catalans”
  • El  cáncer terminal del asesino Bolinaga
  • Los conocimientos jurídicos de Garzón
  • Las promesas cumplidas de Rajoy
  • El altruismo de Sánchez Gordillo
  • La supuesta catalanidad del Barza frente a la verdadera del RCD Español
  • La honradez de la familia real
  • La carrera universitaria y la inteligencia de Urdangarín
  • La religiosidad de la monja Forcades
  • La honorabilidad de los políticos
  • La autoría de los atentados del 11-M (grave mentira que sigue ahí)
  • El paso más importante en la vida de Neil Armstrong según sus propias declaraciones (y que no fue en la Luna)
  • El amor sincero de la nueva esposa de Bernie Ecclestone
  • La supuesta auto-reproducción del dinero (cuando no cae del cielo, claro está)
  • La tierra mitológica llamada Euskalherria (menos real que la Comarca de los Hobbits)
  • La aversión social al toreo en Catalunya y las Vascongadas por un supuesto maltrato animal 
  • etc.
  • etc.


Lo dejo aquí. El ancho de banda de mi ADSL no es capaz de transmitir tanta mentira. Y menos aún a  la velocidad que me aseguraron cuando me lo vendieron (la mentira final).

sábado, 25 de agosto de 2012

Ahora que de casi todo hace ya veinte años


Me permito usar este reciente tuit (sin solicitar el Copyright) de la excelente revista “Jot Down Cultural Magazine”, cuya lectura atenta y continuada recomiendo encarecidamente a todos mis lectores, para titular este artículo  escrito en la agria fase del año en la que toca entonar lo de “El final del verano”, mítica canción del Dúo Dinámico  (¡esta cita va por ti Rafa!).  Desagradable parte del año esta,  que casi siempre implica el fin de algo bueno y la vuelta al tedio, la normalidad, la rutina y, en estos tiempos que corren, el reencuentro con la zozobra, la intranquilidad y la maldita crisis. Crisis económica, crisis de identidad española, crisis de los treinta, los cuarenta o los cincuenta, crisis del cumplimiento del deber de los charlatanes y embaucadores profesionales, esos seres llamados eufemísticamente representantes del pueblo, cuando deberían denominarse simplemente mentirosos, o “los del valor añadido cero”. Suelo recurrir al símil de curas y políticos, los profesionales del habla, o mejor del hablar por hablar, para ilustrar mi absoluto desprecio hacia la clase política, pues aún no he conocido a ningún cantamañanas mantenido con nuestros impuestos que con sus vacíos discursos aporte algo a la sociedad, mientras que en el caso de los curas podría nombrar algunos buenos ejemplos de personas sinceras y altruistas que aportan con sus palabras apoyo y alivio espiritual a personas necesitadas; pero en el caso de los políticos, y ya rozando el medio siglo de vida, me sobran dedos en una mano para enumerarlos. Y con tantas reservas que me jugaría algún dedo más con mi inseparable Zippo emulando la escena de “El hombre del Sur” (o del tributo de Tarantino titulado “El hombre de Hollywood). Mechero este que por cierto llevo usando desde los 17 años, en línea pues, y de largo, con el título de estas líneas. 

Mientras tecleo esta modesta reflexión recibo una llamada desde Cornellá del Llobregat, población del exilio del más auténtico equipo de fútbol que existe en la ciudad de Barcelona, llamada esta de mis grandes y añorados compañeros de fatigas (¡ese Bolsicas!), en esa ardua e inexplicable, pero enriquecedora, tarea de ser aficionado del equipo pequeño en apoyos pero grande en sentimientos. Léase el Real Club Deportivo Español. Y la oportuna llamada se presta como anillo al dedo para ser parte de este relato: han pasado bastante más de 20 años desde que muchos de nosotros nos unimos en esa sana afición y camaradería que significa ser “periquito” en Barcelona. Dando la cara, contra viento y marea, frente al pensamiento único y la manipulación del deporte en aras de beneficios políticos y económicos. Que les den a los del otro lado de la Diagonal.
Y otros tantos decenios han pasado desde que obtuve mi primera dirección de correo electrónico, un número ininteligible y poco personalizado con la coletilla “Compuserve”. Pocos jóvenes de hoy en día serían capaces de imaginarse un mundo sin sus herramientas de comunicación habituales, sus mensajes cortos, sus cuentas de correo, de redes sociales o su usuario en Whatsapp. Si les intentara explicar lo complejo que era escribir a mano, doblar el folio, ensobrarlo, comprar un sello con la cara del Borbón, impuesto e impostor, humedecerlo con la lengua y quedarte con un agrio sabor en el paladar, pegarlo boca abajo en tímida pero habitual medida de protesta, echarlo en el buzón  de la esquina en la rendija de “Provincias y Extranjero” y tener que esperar días o semanas para recibir confirmación de su recepción o en el mejor de los casos hasta una contestación, me tacharían de viejo loco. Tampoco se lo podría echar en cara, algo de viejo y mucho de loco seguro que tengo. (Cuanto gesto de afirmación habrá provocado esta frase en mis lectores: como si lo viera).
Cuatro lustros que han transcurrido también desde que tuve el honor y el placer de casarme con una gran mujer y conocer a una familia igual de grande. Lástima que no supe estar a la altura (o que Dios es sabio)  y dicha unión no duró más de 8 años, pero el recuerdo es imborrable y será parte de mi vida no solamente después de veinte años, sino en todo lo que me quede de vida. Lo cortés no quita lo valiente, como se suele decir en estos casos. Y asumir y reconocer los propios errores y defectos es una obligación moral. E intentar aprender y mejorar es la otra cara de la moneda. En eso estoy, que nunca es tarde.

Menos tiempo hace desde que abandonaron mi casa los primeros invitados que he tenido en mi nuevo hogar, en concreto unas pocas horas,  pero el sentimiento de soledad y tristeza no se cuantifica en tiempo sino en la intensidad del rato disfrutado en buena compañía. Y en este caso parece que hayan pasado años desde que mi casa parecía una comuna hippie, con colchones por el suelo para superar el calor de las habitaciones en esta ola de calor mesetaria, cervezas frescas saliendo de la nevera sin parar y música y películas con sentimiento compartidas por una vez con alguien más que el móvil y las fotos familiares del mueble del salón y todo ello  bajo una romántica luna de Agosto. Muchas gracias por la visita amigos. Aquí tenéis vuestra casa.

Y no tardéis veinte años en volver, que dudo que siga por aquí en el 2032. Lo único que seguirá pendiente será mi hipoteca. Eso seguro.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cataluña no es Baviera


El próximo viernes, día 17 de Agosto, el destacado miembro del CSU, partido cristiano social de Baviera y coaligado a la CDU, por lo tanto en el gobierno alemán, Wilfried Scharnagl publicará un manifiesto titulado “Bayern kann es auch allein”, en cristiano “Baviera también puede sola”.  
Aunque nos pille lejos aquí en nuestra querida Piel de Toro, cuna milenaria de la cultura y la civilización occidental y cristiana, prefiero adelantarme a la tan segura utilización interesada y partidista que hará el nacionalismo catalán de esta publicación y de los posteriores debates que generará.
Conociendo la germanofilia de Jordi Pujol (ex alumno del Colegio Alemán de Barcelona, el mismo en el que tuve el honor de formarme, y a cuyo lado (el del “President”) llegué a intervenir como su intérprete personal en una reunión con periodistas alemanes en un congreso de una importante multinacional alemana), parte del ADN de su familia y de muchos de sus correligionarios está marcado por ese "amor" a la cultura alemana en general, y en  concreto a su capacidad de trabajo y de liderazgo del que adolecemos por otros lares (según su separatista teoría, claro está).  Admiración y amor que por otro lado siempre han sido utilizados por estos personajillos como arma política para alinearse con los alemanes en detrimento de la cultura común española y marcar así,  en ese afán interesado de proclamarse diferentes del resto de España para arramblar con beneficios económicos para una minoría de la sociedad catalana (usando, como es norma de cualquier nacionalismo, la diferencia, sea inventada o real, sea cultural o religiosa, como moneda de cambio)  una línea de separación entre Cataluña y España para su propio beneficio. Y muy seguro estoy que Pujol y los suyos cambiarán su discurso de toda la vida y afirmarán con su rotundidad (y mentira) habitual que cuando en otras épocas decían Alemania se referían en el fondo al Estado Libre de Baviera. Donde dije digo, digo Diego.Toda sea por aprovechar falsos paralelismos, como bien hicieron con el intento separatista en Canadá hace pocos años.
No entraré en interesados tratados sobre la historia de ambas comunidades, más aún cuando la historia es tan variada, diferente y hasta yuxtapuesta como historiadores la relaten. Ni incidiré en la verdaderamente milenaria historia bávara y la tan reciente incorporación del Reino Bávaro a la unión alemana, léase en 1871 y como Reino (algo que por mucho que insistan Cataluña ni ha sido ni será jamás, a no ser que en un futuro coronen a Oriol Pujol como Oriol I de los Países Catalanes Imaginarios), ni menos aún caeré en la suprema gilipollez de usar la diferencia entre el bávaro y el alemán oficial (el Hochdeutsch), algo muy manido por nacionalistas, que siempre han usado como último recurso las diferencias culturales e idiomáticas (de nuevo inventadas o manipuladas) para justificar sus delirios de reyezuelos (léase el catalán en partes de Aragón, la sardana “milenaria” o la señera aragonesa como sangrante emblema de una nación esclavizada  desde tiempos inmemoriales por el opresor español)  cuando en Alemania, Suiza, Austria, Liechtenstein, Luxemburgo, Bélgica, el Tirol, Alsacia y hasta Namibia se hablan cientos (si,cientos) de variantes del germano, del alemán, bajo un idioma “marco” común y sin ningún afán de separación ni de utilización política, sino promocionados y cuidados como una rica herencia cultural.

No caeré en ninguno de estos juegos ni diatribas estúpidas, de eso ya se encargarán los voceros nacionalistas de turno. Ya lo veréis. Incidirán en la importancia económica de Baviera (y de Cataluña, obviamente) en Europa, en la injusticia de los fondos de solidaridad interterritorial (existentes en Alemania también) y en cientos de ratios más que me la traen floja. O fluixa. Con perdón.

Para acabar, feliz día de la Ascensión de María a todos
Fiesta que espero no conviertan también en milenario patrimonio catalano-bávaro nacido en inventadas campañas marítimas de los Almogávares por las azules aguas del Danubio o las tempestuosas mareas del Starnberger See bajo la advocación de la Moreneta Bávara Que no cuela.

martes, 17 de julio de 2012

Anoche soñé que España existía

Me imagino que mi sueño se inspiró en la biografía del Cid que estoy leyendo; o quizás se debió a los múltiples y buenos artículos sobre la batalla de las Navas de Tolosa degustados en estos días, o, quién sabe, igual realicé un viaje astral recordando a los chamanes de algún libro de Castaneda y compartí mesa, mantel y tertulia con algún pensador sensato de esos que antes producía esta tierra bendita, llámense Machado, Ledesma Ramos, Pío Baroja o Nino Bravo;  pero si, España existía, como idea, como realidad, como unión de gentes diversas en pos del bien común, como ilusión colectiva y hasta como ente político sensatamente organizado y guiado por los más capaces , dedicados a predicar con el ejemplo del trabajo bien hecho.


Pero, como diría Víctor Hugo,” rayando el alba, a la hora en que el campo palidece”, el sueño se desvaneció, y me di de bruces con  “la realidad grotesca y desatinada”, con el esperpento español popularizado por Don Ramón María,  con el intolerable escenario de un “Ruedo Ibérico” lleno de mentiras, corrupción y desfachatez, con un país en manos de perjuros, de gestores  y administradores que incumplen sus tareas desde el mismo momento en el que en teoría asumen sus responsabilidades, con un presente intolerable y un futuro menos alentador que una noche en el infierno de Dante.  

Pero aquí no hay comedia que valga, por muy divina  que sea.  Esto es un drama. El “Untergang” de la civilización occidental, de los valores cristianos, de la moral, de la seriedad, de la responsabilidad, de la hombría. 
Ha triunfado el mal en forma de avaricia, de inmoralidad, de mangoneo a diestro y siniestro, de sueldos millonarios a miembros encausados de la familia real y a gestores de bancos corruptos, de subvenciones a partidos políticos cuyo contrato de trabajo, léase su programa electoral, no sirve más que para secar las lágrimas de los ingenuos ciudadanos que les votaron y que ahora contemplan inermes como ese panfleto no era más que un papel mojado que los políticos usan como burda toallita perfumada de buenos sueldos, dietas y prebendas para limpiar su poco noble trasero desde el mismo día en el que asumen el poder.


Y hasta saltan, ahora que les tocan la paga de navidad instaurada por un “dictador” y los días moscosos, los miles de empleados de la administración, que no funcionarios de carrera, para reclamar, ¿ahora sí eh? , sus derechos adquiridos a base de mínimos esfuerzos y complicidades máximas con los gobiernos de diferente color pero mismas intenciones a los que han servido tan fielmente durante los últimos 35 años.


Anoche soñé que España existía, pero no fue más que una pesadilla de un verano que con sus altas temperaturas y sus consiguientes incendios está  arrasando la tierra, la sociedad y la historia de esa antaño orgullosa y respetada parte de Europa, que linda al norte con los pirineos, al sur con África, al este con el Mare Nostrum y al oeste con el “finis terrae” de la civilización occidental.


Anoche soñé con la victoria sobre Miramamolín, con el descubrimiento de las Indias, con la invención del submarino de Peral  y hasta con la expansión del Chupa-Chups alrededor del orbe.


Pero, de nuevo, despuntó el sol por el Este, y con resignación me enfrenté a la realidad de los titulares de la prensa, a la intolerable relación de los sueldos de los altos ejecutivos de las multinacionales españolas, que se mueven en un rango entre 17 y 5 millones de Euros, es decir, el salario mínimo de unos 20.000 españoles de bien, al nuevo blindaje económico del Urdanga, príncipe consorte y ladrón, y también a los siempre animosos, constructivos y bonitos comentarios de grandes columnistas, llámense Girauta, Tertsch, Sostres o hasta González Pons (por su Tercera de hoy), que por desgracia los leemos muy pocos y se los lleva el viento cual canción de Ramón Pelegero Sanchís, alias Raimón.


Anoche soñé que España existía, y que de alguna forma podríamos “cobrarnos ese pagaré que firmaron los políticos cuando nos pidieron su voto”, parafraseando aquí a Martin Luther King.  


Pero desperté.