No es de extrañar que el sátrapa
Sánchez y su banda de corruptos pretendan cerrar la aplicación X, antes
Twitter, y en cambio se hayan lanzado a explotar y promocionar TikTok como si
no hubiera un mañana.
Las razones son varias: X es propiedad
de Elon Musk, archienemigo de cualquier dictador bananero, de cualquier zurdo
de mierda, de cualquier tirano que odie la libertad, de cualquier corrupto y violento
socialista. TikTok, en cambio, aún está en manos chinas, esos socios
preferenciales de nuestro dictatorial gobierno socialcomunista, terrorista y
golpista. Sus hermanos del alma, sus aliados, sus proveedores tecnológicos y su
único soporte internacional, ahora que sus tan amadas narcodictaduras están cayendo como copos de nieve que se deshacen al calor de la verdad y la libertad.
Y encima gracias a Trump, un personaje que, pese a sus obvios defectos, está
ayudando a que la libertad y el sentido común vuelvan a imperar en este mundo destrozado
por la izquierda, por el movimiento woke y por los globalistas que quieren acabar
con nuestra civilización, reemplazándonos por bárbaros pero dóciles esclavos
africanos. Nada nuevo, por otro lado, en el lado invertido y hereje de esta
nuestra Europa que fue grande cuando lo fue el Imperio Español.
La segunda razón del ataque frontal
del demente dictador a la red social X: la libertad.
X permite criticar libremente,
permite discutir el relato oficial, permite decirle a la cara a los tiranos lo
que pensamos, permite darle a la opinión pública datos objetivos para que
puedan valorar libremente en qué creer y a quién creer. Son noticias reales,
validadas, sin censura previa, objetivas y no manipuladas. Y encima son en su
mayoría textos, que aunque cortos, hay que leer, analizar y entender. Y en caso
de duda, contrastar con las notas de la comunidad.
TikTok, en cambio, es una red
social diseñada para crear adicción, ese “scroll continuo e infinito” que hasta la
dictatorial Unión Europea de los tiranos globalistas comandados por Úrsula, quiere
limitar. Tiktok es una catarata continua de imágenes, sonidos, frases cortas y
mensajes subliminales, cuyo único objetivo es mantener atado al usuario,
enganchado a los colores y los sonidos, a la constante descarga de dopamina que
genera, sin que le dé tiempo al usuario para entender e interiorizar ni uno de
los mensajes que pretendidamente quieren transmitir.
X y TikTok son el Yin y el
Yang de las redes sociales, la información veraz y pausada frente a la veloz
e interminable mentira. La esclavitud.
Bien se nota en estos días: del múltiple
homicidio de Adamuz, ni se habla. Los daños por los recientes temporales pasarán
a la historia en breve, las elecciones de Aragón mañana formarán parte de la
historia y a Pilar Alegría ya no la conoce nadie ni en la Moncloa ni en Ferraz.
Así se entiende la inquina del yerno
de proxeneta contra X, y su amor y devoción por TikTok.
Un scroll infinito para
dominarles a todos, para engañar, manipular y esclavizar a la sociedad.
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