A Laura
Redactar un panegírico nunca es
fácil, embargado de tristeza, rabia y hasta desesperación. Pero sin duda es
necesario. Para uno mismo, para los seres queridos, para descargar la pena en
un folio en blanco humedecido por las imparables lágrimas, hoja que al rato acabará
secándose, pasando a convertirse en una bella página llena de recuerdos de
momentos compartidos, de risas y de alegría.
Y, sin duda, cualquier escrito de
este tipo tirará de lugares comunes, de frases hechas. De dichos, refranes y aforismos.
Para ello están: la sabiduría popular, la herencia de nuestros ancestros, lo
que hemos oído decir a nuestros padres y abuelos, es lo que siempre reutilizamos
para expresar un sentimiento o describir una situación. Como anteayer, día de
San Blas, “en el que cigüeñas verás”. Aunque en nuestro caso no fueran
cigüeñas, sino una bella águila imperial vigilándonos desde las alturas.
Asegurándose de que cada brindis fuera por ella.
Conforme envejecemos, nuestra
época de asistir a eventos de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) acaba y se abre
paso la fase de vivir situaciones menos agradables, ya sean peleas, divorcios, accidentes,
enfermedades o, por ley de vida, fallecimientos. Y en estos últimos, que no son
el final de nada, sino simplemente un impasse hasta volver a reunirnos a la
derecha del Padre, nos reunimos para recordar, rezar y homenajear a alguien
querido, a quien echaremos mucho de menos, pero que jamás nos dejará mientras mantengamos
su recuerdo vivo en nuestros corazones.
Si nos juntamos en un sepelio será
por algo, poca gente conozco que asista a entierros de personas que odia o
desprecia (aunque con Pedro Sánchez y cualquier malnacido de su banda, sin duda
haría una excepción y me acercaría simplemente para cagarme en su estampa).
Eso hicimos ayer, bajo un cielo nublado nos juntamos para tributar el merecido homenaje a una amiga, una madre, una
prima, una persona que siempre tendremos presente. Y que nos acompañará cada vez
que nos veamos, cada vez que alcemos nuestras copas hacia el cielo. O cuando
escuchemos cualquier canción que en su letra contenga esa frase lapidaria pero
tan verdadera: “Sólo los buenos mueren jóvenes”.
“Only the good die young”, entonaremos
emocionados, Cada cual con la versión que más le ha marcado, por edad o por gustos
musicales, ya sea la de Billy Joel, en mi caso, la de Iron Maiden, en el caso de
Ramiro, o la versión alemana de los “Böhse Onkelz”, que sin duda cantaremos
juntos, como hemos hecho tantas veces.
Éramos más que amigos, éramos
como hermanos.
Durante muchos años cantamos las mismas canciones.
Solo los mejores mueren jóvenes,
tú fuiste la mejor, solo un recuerdo ahora,
dime por qué.
Solo los mejores mueren jóvenes,
El tiempo cura las heridas, pero yo no puedo olvidar.
El tiempo cura las heridas, pero a menudo pienso en ti.
No importa dónde estés, lo sabes tan bien como yo,
algún día nos volveremos a ver, en mis sueños, en nuestras canciones”.
„Wir waren
mehr als Freunde
wir war'n wie Brüder.
Viele Jahre sangen wir die gleichen Lieder.
Nur die Besten sterben Jung,
du warst die Beste
nur noch Erinnerung
sag mir warum.
Nur die Besten sterben jung
nur die Besten sterben jung
Die Zeit heilt wunden, doch vergessen kann ich's nicht.
Die Zeit heilt Wunden, doch ich denke oft an dich.
Ganz egal wo du auch bist, du weißt so gut wie ich,
irgendwann seh'n wir uns wieder, in meinen Träumen in unsern Liedern“.
Y hasta que Dios nos llame a su
vera, estará siempre Laura atenta y vigilante diciéndonos: “¡No seáis
gilipollas!" Y, sin duda, caerá algún ¡Hala Madrid!
¡Un beso muy fuerte, guapa!

Gracias por este homenaje a nuestra Laurita. Es como si la estuviese oyendo “no seáis gilipollas” !! Muy de ella . 💕
ResponderEliminar😢👍🏻😘
EliminarPrecioso!! ❤️❤️😭😭🍻🍻 Por ti mi Lauri!
ResponderEliminarEnorme Ernesto.
ResponderEliminarBien hecho Ernesto.
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