lunes, 30 de enero de 2006

Mucho frío


Mucho fríoEMW el 30 de Enero de 2006

El día ha amanecido igual de frío que otros días, pero a mi me está congelando. Cuando los caminos se despejan y parecen soleados y radiantes a pesar de la lluvia o nieve que pueda estar cayendo, es que tienes alguna fuente de calor que te da ánimos, que te aviva el corazón.
Pero cuando de golpe te enfrentas al frío del ambiente sumado a un gélido sentimiento que brota del interior de tu cuerpo, la situación se hace insoportable.
Puede ser un sentimiento de soledad, o bien la consecuencia de haber hecho las cosas de forma equivocada, puede ser la lectura de un editorial sobre lo está sufriendo nuestra Patria o el miedo a quedarte solo en este mundo, puede ser la angustia de ver como se derrumban todos los edificios a los que te acercas demasiado o la tristeza de haber vuelto a ser el malo de la película y de haberte quedado sin el beso de la princesa, pueden ser tantas cosas….
Pero no decaeré. Seguiré en la lucha, la lucha por hacer una España mejor. Y este combate empieza dentro de mí, en mi mente y mi corazón. Si realmente deseo una España mejor deberé predicar con el ejemplo y serlo yo también cada día un poco más. Estoy en ello…..

lunes, 23 de enero de 2006


De la noche al día

23 de Enero de 2006. por Ernesto Martí Wetzel

No me acuerdo de todos los detalles de mis sueños de esta noche, pero puedo asegurar que han sido muy bonitos. Reconozco en seguida esa sensación de cariño (supongo que por falta de práctica), de sensibilidad y bienestar que te invade cuando sientes amor. Hacía mucho tiempo que no me costaba tanto levantarme, más aún sabiendo que el primer paso sobre el suelo frío e impertérrito, ajeno completamente a mi estado de felicidad, iba a desmontar mi castillo construido en el aire de un fin de semana muy sentido.
Y como no, ha sido pisar la fría piedra (¿pero no había parquet en mis sueños?) y poner la COPE, y todo se ha ido al garete. Digo garete porque las 3 acepciones de la Real Academia se pueden aplicar indistintamente a la situación de esta mañana. Veamos. La primera definición dice textualmente "1.frs. Mar. Dicho de una embarcación sin gobierno: Ser llevada por el viento o la corriente." Sin duda alguna la podemos aplicar a lo que está sucediendo con nuestra querida España. Aunque deberíamos ampliar esta definición con un “… embarcación sin gobierno o con un gobierno nefasto”. La segunda definición va muy en línea con la anterior, "2. frs. Ir a la deriva, sin dirección o propósito fijo." , que es lo que está haciendo el actual equipo gestor de nuestro destino, aunque nuevamente con una omisión al final, falta “ ..o propósito fijo.”. Aquí si que existe un propósito fijo, que es simple y llanamente acabar, como diría Don Federico, con la nación más antigua de Europa. Y la tercera, la coloquial, es justamente eso, la forma en la que cualquier persona de cultura básica expresaría la sensación que sentimos todos hoy, lo que está punto de suceder con nuestra España, “3. frs. coloqs. Fracasar o malograrse.”. Despertemos todos, porque esto está cambiando a marchas forzadas, y nos queda poco margen de maniobra. Como decía, lo que pueden cambiar las cosas de la noche al día.

miércoles, 11 de enero de 2006

Ni Morlanes ni Zapatero
El 11 de Enero de 2006 por Ernesto Martí Wetzel

Siempre se ha dicho que los males nunca vienen solos, pero en esta nuestra querida España este dicho popular está llegando a unos límites que son muy difíciles de soportar.

Pongámonos en situación: nosotros tenemos básicamente dos amores, España, nuestra madre patria, y el Español, nuestro querido club de fútbol (digo básicamente, porque también nos gustan las mujeres, la música y el vino.).

A nuestro primer amor, España, lo están destruyendo día si día no las huestes de Zapatero I el Imbécil (tonto le queda corto y hay muchos tontos en el mundo que no se merecen ser comparados con este tipejo), y al segundo, el Real Club Deportivo Español, se lo está cargando un tal Morlanes, ex Secretario General de UGT en el Baix Llobregat reconvertido en seguidor españolista y, peor aún, en Consejero Delegado de nuestro club. Y digo NUESTRO en voz alta, porque el Real Club Deportivo Español pertenece a sus accionistas, socios y seguidores, y no puede estar dirigido por personas ajenas a un sentimiento que va mucho más allá de un contrato laboral conseguido con la única y clara intención de llevarse algún beneficio con las obras del futuro campo del Español en Cornellá.

¿Por qué sino una persona como Morlanes Galindo (que injusticia que tenga un segundo apellido tan honroso como Galindo) abandona una carrera política a la sombra del Sr. Montilla a cambio de convertirse en director general de un pequeño club de fútbol al que no ha estado vinculado nunca?

El refranero español nos dice que “Abierto el saco, todos meten la mano”, y como la sabiduría popular nunca falla, tanto nuestros actuales gobernantes en España están metiendo la mano a fondo en todos y cada uno de nuestros asuntos, como el Consejero Delegado del Español está hurgando en nuestra historia, en nuestros símbolos, mediando en la venta de parte de los terrenos de Cornellá, y, aún peor, atacando de forma injustificada a amigos nuestros, socios ejemplares desde hace más de 20 años, personas integras, nobles, entregadas al prójimo y amantes de España y del Español.

¿Quién cojones te crees que eres, Morlanes?

Que si empezamos a tirar de refranero, ya no nos vale el “Manden unos, manden otros, los tontos siempre somos nosotros”, y que vayas con cuidado, que la “Mano que te da de comer no has de morder.”

(Ánimo Javier)

martes, 3 de enero de 2006


Quien tenga miedo que no salga de casa
Jesús LAINZ en “La Razón” el 2 de Enero de 2006

Pero Niño, almirante de Castilla a principios del siglo XV tuvo por lema: «Quien tenga miedo, que no salga de casa». Fue valiente, impetuoso y temerario, lo que le llevó de victoria en victoria sobre sus enemigos, principalmente los ingleses, a los que batió repetidamente por tierra y por mar.
Un siglo más tarde un acérrimo enemigo de España, sir Walter Raleigh, no pudo dejar de alabar —en admirados párrafos de su “History of the World” - la virtud, la invencible constancia, la resistencia; la inmunidad al descorazonamiento, la fortaleza y la valentía que demostraban los españoles, generación tras generación, en las cuatro esquinas del globo.
Alonso de Contreras, el portentoso guerrero cuya biografía inspiró a Lope de Vega, afirmaba en los años iniciales del siglo XVII que nada quedaba fuera de su alcance mientras tuviese diez dedos en las manos y ciento cincuenta españoles.
Goethe, en los infaustos días de Carlos IV, aún recordaba en su drama “Egmont” que los españoles del siglo anterior estaban hechos de uña pasta especial y que era mejor no tener problemas con ellos.

¿En qué consistía esa pasta que hoy nos parece cosa misteriosa? En la moral, el optimismo, la fortaleza, la confianza en sí mismos. Nada más que eso.
Los herederos en el siglo XIX de esta moral de victoria fueron los británicos. La gran literatura inglesa de las épocas victoriana y eduardiana (Conan, Doyle, Stevenson, Kipling) esta plagada de referencias, implícitas o explícitas, a ese sentimiento de deber, de virtud, de sacrificio, de virilidad y de responsabilidad que nacía del mero hecho de pertenecer a la nación británica, pertenencia que exigía a su hijos obligaciones mayores que a las demás naciones. La herencia de esa mentalidad, no del todo perdida en la Inglaterra de hoy, es la que hace de ella una nación confiada y orgullosa de sí misma, en la que no cabe imaginar complejos ni separatismos. Por el contrario, la pérdida masoquista de la mentalidad que caracterizó a los españoles durante siglos nos ha conducido a nuestro enclenque estado actual.

El poeta catalán Joaquín María Bartrina lamentábase a finales del siglo XIX: “Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol: si os alaba Inglaterra, es un inglés; si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español.”
Ninguna otra nación de Europa —ni siquiera la alemana—, a pesar de las páginas oscuras que todas tienen en su historia, sufre este complejo negador de sí misma. Todas recuerdan sus efemérides, todas celebran sus victorias, sus hechos memorables. Sólo aquí pedimos perdón por ellos, como en el infamante 1992.

El historiador francés Joseph Pérez ha escrito al respecto líneas sobre las que quizá se debiera reflexionar: “Uno tiene a veces la impresión de que son los mismos españoles los que han contribuido a difundir la Leyenda Negra al insistir con excesivo masoquismo sobre determinados aspectos del pasado de su patria.”

Pues bien, esta imprescriptible crítica fue y sigue siendo uno de los principales motoras de los separatismos, que, con ignorancia sólo superada por su mala fe, envenenan las mentes y los corazones de los ciudadanos con un rechazo y un odio a España que casi nadie se ha atrevido a denunciar para no ser señalado por los inquisidores de lo nacionalistamente correcto.

En Inglaterra todo el mundo conoce a Nelson —en Inglaterra y fuera de ella—. Y a Drake, y a Wellington, y a Cook, y a Gordon, y a Scott, y a Mallory. ¿Quien conoce en España a Blas de Lezo, a Churruca, a Oquendo, a Juan de Urbina, al Gran Capitán, a Ramón Bonifaz, a Guzmán el Bueno, a Hernán Cortés, a Orellana, a Cabeza de Vaca, a Álvaro de Bazán, a los últimos de Filipinas y a mil más? ¿Cómo se van a conocer si desde hace siglo y pico cierta y muy influyente intelectualidad decretó que la historia de España era un error y que había que olvidarla y recomenzar de cero? ¿Cómo se van a conocer si su simple mención huele a fascismo? ¿Cómo se van a conocer si el gobierno Aznar sacó de la capital el Museo del Ejército? ¿Cómo se van a conocer si los gobiernos jamás han tenido el menor interés en aprovechar los medios de comunicación de masas para hacer llegar al gran público la cultura y la historia con mayúsculas? ¿Cómo se van a conocer si el único héroe español al que se ha dedicado una película en las últimas décadas ha sido Torrente?

Los gobernantes que durante tantas décadas se han desentendido de la esencial labor de ilustrar a los españoles sobre los principales hechos y personajes que a lo largo de la historia han forjado nuestra nación son culpables de la ignorancia que hoy se tiene sobre lo que es España. Y los resultados se recogen en las urnas, con tanto separatista activo y tanto acomplejado pasivo. Pues para que una nación se respete a sí misma, lo primero que tiene que hacer es conocerse. Y España no se conoce. Por eso se disuelve.

lunes, 2 de enero de 2006


La frase de la mañana

Decía el Príncipe Valiente:
"Dejad que me moje en soledad
pues antes de molestar a la gente
hay que tener clara la verdad."

martes, 27 de diciembre de 2005

Navidad en la Zona Alta




Navidad en la Zona Alta
el 27 de Diciembre de 2005 por Ernesto Martí Wetzel

Embutido en un abrigo que me hace parecer un traficante de armas de las ex repúblicas soviéticas salí de casa el día de Navidad para asistir a la tradicional comida en casa de una de mis tías. Mi firme decisión de no usar el coche no se debía a causas ecologistas ni estaba pensando en mi salud, simplemente no quería pasar por la gasolinera y arriesgarme a soportar la devolución de la tarjeta de crédito por falta de saldo a manos de un inmigrante sonriente y estúpido. No hubiese cuadrado con el ambiente navideño de calor familiar y amor que deseaba sentir.
El camino hasta casa de mi tía es bastante corto, por lo que decidí tomármelo con calma y disfrutar observando a la gente por la calle. El día de Navidad es una buena ocasión para ver el teatro de la vida en su máxima expresión: la mayoría de personas se convierten en intérpretes de diferentes papeles, uno se convierte en el yerno educado y simpático, otro en el hijo pródigo que vuelve a casa por Navidad, aquel en católico practicante de una misa al año no hace daño y aquellos otros en el paradigma de la familia feliz de los juegos reunidos Geyper.
Con la ventaja de que, a diferencia del resto de España, en Cataluña sí que se edita la prensa el día de Navidad, compré los diarios de referencia, es decir, La Razón y el Mundo, e hice la primera parada en el único bar que es una garantía, que jamás ha cerrado el día de Navidad, Barbero. Y como no, el local estaba abierto, Primitivo preparando cafés y alguna familia haciendo tiempo antes de subir a la casa del padre, suegro o hermano. Poca gente leyendo lo que nosotros llamamos prensa, solamente algún que otro “Periódico de Cataluña” que describe bastante bien los cambios que ha sufrido nuestra sociedad y el nivel cultural que se respira en la Zona Alta. A pesar de la festividad del día y de los sentimientos de amor y fraternidad que iba a sentir dentro de poco pensé:”O son tontos o son rojos, pero de los míos no son”. Seguramente eran ambas cosas….
Después de un rápido desayuno y unas ojeadas a la prensa seguí mi camino bajando por una extraña calle Ganduxer vacía de coches de lujo, madres prepotentes y niños malcriados a las puertas de los colegios luciendo “mini -barbours” y móviles de última generación, a una edad en la que yo aún tenía que recurrir a la sisa en la compra del pan para poder permitirme algún capricho. Según la Real Academia de la Lengua la sisa es la parte que se defrauda o se hurta, especialmente en la compra diaria de comestibles y otras cosas, y según mi experiencia personal siempre ha sido algo muy común ya que tanto mi padre como mis abuelos, tías y demás usaban esta expresión con bastante frecuencia. Igual solamente era común en mi familia.., no lo sé.
Justo después de cruzar la Vía Augusta me encontré de bruces con una carruaje tirado por dos pencos, caballos flacos según la RAE, y guiados por un señor entrado en años vestido de paje. La parte trasera de la carroza estaba abierta, y un Papa Noel (¿quién es papa Noel?) se esforzaba en tirar caramelos a 6 o 7 niños que se arremolinaban en la acera entre los abrigos de visón y astracán de sus respectivas madres y abuelas. Tuve el pensamiento de preguntarles a las señoras que quién era el personaje de los caramelos, indagar sobre los libros del Evangelio que lo citaban, pero por el bien de los niños y la felicidad del momento seguí mi camino.
Ya era casi la una y media.., y pensando en las prisas que suele tener mi padre fui tirando directamente a casa de mi tía, a sabiendas de que por mucho que nos adelantáramos la comida no empezaría hasta las 3. La calle seguía extrañamente vacía y el frío envolvía el silencio de la mañana de Navidad .
Girando hacia Escuelas Pías y a escasos metros de mí destino, en un semáforo desactivado por falta de usuarios, estaba el clásico buscador de compasión Navideña vendiendo calendarios del próximo año. Pobre hombre, pensé, yo me quejo, pero es que lo suyo ya es demencial, repartiendo tarjetas en un semáforo desactivado. Que triste es la vida. Más triste fue que ni me digné en comprarle un calendario. Intentaré hacer algo bueno estos días … para compensar.
Sin más anécdotas subí a casa de mi tía, que como era de esperar estaba decorada con mucho estilo. La suerte de disponer de tiempo y medios económicos te permite estas cosas, un belén tradicional precioso, según ellos montado a mano, velas decorativas, un árbol de navidad natural sin colores chillones ni cableado de bombillas de colores de tienda china, una mesa baja de 3 x 3 metros preparada para el aperitivo y la mesa de Navidad puesta con máxima corrección y mejores galas, en resumen, una casa que rebosaba Navidad por los cuatros costados, por lo menos en la parte estética. Igual mi complejo de superioridad me hace considerar a mis familiares unos ricos tontos y superficiales, pero creo que poco a poco me tendré que ir bajando del burro, visto como estaba preparado todo y que encima al lado del televisor “apagado” había una ejemplar de La Razón.
Mis primos estaban durmiendo, mis tías hablando y mi padre adelantando parte de la comida aduciendo no haber desayunado. En su caso me lo creo, siendo conocedor de sus vicios, su falta de horarios y su situación económica bien puede ser que no hubiera comido nada.
Después del buen aperitivo “gentileza” de Semon, la comida transcurrió siguiendo a pie juntillas el rito de cada año: escudella, carn d’olla , pausa para el primer cigarrillo, capón, segundo cigarrillo, fruta, turrones, cava, neules, llamada a los familiares que no han asistido, y la fase FAQs, es decir, las preguntas y respuestas más comunes que se dan en las comidas de Navidad. Pero, sorpresa, hubo más, hubo conversaciones de más de 1 minuto, tuvimos tiempo para la nostalgia y los recuerdos, y se creó un ambiente familiar que hacía tiempo que no vivía. Algo es algo. Me imagino que será debido a la edad, todos vamos madurando, para llamarlo de alguna forma, y el sentimiento general de soledad y de aburrimiento abre paso en estos días a las ganas de comunicarte, de compartir sueños y deseos, aunque sea por un espacio de tiempo breve. Igual se deba a que la lectura de ese diario que vi al entrar esté cambiando a personas de las que dudaba hasta ahora. Qui lo sa.
Acabada la comida, serían las 6 de la tarde, emprendí el camino a casa, con la idea clara de retirarme a mi piso a disfrutar de un poco de música y relajación, pero hete aquí que en el bar el Yate, nido de personas mayores, muy mayores, y de camareros de pajarilla y servilleta blanca al brazo, divisé a través de las ventanas ahumadas por el tabaco a 2 amigos míos, a los que no tardé en convencer ni 1 minuto en salir del local y tomar unas cervezas en el bar de enfrente, bastante similar en cuanto a la dejadez y antigüedad, pero poblado por extrañas criaturas de la noche y mas cercanos en edad a nosotros. Lo de llamarlo un bar es un decir, yo mas bien lo definiría como un mini hospital psiquiátrico de 20 metros cuadrados, pero esto no impidió que cayeran unas cuantas cervezas, algún que otro chiste oportuno y disfrutáramos un rato viendo la película Los niños del Coro. Justo antes de recurrir a mi ya tan sobado chiste de “Que vengan los psiquiatras a mil” (sigo creyendo que un servicio de urgencias mentales a domicilio podría ser una buena inversión) recibí una llamada de otro grupo de amigos que estaban en el Barbero.., en el mismo punto donde había iniciado mi celebración Navideña. Mi decisión de acudir a ese bar acompañado ya de 4 amigos (como unen la cerveza y los canutos) fue acertada al cien por cien. El recibimiento fue agradable, las chicas preciosas y españolas, las copas fueron cayendo una tras otra, la música que sonaba era española, acabamos cantando brazo en alto canciones de Estirpe Imperial y entre todos consiguieron que me sintiera muy a gusto. Unas horas antes no hubiera dado ni un duro por esta Navidad, y, mira tú, fui feliz, canté, bailé y me acosté (bastante tarde, por cierto) con una sonrisa en los labios y sin haber perdido ni los dientes ni la compostura .
Las horas que separan el cierre del Barbero del final de la noche desparecen en una nube de humo, risas, alegría, bailes y bolsos robados, pero, sobre todo, en un sentimiento: existe una Navidad de amor al prójimo, de cariño, de dar y recibir inyecciones de amistad y buenos sentimientos.
Ha sido la primera Navidad que recuerde en la que ni he recibido ni he hecho ningún regalo que haya tenido que pagar, en cambio he recibido (y espero haber dado) esos regalos que necesita el corazón para seguir latiendo. Primero fue en la comida de nuestra tertulia, el Iuris, y luego la Navidad que acabo de relatar. Muchas gracias y Feliz Navidad a todos!!!









lunes, 19 de diciembre de 2005


Juan Ignacio González: hace ya 25 años
Por Ernesto Milá, 17 de Diciembre 2005

Redacción.- El 12 de diciembre de 2005 tendrá lugar el XXVº Aniversario del asesinato de nuestro amigo y camarada Juan Ignacio Rodríguez González. Los que fuimos sus compañeros de lucha y los que lo tuvimos como jefe político, no podemos pasar por alto esta fecha que permanece, a un cuarto de siglo vista, presente de manera indeleble en nuestros corazones.Aquellos años en los que teníamos un ideal para vivir…Juan Ignacio emergió como militante político en los últimos años del franquismo y principios de la transición. No procedía de nuestro ambiente, sino que militó durante un tiempo en la izquierda comunista. El proceso de transformación de sus ideas políticas tuvo lugar durante la transición, tras la muerte de Franco. Juan Ignacio ingresó en Fuerza Nueva en donde pronto se convirtió en uno de los líderes de la organización. Fundó la “Sección C”, verdadero servicio de orden del partido, cuyos distintivos eran diferentes a los del resto de la organización: camisa gris y boina negra. En aquel período se curtió en numerosas luchas callejeras contra la extrema-izquierda, permanentemente adicta al ideal estalinista y a la intolerancia que siempre ha practicado contra sus adversarios políticos. Mal asunto para la extrema-izquierda, porque permanentemente fue batida sobre el terreno y puesta en fuga, incluso en situaciones de superioridad absoluta. En todas estas acciones de autodefensa, Juan Ignacio nunca dio un paso atrás y su personalidad y empuje hicieron que siempre, incluso los “primerizos” y menos lanzados, le siguieran hasta en las circunstancias más desfavorables.En los años 77-80, buena parte de la juventud española optó por militar en formaciones patrióticas y antiestalinistas. Para todos los que, en aquel momento, optaron por esta opción, Juan Ignacio se convirtió pronto en un referente político. Especialmente, a partir del despegue de Fuerza Nueva, durante el verano de 1977. Lamentablemente, el partido cometió suficientes errores políticos y de conducción, que todo el formidable potencial de energías patrióticas que logró movilizar Blas Piñar, quedó dilapidado a la vuelta de pocos años. En 1977, cuando nosotros mismos militábamos en la Delegación catalana de Fuerza Nueva, percibimos el problema interior del partido: un excesivo escoramiento hacia el nacional-catolicismo que no iba a ser entendido por el pueblo español, además de unas formas paramilitares (inadecuadas en una democracia formal como la que se inauguraba en aquellos momentos en España) y unas referencias constantes al franquismo, entonces en pleno desmantelamiento, que hacían mirar atrás más que hacia el futuro. Tras nuestra expulsión del partido, Fuerza Joven de Catalunya se desvinculó del mismo, creándose el Frente Nacional de la Juventud. En Madrid, ocurrió un proceso similar, quizás sólo diferente en los elementos detonantes de la crisis y apenas un año después.En 1978, 300 militantes de Fuerza Joven de Madrid y de la Sección C, se dan de baja de Fuerza Nueva y fundan el Frente de la Juventud. La dirección del partido, mal aconsejada, había juzgado conveniente comprar un palacete como sede central. El edificio era desproporcionado para un partido como Fuerza Nueva que, en aquel momento, tenía solamente un diputado. Juan Ignacio y el Secretario General de Fuerza Nueva, José de las Heras Hurtado, habían aconsejado que, en lugar de esa faraónica sede, el partido comprara locales en los barrios en donde tenía más implantación, a fin de reforzar las secciones locales. Así mismo, existía un proyecto de editar un diario del partido. Todas estas iniciativas quedaron desactivadas en cuanto se compró el palacete en cuestión. La polémica no estaba exento de un trasfondo estratégico: se trataba de potenciar una “dirección fuerte” o bien unas “delegaciones fuertes”. Para Juan Ignacio y para Pepe de las Heras, esta segunda opción respondía mucho mejor a la situación del partido y aseguraba su crecimiento en las bases. Para el entorno de Blas Piñar, era mucho más importante priorizar una sede central para reforzar el peso de esa misma dirección. A 28 años vista de aquella polémica, no tenemos más remedio que recordar la lucidez de Juan Ignacio y de Pepe de las Heras. Sin embargo, la discusión (que, en el fondo, era estratégica) generó una primera fisura interior en el partido, especialmente en la Delegación de Madrid que, finalmente, seis meses después, desembocó en la ruptura de 300 militantes madrileños y la Delegación vallisoletana. Así nació el Frente de la Juventud.Era evidente que entre el FNJ barcelonés (que había logrado extenderse a Gerona, Zaragoza, Navarra, Asturias, etc.) y el FJ, necesariamente debía de operarse una aproximación. Ésta fue imposible mientras el FNJ estuvo dirigido por Ramón Graells Bofill que no estaba dispuesto a integrarse en una dirección en la que, sin duda, ocuparía un lugar secundario. Tras la ruptura del FNJ, el sector mayoritario (y todas las delegaciones) esta organización se integró en el FJ a principio de 1979 y, como tal, participamos en el Primer Congreso del Partido ese mismo año. De ese congreso, surgió una nueva dirección en la que Juan Ignacio Rodríguez ocupaba el cargo de Secretario General, José de las Heras fue elegido presidente del partido y nosotros mismos ocupamos el cargo de Secretario Político. En aquel momento, el Frente de la Juventud era el grupo patriótico extraparlamentario más potente. Con buenas relaciones de amistad y camaradería con la Primera Línea de Falange y dotado de una dirección con amplia experiencia política y militante. De hecho, la riqueza del FJ eran sus militantes, siempre dispuestos a cualquier sacrificio y a la aventura más arriesgada para tirar adelante la organización. La edad media no superaba los 25 años y buena parte de la militancia estaba formada por chicas. No vamos a mitificar aquella época: se cometieron errores, tanto de dirección como de táctica; en nuestro descargo podemos decir que todos, incluidos los dirigentes del FJ éramos excesivamente jóvenes, carecíamos de suficiente experiencia política y, por lo demás, procedíamos de una organización en la que no existía ni formación política, ni técnica de la militancia. Así pues, debíamos de partir casi necesariamente de cero.Eran los tiempos en los que la “euroderecha” concentraba al MSI, al PFN francés y a FN. A medida que el FJ fue avanzando en su trayectoria resultaba evidente que la organización tenía un techo limitado en tanto que “organización juvenil”. Fue entonces (hacia finales de 1980) cuando concebimos la posibilidad de transformar al FJ en un partido. A partir de entonces, hubiera sido posible converger en un “Frente Nacional” con la organización de la que habíamos salido y con los falangistas de la Primera Línea.El asesinato de Juan Ignacio y su contexto históricoDesgraciadamente, ya no hubo tiempo para nada más. La primera delegación del FJ desarticulada fue la barcelonesa. Resultaron detenidos una veintena de militantes y nosotros mismos tuvimos que partir para un largo y azaroso exilio. De todas formas, dado que los delitos de los que se nos acusaba –manifestación ilegal- no eran objeto de persecución en otros países y, por tanto, no había riesgo de extradición, seguimos viajando por todo el mundo, teniendo como base París, con nuestro propio pasaporte. Sin embargo, el 17 de noviembre de 1980, determinado servicio de seguridad español hizo llegar unos informes intoxicadores a la policía francesa en la que nos acusaba de haber cometido atentados criminales en Francia. Dichos informes, completamente falsos, no fueron tomados en serio por los servicios de seguridad franceses, pero si llegaron al Partido Comunista de Francia, el cual, a través de su ominoso diario “L’Humanité”, compendio de falsedades, infamias y mentira, aireó que nos encontrábamos viviendo en París y que habíamos cometido atentados en Francia. A raíz de este episodio, vimos nuestra libertad reducida en el vecino país, debimos entrar en la clandestinidad más rigurosa y abandonar Francia durante una temporada, alejándonos del teatro español. Menos de un mes después, ya fuera de Francia, nos llegaba la noticia del asesinato de Juan Ignacio y poco después la detención de José de las Heras y de una treintena de militantes del Frente de la Juventud. Esa operación liquidó completamente en pocas semanas, a lo esencial de la organización, que afrontó los graves sucesos del 23-F con la totalidad de sus cuadros en la cárcel o en el exilio.Quedan, por supuesto, muchas cosas por decir y buena parte de ellas, no nos corresponde a nosotros, sino a quien las vivió más de cerca. Está claro que, han pasado 25 años, un cuarto de siglo y que no todos los protagonistas de aquellos sucesos, están dispuestos hoy a hablar públicamente, ni siquiera, en algunos casos, a reconocer que militaron en su juventud en una organización “políticamente incorrecta”. Mensaje enviado para el que lo tiene que recoger. El asesinato de Juan Ignacio no fue un incidente aislado o una casualidad: sino que hay que inscribirlo dentro de la oleada represiva que sufrió el FJ en apenas unas semanas. Para los que estábamos militando en aquella época, era evidente que el FJ era vulnerable y que podía haber sido desarticulado un año y medio o dos antes, sin embargo lo fue en un momento muy concreto de la historia de España. Algunos fuimos afortunados: pudimos regresar del exilio y ser exonerados de todas las acusaciones que pesaban sobre nosotros; otros debieron prolongar durante más años su exilio o los años de cárcel y, finalmente, Juan Ignacio, resultó asesinado.En estos párrafos, hemos sintetizado el marco histórico-político en el que tuvo lugar el asesinato de Juan Ignacio. Insistimos: no nos corresponde a nosotros, decir lo que queda por decir. A quien le resta hablar, apelaremos a dos valores: el honor y la lealtad. El honor consiste en hacer aquello que estamos obligados a hacer por nuestra condición o situación; la lealtad es el mantenimiento de lo que se ha asumido. Sinceramente, creo que Juan Ignacio se merece algo más que el silencio vergonzante.Mi visión personal de Juan IgnacioLa primera vez que conocí a Juan Ignacio fue durante un mitin de Blas Piñar en el Palacio de los Deportes de Barcelona. Coincidió con el “Día de Andalucía” y los grupos de la izquierda radical intentaron aproximarse al lugar del mitin. Nosotros respondimos abriendo los maleteros de los coches y distribuyendo los cócteles molotov y las barras de hierro; por su parte, Juan Ignacio y la Sección C, respondió de la misma manera. Miré a ver quien dirigía el grupo y entonces me lo presentaron. Inmediatamente nos pusimos de acuerdo: unos defenderían el acceso al Palacio de los Deportes por la calle Lérida y otros se adelantarían hasta percibir el riesgo de la manifestación izquierdista. En aquellos momentos de tensión (en el interior del local unas 5000 personas escuchaban a los oradores) todos respondimos como se esperaba de militantes políticos. La exaltación del combate, la seguridad en nuestra propia gente, el saber que no íbamos a dar un paso atrás, la sonrisa en los labios, crearon en nosotros una sensación de hermandad. En los años siguientes, tuvimos ocasión de reforzar ese criterio.De hecho, solamente he considerado dos jefes políticos dignos de tal nombre, en mi vida de militante político. Uno de ellos era Juan Ignacio. Tenía una intuición extrema, sabía mantener la discreción de aquello que debía permanecer al abrigo de curiosos, era un líder con energía suficiente como para sacar lo mejor de sus camaradas, su carácter era amable, fraterno, entrañable para sus camaradas; se advertían estos valores desde que se estrechaba su mano: la extendía siempre y la apretaba transmitiendo su vigor, acompañaba ese gesto adelantando la otra mano y chocándola con el otro brazo del interlocutor, aumentando la sensación de camaradería. Era un militante valiente en la acción, consciente de los riesgos y de hasta donde podía llegarse, nunca sometió a la militancia a situaciones en las que no estuviera seguro de que íbamos a salir airosos. Era un buen táctico y su perspicacia política le hacía intuir por donde podían venir los riesgos y cómo protegerse de ellos. En una organización militante como el FJ, lo más importante eran las relaciones humanas. Juan Ignacio, en esto era el perfecto militante, animaba las veladas en los bares hasta altas horas de la noche, después de largas pegadas de carteles; todos siempre encontrábamos en sus palabras algún motivo para animarnos; las carcajadas, francas y rotundas, en torno a interminables jarras de cerveza, hicieron que la amistad y la camaradería fueran en el FJ el cimiento que garantizara la cohesión vincular de la organización.Lamenté mucho el asesinato de Juan Ignacio. Sobre todo lamenté no poder estar cerca de mis camaradas, cuando me llegó la noticia de su asesinato, encontrándome alejado a 6.000 km de la patria. Desde no importa dónde, llamé a la sede de Madrid, me contestó Beatriz, confirmándome la tragedia. No era la primera vez que me habían comunicado el asesinato de un amigo y camarada, pero puedo juraros que experimenté una sensación de rabia como nunca antes había sentido.En el XXVº Aniversario del asesinato de Juan IgnacioUna de las pocas alegrías políticas que he recibido estos últimos años, ha sido la noticia de la constitución de la Comisión de Homenaje en el XXV Aniversario del Asesinato de Juan Ignacio. Algunos no nos avergonzamos de lo que dejamos atrás. Hemos, indudablemente, evolucionado políticamente. Muchos, lamentamos algunos de los episodios que vivimos en el pasado y, simplemente, lo único que podemos decir como justificación es: “éramos jóvenes, demasiado jóvenes”. Pero lo hecho, hecho está y ni vamos a silenciarlo, ni vamos a ocultarlo, ni vamos a negarlo. Fuimos militantes del Frente de la Juventud hace 25 años. Algunos evolucionamos hacia otras posiciones. Evolucionamos, no traicionamos.Creo que en este XXVº Aniversario sería preciso no perder la perspectiva de lo que se pretende: en lo personal, yo recuerdo a Juan Ignacio con mucha frecuencia. Creo que con él presente, la evolución de nuestro ambiente político hubiera sido distinta y creo que pertenecía a una raza de líderes y militantes, desgraciadamente hoy ausente. No sé si hubiera evolucionado hacia las posiciones de “autonomía histórica” que hoy sostenemos algunos exmilitantes del FJ. Lo que sí sé es que Juan Ignacio hubiera seguido siendo nuestro entrañable amigo y camarada.Y esto es lo que no podemos olvidar: que su asesinato sigue impune. Veinticinco años son muchos años para la impunidad. Este aniversario debería de servir para que los que fuimos sus camaradas entregáramos al Ministerio de Justicia y al Ministerio del Interior, dos peticiones para la reapertura de las investigaciones y, sobre todo, una explicación de por qué éste sigue siendo EL ÚNICO CRIMEN POLÍTICO IMPUNE DE TODA LA TRANSICIÓN.Yo quiero saber quién asesinó a Juan Ignacio Rodríguez González. Quiero saber por qué fue asesinado. Y no me importa en absoluto tener que dar el paso al frente. Así que pido a otros camaradas que deberían darlo también, seguramente antes que yo, para que recuerden los valores de honor y lealtad que un día hicimos nuestros y que todavía hoy, probablemente, nos mantienen en pie en un mundo que no es como el que ni nosotros ni Juan Ignacio quisiéramos. Insisto, creo que Juan Ignacio se lo merecía y que los aniversarios deben servir, además de para reunir a sus antiguos camaradas, para EXIGIR la reapertura de la investigación hasta dar con quienes ordenaron el asesinato. Este crimen no puede permanecer impune por más tiempo.

lunes, 12 de diciembre de 2005


La Navidad, contaminada
Víctima del consumismo, por Benedicto XVI

Palabras que dirigió el Papa Benedicto XVI, ayer domingo 11 de Diciembre de 2005, al rezar la oración mariana del Ángelus desde la ventana de su estudio que mira a la Plaza de San Pedro de Roma.

Queridos hermanos y hermanas: Después de haber celebrado la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, entramos en estos días en el clima sugerente de la preparación próxima a la santa Navidad.
En la actual sociedad de consumo, este período sufre por desgracia una especie de “contaminación” comercial, que corre el riesgo de alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento, la sobriedad, una alegría que no es exterior, sino íntima.Por tanto, es providencial que, como una puerta de entrada en la Navidad, exista la fiesta de la Madre de Jesús, quien mejor que nadie puede guiarnos a conocer, amar, adorar al Hijo de Dios hecho hombre.
Dejemos, por tanto, que sea ella quien nos acompañe; que sus sentimientos nos animen a predisponernos con sinceridad de corazón y apertura de espíritu a reconocer en el Niño de Belén al Hijo de Dios, venido a la tierra por nuestra redención.
Caminemos junto a ella con la oración y acojamos la repetida invitación que nos dirige la Liturgia de Adviento a permanecer en espera, una espera vigilante y gozosa, pues el Señor no tardará: viene a liberar a su pueblo del pecado.En muchas familias, continuando una bella y consolidada tradición, inmediatamente después de la fiesta de la Inmaculada, se empieza a preparar el belén, como si se quisiese revivir junto a María estos días plenos de trepidación que precedieron al nacimiento de Jesús.Hacer el belén en casa puede ser una forma sencilla pero eficaz de presentar la fe y transmitirla a los propios hijos. El pesebre nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios que se ha revelado en la pobreza y en la sencillez de la gruta de Belén.
San Francisco de Asís quedó tan sobrecogido por el misterio de la Encarnación que quiso volver a presentarlo en Greccio con el pesebre viviente, convirtiéndose de este modo en el iniciador de una larga tradición popular que todavía conserva hoy su valor para la evangelización. El belén nos puede ayudar, de hecho, a comprender el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad misericordiosa de Cristo, que “siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2 Corintios 8, 9).Su pobreza enriquece a quien la abraza y la Navidad trae alegría y paz a quienes, como los pastores, acogen en Belén las palabras del ángel: “Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lucas 2, 12). Sigue siendo el signo también para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI.
No hay otra Navidad. Como hacía el querido Juan Pablo II, dentro de unos momentos yo también bendeciré las imágenes del Niño Jesús que los niños de Roma colocarán en el belén de sus casas.Con este gesto, quiero invocar la ayuda del Señor para que todas las familias cristianas se preparen para celebrar con fe las próximas fiestas navideñas. Que María nos ayude a entrar en el auténtico espíritu de la Navidad.— Ciudad del Vaticano

viernes, 2 de diciembre de 2005

La cuestión de Franco
Pío Moa en Libertad Digital – 2 de Diciembre de 2005




La cuestión de Franco es, en realidad, la cuestión de la democracia y sus posibilidades en España. De ahí su importancia y actualidad Se preguntan muchos por qué de pronto ha vuelto a hablarse y discutirse tanto de Franco y el franquismo. Hay muchas razones, pero la principal de ellas es que, por efecto de la alianza entre socialistas, separatistas y terroristas, ha entrado en crisis la democracia española, lo cual devuelve a ésta, inevitablemente, a sus orígenes. La cuestión de Franco es, en realidad, la cuestión de la democracia y sus posibilidades en España. De ahí su importancia y actualidad. Esta cuestión clave encierra a su vez una serie de problemas parciales: - ¿Causó la guerra civil la destrucción de la democracia, o fue la destrucción de la democracia la que causó la guerra? También puede plantearse de otro modo: ¿derrotó Franco a la democracia o derrotó a la revolución? - El régimen franquista, ¿duró tanto porque sometía mediante un terror brutal a la población, o porque la mayoría de la población no se sentía incómoda con él? - Si en la cuestión anterior la segunda opción fuera la correcta –como parecerá lo más probable a cuantos conserven un poco de memoria – ¿se debía esa actitud de la gente a una vocación o carácter servil de los españoles, o a otras causas? Si a otras causas, ¿podrían considerarse entre ellas la experiencia de la república y el Frente Popular, así como las alternativas posibles al franquismo durante los famosos cuarenta años? - Dicho de otro modo: ¿representó la oposición al franquismo una alternativa real a la dictadura, o una salida previsiblemente desastrosa? - ¿Puede considerarse al franquismo un régimen monolítico y rígido, inmune al cambio, o bien cabe distinguir en él una evolución y tendencias internas divergentes? - La democracia actual, ¿entronca con el franquismo o con la república? Lo cual también puede plantearse de otra forma: ¿debemos nuestra democracia fundamentalmente a un franquismo reformista o a la oposición antifranquista? Hay otros problemas de carácter histórico-ideológico, pero éstos me parecen los más cruciales, y de la respuesta que se les dé dependerá mucho, quizá el destino de nuestras libertades. Una respuesta acorde con la experiencia histórica puede acabar de asentar el proceso vivido en estos treinta años, mientras que una respuesta ajena a la realidad histórica, aun si parece coherente con diversos prejuicios ideológicos, puede retrotraernos a una España epiléptica y balcanizante. Se comprende así el calibre y la actualidad de la cuestión de Franco. En un foro de Internet he leído este juicio: “Fíjense en quiénes son los antifranquistas más feroces al día de hoy: los terroristas de ETA; los separatistas de Ibarreche, Arzallus, Carod, Maragall o Pujol; los dirigentes del PSOE, nunca regenerados de su enorme corrupción; numerosos estalinistas o ex estalinistas mal reciclados. Esos pretenden una Segunda Transición: ¿qué puede salir de ella?”. Vale la pena pensarlo.

jueves, 20 de octubre de 2005

Hola Compañero




Hola compañero

Como bien sabrás me acaban de nombrar Doctor “Honoris Causa” por la Universidad Autónoma de Madrid. No es que me interese mucho la universidad, ni mucho menos el honor, pero siempre va bien recibir un homenaje a estas alturas de mi vida. Si de paso me caen algunos cuartos para seguir viviendo como un rey, sin pegar ni sello, mintiendo y viviendo del cuento, pues bienvenidos sean.
Hablando de reyes, desde aquí un caluroso abrazo a mi gran amigo Juan Carlos, que ha sido uno de los ejemplos en los que me he basado para predicar una cosa y hacer todo lo contrario. Creo que entre Juanca y yo batimos todos los récords en perjuros, engaños, actuaciones teatrales y mentiras, aunque a muertos gano yo, como bien sabes. ¿No te apostarás nada, verdad?
Pero volvamos al tema: estaba diciendo que hoy me han nombrado doctor por razones de honor. Cuando me lo anunciaron me dio tal ataque de risa que casi me quedo tirado, pero bueno, como mala hierba nunca muere, aquí sigo. Lo del doctorado entiendo que te pueda hacer gracia, igual que a mí, pero lo que no me negarás es que soy un maestro. Y como de maestro a doctor hay un paso… ¿Por cierto, te acuerdas cuando elegíamos a nuestras víctimas por su rango social? Que gracia, si volvieran las checas igual me tocaba a mi dar un paseo por ser Doctor.
He pensado que podríamos quedar para comer y recordar los viejos tiempos. Como hace mucho tiempo que no salgo de Madrid, ¿qué te parece si nos vamos de excursión? He sopesado muchas opciones, ya sabes lo mucho que me gusta comer bien, y creo que he dado con el sitio perfecto para celebrar mi doctorado, pegarnos una buena comilona y reírnos de todos. Me han recomendado un sitio muy bueno, igual te suena el pueblo. Se llama Paracuellos del Jarama. Nos vemos. Santiago Carrillo Solares.












martes, 14 de junio de 2005

Como recuerdo y homenaje al ilustre escritor Don Jaime Campmany, fallecido ayer (D.E.P.), aquí os dejo su último artículo, escrito poco antes de morir.

Era grande, era bueno, era de Murcia

El país, en la calle
Por Jaime CAMPMANY - Diario ABC - 13 de Junio de 2005


EL Gobierno de Zapatero lo ha conseguido. Tiene al gentío en la calle, y mayormente al gentío de la derecha. Lo tradicional, lo acostumbrado, lo de siempre es que sea la izquierda la que salga a la calle con gritos, con pancartas, con insultos también y con los Bardem. En cuanto la izquierda quiere ganar en la calle lo que no ha ganado en las urnas, se juntan todos los Bardem y salen a la calle ejerciendo con entusiasmo admirable el derecho de manifestación.La derecha, en cambio, no sé si más comedida o más perezosa, difícilmente se echa a la calle para protestar. En todo caso, se manifiesta para celebrar, que es más bonito y de mejores maneras. Pero este Zapatero hace unas cosas tan desmesuradas, tan insensatas y tan sin gracia que logra el milagro de que hablen los mudos, se encalabrinen los mansos y salga a la calle el gentío de derechas. Se ha empeñado en negociar con los etarras, y cada vez que los invita a una conversación, los etarras sacuden un bombazo.Y él, erre que erre, los invita otra vez, porque otra cosa no será, pero empecinado sí que lo es, este Zapatero de las ocho ministras. Los terroristas ya llevan este año dieciséis bombazos, y continúan las invitaciones. Tanta cortesía con los terroristas terminó por soliviantar a las Víctimas, que organizaron una manifestación gigantesca de casi un millón de personas, a pesar de que faltaron los Bardem. Si llegan a ir los Bardem, la manifestación se sale de Madrid.Otra terquedad de Zapatero ha provocado esa manifestación de Salamanca que hacía rebosar de gentío la inigualable Plaza Mayor. (Hombre, si se trata de repartir Salamanca entre las demás Comunidades, a Murcia que le den esa Plaza). Yo creo que el único salmantino que no estaba allí es Jesús Caldera, que quizá estuviese entretenido velando su propio cadáver, ese que puso tendido junto al Tormes para detener a los que quieren trocear el Archivo de la Guerra Civil y darle un pedazo al Carod-Rovira o como se llame ese catalán de pacotilla. Lo ratifica constantemente la ministra fraila. Yo lo he puesto en versos de cabo roto. «Dará doña Carmen Cál- la ministra de Incultú-, el Archivo a Catalú-, quiera o no quiera el alcál-. Lo dará, además, de bál-, pues así Carod-Roví- podrá tener un Archí- con recuerdos de la gué- que hubo en un país pequé- cuajado de españolí-».Y todavía queda por salir la manifestación del «matrimonio gay», que eso es algo así como llamar arroyo a la cordillera, bosque al desierto o alcornoques a los rosales. Esa será una bendición que además de contar con la protesta de las familias productivas, estará bendecida por la Iglesia, y con la Iglesia hemos dado, Sancho. Llamarle matrimonio a la unión legal de las sáficas o los monfloritas, legalización conveniente y hasta en algunos casos necesaria, es como llamarle Penélope Cruz a Rodríguez Ibarra o Mike Tysson a María Teresa Fernández de la Vega. O sea, un contradiós. Ahí, para ser un matrimonio como mandan Dios y la Naturaleza, o falta una matriz o sobran espermatozoides, dos materias precisas para perpetuar el gentío.

martes, 19 de abril de 2005

Ante la festividad de San Jorge..

De pequeño me enseñaron algunas cosas,
otras las fui descubriendo por mi mismo,
pero hoy de mayor no comprendo el cinismo
de cambiarle el significado hasta a las rosas

Si antes una rosa significaba amor
y cinco de ellas Fidelidad
¿Por qué en esta nueva sociedad
hasta celebrar San Jorge me causa pavor?

¿Dónde está la cristiandad,
raíz y corazón de nuestra querida España,
cuando cualquier despreciable alimaña
arrasa nuestras tradiciones con su revanchista maldad?

No es esta la Patria que soñé,
ni los que gobiernan los más capaces
mas bien parecen aves rapaces
que engullen todo por lo que luché
Pero no por ello inclinaré
mi cabeza ante este cortejo
encabezado por un insignificante pendejo
al que siempre despreciaré.

Y seguiré en la brecha
al lado de mis camaradas
y con ellos en las noches claras
soñaré con una España bien hecha.

© Ernesto Martí Wetzel
Martes, 19 de abril de 2005

martes, 5 de abril de 2005

Un amigo de la Libertad
Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital el 4 de Abril de 2005

Es tanto lo que ha hecho Juan Pablo II por la libertad -también por España- que nunca dejamos de considerarle uno de nuestros líderes; de los pocos que, durante toda nuestra vida, llevaremos en el corazón

Juan Pablo II ha sido uno de los papas más importantes de la Historia, sin la menor duda. Pero ha sido también uno de los políticos más importantes del siglo XX. Con Ronald Reagan y Margaret Thatcher consiguió frenar la decadencia terrible de Occidente, que caminaba con el silencio de los corderos hacia las fauces del imperio soviético, e invertir la tendencia de una forma radical. Los que no vivieron los años ochenta nunca podrán hacerse una idea de lo difícil que era romper con un paradigma arrollador que en la economía, la política y la religión suponía la permanente y aplastante legitimación intelectual del socialismo; o lo que es lo mismo, la deslegitimación de la Libertad. Los cuatro primeros años de aquella década fueron una titánica empresa de reanimación, en algunos aspectos de auténtica resurrección, de los grandes valores occidentales, frente a un totalitarismo que no estaba dispuesto a renunciar a su presa. No por casualidad, esos tres grandes líderes occidentales de finales del siglo XX sufrieron atentados gravísimos. Y el más terrible de todos fue el del Papa. Si la URSS no hubiera fallado en su designio criminal, es difícil saber qué mundo tendríamos hoy, pero seguro que no era mejor que el actual. Menos libre, sin duda. Sólo por eso, pues, los liberales de todo el mundo, creyentes o no, estamos de luto por el hombre que ha sabido morir como vivió: dando ejemplo.

Esas tres figuras gigantescas, que realmente acabaron con el imperio criminal más terrorífico de la Historia, fueron después difuminándose, bien por dejar sus cargos, bien porque ya habían logrado cambiar el mundo al hundirse el Muro, arrastrando a la URSS, y encauzaron su energía en otras direcciones o hacia otros ámbitos. Pero a los más jóvenes les resultará difícil entender el grado de intensidad de su compromiso con una causa casi perdida y cómo consiguieron galvanizar a toda una generación occidental, que es la nuestra. Fueron tres líderes muy distintos pero complementarios. Si desde el punto de vista intelectual fue Thatcher la que más abiertamente desafió el dogma socialista en todos los ámbitos, sólo la extraordinaria tenacidad política de un americano optimista y de principios como Ronald Reagan pudo lograr una reconstrucción económica y militar de Occidente tan gigantesca que, cuando la URSS quiso emularla, se colapsó. Sin embargo, el que quizás partía en peor situación, el que tenía la casa más revuelta, era el Papa polaco, Karol Wojtyla, que no sólo quería y debía hacer frente al totalitarismo soviético que ocupaba su patria y toda la Europa del Este, sino que además tenía dentro de su propia Iglesia un caballo de Troya descaradamente comunista, abiertamente totalitario y prosoviético: la Teología de la Liberación.

Plásticamente, nada pueda igualar las imágenes del Papa reuniendo a millones de personas en Polonia frente a la dictadura de Jaruzelsky, que antes de hundirse en el cieno de la Historia cometió asesinatos tan espeluznantes como el del cura Popieluzsko. Pero hay otra imagen que, aparte del teológico, tuvo un valor político, ideológico y moral incalculable: la del Papa en el aeropuerto de Managua, cuando uno de los curas ministros de la dictadura sandinista, Ernesto Cardenal, hincó o fingió que hincaba la rodilla para besarle la mano, encontrándose con el dedo admonitorio de Juan Pablo II, que de forma inequívoca le anunció el final de la tolerancia con el totalitarismo ensotanado. Ese gesto de autoridad, teatral y real, supuso el réquiem de ese leninismo disfrazado de teología que estaba devorando Iberoamérica. También fue la señal para que toda la Izquierda internacional se lanzara en tromba contra el Papa. Nunca se ha insultado tanto a nadie, ni a Reagan entonces, ni a Bush ahora. Pero el mundo supo que, mientras viviera, el Papa no iba a cambiar de principios ni de política. Ha vivido mucho, ha hecho mucho, deja tras de sí el afecto de millones de personas que, incluso sin compartir su fe o sin tener ninguna han vivido con él esa forma de agonía que es siempre la lucha por la libertad. Pese a que en Croacia, en Cuba o en Irak el Vaticano se haya apartado de las posiciones liberales en política exterior, nunca se le ha criticado. Nunca fue un enemigo. Es tanto lo que ha hecho por la libertad -también por España- que nunca dejamos de considerarle uno de nuestros líderes; de los pocos que, durante toda nuestra vida, llevaremos en el corazón.

viernes, 11 de marzo de 2005

Hace un año lloramos todos, hoy seguimos odiando a todos
De Minutodigital.com, 11 de Marzo de 2005

En un día como hoy, sólo hay espacio para el recuerdo de los que no están y para mostrar nuestro cariño a sus familiares.

No envejecerán, como nosotros los que quedamos:
No les pesará la edad ni les condenaran los años.
Al ponerse el sol y por la mañana
nos acordaremos de ellos.

Ya no estarán rodeados de los alegres compañeros;
ya no se sentarán a las mesas de los suyos;
ya no tendrán parte en nuestros afanes diurnos;
duermen lejos …

Pero si nuestros deseos y esperanzas profundos
son como un manantial oculto a las miradas,
el secreto corazón de su tierra los conoce
como la noche conoce a las estrellas.

Como estrellas que seguirán brillando cuando seamos polvo,
avanzando por la llanura celestial;
como las estrellas que alumbran nuestros periodos de tinieblas,
permanecerán, permanecerán hasta el final.

(Laurence Binyon.)
En memoria de todos los caídos víctimas del terrorismo de ETA, GRAPO y radicales islámicos.

jueves, 3 de febrero de 2005

Para que quede constancia de que la gente con capacidad avisa a tiempo:

Detrás de Ibarreche viene Zapatereche
Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital el 3 de Febrero de 2005


Malo es el Plan Ibarreche. Peor es saber que el Presidente del Gobierno, para conservar el Poder, está dispuesto a aceptarlo como Plan Maragalleche. O sea, Zapatereche
Además de que Rajoy es un orador extraordinario y de que el PP es no sólo el único partido nacional que nos queda sino también el único verdaderamente democrático y leal a la Constitución, la humillante sesión dedicada al infame Plan Ibarreche ha dejado clara una cosa: que Zapatero tiene su propio Plan para desmantelar España, algo que podríamos llamar Zapatereche, y al que ha invitado a sumarse al caudillo separatista en cuanto se lo acaben de escribir, pasen las elecciones vascas y se recuenten los escaños.

Para ese plan, como para el de Ibarreche, no es imprescindible que los etarras dejen de matar. Más aún, es bastante conveniente que no dejen de hacerlo del todo, porque la claudicación del Gobierno español y la liquidación de la soberanía nacional son hechos tan graves que sólo pueden abordarse en función de un sobreentendido gravísimo: que a cambio de una independencia a plazos, la ETA nos dejará en paz. Que es, naturalmente, lo único que no hará la ETA, ferozmente criminal pero mucho más coherente que este PSOE de Zapatero.

Zapatero se prepara para echar toda la carne en el asador de la reforma, en realidad ruptura, del Estatuto de Cataluña, que, con toda probabilidad, supondrá la liquidación de la Constitución Española. Zapatero le ofrece a Ibarreche no una oposición sino un aplazamiento, para meter su plan en el mismo saco que el Plan Maragall y echárselo al hombro a esta vieja nación, que no puede con su alma y que está prescindiendo de su cuerpo, que si siente ni padece y al que la Izquierda quiere sumir en un sopor opiáceo, en una siesta infinita, en una perpetua negociación de su liquidación, hasta que ya no quede nada que negociar porque ya no quedará nada que liquidar.
Malo es el Plan Ibarreche. Peor es saber que el Presidente del Gobierno, para conservar el Poder, está dispuesto a aceptarlo como Plan Maragalleche. O sea, Zapatereche. Se ha abierto la caja de Pandora y Zapatero, para evitar su estrago, ha encendido el ventilador.

martes, 30 de noviembre de 2004

Catalonia is not Spain
José García Domínguez en Libertad Digital 30-11-2004


Catalonia is not Spain, aunque se parece mucho, muchísimo. De ahí que Joan Laporta no haya albergado reparo alguno al colocar en la Ejecutiva del club que es más que un club a su cuñado Echevarría, que también es más que un cuñado, ya que ejerce de patrón honorífico de la Fundación Francisco Franco.

Catalonia is not Spain. Lo gritan los adolescentes letraheridos que acaban de descubrir su identidad patria en la poesía mística del gran Salvador Espriu. "Yo soy dos, y estoy en cada uno de los dos al completo", confesaba otro místico, San Agustín. Igual que el rapsoda de la nació catalana, que padecía similar esquizofrenia. Así, fue el hijo dolido que diera forma de epigrama al lamento por la crueldad de esa madrastra ruin llamada España; y al tiempo, el protegido de su hermano amadísimo, el camarada don José Espriu Castelló, secretario general del SEU en Cataluña y Baleares, jerarca entusiasta de la Falange barcelonesa, y martillo de liberales y anglófilos en los años cuarenta. Y es que, como el Barça, como todo en Cataluña, los Espriu también son más que un club.

Catalonia is not Spain. Lo dicen ahora los comunistas locales que aprendieran los rudimentos del odio a la libertad en los libros de otro camarada, el gran filósofo marxista Manuel Sacristán Luzón. El camarada Sacristán, el mismo que ya ejercía, en 1941, de camarada –jefe de la centuria "Roger de Flor" en el Frente de Juventudes; el que, después, se tornaría en implacable camarada– inquisidor de herejías desviacionistas en el PSUC. Eso ocurriría cuando controlaba el partido el camarada Rafael Ribó, el amigo, pariente y tertuliano de Tomás Garicano Goñi, camarada-ministro de Gobernación de Franco en la época.

Catalonia is not Spain. Lo repiten sin parar esos jóvenes cachorros de CiU que desayunan todas las mañanas con un croissant y La Vanguardia desde los tiempos en que Horacio Sáez Guerrero dirigía el periódico. Sí, el catalanista Sáez Guerrero, aquel que en el esplendor de Hitler fuera modélico empleado de la agencia nazi de noticias Transocean. Catalonia is not Spain. Es lo que predica en la Universidad la secta de historiadores discípulos de Vicens Vives que controla con mano de hierro todas las cátedras de la región. Sí, los legatarios de Vicens Vives, el gran redescubridor de la esencia nacional catalana; y el que además escribió una biografía de Franco en la que se puede leer: "El Generalísimo Franco ha vencido a todas las satánicas fuerzas de la revolución". El Vives, Vicens, que, glosando el fusilamiento de José Antonio, redactara emocionado: "Apenas amanecía y el último pálpito de su carne se estremeció con el presentimiento de la Victoria".

Catalonia is not Spain. Lo brama hoy el hijo del guardia civil. Y tal vez sea not Spain, pero lo cierto es que se le parece mucho, muchísimo. Incluso más que Getafe.

miércoles, 24 de noviembre de 2004

Carta abierta a Anasagasti
Pío Moa en Libertad Digital 24/11/2004

"el mismo derecho que tiene usted a expresarse, lo tenemos los demás, y a poner en evidencia sus argucias "

Ha propuesto usted "cancelar" el Valle de los Caídos y trasladar los restos mortales de Franco a un cementerio particular. Porque, dice usted, "en el siglo XXI " no debería existir un monumento "a una de las partes de la contienda" donde está enterrado "el máximo responsable de aquella barbarie", "un general golpista" que ocasionó "centenares de miles de muertos, heridos, exiliados y encarcelados por el único delito de defender la legalidad constitucional vigente". Y compara usted a Franco con Hitler y Mussolini.

Estas frases suenan por lo menos extrañas en un representante del PNV. Porque, usted, como sabiniano típico, recordará que una parte de su partido se alineó directamente con el "responsable de la barbarie". Desde luego, la parte mayor prefirió al bando que, según usted, defendía la legalidad. Pero, como usted también sabe perfectamente, el PNV procedió bien pronto a traicionar a ese bando entendiéndose a espaldas de él con Mussolini y con Franco. Usted, señor Anasagasti, sabe que su partido entregó intacta a aquellos "bárbaros" la industria pesada y de armamentos de Vizcaya impidiendo los intentos de sus aliados izquierdistas de destruirla. Una industria, que sirvió de modo extraordinario al esfuerzo de guerra de los causantes –dice usted– de "centenares de miles de muertos, heridos, exiliados y encarcelados". Y no olvidará nadie, porque está ampliamente escrito y descrito, cómo su partido, no contento con hacer tal servicio al mayor responsable de la barbarie, le ofreció la mejor vía de ataque para destruir a los "defensores de la legalidad", vía que de paso dejaba oculta la traición del propio PNV.

Esto no son opiniones, señor Anasagasti, sino hechos plenamente demostrados, entre otros por testimonios de los propios nacionalistas, como el padre Onaindía. No se explica bien cómo un partido que saboteó en tal grado a los "defensores de la legalidad" y favoreció en igual medida a los equivalentes de Hitler, como usted los define, puede venir ahora con semejantes letanías. ¿Es caradura insuperable, o acaso chifladura? ¿O cree usted que casi setenta años después, "en el siglo XXI", resulta aceptable cambiar la historia por una historieta? Extraña filosofía, aunque no del todo incoherente con la conducta del PNV entonces. Una traición pretende tapar a otra.

Por otra parte hacer de Franco "el máximo responsable de aquella barbarie" exige un poco más de análisis. Usted sabe que en octubre de 1934 se rebelaron casi todas las izquierdas contra la legalidad republicana, contra un gobierno legítimo y democrático. Trataban deliberadamente de iniciar la guerra civil, y la iniciaron, y en esa rebelión desempeñó el PNV un papel por lo menos turbio. Ha olvidado usted este suceso trascendental, con 1.400 muertos en dos semanas y bastante incidencia en las Vascongadas. Como ha olvidado que en aquella ocasión Franco defendió la legalidad constitucional y ayudó a frustrar la intentona.

¿Qué pasó, pues, para que, en 1936, las derechas que defendieron la legalidad en el 34 se rebelaran a su vez? Pues pasó que tras las elecciones de febrero del 36 la legalidad y las reglas del juego democrático se vinieron abajo, conculcadas sistemáticamente por las izquierdas desde el poder y desde la calle. No lo ignoraba el órgano del PNV, Euzkadi cuando clamaba: "Nos alcanza en todas partes la descomposición del Estado español, estrago inmenso de su organización social, batida por la inmoralidad y la anarquía"; o hablaba de "las convulsiones epilépticas de un pueblo moribundo" (el español), en "momentos históricos de gravedad no igualada". El PNV sabía bien lo que ocurría y quiénes eran los responsables: los mismos que se habían alzado contra la "legalidad vigente" en 1934 y que año y medio después, dueños del estado y de la calle, volvían a hacerla trizas.

¿Por qué, entonces, terminó aliándose su partido, señor Anasagasti, con los responsables evidentes de aquella situación; por qué, siendo católico, apoyó a quienes exterminaban sangrientamente a la Iglesia, mostró tal insolidaridad con las víctimas y rechazó las ofertas de las derechas sublevadas? Sólo encuentro una explicación, y está en las ideas de Sabino Arana, el Maestro de su partido, tan imbuidas en sus adeptos. Ideas como ésta: "Si a esta nación latina (España) la viéramos despedazada por una conflagración interna o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas el que España prosperara y se engrandeciera". Sólo concepciones tales explican la alianza de ustedes con los revolucionarios y bajo la protección de Stalin, y también explican que los traicionaran en cuanto vieron que no triunfarían.

¿No tenemos derecho a sorprendernos, señor Anasagasti, de que exalte usted a los supuestos "defensores de la legalidad" en el pasado mientras en el presente su partido está volcado en una campaña contra la Constitución? ¿Pueden pretender una reforma razonable de la Constitución partidos como el suyo, que ha reducido a tan poco la democracia en las Vascongadas, donde buena parte de la oposición tiene que ir protegida contra asesinos nacionalistas, donde la policía autonómica no casi persigue al terrorismo, donde tantas normas constitucionales, empezando por símbolos como la bandera nacional, son conculcados cada día por su partido…? Sus propuestas tienen todo el aire de una provocación.

Y hay otra falsedad en su argumento señor Anasagasti: el Valle de los Caídos no está dedicado sólo a uno de los bandos. Fue concebido para conmemorar la victoria sobre la revolución (¿o cree usted que no hubo revolución?) y como emblema de reconciliación: allí no descansan los restos de soldados de una sola parte, sino de las dos. Descansan, es cierto, bajo una gran cruz, y esa reconciliación no podía ser aceptada por quienes detestaban la cruz y veían en la Iglesia una institución y unas personas a exterminar, y que siguen intentando erradicarla de la vida y la cultura españolas. Usted se está sumando a ellos, señor Anasagasti, y con su sectarismo, provocación y falsificación de la historia, está conjurando otra vez los fantasmas del pasado.
Desde luego, tiene usted derecho a pensar y expresarse como lo hace: se lo garantiza la democracia española que su partido está arruinando en las Vascongadas, donde expresarse puede resultar muy peligroso. Yo quisiera que los asuntos mencionados en esta carta no tuvieran a estas alturas más tratamiento que el académico y no afectaran a la política actual. Pero usted, como otros, se obstina en el revanchismo, echando por tierra el acuerdo de no utilizar el pasado como arma arrojadiza en la política de ahora. Acuerdo que permitió una transición bastante calmada a las libertades políticas, cuyos frutos están ustedes poniendo en riesgo ahora. Pero el mismo derecho que tiene usted a expresarse, lo tenemos los demás, y a poner en evidencia sus argucias. También con la esperanza, aunque cada vez más remota, de hacerles a ustedes conscientes de su responsabilidad en la escabrosa senda que han emprendido.

lunes, 15 de noviembre de 2004

"Mi conciencia vale más que un puesto en la Comisión Europea"
Rocco Buttiglione Ministro italiano de Asuntos Europeos

Entrevista en la Tarde de Cristina de la Cadena Cope del día 12 de Noviembre de 2004

Tras tener que renunciar a ser comisario europeo por su ideas sobre la mujer y la homosexualidad, Buttiglione ha vuelto a Italia para continuar como ministro y defender su derecho a ser fiel a sus principios. El responsable italiano de Asuntos Europeos se defiende de las críticas de estas últimas semanas: «Yo dije lo mínimo de lo mínimo que podía decir sin traicionar mi fe; quizás no soy un católico muy valiente. Pero no fue suficiente».

Madrid- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, eligió a Rocco Buttiglione para ser el representante de su país en la Comisión Europea presidida por el portugués Durao Barroso. Sin embargo, el rechazo del Parlamento Europeo a su candidatura por sus declaraciones contra los homosexuales y las mujeres le obligaron a dimitir varias semanas más tardes como futuro comisario europeo de Justicia y Libertades Públicas. A continuación reproducimos la entrevista que realizó la periodista Cristina López Schlichting el pasado viernes en la Cadena Cope.
– ¿Cómo se encuentra después de que usted haya sido rechazado como comisario de la UE a raíz de sus declaraciones?
– Bien. Yo quería ser comisario europeo porque creo que podía hacerlo bien y siempre he sido europeísta, pero en la vida hay cosas más importantes que la UE, y la conciencia es una de esas cosas. Me pusieron en la necesidad de escoger entre mi puesto en la Comisión y mi conciencia, y creo que mi elección ha sido la justa. A Jerzy Popielusco lo mataron por su fe, yo he perdido sólo un puesto en la Comisión Europea; no sé si Dios me hubiera dado fuerza suficiente para dar mi cabeza por mi fe, pero sí para dar un puesto en la Comisión Europea.
– Se dice que usted no ha sido discriminado por ser cristiano sino por atacar a los homosexuales. ¿Qué dijo usted exactamente con respecto a los homosexuales?
– En primer lugar, yo no quería decir nada. Me preguntaron si yo creía que la homosexualidad es pecado, y yo intenté no contestar, porque esa es una cuestión que no tiene trascendencia política y no se discute en el Parlamento Europeo, sino en un seminario filosófico o teológico. Y no contesté. Dije que era posible que yo pensara que la homosexualidad es un pecado, pero que eso no tiene ningún efecto político, porque yo estoy a favor de la no discriminación. Hay muchas cosas que pueden ser moralmente malas pero que están en la libertad de la persona, y no se puede obligar a la persona a actuar de forma contraria. Es decir, yo dije lo mínimo de lo mínimo que podía decir sin traicionar mi fe; quizás no soy un católico muy valiente, porque dije lo mínimo, pero no fue suficiente. Ellos querían que yo dijera que la homosexualidad no tiene ningún efecto moral negativo, y eso es una violación de la conciencia.
– ¿Usted ha dado a entender que por el hecho de ser homosexual alguien tiene que ser discriminado o tratado de forma diferente?
– No, nunca. En Italia todo el mundo sabe que yo era un gran amigo del escritor Giovanni Testori, que era homosexual. Él creía que era un pecador, pero siempre me decía que yo también lo era en otros sentidos. Y eso es verdad. Pensar que la homosexualidad es un pecado no significa creerse superior a los homosexuales. Es posible que yo sea más pecador en otros aspectos y, en realidad, todos los hombres somos pecadores.
– Quería preguntarle también por unas declaraciones en las que, al parecer, usted discriminaba a las madres solteras. ¿Fue así?
– Eso es bastante ridículo. Yo hablé en una conferencia sobre política exterior sobre el libro de Robert Kagan, en el que dice que los europeos son hijos de Venus y los estadounidenses son hijo de Marte porque los primeros creen en el poder de la cultura y los segundos en el poder de las armas. Y yo dije, siguiendo con el ejemplo: «pobrecita Venus, sola con sus hijos, no es buena madre. ¿Por qué no se casa con Marte?». Creo que el significado era claro. Necesitamos una relación más intensa con EE UU y una sociedad necesita el poder de la cultura y el poder militar. Eso fue lo que dije, pero al día siguiente los periodistas dijeron que yo estaba contra las madres solteras, cuando todo el mundo sabe que yo siempre he defendido a todas las madres, y a las solteras también. Creo que en una época en la que es tan fácil abortar, una madre que decide tener un hijo aun sin la ayuda de un hombre es casi una heroína de nuestro tiempo. La acción de tener hijos tiene un gran valor moral. ¿Tengo la obligación de pensar que hay cierta hostilidad contra mí? ¿un complot? No sé, pero esto prueba que es posible.
– También se dijo que usted tenía una concepción machista del matrimonio en la que la mujer estaba para tener hijos, y el hombre para proveerla en sus necesidades. ¿Es así?
– No. Pero piense en las madres solteras. Creo que la mayoría de las madres solteras estarían contentas de tener un hombre que hiciera la mitad de las tareas de la casa, que compartiera la responsabilidad de la educación, con quien crear una comunidad de amor. Yo creo que el matrimonio es una institución fundamental. Creo que las mujeres tienen el derecho de una actividad profesional, y también el derecho de tener hijos. Y necesitamos una política que permita a las mujeres poder ejercer esos derechos.
– Usted mencionaba antes la posibilidad de un complot. ¿Qué significa eso desde el punto de vista político?
– Muchas cosas. Yo no tengo ninguna certeza. Sólo planteo preguntas. ¿Tenemos una Europa en la que Adenauer, Schuman y De Gasperi no podrían ser comisarios? Yo espero que no, que mi caso personal sea una equivocación y que en el futuro no sea así. Pero en este caso lo que ha pasado es que un cristiano ha sido excluido por su creencia religiosa, y no se ha respetado el derecho de la conciencia. Es curioso el caso de Estados Unidos. Es un país moderno en todos los campos, y sin embargo es un país más religioso. Así que no es verdad eso que dicen algunos de que el futuro exige una modernidad sin religión. Alguien dijo que George W. Bush no podría ser hoy comisario europeo. Y es cierto. Pero tampoco podría serlo Kerry, porque también él dice que en su conciencia considera negativos moralmente la homosexualidad y el aborto. Lo piensa moralmente, pero no políticamente. Así que Kerry tampoco resistiría ante una comisión como la que encontré yo.
– ¿Por qué han ido contra usted? Hay muchos católicos en la vida pública...
– No lo sé. Soy un buen objetivo porque se me conoce bastante como cristiano. Si se piensa en matar a uno para educar a cientos, como decían los maoístas, yo era un buen objetivo, aunque no soy un hombre muy valiente y sólo dije lo mínimo de lo mínimo para no traicionar a mi fe. En cualquier caso, la gran solidaridad que he encontrado en España, Italia, Polonia, Alemania y en otros países dice que los cristianos existen. No son una minoría sino una mayoría; quizá una mayoría desorganizada que entiende que tiene que organizarse y luchar por sus derechos. Y también me ha alegrado el apoyo de muchos no cristianos que entienden que este problema no es de valores cristianos, sino de la libertad de todos.

El Oro del Rey
Arturo Pérez Reverte
2000

"... Y de tal modo aprendí que es fácil batirse cuando están cerca los camaradas, o cuando te observan los ojos de la mujer a la que amas,dándote vigor y coraje. Lo difícil es pelear solo en la oscuridad, sin más testigo que tu honra tu conciencia. Sin premio y sin esperanza.

martes, 2 de noviembre de 2004

Valle de los Caídos

Que lo trasladen a Paracuellos
Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital, 1 de Noviembre ed 2004

A lo mejor es la forma rubalcabiana de ayudar a Blas Piñar a poner en pie un partido de extrema derecha que le quite votos al PP, que es asunto que les obsesiona desde Jesús Gil, pero quizás sea sólo otra manifestación de incompetencia cainita Los lectores de Libertad Digital y oyentes de la COPE que participaron en la pregunta de ayer a propósito de la última ocurrencia del gran Luis Yáñez votaron por abrumadora mayoría (un 60%) que cuando el PSOE resucita la guerra civil es porque se ha quedado sin argumentos. Además, un treinta por ciento decía que antes de hablar de Franco y del Alzamiento de 1936, los del PSOE deberían empezar por pedir perdón por su golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de la República en 1934. Y, de paso, que hagan lo mismo sus socios de ERC por el golpe de Companys, en vez de homenajearlo.

Pero la síntesis casi perfecta entre ignorancia, sectarismo e incompetencia no deja de producir noticias en el Ejecutivo zapateril. No sabemos si para disimular el fiasco de los Presupuestos o para difuminar el chantaje de Vera a González y de González a Zapatero, el Gobierno ha anunciado que piensa tomar medidas para anular o disminuir la simbología franquista del Valle de los Caídos. Al que, por cierto, no va casi nadie. A lo mejor es la forma rubalcabiana de ayudar a Blas Piñar a poner en pie un partido de extrema derecha que le quite votos al PP, que es asunto que les obsesiona desde Jesús Gil, pero quizás sea sólo otra manifestación de incompetencia cainita. Este es el peor Gobierno de la democracia, el de nivel intelectual y político más bajo, incluidos todos los de González, así que tampoco es de extrañar que se les ocurra siempre lo mismo: ganarle la guerra a Franco. Un poco tarde.

Pero si lo que les molesta es el aspecto franquista del valle de los Caídos lo que pueden hacer es trasladar la gigantesca cruz y la ciclópea base evangelística de Juan de Avalos a un lugar que conmemora la más feroz masacre del Frente Popular bajo presidencia del PSOE: Paracuellos del Jarama. Así no habría que entrar en el régimen franquista, porque los fusilamientos en masa de católicos y derechistas, incluyendo menores de edad, se perpetraron mucho antes de que Franco ganara la guerra y muchísimo antes de que se edificara el Valle de los Caídos. Hay una cruz grandota hecha con piedras blancas en el monte de Paracuellos, pero que sólo se ve por avión y que está desvaída por el tiempo y amortizada por la reconciliación nacional que, hasta que el PSOE decidió reabrir las trincheras de la guerra civil para tapar las fosas del GAL y la corrupción, era el hecho político indiscutido e indiscutible de la Transición.

Ahora bien, con la nueva documentación soviética que acredita de forma indiscutible la responsabilidad del Gobierno Largo Caballero y de Carrillo en aquella masacre, Paracuellos podría ser un buen lugar de peregrinación ciudadana y de educación política de los jóvenes. Ahí podría estudiarse la persecución de los católicos, la peor de la historia, y la auténtica realidad de la llamada “legalidad republicana”. Si después del traslado quedase dinero, Solbes puede instalar en los sótanos del Banco de España el Museo Negrín sobre el latrocinio socialista de España, desde el oro entregado a Stalin hasta las cajas particulares robadas por Prieto y trasladadas a México en el “Vita”. Y ahí podría empezar el tour de las checas de Madrid, empezando por la de Bellas Artes-Fomento y terminando en el Pardo, donde despellejaron vivo a Andreu Nin. Si hay que hablar de la Guerra Civil, hablaremos de toda la guerra civil, no sólo de lo que de ella sepa Carmen Calvo. O Zapatero, que es el auténtico responsable de esta empresa