martes, 1 de julio de 2008

La Roja, 2ª parte

La Roja, 2ª parte
A pesar de sentir una alegría inmensa que invade mi corazón y el resto de órganos de mi maltrecho cuerpo, sigo en mis trece y me reafirmo en todo lo que dije en mi artículo anterior. Es más, insisto y lo amplío.
La conquista de un Campeonato de Europa, ya sea en fútbol como antes de ayer, ya sea en cualquier otra disciplina deportiva, me enorgullece. Me reafirma en mis sentimientos patrióticos y en mi amor a una bandera y a una historia común. Y encima ver la alegría de la mayoría de mis compatriotas, por encima de regionalismos, nacionalismos, partidismos y demás ismos, pues que quieres que te diga, tampoco está nada mal.
Pero hay un regusto, un tufillo que asciende desde las cloacas de nuestro sistema político y social, que me sigue dando que pensar. La utilización mediatizada de este triunfo por parte de los actores de siempre y encima para sus propios y oscuros intereses, pues no me gusta.

No puedo aceptar el súbito protagonismo de Zapatero, aludiendo a la primera gran victoria en democracia, como si el éxito de la selección se le deba a él.
No puedo entender la chabacanería de algunos de los jugadores, de la Familia Real y de los medios de comunicación.
No puedo compartir la simplicidad de nuestra sociedad, que con esta victoria parece que va a perdonar al PSOE y sus aliados todos los pecados cometidos contra esa “patria” que ahora ensalzan y aprovechan en su propio interés.
No puedo aceptar que cargos electos nacionalistas hayan apaleado a jóvenes en Vitoria por llevar la camiseta de la selección.
No puedo aceptar que los Mossos tengan que cargar con botes de humo y bolas de goma en alguna plaza de Barcelona, sin que haya habido más provocación que la de cantar “Soy Español”.
No acepto que Mossos de paisano se incauten de mi bastón de peregrino aduciendo que es un arma prohibida.
Por todo ello, y para que el éxito deportivo sea manipulado y utilizado por enemigos declarados de España, preferiría no ganar.
Para sufrir mayor persecución policial en las regiones dominadas por las dictaduras nacionalistas, preferiría no ganar.
Para tener que compartir de golpe mesa y mantel con personas que jamás han utilizado la palabra España, y menos unida a un Viva o a un Arriba, preferiría no ganar.

Pero, que desgracia, hemos ganado. Y a pesar de todo me alegro.
Por mi gente, por la que piensa y siente como yo.
Por la gente humilde que no sabe de manipulaciones ni de las mil tretas del poder.
Por los jóvenes que por primera vez han oído plazas enteras cantar el himno nacional.
Por las patadas en sus partes que habrán significado para el ¿Sr? Laporta los gritos de Viva España de Xavi o de Puyol.
Por todos aquellos que siempre han deseado las victorias de España y pensaban que morirían sin verlo.
Por mi padre que si leyera esto me entendería y por mi madre que descansa en paz desde hace años pero que seguro se alegraría por sus hijos y su patria adoptiva.
Pero, sobre todo, por todas las víctimas del terrorismo y sus familiares, que por una vez han podido portar una bandera en señal de alegría y no de duelo.
Vaya por ellos mi brindis. Viva España.

2 comentarios:

  1. Anónimo11:23 p. m.

    Que casposo resulta tu artículo !!!!!!!!!!!

    Que discurso más rancio.

    ¿Por qué os considerais los verdaderos españoles?

    Xavier Garate

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  2. Casposo? o realista? yo tengo mi respuesta, es un texto realista. Hay mucha gente que parece no ser capaz de mirarse al espejo y sincerarse de la persecución a España, a lo español en varias comunidades. En Cataluña ya empieza a cansar, cansa hasta el punto de que se diga que es una provocación colgar la bandera de ESPAÑA en día de la HISPANIDAD, faltaría más. Lo que si que parece que cambia es que la gente está cansada de patroñas nacionalistas, las avichuelas escasean y hay otras preocupaciones.
    Yo me considero un verdadero español, un español que conoce el himno con su magnifica letra, que a diferencia de otros himnos no guarda violencia o rencor. Un español que porta con orgullo la bandera roja y gualda y defiende la integridad de la patria donde sea.
    Soy español.

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